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Fuente: http://pdf.diariohoy.net/2000/08/31/pdf/26.pdf
Archivo virtual destinado a difundir la Actividad Teatral de la Ciudad de La Plata, Capital de la Provincia de Buenos Aires, República Argentina
En el nuevo espacio de Sánchez de Bustamante 1034, El Portón de Sánchez, el grupo La Noche en Vela, que conduce el cordobés Paco Giménez, se apresta a iniciar uno de los últimos ensayos de Ganado en pie. El ámbito está cargado de objetos, vestuarios. Los doce actores (Horacio Acosta, Carolina Adamovsky, José Luis Arias, Laura Battaglini, Héctor Beacon, Víctor Galestok, Adriana Garibaldi, Natalia Olabe, Marcelo Piñero, Alejandro Sánchez, Adrián Silver y Mariana Tognetti) van y vienen disponiéndolo todo. Algunos de ellos cuelgan una enorme bandera argentina (los colores celestes están agrisados) que, a modo de telón, va cubriendo una supuesta boca de escenario. Otra bandera (esta vez el celeste ha sido reemplazado por el violeta) está ubicada, a modo de alfombra, sobre el suelo. "No encuentro una bota", aclara un actor a medio vestir y con la otra bota puesta en el pie izquierdo. Alguien invita con chocolate. La preparación es intensa, pero tiene, también, mucho de alocada.
Giménez ayuda a ordenar lo que parece imposible en ese momento. Son tantas las cosas -¿fuera de lugar?- que hay allí. Y los demás hablan, opinan, comentan cuestiones de la experiencia.
El ensayo no puede ser completo. Hay que montar una rampa y eso parece que lleva su tiempo. Ya es medianoche. Idas y venidas, otra vez. Después, algo sucede y alguien toma la decisión de mostrar sólo unos minutos de lo que sucede en el espectáculo. La aclaración vale, "en total, el trabajo está armado por noventa escenas, momentos, cuadros..." Una actriz asoma detrás de la bandera- telón y clama por un gaucho. "¿Dónde hay uno?", pregunta. A medida que va definiendo las cualidades de este hombre de las pampas se va excitando. En su fantasía es el hombre desesperadamente buscado. Pero el que aparece no tiene nada que ver con ese prototipo con el que se había ilusionado.
Otra actriz, fumando un puro, relata acontecimientos que hicieron al encuentro de otro supuesto gaucho con una mujer en un fuerte romance, hasta tendencioso. Peleas y amor parecen cruzarse apasionadamente, pero la imagen es grotesca.
Un militar dentro de un ataúd va a ser paseado por la escena. "Hay miles de ellos muertos -dice Paco Giménez-, pero siempre están presentes." Mientras tanto un grupo de españolas llega a nuestras playas con la imperiosa necesidad de convertirse en aquella Cautiva de Esteban Echeverría. También la tradición atrae al turismo. Y la mezcla hasta provoca que un hombre se pasee, cantando sobre una base de blues, estrofas del Martín Fierro.
Gauchos pendencieros, militares arrogantes, indios desterrados, mujeres desaforadas en busca de esos hombres matreros. Todo parece mezclarse en Ganado en pie. Y todo contiene una enorme cuota de humor.
Apresuradamente se puede decir que, en esta nueva propuesta de La Noche en Vela, el grupo trabaja sobre el sentimiento patriótico. El punto de partida para concebir este trabajo fue Muerte y transfiguración de Martín Fierro, de Ezequiel Martínez Estrada. El gran baqueano de esta compañía, en este intento por descubrir más y más cosas que hacen al ser nacional.
Lo demás, lo que se verá en escena, ya se sabe, es puro delirio creativo. "Lo que quedó -dice Giménez- es una hora libre de los peores alumnos del grado, esos que no saben nada porque no han estudiado. Hoy en día, a todo el mundo le parece una pavada referirse a las tradiciones, al ser argentino, y en verdad todos tienen nociones alteradas, tergiversadas. Ese cóctel que es nuestro acerbo, nuestra identidad, es el cuerpo del espectáculo."
La gran responsabilidad es "retratarnos de frente y de espaldas, evidenciar nuestras luchas, defensas y fugas que se balancean entre la guarangada y el pudor". En síntesis: oíd mortales.
Carlos Pacheco
Ganado en pie. El Portón de Sánchez, Sánchez de Bustamante 1034; 4863-2848. Viernes y sábados, a las 23. Entrada, $ 10.
Fuente: http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=191303
MAR DEL PLATA.- El Auditorio de esta ciudad, en una noche con cielo estrellado que siguió a un día radiante, estuvo a full con la actuación del Ballet delTeatro Argentino de La Plata. En un plan de difusión de los cuerpos estables de este teatro, su director, Pedro Pablo García Cafi, viene organizando en diferentes localidades bonaerenses y en la CapitalFederal actuaciones con entrada libre y gratuita. La próxima presentación de la compañía de danza, que dirige Lidia Segni, será el sábado en el teatro Rafael Aguiar, en la ciudad de San Nicolás.
El programa mixto que eligió Segni tradujo las distintas líneas que su gente puede abarcar, aunque su base sea eminentemente clásica.
Este estilo se vio en el comienzo, con "Paquita". Aquí, el lucimiento es para las mujeres, ya que no sólo conforman el cuerpo de baile, sino que hay muchas variaciones que proyectan todas las facetas femeninas según el lenguaje imaginado por Petipa. Los únicos varones fueron Víctor Filimonov, partenaire de la protagonista, Genoveva Surur, y Daniel Proietto, en el trío junto a Anabella Gatto y Paula Elizondo.
En las apariciones de conjunto hubo homogeneidad y la chispa que requiere esta obra, de inspiración hispana. Con su sólida técnica, Surur dio altura al pas de deux y estuvo impecable en los 32 fouettés que rematan la coda, en tanto que Filimonov fue un acompañante que dio seguridad a su pareja. En el bailarín privan la elegancia y el buen trabajo de piernas y pies. Luego, el terceto fue burbujeante y, de ahí en más, en las variaciones estuvieron estupendas Gatto, Caroline Queiroz, Paola Alvez y María Fernanda Bianchi.
En una tónica que mezcla el neoclásico con el contemporáneo,"Holberg Suite", coreografía de ClaudioLongo con música de Grieg, tiene momentos en los que se traduce la energía del elenco y su dúctil personalidad. Los simples maillots, en blanco y en negro, fueron vestuario y colores ideales para que el movimiento proyectara sin barreras la expresión interior. Los cuadros de conjunto fueron de ondulante dinámica, pero en el "Andante religioso", la intensidad y el lirismo se acoplan en un excelente dúo, bailados con iguales sentimientos por Genoveva Surur y Víctor Filimonov.
El cierre fue con "Carmen", la famosa coreografía de Alberto Alonso que resume en breves cuadros la historia de la seductora gitana que da título a la obra. Un ¡oh! de embeleso recorrió la platea cuando la simbólica e inmensa cabeza de un toro predice el clima y la ubicación.
María Fernanda Bianchi interpretó el personaje central. Lo hace con sensualidad y desafío. Hasta es agresiva en sus avances hacia los que le gustan o a los que odia. La seguridad de su técnica le da libertad para que se extienda en su gama de emociones indómitas. Juan Manuel Ortiz dio al Torero brillo y magnetismo, en pasos que imitan los que se hacen en el ruedo. Juan Andrenacci fue un Don José angustiado en su amor por una mujer que no quiere ataduras. Lo demuestra, pero es eclipsado por el temperamento de Bianchi, que, en cambio, hace formidable pareja con Ortiz. Muy bien el conjunto, sobre todo en el palmoteo de los hombres que acucia el baile de las cuatro cigarreras.
ESPECTÁCULOS | LA CARTELERA LOCAL “El teatro argentino celebra su público” realizará más de 650 funciones en todo el país. En La Plata, ob...