sábado, 30 de octubre de 2021

El teatro tuvo su fiesta nacional en La Pampa

Tras la pausa impuesta por la pandemia en 2020, la Fiesta Nacional del Teatro retomó su habitual encuentro de teatristas del todo el país.

REDACCIÓN CLARIN

La adaptación del clásico de Shakespeare por Pompeyo Audivert

Miles de personas disfrutaron de las propuestas teatrales que, a lo largo de toda una semana, se concentraron en la ciudad de Santa Rosa, La Pampa, donde se realizó la 35ta edición de la Fiesta Nacional del Teatro. En esta ocasión, no fue un evento más, ya que estuvo marcado por el reencuentro luego de la suspensión de la fiesta, el año pasado, debido a la pandemia.

Con el cierre de hoy, Santa Rosa se vio así inundada de teatro, desde el 23 de octubre, con artistas de todos los rincones del país que mostraron sus trabajos, más ávidos que nunca de espectadores luego de un año y medio sin actividad por las restricciones.

Con más de 130 funciones de 32 elencos y 140 obras, además de decenas de actividades especiales, esta vez, las funciones tuvieron una cuota extra de emoción, después del parate obligado. "Esta fiesta no va a ser una edición más, va a significar el reencuentro y la supervivencia", adelantaba Gustavo Uano, director general del Instituto Nacional del Teatro INT).

Un encuentro para despejar la mufa

El encuentro, que se realiza cada año en una ciudad distinta del país, es organizado en conjunto entre el Instituto Nacional del Teatro, el Ministerio de Cultura de la Nación, y este año se sumó el Gobierno de La Pampa, la Municipalidad de Santa Rosa y la Asociación de Trabajadores del Teatro Pampeano. El objetivo es tener un pantallazo de lo que sucede en los distintos escenarios de la Argentina.

"Estábamos esperando con ansias esta fiesta, para despejar la mufa. Compartimos ese gran deseo con los elencos participantes, el de compartir el espacio de celebración, no solo del teatro sino también de la vida", dijo Uano.

Además de los espectáculos, para grandes y chicos que se presentaron en la ciudad pampeana, también hubo charlas magistrales de personalidades destacadas del teatro como el dramaturgo y director Mauricio Kartun, el actor y director Pompeyo Audivert y los actores María Onetto y Luis Machín, entre otros, que compartieron experiencias con el público.

Todos, además, aprovecharon para llevar sus obras al público más allá de la ciudad de Buenos Aires. Así, Kartun presentó junto a su elenco,Terrenal, la obra que ya lleva siete temporadas. Por su parte, Onetto subió al escenario con Porno Brujas, una obra semimontada basada en un ensayo de la francesa Virginie Despentes del año 2008, que es clave para el movimiento feminista.

Audivert también presentó y deslumbró con la obra que está haciendo en Buenos Aires con entradas agotadas, Habitación Macbeth, una versión propia del clásico de William Shakespeare, en la que él sólo interpreta siete personajes, además de dirigirla.

Una mirada federal

Algunas de las obras que participaron fueron Los irreverentes (Misiones), Batir de alas (Chaco), Telémaco Subeuropa (Mendoza), El hombre cóndor. Espíritu viviente del aire (Jujuy), Yo soy como la perdiz (Chubut), El banquete de los sobrevivientes (Catamarca), Ella (Santiago del Estero) y Delirio (Río Negro).

También pasaron por Santa Rosa: Estamos grabando (Tucumán), Una tonelada de caracoles (Santa Cruz), Beya durmiente (Dj Beya) (CABA), Misterio (Santa Fe), Fuga (Salta), El fin de la trompeta (La Rioja), En ámbar. Fantomática de objetos (Córdoba) Bardo Cabaret (San Juan), El Fabuloso Mundo de la tía Betty (Santa Fe) y El río en mí (CABA).

Y además, La mujer puerca (La Pampa), Turba (CABA), Asunsueño, melodrama clown inspirado en la Guerra de la triple Alianza (Corrientes), Rodajas de mi (San Luis), Proyecto Medea (Formosa), Tres Latidos de Pulmón Artificial (Buenos Aires), Vibra (Neuquén), La moribunda (Tucumán), Un hueco (Mendoza), Ir yendo (Buenos Aires), y Juan Moreira, una leyenda popular (Buenos Aires

Como muestra de la diversidad y riqueza de la producción teatral de todo el país, completaron la programación Medea va (Entre Ríos), Las del sur (Tierra del Fuego) y La niña que fue Cyrano (Córdoba).

Para el cierre del encuentro esta noche, actuará la orquesta de cumbia La Delio Valdez, en el Anfiteatro Provincial para ponerle música y ritmo a una fiesta que, este año tuvo más sentido que nunca.

E.S.

Fuente: CLARIN

viernes, 29 de octubre de 2021

Santa Rosa: una ciudad revolucionada por la Fiesta Nacional del Teatro y los artistas de todo el país

Durante los ocho días del encuentro, que concluye mañana, se realizaron 130 funciones con elencos del todo el país; el público pampeano llenó las siete salas disponibles, la cárcel de mujeres y hasta la carpa ubicada en el predio del ferrocarril

29 de octubre de 2021

Alejandro Cruz
LA NACION
La moribunda, San Luis - Prensa FNT

SANTA ROSA.- Desde 1991, el teatro de todo el país cumple el ritual de juntarse cada doce meses en una ciudad distinta del país. Una vez al año, a la Fiesta Nacional del Teatro llegan elencos de cada región luego de haber atravesado sus propias celebraciones locales. Alguna vez, el festival tuvo carácter competitivo. Hace años que se abandonó en pos de una verdadera fiesta, de verse las caras. Es el encuentro de lo diverso entre pares, es ampliación de público y es, para los organizadores, un desafío. Este año, la fiesta que concluye mañana se despliega en la capital pampeana. No es un festejo más: la pandemia transformó todo. Por eso tiene algo de revancha por la ausencia de 2020, de celebración entre aquellos que viajaron largas, larguísimas horas en micros para llegar a esta ciudad, que ya había sido sede de este encuentro que organiza el Instituto Nacional del Teatro (INT) hace más de dos décadas. “Desde el contexto en el cual venimos, se trata de la edición más esperada de todas. La del ansiado reencuentro”, como afirma Gusta Uano, director del INT.

Las fotos, las postales, la sensaciones de estos días en Santa Rosa son muy variadas. Al llegar a la ciudad cualquiera se topa con una llamativo de cantidad de postes callejeros con carteles electorales. Llamativamente, sobre la fiesta en sí no hay cartelería alguna, aunque para esta ciudad de unos 115.000 habitantes se trate de un encuentro casi único en su historia. Como sucedió en la última versión, realizada en Posadas, Misiones, a fines de 2019, la conducción del INT estaba atravesando un duro cuestionamiento interno. En esta oportunidad, la conflictividad dentro del organismo de fomento es otra, aunque la bendita grieta siempre está. De hecho, cuando hubo que encender la maquinaria para recibir a las delegaciones, la tensión entre la municipalidad, de cuño peronista, y la oposición terminó en los diarios locales.

La apertura del sábado último se realizó en un gran espacio al libre ubicado próximo a la vieja terminal de tren de la ciudad. Entre palabras de rigor y funcionarios, intervinieron la actriz mapuche Luisa Calcumil, el Grupo Octetas y la bailarina de malambo Micaela del Río. A partir de ese kilómetro cero de la Fiesta Nacional del Teatro comenzaron las funciones en las salas y el rito de ir de un espacio a otro para ver montajes o participar de las diversas actividades especiales programadas. En estos ocho días se realizaron 130 funciones de 45 espectáculos seleccionados por cada una de las provincias y la ciudad de Buenos Aires, a los que se sumaron diez obras invitadas.

El trajín diario tuvo un quiebre fundante, inquebrantable, omnipresente: la siesta. Pasado el mediodía, la ciudad entra en modo mute, pausa, silencio con tardes que superan con ganas los 30 grados. Una siesta que toma las formas del más duro confinamiento. La densidad de esa quietud parece una roca granítica en una ciudad ventosa que cuenta con su laguna (“nosotros también tenemos nuestro charco”, dice una taxista en referencia al Río de la Plata). A su alrededor se encuentran las salas del festival, la Casa del Bicentenario, y una enorme estructura de un gran estadio con capacidad para 5000 espectadores que fue anunciada en 2005 con bombos y platillos. Su plazo de ejecución era de quince meses. La obra está paralizada desde hace años.

Semejante elefante blanco tiene su contracara: el teatro TKQ, ubicado en una centenaria esquina céntrica de esas que, lamentablemente, quedan pocas. Acaba de inaugurarse en el marco de la Fiesta y eso otro motivo de celebración, de sencilla alegría para una ciudad con escasa cantidad de espacios teatrales. Su apertura fue con el preestreno de La moribunda, aquel maravilloso y desbocado texto de Alejandro Urdapilleta que presentó un elenco de General Pico. “La puesta en marcha ha sido bastante compleja y difícil en todo este tiempo, pero llegamos”, reconoció, aliviado, el director Héctor “Pely” Malgá, en un reportaje a Radio Nacional. La realidad de esta impecable sala es fruto de la unión de dos grupos teatrales locales: el Teatro Ké y Quimera, que gracias a un subsidio del INT pudieron adquirir esa esquina. Hasta llegar a su apertura del sábado tuvieron que atravesaron la subida del dólar y la pandemia, pero el teatro, que tiene capacidad para 125 personas, luce cuidado hasta en sus más mínimos detalles. “Los de Buenos Aires miran a Europa, de espaldas a nosotros. Nosotros estamos de espaldas al interior. Por eso tenemos ganas de que los compañeros del interior utilicen la sala. Pero no como un favor, sino como un derecho”, sostuvo el creador en otro encuentro con los medios locales.

El texto de Urdapilleta se ha transformado una presencia recurrente en este festival. La trama de de esas dos hermanas que supieron conocer un pasado aristocrático (que en su versión original protagonizaron Urdapilleta y Humberto Tortonese) ha tenido diversas versiones. De hecho, en la sala El Molino, otro edificio reciclado, el martes se presentó la puesta que interpretaron Marcos Acevedo y Diego Ledezma, dos actores tucumanos que se prestaron al delirante juego escénico con una notable entrega. También por fuera de un escritura teatral convencional, en Santa Rosa se están presentando dos textos de Laura Sbdar, joven dramaturga, directora y escritora con una escritura sumamente inquietante. El lunes, de Córdoba, se presentó En ámbar fantómica de objetos, una muy interesante propuesta de teatro de objetos con dramaturgia y dirección de Fernando Airaldo que se ganó merecidos aplausos en el Teatro Español, la sala histórica de Santa Rosa y la que cuenta con mayor cantidad de butacas. Y el viernes, en la sala ATTP, debutó Turba, el demoledor monólogo que protagoniza Iride Mockert con dirección de Alejandra Flechner, elegido para representar a la ciudad de Buenos Aires.

Invasión de artistas
A pocas cuadras de la centenaria sala (en verdad, acá todo siempre sucede “a pocas cuadras”), un viejo mercado se transformó en el Centro Municipal de Cultura, sede organizativa del encuentro. Allí mismo, el miércoles se presentó Fuga, una obra con la titiritera salteña Andrea García que oficia de muestra de la diversidad de lenguajes escénicos. En el primer piso está el despacho de Pablo Ferrero, encargado de Educación y Cultura de la ciudad. En medio del trajín de esta gran maquinaria en movimiento aclara a este cronista algunos aspectos de este delicado engranaje organizativo único para la ciudad y la provincia. Es que, en verdad, como él mismo reconoce, no ha existido en la historia de la ciudad un evento de estas características. Alguna vez se realizó un encuentro de escultores, pero los pasajeros no eran más de 40 personas. Esta vez, con el INT y las organizaciones teatrales locales, la delegación se estimaba en 300 personas. Pero, con el correr de las semanas, al sumarse a espectáculos invitados esa cifra trepó a 450 personas. Lo cual, para la ciudad, fue un desafío a la hora de hospedarlos y darles de comer (este aspecto en los primeros días despertó sus quejas). Con la pandemia, la ciudad perdió cuatro hoteles.

A diferencia de lo que sucede en la ciudad de Buenos Aires, el aforo en la salas tiene un máximo de ocupación que ronda el 75 por ciento y, a juzgar por las evidencias, no siempre se cumple. En un principio, la organización había decidido que todos elencos debían contar con las dos dosis de las vacunas contra el Covid-19. Después, debieron reconocer que esa medida era impracticable porque no todas las provincias tienen un aplicación de vacunas tan aceitadas como en La Pampa y una fracción minoritaria decidió no vacunarse. Por ellos, el hisopado es obligatorio en la Fiesta Nacional del Teatro. La dimensión de este encuentro escénico para la ciudad también se la puede analizar en relación a la inversión económica. El gobierno provincial y municipal, según datos que aporta Ferrero, destinó diez millones de pesos para su realización. Puede parecer pequeño, pero el presupuesto de Cultura de la municipalidad de Santa Rosa para 2021 fue de 23 millones.

A unas cuadras, tanto de las carpas como del despacho de Pablo Ferrero, está la cárcel de mujeres. En medio del horario de la siesta y bajo estrictas medidas de seguridad, allí tiene lugar la función de Rodajas de mí, unipersonal dirigido por Sylvina Tapie e interpretado por Rocío Spinelli. Tomando como base textos de Roberto Fontanarrosa y en base a improvisaciones, el grupo de Merlo, San Luis, prepara el montaje de esta obra que ya pasó por diversos países pero que nunca presentaron en un penal. La delirante historia de esta delirante mujer genera una inmediata empatía con las 22 mujeres que se habían anotado para poder tomarse un “recreo” -como lo describió una de ellas luego de la función- que las apartara por un rato de la realidad que les toca vivir. La empatía entre la intérprete y sus espectadoras es inmediata. Hay risas, complicidad y suena un furioso rock mientras la ciudad descansa pero, acá adentro, la lógica del recreo, de imaginar otros mundos se expande, toma cuerpo, emociona.

Para los pocos presentes, dentro de las distintas medidas de seguridad figura el no poder sacar fotos durante la función (tampoco antes ni después). A parecer, es la primera vez que se permite ingresar a cárcel para ver una actividad teatral. A falta de fotos, hay un dibujante que, como sucede en la cobertura de los juicios de tantas películas norteamericanas, se encarga de dejar registro de lo ocurrido. Para Santiago Rodríguez (”el Santi Rodríguez, así me conocen todos”, se presenta ante LA NACION) también es la primera vez en una función en la cárcel. Sí tiene experiencia retratando las audiencias que tienen lugar en el Aula Magna de la Universidad Nacional de La Pampa, donde se realiza la tercera etapa de un juicio por delitos de lesa humanidad. Durante la función, mientras las 22 espectadoras están absortas en la acción, “el” Santi compone su propia obra.

Otro día, en momento de siesta, tuvo lugar la charla magistral del dramaturgo, director y docente Mauricio Kartun. En contra de lo esperado, la platea del Teatro Español estuvo casi llena. Kartun es una figura indiscutible de la escena nacional y que artistas del interior tengan la posibilidad de escucharlo y de ver Terrenal, la obra que estrenó ya hace siete temporadas, lo convirtieron en una “fija” de la Fiesta Nacional del Teatro. La charla llevó por título “Manual de supervivencia en el tiempo post-orgánico”. Con la facilidad y la experiencia que tiene en tomar en contacto con diferentes audiencias, apenas comenzó a hablar se hizo cargo del aquí y el ahora. “También podemos hablar de lo inorgánico de encontrarnos en La Pampa, a las 3 de la tarde, en una especie de acto de resignación después de haber comido en el restaurante. Voy a intentar no arruinarles las digestión”, prometió. Y cumplió.

En su charla sacó a cuenta una experiencia de la noche anterior. Su obra se presentó en la sala histórica pero, en el predio en donde está carpa de circo, hay otra carpa en la cual algunos espectáculos se pudieron ver por streaming en vivo, como una forma de apuntar a más audiencia. Una vez que se inició la función presencial dos veces se fue hasta la carpa a ver lo que sucedía (todo es cerca). “La diferencia entre lo que pasaba allá y lo que pasaba acá era verdaderamente interesante para pensar. Acá, en el teatro, se libraba una batalla”, afirmó. En la carpa, había dos amigas con reposeras tomando mate, charlando y con la pantalla como telón de fondo como si fuera un bar. En su primera visita a la carpa, Kartun contó 40 personas. Al final, quedaron cinco. “La relación entre lo que pasaba en un lado o en otro era totalmente distinta”, dijo como una forma de pensar las distintas estrategias teatrales en términos de captación de nuevos públicos.

Kartun no es el único que hizo doblete con espectáculo y una charla magistral. De este otro rito también formaron parte Pompeyo Audivert, quien presentó Habitación Macbeth, y María Onetto, que trajo la obra Porno brujas. Entre las diversas actividades paralelas, también Luis Machín y Enrique Federman se toparon con creadores de las distintas provincias. Por fuera del encuentro, suceden otras cosas en Santa Rosa (hay que reconocer, que no son muchas). Por ejemplo, en un espacio cultural y gastronómico del centro, Arde Pampa, se animaron a programar una propuesta escénica el lunes a las 23 y, contra todo el sentido común, tuvo su público.

La mitad de las entradas disponibles para las funciones iban destinadas a los participantes del festival y el resto se ponía en venta para el público pampeano. Esas localidades se agotaban antes de la siesta. A las siete salas teatrales en la que se realizaron funciones hay que sumarle la capa instalada en el predio del ferrocarril. Tiene capacidad para unas 200 personas y las entradas allí eran gratuitas. Las veces que se presentó la obra La puta mejor embalsamada, de David Metral, con dirección de Julieta Daga, fue una fiesta popular. Los espectadores acompañaron a esta atractiva propuesta de clown cordobesa que sigue los pasos del cadáver de Evita en estado de ebullición permanente. No sucedió lo mismo con aalgunas otras actividades programadas en otras carpas en donde se presentaron libros, se dictaron talleres o se realizaron mesas debates. Tal vez, el horario elegido, el calor reinante o la elección del mismo lugar elegido les jugó en contra.

Si bien la reciente edición de la Fiesta Nacional del Teatro tuvo la marca del fuego de la pandemia, el coronavirus no apareció en los escenarios. Es que las obras son anteriores a la era Covid-19.

El rito de este encuentro entre artistas de la escena llegará mañana a su fin. O no tanto: muchos volverán a sus provincias imaginando en los micros, que tal vez la próxima sede del festival les permitirá la posibilidad de volver a verse las caras con sus colegas y ampliar sus imaginarios creativos.

Fuente: LA NACION

miércoles, 27 de octubre de 2021

“Te invito a mi velorio”: una mirada surrealista para quitarle el velo a la muerte

ESPECTÁCULOS | DESTACADO DE LA CARTELERA
  
IRENE BIANCHI

La cartelera teatral local suma desde este sábado una nueva e interesante propuesta de la mano de “Te invito a mi velorio”, una mirada surrealista que se propone quitarle el velo a la muerte, su tabú. Bajo la dirección de Maru Ozafrain, sobre un texto de Silvia Tizio, está protagonizada por Irene Bianchi, gran impulsora de este unipersonal que continuará presentándose durante los sábados de noviembre en Teatro Abierto, 63 entre 3 y 4.

Con cuatro décadas de trayectoria sobre las tablas, Bianchi tenía ganas de explorar en escena sobre la muerte, “tal vez porque van pasando las décadas y uno siente que se va acercando indefectiblemente a esa línea de llegada que, tal vez, es una línea de partida, algo que nunca lo sabremos”, aseguró en diálogo con EL DIA.

A los 70 años, la también crítica teatral y traductora y profesora de inglés no ocultó sus propios miedos sobre este asunto sin solución, y admitió que en su interés por ponerle palabras y acción a la muerte, desde la poética teatral, está su intento por “aliviar el miedo o el temor que uno le tiene a ese momento”.

En este sentido, dijo que le “pareció que jugarlo, porque el teatro en definitiva es eso, un juego, es restarle solemnidad, restarle dramatismo”. Y eso fue lo que hicieron.

Con la idea en mente, Bianchi convocó a Tizio para que delineara un texto que indagara “el tema de la muerte como un pasaje, como una transición hacia un lugar desconocido”. Así llegaron a una historia en la que una mujer organiza y asiste a su propio velorio. Mientras van llegando los deudos, repasa su vida, sus vínculos, sus experiencias, sus logros y fracasos, sus asignaturas pendientes. Se vuelve espectadora de su propia existencia, y la observa desde afuera, objetivamente, con una claridad, agudeza y nitidez que nunca antes había tenido.

Ozafrain, que también dirige a Bianchi en la exitosa obra de tinte futurista “2072” -que el viernes tendrá una función en el Pasaje Dardo Rocha-, le imprimió a este unipersonal un tono “surrealista, casi onírico”. Una puesta “con una estética medio Tim Burton” donde parece reinar la fantasía, un tono que se terminó de completar gracias al diseño de escenografía y vestuario, a cargo de Lucía y Paula Verderosa, hijas de la actriz.

Y aunque tiene mucho humor, un recurso al que se apela “para sacarle el peso a situaciones trágicas” (no sólo en el teatro sino en la vida misma), la obra se presenta como “una montaña rusa de emociones”, en tanto habrá momentos para la risa, sí, pero también para “cierta emoción y verdad”.

El unipersonal no la apabulla a Irene, que lo transita desde su debut, allá a lo lejos, con una obra de Augusto Denis aunque, más recientemente, sumó otra elogiada experiencia con “La voz humana” de Jean Cocteau, bajo la dirección de Gastón Marioni. Se trata, según aseguró, de un formato que le sienta bien, en tanto, “me adueño del escenario y siento que está todo bajo mi control”.

Entusiasmada y ansiosa “por poder reencontrarme con la gente, aunque esté embarbijada”, deseó que los espectadores pueden pasear por las emociones con “Te invito a mi velorio”, una obra “oportuna” en tanto todos hemos atravesado la pérdida de algún ser querido.

“Todos tomamos conciencia de la enorme vulnerabilidad, de la fragilidad de la vida humana. Pensábamos que teníamos todo resuelto, y resulta que apareció un enemigo invisible que paralizó al planeta entero y nos obligó a replegarse y a pensar en las cosas verdaderamente importantes (...) En el fondo, creo que si logramos superar esto, va a ser un enorme aprendizaje para quien quiera aprender la lección del coronavirus”, concluyó.

Las entradas para “Te invito a mi velorio” están disponibles en Alternativa Teatral.

Fuente: EL DIA

 

lunes, 25 de octubre de 2021

Dardo Rocha: historias y teatro en el Museo

LA CIUDAD | OTRO MODO DE CONTAR ALGUNOS ASPECTOS DE LA ETAPA FUNDACIONAL DE LA CIUDAD

La visita a la sede de 50 entre 13 y 14 se hace diferente con la perfomance “La casa de los 40 días”. Los actores aparecen sorpresivamente con destacados diálogos

PROTAGONISTAS DE LA PERFOMANCE QUE SE REALIZA EN EL MUSEO/EL DIA

Una visita guiada poco convencional sitúa, de pronto, a los asistentes del Museo y Archivo Municipal Dardo Rocha en el medio de una discusión de los herederos del fundador de la Ciudad. La ficción tiene lugar los sábados a la tarde en la casa familiar que mandó a construir (aunque nunca llegó a cumplir exactamente esa función) como residencia el que fue, asimismo, gobernador de la provincia de Buenos Aires.

Se trata de “La casa de los 40 días”, una performance que con el aporte de Daniel Mesa, especialista en el desarrollo de los primeros años de vida urbana platense y en la trayectoria de Rocha y su familia, y escrita y dirigida por el actor Gerardo Ventrice, irrumpe en plena visita al museo cuando el mismo Mesa o sus colegas Francisco Denappole y Gregorio Sergnese muestran al público los objetos que pertenecieron a los Rocha y las maquetas, planos y fotos relacionados con la fundación de La Plata.

Para el contingente que ingresa un rato antes a la antigua vivienda de 50 entre 13 y 14, hoy transformada en museo, en el momento menos esperado se desarrolla una intervención que recrea la supuesta convivencia de Dardo Rocha y su esposa Paula Arana a través de las voces de tres hijos del matrimonio y una nuera, reunidos ahí para definir cuestiones sucesorias vinculadas con la propiedad, deshabitada por años. Los espectadores no sólo quedan integrados al conflicto que se plantea en los distintos ambientes de la casa sino que además pueden decidir sobre qué desenlace participar. Hay un secreto hasta entonces no develado.

“Partiendo de la base de que el terreno ubicado frente a plaza Moreno se loteó en un momento dado de la historia, se juntan los hijos de Rocha, traen los juegos de la infancia al presente y el recuerdo de sus padres ya fallecidos. Es una suerte de happening, con la participación del público”, sintetizó Ventrice.

Ocurre que no sólo participan del encuentro los hijos del matrimonio (Juan José Carlos Jacinto, María Bernardina Paula Venecia Celia y Jacinta Edelmira Haydée Donata, sino también la nuera de Dardo y Paula, esposa de Juan José, María Luisa Lavié, intervención clave en el desarrollo de la historia.

El título de la propuesta responde al anecdotario fundacional. Contó Mesa, encargado del Museo y Archivo, que se llama así porque al cumplirse el tercer aniversario de la creación de la Ciudad, el 19 de noviembre de 1885, durante el acto oficial, el gobernador D´Amico bromeó sobre el hecho de que “el fundador de la capital provincial no tiene casa en esta ciudad”; a Rocha le sonó a desafío y apostó a que en 40 días, para el 1º de enero siguiente festejarían todos el nuevo año en su casa, que empezaría a edificar en el lote de media manzana (ahora queda sólo una parte del inmueble) que había hecho suyo. Y cumplió con su objetivo, tanto que tuvieron que llenar con braseros la vivienda recién levantada y así apurar el secado de las paredes.

Dardo Rocha y Paula Arana eran, además de marido y mujer, primos hermanos. Se habían criado prácticamente juntos en el seno de una familia muy unida y ellos mismos, ya constituidos como pareja y con hijos en común, vivieron muy enlazados afectivamente. Perdieron dos hijos muy pequeños, y uno de ellos, Ponciano, fue el que le dio el nombre a la posterior basílica de 5 y 48, primera iglesia levantada en el casco céntrico de La Plata. Un dato curioso es que nunca se instalaron en la “casa de los 40 días”, y cuando la familia Rocha-Arana visitaba esta ciudad, por lo general, permanecía en la propiedad del padre de ella, suegro y tío a la vez del abogado y político que creó la capital provincial.

La intervención performática teatral se realizará el último sábado de este mes y los que restan de noviembre, a propósito de la conmemoración de un nuevo aniversario de la fundación de La Plata. Participan, como elenco, David Montes, María Belén Salas, Micaela Epele, Valentina Martínez García y Valeria Croce, con la dirección general y puesta en escena, como se dijo, de Gerardo “Colo” Ventrice y la coordinación general de Magdalena Cabassi. El vestuario es de Crisoles La Plata. Son tres presentaciones por jornada: a las 15, 16 y 17; con reservas de lunes a viernes, de 10 a 13, en el teléfono 427-5591.

Fuente: Diario El Dia de La Plata

sábado, 23 de octubre de 2021

Maru Ozafrain: la chica de los mil proyectos

ESPECTÁCULOS | EN DIÁLOGO CON EL DIA

Autora, dramaturga, actriz, directora y coordinadora de un espacio teatral, tiene 27 años y una obra en ebullición permanente

María Virginia Bruno

OZAFRAIN Y TAYLOR EN “INSOMNIO”, UNA DE SUS OBRAS “HIJAS” DE LA PANDEMIA 

Sin contar “Bicha”, la comedia de terror que creó y estrenó de manera virtual el año pasado, Maru Ozafrain (27) encara en paralelo siete proyectos teatrales que la tienen en alguna -o varias- de sus múltiples facetas. Dramaturga, directora y actriz, además de escritora y coordinadora de un espacio teatral, esta joven artista platense vive un presente de ebullición creativa.

En diálogo con EL DIA, dijo que este momento de tanta actividad, al que llegó tras el parate involuntario al que todos nos vimos arrastrados, lo sintió como “abrir una canilla” de la que emergió “todo lo que estuve planeando y gestando durante todos estos meses donde yo estuve sola con mi cabeza, con mis problemas”. Y que si bien “fue durísimo, porque no tuve trabajo, y ví cómo colegas cerraban sus espacios y tenían problemas muy grandes”, le sirvió también para frenar y recalcular.

“Me paré enfrente del espejo y me vi. Creé mucho, volqué todo eso que me estaba pasando en la escritura y hoy tengo un montón de material para montar”, manifestó.

Uno de esos materiales fue “Insomnio”, la obra basada en el cuento homónimo con el que, en 2019, ganó el segundo puesto en el Concurso Nacional de Narrativa Breve de la Universidad Notarial.

Esta obra no sólo cuenta con su dirección sino, además, con su actuación porque al estar escrita “desde una perspectiva muy íntima y personal”, sintió que era su voz la que necesitaba estar en escena literalmente.

“Si bien es ficción, y las actuaciones en cierto punto tienen un tinte grotesco, no estamos hablando de biodrama o de la no actuación. Sí lo que estamos diciendo nos interpela, como actrices, como dramaturga, como directora e incluso como coordinadora de un espacio teatral, en donde estoy en contacto todo el tiempo con el arte, grupos y artistas que luchan todo el tiempo con el fracaso, reflexionando sobre qué estamos haciendo acá, haciendo teatro por dos mangos”. El nombre de la pieza hace referencia “a esos pensamientos que no nos dejan dormir como artistas en la noche”, explicó.

Egresada de la Universidad Nacional de las Artes con el Título Licenciada en Artes Dramáticas, Maru sintió durante el encierro que tenía que ponerle el cuerpo y salir a dar batalla con un texto que “hace participativas a otras referentes artísticas de la ciudad”, para marcar el valor que la mujer debería tener en el arte.

La idea de Ozafrain, que en escena está acompañada por la actriz y bailarina Melisa Taylor, era “exponer qué pasa con el rol de las mujeres en el arte, y de los artistas en general también, qué nos pasa hoy en día con esta realidad que a la vez es virtual, porque es la virtualidad la que nos come un poco como artistas. Qué pasa con el arte cuando se replica, cuando se hace virtual, ¿sigue siendo arte? Qué pasa con los artistas detrás de esas ideas que se han viralizado tanto”.

“Insomnio”, que cerró anoche un exitoso ciclo de presentaciones en el espacio que coordina Ozafrain -Teatro Abierto, 63 entre 3 y 4-, volverá próximamente a la cartelera.

ENTRE 2072 Y 3000

Formada con Mariela Asensio, Pompeyo Audivert, Blas Arrese Igor, Mariano Tenconi Blanco y, entre más, Guillermo Cacacce, a los 24 años escribió y dirigió su primera obra, “Infiel, a costa de la cordura”. Un doble rol que repetiría un año después con “2072”, que fue ganadora del concurso de la Comedia Municipal en 2019 y que, desde entonces, continuó presentándose con gran convocatoria. De hecho, el viernes próximo tendrá una función en el Pasaje Dardo Rocha, a beneficio de la organización Movida de Locos. En esta obra, Ozafrain propone un viaje galáctico de cuatro mujeres que intentan salvar el planeta Tierra, una travesía que les servirá para conocerse y desconocerse, unirse en su diversidad e intentar llegar aún sin saber si el destino existe.

Y el viaje hacia el futuro continúa en la obra de Ozafrain con “La Romanza”, otra hija de la pandemia que estrenará el año que viene. Se trata de un unipersonal -formato que se adaptaba mejor a las limitaciones de esta nueva normalidad- en el que habita una mujer que sobrevivió al fin del mundo y cuya única compañía es una vaca. La pieza, atravesada por un tono apocalíptico, narra el “vínculo de esa mujer con su vaca frente a esa realidad en la que no está sola: ella es un objeto del Estado que la oprime”.

La característica que más le entusiasma a la autora sobre este material es Gilda, nuestra “diosa pagana” que logra perdurar en el paso del tiempo y cuya música será cantada y bailada en escena por Melisa Taylor, protagonista de “La Romanza”, el nombre de una canción de cuna que la mujer le canta a su vaca.

¿Por qué le interesan a Ozafrain estos mundos futuristas y distópicos? “Muchas veces pienso que cuanto más artificio tiene una historia, más fácil es hablar de lo crudo y de lo que nos cuesta exponer. Tal vez por eso busco la ciencia ficción y el terror (...) Porque después de todo tenés que mostrar ficción, algo atractivo, divertido, atrapante y, sobre todo, distinto. Busco extrañar o enrarecer esa escena para que también dejemos de estar en nuestro mundo cotidiano y entremos en un mundo poético”.

Y aunque disfruta de dirigir sus propios textos también encontró placer en aportar su mirada a materiales ajenos. De hecho, el próximo fin de semana estrenará “Te invito a mi velorio”, el unipersonal de Silvia Pizio en el que dirige a Irene Bianchi. La obra, que se estrenará el próximo 30 de octubre a las 20 en Teatro Abierto y que seguirá en cartel durante todos los sábados de noviembre, plantea una fantasía que todos alguna vez hemos imaginado.

Consciente de que ha muerto, una mujer observa su velorio desde un no lugar, un espacio que no reconoce. De eso se trata esta pieza con la que buscan “sacarle un poco el tabú a la muerte, el miedo que se le tiene, la prohibición que le damos para hablar de ella”, anticipó sobre este material que se frenó por la pandemia pero que ahora ya está listo para salir a la cancha.

Pero hay más. Para el año próximo, Maru estrenará como directora dos obras: “Tercer perro”, de Mariela Anastasio, sobre “las adversidades de una pareja desde la perspectiva de la muerte de los tres perros”; y “Heredarás la sombra”, de José Supera, una pieza que “expone al hombre en su rol de opresor en todo lo que tiene que ver con el mundo de las finanzas”.

¿Qué le seduce de dirigir textos no propios? “Me gusta mucho dirigir porque es ponerle mi estilo a un trabajo que no es mío y que no podría haber hecho yo”. El desafío está en ver “cómo lo transformo en mi idioma, cómo poder encontrar mi propio lenguaje poético y el de los actores y de todas las personas que están trabajando conmigo en este momento para este texto que nos trajo este autor o autora”.

Para el año próximo, además, Maru tiene pendiente el estreno de una obra escrita y dirigida por ella sobre la inundación de La Plata, un material que incluye nueve artistas en escena con nueve historias enlazadas y en el que trabajaban antes de que se desatara la pandemia. Pero hablar de aquella tragedia, en medio de esta otra tragedia que todavía estamos atravesando, la hizo dudar. “Necesito que pase el tiempo”, remarcó.

Para Maru, que inauguró en marzo de 2020 su espacio teatral y a las semanas tuvo que bajar la persiana, “volver a la presencialidad fue como parir todas las cosas que se fueron gestando, tanto angustias como alegrías que nos fue trayendo este encierro”, y por eso vive con felicidad este regreso tan anhelado por todos. “Esperemos que esta sea la última vez que tenemos que volver a empezar”, concluyó la artista local, emocionada con el buen recibimiento que los espectadores le están dando a su sala.

“Me paré enfrente del espejo y me vi. Creé mucho, volqué todo eso que me pasaba en la escritura y hoy tengo un montón de material para montar”.

Fuente: EL DIA

lunes, 18 de octubre de 2021

El incendio que destruyó el segundo teatro más importante del país y el misterio que sobrevivió a la tragedia

INFOBAE / Sociedad

El 18 de octubre de 1977 el fuego consumió el corazón del Teatro Argentino de La Plata. Ardieron el escenario y la sala principal, pero el resto de la estructura quedó intacta. De todos modos, las autoridades gubernamentales ordenaron su demolición. La trastienda del siniestro y la pregunta que sobrevuela en la ciudad: ¿intencional o accidental?

Por Milton Del Moral

El siniestro ocurrió hace exactos 44 años: hay versiones que indican que fue un incendio intencional y otras que acusan lo contrario

La tarde del martes 18 de octubre de 1977 hacía calor en la ciudad de La Plata. Los registros oficiales no coinciden con los periodísticos: hay quienes dicen que fue a las 14:30, otros lo documentan después de las 17 horas. No importa tanto: el hecho ocurrió por la tarde en un día de semana bajo un abrumador sol de primavera. Lucía Polo cree que fue minutos después de las tres. Faltaba poco para que comenzara el ensayo. Se estaba haciendo el rodete en el camarín, ya se había vestido. Escuchó alaridos y pensó que eran los bailarines haciendo -otra vez- bullicio.

“Como los bailarines somos muy alegres y ruidosos, no me preocupé. Hasta que oí otro tipo de ruidos, me asomé y vi como muchos compañeros y compañeras venían desde el ala de calle 9 por las tablas de las cuales se colgaban los telones del escenario. ‘Fuego, fuego’, gritaban. Y entonces corrimos. Llegamos a la planta baja y salimos a la calle por la 51, donde entonces estaba la puerta que usaba el personal”.

En la vereda, sentados y llorando, vieron cómo se caía el techo del Teatro Argentino de La Plata, el segundo coliseo más importante del país por detrás del Colón. En un relato encarnizado al medio platense 90 Líneas, la por entonces solista del Ballet Estable también contó que ensayaban porque en una semana estrenarían Suit en Blanc, del coreógrafo francés Serge Lifa.

Alicia Costantino compartía camarín con la primera bailarina del ballet, Leonor Baldassari. Esa tarde, tal vez a las cinco, tal vez antes de las tres, mientras se disponía a dirigirse al escenario, le sorprendió el rostro de su compañera, que subía acelerada al tercer piso del coliseo. Lo que la asustó no fue lo que le dijo sino el rasgo de desesperación de su expresión corporal. El aviso “se está quemando el teatro” no fue tan efectivo como el pánico envuelto en sus gestos y la acción torpe de llegar corriendo a buscar una caja con fotos de sus hijas que atesoraba en su camarín.

"El histórico coliseo platense era devorado por las llamas. Conmoción", anunciaba el diario Gaceta


“Cuando salí sentí como una explosión, después me contaron que había caído el techo. Fue muy rápido todo”, le reseñó al medio local Hoy. “Fue un golpe terrible, no sabíamos qué hacer, cómo podíamos ayudar. Hubo compañeros de la orquesta que arriesgaron el pellejo para entrar a rescatar sus instrumentos. Desde las ventanas de la ropería tiraban el vestuario para que se salvara. Me acuerdo de Dino Orlandini, el jefe de utilería, que estaba sentado en el borde del cordón de la vereda llorando; y recuerdo también a una compañera, Tita Flores, con un ataque de nervios; gritaba y gritaba. Después no volvió al teatro, creo que no pudo superarlo”.

Leonor Baldassari tampoco pudo regresar al teatro. “Por un tiempo, no pudo seguir bailando, quedó muy shockeada. Estuvimos veintitantos años sin pasar por el lugar; no pasábamos, no podíamos, sentíamos un olor permanente. Y, además, al ver ese foso enorme ahí. Nunca nadie llamó a mi esposa para preguntarle qué pasó ese día”, contó Héctor Almerares, distinguido músico de la ciudad, concertino de la Orquesta del Teatro Argentino, en diálogo con el portal platense Diario Contexto.

Ese día, un incendio hirió de muerte al segundo teatro más reconocido en el país, incluso más antiguo que el mítico Colón. El fuego era humo que brotaba desde el corazón de la cuadra. La manzana situada entre las avenidas 53 y 51 y las calles 9 y 10 de la ciudad de La Plata convocaba a bomberos y curiosos. Las llamas consumían la sala principal y sus plateas, el escenario y el taller de escenografía, las bambalinas, los terciopelos y los estucos de estilo renacentista: el costado más intimista del teatro ardía. Más de doscientas personas abandonaron el edificio por las paredes y por las ventanas: músicos, bailarines, operarios, coreutas, gente de teatro y al menos treinta niños que asistían a una escuela de danza.

Alicia contó que el único que dejó el teatro sin desesperación fue el director, que hubo una reacción calculada por parte de los autoridades y de los bomberos para contener las llamas, que lo único que se incendió fue madera y paño, que el resto del edificio sobrevivió intacto: las oficinas administrativas, el hall de entrada y los camarines, a donde subió para recoger sus pertenencias una vez que extinguieron el incendio. “El fuego destruyó el Teatro Argentino”, tituló el miércoles 19 de octubre de 1977 el periódico El Día. “El siniestro se debió a un hecho accidental. Sólo la estructura exterior quedó en pie de lo que fue un orgullo para la ciudad. Gran conmoción”, detallaba la tapa mientras un segundo título anunciaba los dichos del por entonces presidente de facto Jorge Rafael Videla: “La propuesta de las fuerzas armadas al país será en tiempo y formas”.

El incendio comenzó en el escenario y se propagó por la sala principal hasta hacer arder las plateas: el resto del edificio no sufrió daños, igual lo demolieron por completo

Un halo de misterio debilita la versión oficial difundida por la dictadura militar, el denominado proceso de reorganización nacional que había asumido el poder apenas un año y medio antes. Juan Domingo Garzo había pisado por primera vez el teatro a los 14 años. Trabajó cincuenta años ahí: empezó barriendo la sección de electricidad, fue aprendiz de iluminación, técnico electricista, inspector de escenario y jefe de regencia de escenario. El 18 de octubre de 1977, curiosamente, una diligencia lo había alejado del teatro. Él, que ya había sofocado cientos de principios de incendios, aseguró que al teatro lo quemaron, que no se quemó.

“El teatro no se incendia en el 77, se empieza a incendiar el 24 de marzo del 76 con el golpe de Estado: no atacaron solamente a los chicos de las facultades, no solamente atacaron todo el patrimonio del país, sino también la cultura. Esa fecha es la primera cachetada al teatro. Porque hasta que se quemó el teatro habían echado ya a 110 personas”, relató. En detalle, contó que provino de un cortocircuito de un artefacto eléctrico pegado a una pata de tela, parte de las bambalinas negras que colgaban a los costados del escenario. “Sucede que esas patas no podían estar a nivel del piso, porque estaba la barra cruzada de ballet para hacer la clase, y la pata caía ahí arriba. Por otra parte, como costumbre, se dejaban a tres metros de altura, nunca en el piso. El único artefacto eléctrico era la luz que iluminaba al pianista que acompañaba la clase. No había nada que se pudiera quemar”, afirmó. No sospecha la intencionalidad, la asevera.

Horas después de la tragedia, en rueda de prensa, debió comparecer Ramón Juan Alberto Camps, quien había asumido la jefatura de la policía de la provincia de Buenos Aires ese mismo año. Destacó la labor de las fuerzas de seguridad y resaltó que los niños de la escuela de danzas “fueron puestos a salvo de inmediato”. Nueve años después, el 2 de diciembre de 1986, el genocida y fundador del “circuito Camps”, definición de los centros clandestinos de detención del conurbano, la Cámara Federal de Apelaciones en lo Correccional y lo Criminal de Buenos Aires lo condenó a 25 años de prisión con degradación e inhabilitación absoluta y perpetua tras hallarlo culpable de 214 secuestros extorsivos, 120 casos de tormentos, 32 homicidios, 18 robos, diez sustracciones de menores, dos violaciones y dos abortos provocados por torturas.

Alicia Costantino teme que no haya sido una tragedia fortuita. “Se dijeron muchas cosas y no se hicieron las investigaciones. Tendríamos que haber sido llamados los que estuvimos en ese momento, para declarar, para conocer nuestra opinión y no fue así. Esa investigación no se hizo, se dio por sentado que fue algo accidental”, repasó. Recuerda, incluso, lo que le confió Esmeralda Comparada, responsable de almacenes del teatro, una semana antes de la catástrofe: la mujer estaba preocupada porque habían llevado demasiadas cantidades de solventes al taller de escenografía. El disolvente o thinner, por su nombre en inglés, es una sustancia inflamable que se utilizaba por entonces para limpiar y conservar los pisos de madera.

Así quedó el interior del viejo Teatro Argentino de La Plata. La remodelación demandó más de dos décadas: se reinauguró en 1999

“Un mes antes de que se quemara el teatro habían entrado 150 litros de thinner. El thinner lo usaba escenografía, que estaba en el techo de la sala. Pero el thinner quedaba en almacenes, que estaban en el primer subsuelo del lado de la calle 51. Normalmente, si lo necesitaba, bajaba el escenógrafo, cargaba un tarro de thinner y lo llevaba a la sala para diluir la pintura. Bueno: un mes antes habían entrado 150 litros de thinner y los llevaron directamente a la sala de escenografía. La versión nuestra es que todas las patas estaban mojadas con combustible”, reconstruyó Garzo. Ese día -reveló- los matafuegos estaban descargados, los protocolos de prevención no se ejecutaron y la guardia de bomberos era nueva, no conocía el teatro.

Para Héctor Almerares, la versión del incendio provocado es absurda. “Había tanques de combustible, es decir, los solventes que se usaban en esa época. Solventes como el aguarrás, para diluir las pinturas, porque no era como ahora que tenés barnices al agua, pinturas al agua. En aquel entonces era todo combustible, y ese combustible, en tambores grandes, estaba arriba de la sala del teatro. La parrilla fue la primera que se quemó, e inmediatamente el fuego subió a esa zona, donde el combustible explotó. Se vieron algunas explosiones, eran esos tanques. Ese fue el principio de la realidad. Después, bueno, los hombres somos así, era época de militares y se empezó a decir que lo hicieron quemar. Algo absurdo. Yo tengo desaparecidos en mi familia, pero trato de ser objetivo”.

Es que tampoco era extraño que un teatro argentino se incendiara. Ya se había prendido fuego el emblemático Teatro Cervantes el 10 de agosto de 1961. La destrucción fue parcial y la remodelación demandó cincuenta millones de pesos. Reabrió siete años después. Siglos antes, en 1783, se inauguró el Teatro La Ranchería, el que a los historiadores les gusta declarar el primer teatro argentino. Abrió el primer telón el 30 de noviembre. Siglos después, en 1979, el poder ejecutivo -los militares- decretó que la fecha de inauguración de ese teatro coincidiera con el Día del Teatro Nacional. La Ranchería y su épica no duraron una década. El teatro dejó de existir el 16 de agosto de 1792: un fuego artificial disparado desde el atrio de la iglesia San Juan Bautista cayó en el techo de paja del galpón del teatro. La sala ardió y se redujo a cenizas. Solo quedó la épica.

"El Concurso Nacional de Anteproyectos para la Construcción del Teatro Argentino de La Plata fue ganado por los arquitectos Bares, García, Germani, Ribio, Sbarra, Ucar", leyeron el 15 de diciembre de 1978

La dictadura militar sí asumió la autoría de otro atentado al arte. Cuatro años después de que el fuego arrasara la médula cultural del Teatro Argentino, las llamas invadieron otro teatro la madrugada del 6 de agosto de 1981. Esta vez, con una razón declarada: un comando paramilitar incendió el Teatro Picadero para amedrentar los principios de una resistencia cultural que se denominó “Teatro Abierto”, un colectivo de dramaturgos que se rebeló al terrorismo de Estado.

El gobierno de facto procuró destruir lo que el fuego en el teatro platense no había podido. Inaugurado el 19 de noviembre de 1890 con la presentación de la obra Otelo de Giuseppe Verdi en el octavo aniversario de la ciudad, llevaba 87 años de historia cuando fue demolido por completo. La sala tenía pérdida total, los hierros parecían fideos, el escenario era ceniza y el hall se había vuelto negro, pero todo su alrededor, las escaleras, el vestíbulo, las oficinas, los camarines, las secciones técnicas, las estructuras periféricas se había mantenido inalterable.

Las autoridades gubernamentales no escucharon los pedidos de restauración. Ordenaron la demolición del antiguo edificio y su reconstrucción total. Convocaron a un concurso público para levantar un moderno centro cultural: se presentaron 71 proyectos. Se perdió una pieza arquitectónica patrimonial y se montó, en el mismo sitio, un complejo de estilo brutalista. Las obras del Centro Provincial de las Artes Teatro Argentino comenzaron tres años después, en 1980, con un plazo de terminación calculado inicialmente en cuatro años. Se reinauguró la sala principal 22 años después, el 12 de octubre de 1999. El último show del teatro fue la noche del último domingo 17 de octubre. La excusa: un homenaje al genio de Astor Piazzolla, una obra que sirvió de reapertura a comienzos de octubre de uno de los organismos de promoción y difusión de las artes líricas, musicales y coreográficas del país. El coronavirus, accidental o intencional como el incendio, había suspendido su cronograma habitual.

Fuente: https://www.infobae.com/

viernes, 15 de octubre de 2021

La Fiesta Nacional del Teatro vuelve desde el sur - Santa Rosa La Pampa 2021

Presentación de la muestra federal
 
El encuentro se realizará entre el 23 y el 30 de octubre en Santa Rosa, La Pampa. Los 32 espectáculos que integran la grilla de la 35° edición provendrán de todo el país, tras ganar sus respectivas fiestas provinciales. 

Por Cecilia Hopkins

Tristán Bauer

“Volvemos, dejando atrás días solitarios…vuelve el palpitar de la platea, vuelve la emoción”, anunciaba el video de presentación de la 35° Fiesta Nacional del Teatro. Mientras tanto, en el foyer del Cervantes, los organizadores esperaban su turno para brindar detalles del encuentro. Un año pospuesta por razones obvias, la muestra federal del teatro independiente se realizará entre el 23 y el 30 de octubre en Santa Rosa, La Pampa, organizada conjuntamente entre el Instituto Nacional del Teatro, el Ministerio de Cultura de la Nación, el Gobierno de la provincia de La Pampa, la Municipalidad de Santa Rosa y la Asociación de Trabajadores del Teatro Pampeano.

“Volver desde el sur, que el teatro vuelva a encontrarse desde la Patagonia, emociona”, destacó Maximiliano Uceda, Secretario de Gestión Cultural del Ministerio que encabeza Tristán Bauer, también presente en la conferencia de prensa, quien subrayó “el rol central de las artes en el tiempo del encierro”. Bauer elogió los programas que el INT puso en marcha durante la pandemia para “mantener encendida la llama de la cultura” y caracterizó a la Fiesta como “una ceremonia de renacimiento y reflexión que nos encontrará fortalecidos y hermanados”. Comparó la alegría de estar presente en el anuncio del máximo encuentro teatral del país con la emoción vivenciada recientemente en la reapertura de Tecnópolis, ya que “construir esperanza es una tarea de este tiempo”.

Ariel Molina, secretario general del Consejo de Dirección del INT puso énfasis en el esfuerzo organizativo, cuyo objetivo central es “la búsqueda activa del público por parte del teatro independiente, para contribuir a la reconstrucción de sentido”. En la misma dirección, la gestora cultural Marina García Barros, destacó que, conjuntamente con la programación de la Fiesta, se organizarán jornadas de sensibilización comunitaria donde tendrá cabida la mirada de género, además de espacios rituales que contarán con la presencia de ranqueles y mapuches, entre estos últimos, la reconocida actriz Luisa Calcumil.

A su turno, Gustavo Uano, Director Ejecutivo del INT, se refirió al protocolo sanitario que se implementará durante este encuentro presencial y anticipó “una gran variedad de estéticas en los espectáculos participantes, estéticas que no competirán entre sí, sino que se potenciarán”. Consultado por este diario, Uano amplió: “la Fiesta ya comenzó en las provincias: desde este fin de semana cada espectáculo participante se presentará en sus ciudades, convirtiéndolas en subsede del encuentro. Con esto buscamos que el teatro independiente gane nuevas audiencias, que los espectadores no solamente consideren al teatro como una forma de distracción sino que lo incorporen a su sistema de valores”. En ese mismo sentido, se refirió al programa Argentina Florece Teatral, que busca impulsar el reencuentro del público con expresiones artísticas en vivo con vistas a fortalecer la producción y el trabajo en el sector de la cultura: “proyectamos la realización de 3000 funciones en localidades alejadas de los centros urbanos, desde octubre hasta fin de año”, explicó Uano a Página/12.

Los 32 espectáculos que integran la grilla de la 35° Fiesta Nacional provendrán de todo el país, tras ganar sus respectivas fiestas provinciales. De la Región Centro, participarán por CABA Beya durmiente, con la actriz y Dj Carla Crespo, dirigida por Victoria Roland, un espectáculo performático-musical basado en un texto de Gabriela Cabezón Cámara, El río en mí, obra de Francisco Lumerman, bajo su dirección, centrada en la situación de peligro que corre una planta industrial instalada a orillas de un río, y Turba, de Laura Sbdar, con dirección de Alejandra Flechner, sobre el mundo de la trata de personas y la recuperación de la voz de los silenciados.

Entre las propuestas de la Región Patagonia, se encuentran La mujer puerca, de La Pampa, con dramaturgia de Santiago Loza y dirección de Leticia Hernando, Yo soy como la perdiz, obra de Chubut con dirección y dramaturgia de Nené Guitart, acerca de los procesos implicados en el acto de recordar, Delirio, espectáculo de danza teatro de Río Negro con dirección de Andrea Vegazzi, sobre violencia de género, y Las del sur, de David Gudiño, bajo su dirección, obra representante de Tierra del Fuego que toma lugar en Río Grande, durante la Guerra de Malvinas. De la Región NEA, participarán Los irreverentes, de Misiones, comedia negra de perfil absurdo con libro y dirección de Claudio Gotbeter, Asunsueño, melodrama clown inspirado en la Guerra de la Triple Alianza, de Corrientes, con dirección de Marianela Iglesias, y Proyecto Medea, de Formosa, con dramaturgia y dirección de Lázaro Mareco.

Por la Región Nuevo Cuyo, se presentarán la performance riojana El fin de la trompeta, con dirección de Federico Tello, sobre la multiplicidad identitaria, Rodajas de mí, de San Luis, espectáculo de improvisación sobre textos de Roberto Fontanarrosa, con dirección de Sylvina Tapie, Bardo Cabaret, de San Juan, con dirección de Ariel Sampaolesi, y Un hueco, de Mendoza, con dirección de Agustín Daguerre y dramaturgia de Juan Pablo Gómez.

Representando al NOA participan de Jujuy, El hombre cóndor. Espíritu viviente del aire, unipersonal de Iván Santos Vega, un cruce entre un mito andino, memoria histórica y poesía, de Catamarca, El banquete de los sobrevivientes, de Alberto Moreno, bajo su dirección, una obra cuyo punto de partida es uno de los Diálogos de Platón, de Santiago del Estero, Ella, sobre textos de Alejandra Pizarnik, con dirección de Mariana Gorrieri, Estamos grabando, de Tucumán, con dirección de Guadalupe Valenzuela, sobre la historia, sus repeticiones y diferencias, y Fuga, obra proveniente de Salta, versión libre de la titiritera Andrea García de la obra de Guaira Castilla.

De Córdoba, representando a la Región Centro Litoral, se presentarán entre otras, La niña que fue Cyrano, con dirección y dramaturgia de Guillermo Baldo, y de Rosario, El fabuloso mundo de la tía Betty, por el grupo El Rayo misterioso, que dirige Aldo El-Jatib. Completan la grilla de la Fiesta espectáculos invitados, como Habitación Hamlet, con actuación de Pompeyo Audivert, Terrenal, con dramaturgia y dirección de Mauricio Kartum, Porno Brujas, unipersonal de María Onetto, dirigido por Leticia Mazur, los tres de CABA, entre otros montajes de las otras regiones en las que se divide el país teatral.

Fuente: Página 12

sábado, 9 de octubre de 2021

“T.Hy”: reflexiones callejeras sobre el teatro de hoy

ESPECTÁCULOS | DESTACADO DE LA CARTELERA PRESENCIAL

Antes de viajar al FIT, Beatriz Catani celebra el reencuentro de actores y público con una propuesta al aire libre

María Virginia Bruno

GERMÁN RETOLA, JUAN MANUEL UNZAGA Y AMELIA PENA PROTAGONIZAN “T.HY"

La dramaturga, directora y docente teatral Beatriz Catani mostrará hoy a las 17 su nueva fórmula teatral “T.Hy” con la que busca reflexionar, junto al público, sobre el teatro que la pandemia nos está dejando.

Con el Princesa cerrado, la artista platense sigue marcando con su arte el barrio y tomará la vereda y calle de Compás, una sala cultural que abrirá sus puertas próximamente en una casona de 39 entre 3 y 4.

Muy contenta con haber podido “volver a ensayar, volver a encontrarse”, Beatriz convocó a su equipo de fieles colaboradores (Amelia Pena, Germán Retola y Juan Manuel Unzaga) para darle forma a una performance que pretende celebrar el reencuentro teatral como si fuera una fiesta.

“La idea de trabajar con el público surge porque, en realidad, está volviendo el teatro como actores y también está volviendo uno como público”, explicó, en diálogo con EL DIA.

Esa idea del reencuentro es un poco el eje de esta propuesta teñida de ironía sobre “todo lo que podemos hacer ahora que antes no se podía al trabajar en una sala” y que en este presente, al estar al aire libre, en una vereda, sí.

Prender un fuego, tomar la calle, salir a dar un paseo en medio de una función, por ejemplo, son parte de esta “nueva normalidad” que, en realidad, siempre estuvo pero que la pandemia dejó en evidencia a partir de las limitaciones.

Su vuelta a la actividad presencial, aseguró Catani, se dio en un marco diáfano y de continuidad orgánica. Porque “si bien la actividad fue abruptamente interrumpida, es parte nuestra, está muy en nosotros, y te ponés a hablar o ensayar y los códigos aparecen solos”. Lo diferente, tal vez, según reconoció la artista, es esa “alegría mayor” que se siente en los reencuentros, en tanto, actores y espectadores son ahora conscientes del valor de la presencialidad.

En lo personal y en lo artístico, la pandemia fue una época de “gran aprendizaje y crecimiento” para Catani, que se vio obligada a desafiarse a tener que encontrar “cómo crear o sostener una obra sin los encuentros, sin los ensayos, sin los actores”, hurgando por recursos o posibilidades de conexión “que te sacan de tu lugar de comodidad y te obligan a pensar de otra manera”. Así nació “T.Hy”: un intento por resolver la fórmula teatral de estos días.

¿Hay un teatro de hoy? ¿Este tiempo qué marca en el cuerpo escénico- del teatro- dejó? ¿Podemos seguir hablando de Escena y de Público? ¿Cuál es la marca que la pandemia le dejó al teatro? ¿Hay una marca? ¿Se puede volver a la vieja normalidad como si nada hubiera pasado? ¿Qué miramos ahora como espectadores? ¿Cómo se vuelve? Son algunos de los interrogantes que buscará responder esta propuesta que incluye objetos y gráfica de Inés Raimondi y vestuario de Viviana Ghezzi.

“T.Hy”, una producción del Grupo Patos. Experimentación y Producción Escénica y con apoyo INT, tendrá por ahora una única función, en tanto Catani está casi lista para embarcar un vuelo que la llevará a participar, entre el 22 y el 31 de octubre, del Festival Iberoamericano de Teatro de Cádiz, España, en donde mostrará un adelanto de su “Proyecto Atlas (de) las obras perdidas”, en el que viene trabajando desde hace varios meses.

Con este proyecto, Catani se propone realizar un ejercicio de recuperación de sus propias obras entre 1998 y 2018, ejercicio que implica una investigación sobre la transmisión de la memoria. En el FIT, la platense, acompañada por Óscar Cornago, teórico e investigador en artes del Consejo Superior de Investigaciones científicas de Madrid, presentará una fase del desarrollo de su trabajo con la mira puesta en incluir, posteriormente, a Cádiz dentro de la memoria de ese archivo.

A su regreso a la Ciudad, la artista seguirá trabajando con esa investigación que, en una primera etapa, había abordado el archivo de “Cuerpos abanderados”. En esta oportunidad, el proyecto explorará las memorias alrededor de “Ojos de ciervos rumanos”, una fase que será presentada, junto a obras de Luis Pazos, Graciela Taquini y Chino Vallina, en el Centro de Arte de la UNLP, 48 entre 6 y 7, los sábados 13 y 27 de noviembre a las 18.30.

Fuente: Diario El Dia de La Plata

viernes, 8 de octubre de 2021

Días, horarios, obras y artistas: la renovada cartelera del Teatro Coliseo Podestá

"El Cuarto de Verónica",  Soy Rada” Aristarán, Emmanuel Horvilleur y Canticuénticos serán algunos de los espectáculos que llegarán en octubre.

Por 0221



El Teatro Municipal Coliseo Podestá renueva la cartelera con una serie de espectáculos que incluirán comedias, teatro de suspenso, stand up, danza, shows infantiles y recitales a cargo de bandas y artistas de la escena nacional.

Tras su reapertura en el mes de septiembre después del parate total por la pandemia de coronavirus, el teatro se prepara para recibir una vez más al público platense con protocolos y todos los cuidados sanitarios.

Este viernes será el turno de "El cuarto de Verónica", del escritor estadounidense Iran Levin. La obra fue un éxito sin precedentes en Broadway a principios de la década de los '70 y es un referente del teatro de suspenso.  La obra que cuenta con las actuaciones de Silvia Kutika, Fabio Aste, Antonia Bengoechea y Adrián Lázare, más la dirección de Virginia Magnago, relata la historia de Susan, de 20 años, que es abordada mientras cena con su novio en un restaurante por una encantadora pareja de ancianos. Ellos se muestran impresionados por el parecido de Susan con Verónica, fallecida hace mucho tiempo. Entonces, Susan y su novio acompañan a la pareja hasta la mansión para ver el retrato de Verónica y comprobar el parecido. Es allí donde comienza esta intrigante pesadilla con un final inesperado. 

Las funciones seguirán el domingo 10 a las 21 cuando el cantante Rusherking presente “Loba Tour”. Acompañado por su banda, los fanáticos del joven artista disfrutarán de hits como “Loba”, “Yo sé que tú”,  “Bailando te conocí” y “Además de mí”, entre otros. Recientemente, Thomas Tobar más conocido por su nombre artístico Rusherking, presentó “Bailando Te Conocí” junto a Duki, el tema ya alcanzó los 19 millones de streams en Spotify y más de 33 millones de views en YouTube, manteniéndose en los primeros puestos de tendencias. Tanto “Bailando Te Conocí”, como su anterior lanzamiento Loba, video que supera los 15 millones de views, forman parte de los adelantos de su álbum próximo a estrenar. 

La semana próxima arrancará el jueves 14 a las 21 con “El Acróbata”, un monodrama en un acto, escrito por el poeta, dramaturgo y actor chileno Martín Costa Andrade con el protagónico de Rodol Machado. La obra relata experiencias, amores, reflexiones y momentos clave en la vida de Pablo Podestá, actor, cantor, escultor, acróbata y pintor uruguayo. Es considerado junto a su hermano José "Pepe" Podestá, uno de los fundadores del Circo Criollo, (género que conjuga circo y teatro). Fue una de las mayores figuras del Teatro Argentino.

"El Acróbata", una obra contemporánea, nos interpela con temas como el encierro, la libertad, la búsqueda del ideal, la locura, las luces y sombras de la condición humana, Podestá nos muestra sus contradicciones, que son nuestras también.

El humor llegará los días viernes 15 y sábado 16 a las 21, y el domingo 17 a las 20, a la histórica sala con el Jenny “La paraguaya". Wali Iturriaga, el creador de "Cachilo" y "La Jennifer", personajes que hacen furor en las redes, llega con todo su humor para disfrutar de una noche divertida y fuera de lo común. 

Wali Iturriaga es un multifacético artista con más de 1 millón y medio de seguidores en sus redes sociales, ganador del premio al “mejor influencer del humor” en los galardones al espectáculo del nordeste Argentino y Paraguay.

Por otro lado, el mundo infantil también tendrá lugar la cartelera del teatro con “Canticuénticos”. El grupo musical santafesino que recorre el país llevando su propuesta musical donde los ritmos argentinos y latinoamericanos son los protagonistas. "Las letras tocan todos los tópicos, desde los más divertidos y disparatados hasta los más difíciles y delicados”, comentaron sus protagonistas. El viernes 22 a las 18 los más pequeños podrán disfrutar de un show que traerá sus canciones más queridas, como “La cumbia del monstruo”, “Quiero para mí”, “El mamboretá”, “Noni noni” o “Bate con la cucharita”, por citar algunas de sus clásicas, y también los temas de su reciente disco “A cocochito”.

En la cartelera de octubre también se podrá disfrutar de la danza y en este caso a cardo de la compañía Calle 46 que presentará "La super liga". "Una oportunidad para que cada intérprete nos lleve a un mundo imaginario para transformarse en un superhéroe", expresan desde la Compañía de Danza Contemporánea bajo la dirección artística y coreografía de Laura Cucchetti; producción general de Liliana Carri, con vestuario de Fanny Sánchez  y Toti Plaquín.

La cartelera de octubre seguirá con la comedia "Rotos de amor", el sábado 23  a las 21 horas. A cargo de un elenco imbatible como Antonio Grimau, Víctor Laplace, Osvaldo Laport y Roly Serrano y dirección de Andrés Bazzalo, la obra reúne una serie de cuadros cómicos, a cargo de estos visitadores médicos, quienes resultan ser unos "perdedores sin remedio". “Rotos de amor” cuenta con humor las historias amores y desamores, de encuentros y desencuentros de cuatro entrañables personajes, quienes se ven reflejados desde sus dificultades para rearmar su vida luego de distintas rupturas amorosas. "Rotos de Amor" tuvo varias versiones anteriores, todas muy exitosas y elogiadas por el público y la crítica. Se trata de un espectáculo para toda la familia con historias en las que muchos se verán reflejados, identificándose con estos queribles personajes.

El fin de semana cierra el domingo 24 con la música de Emmanuel Horvilleur que llegará a la ciudad para presentar Pitada su reciente álbum de base audiovisual en el que despoja sus mejores canciones para llegar a la esencia natural. "Este viaje nos permitió abordar composiciones de todos los discos solistas con un enfoque acústico y percusivo; místico y de curación; lúdico y sensual. Pitada es ese viaje que quiero compartir con ustedes. Espero que lo disfruten", dijo Horvilleur sobre su nuevo trabajo.

La música continua de la mano de Los Abuelos de la Nada el viernes 29. La banda sigue con la fuerza y la mística de su exlíder Miguel Abuelo y traerá, esta vez, las canciones que fueron y son verdaderos himnos, como "Lunes por la madrugada", "Himno de mi corazón", "Tristeza de la ciudad" y "Cosas mías", entre otros hits. Además, presentarán su nuevo material discográfico: “Los Abuelos de la Nada y amigos”. El sexto álbum, que Los Abuelos de la Nada presentará en el Coliseo Podestá, incluye once canciones (nueve clásicos y dos canciones nuevas) y fue grabado durante 2020 junto a Hilda Lizarazu, Natalie Pérez, Ricardo Mollo, Manuel Moreti, Los Tipitos, Bandalos Chinos, Javier Malosetti, Connie Isla, Miguel Zavaleta, El Kuelgue, Gringhi Herrera, Benjamín Amadeo y Chocolate Fogo.

Sobre el cierre del mes, el sábado 30, llegará el espectáculo de música y humor "Serendipia”. Es el espectáculo en el que Agustín “Soy Rada” Aristarán cuenta cómo llegó a ser uno de los comediantes más reconocidos. Así hace referencia a un descubrimiento o hallazgo afortunado, valioso e inesperado que se produce de manera accidental o casual.

El público recorre y conoce un poco más sobre la historia de “Soy Rada” al mismo tiempo que se divierte, emociona y también puede disfrutar de músicos en vivo que generan un contrapunto narrativo y escénico que evidencia la madurez de un artista multifacético que no tiene límites.

Finalmente, el domingo 31 a las 17 la programación estará dedicada al público infantil porque llegará el espectáculo "Roblo en busca del impostor". Una aventura donde los más pequeños entrarán al increíble mundo de sus videojuegos favoritos.

Las entradas se adquieren en la boletería del Teatro municipal, calle 10 nro 733 entre 46 y 47, de martes a domingo de 10 a 20, en efectivo o con tarjeta de crédito/débito. También, a través del sitio de Plateanet, o vía telefónica al (011) 5236 3000, de lunes a sábado de 10 a 20 y los domingos de 12 a 19.

Fuente: 0221

Una celebración de teatro: un ciclo mostrará obras gratis durante toda la semana

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