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Con "La Sylphide", el teatro platense comienza su temporada 2003 de ballet
Sábado 3 de mayo de 2003 | Publicado en edición impresa LA NACION
Hoy, el Ballet del Teatro Argentino de La Plata comenzará su temporada con el estreno de la versión integral de "La Sylphide", con música de Hermann Lovenskjold y coreografía de Mario Galizzi, basada en la original de August Bournonville.
Junto a la compañía, que dirigen Oscar Araiz y Galizzi, actuará como primer bailarín invitado el argentino Luis Ortigoza, actualmente estrella del Ballet Municipal del Teatro de Santiago, Chile, que interpretará el papel de James. El personaje principal femenino será interpretado por Nadia Muzyca, en tanto que María Fernanda Bianchi representará a Effie, Walter Naón a la bruja Magda y Gaik Kadjberounian, a Gurn.
Luis Ortigoza actuará por primera vez en el nuevo Teatro Argentino, que resultó a sus ojos, como dijo, "un milagro", ya que poco antes de partir hace años a Chile formó parte del elenco del Ballet Estable por dos meses. Aún recuerda las funciones en el Teatro del Lago y las vicisitudes que pasó el plantel hasta que tuvo su actual sede. Deslumbrado por el complejo cultural en cuya sala mayor Alberto Ginastera se presentará "La Sylphide", comenta que está sumamente feliz y un tanto nervioso de regresar a La Plata y bailar nuevamente para la audiencia de esa ciudad, la que llegará de todas partes, incluso la Capital. La evolución de su carrera en Santiago ha sido fulgurante, trascendiendo en los principales papeles del repertorio de ese plantel. Su virtuosa técnica, la intensidad de su expresión y una personalidad que se compenetra a fondo con las diferentes obras lo han convertido en un artista que recopila elogios y admiración en cada una de sus actuaciones.
A los 34 años comenta, respecto de su vida en el país fronterizo: "Estoy trabajando como lo deseo, a full , porque eso es lo que llena mi corazón de alegría y hace que no me estanque y continúe buscando más y más. Hacemos alrededor de cien funciones anuales, porque además de las que se realizan en el teatro hay muchas giras por el interior y también bailamos en el recientemente instaurado Festival de Verano, ya que, a diferencia de otras compañías, nosotros finalizamos la temporada en enero. Si bien no hay tiempo para respirar, bailar constantemente exige estar en condiciones máximas de energía y entrenamiento. Cada vez hay algo nuevo y es un placer insertarlo en mi piel, mi mente y alma, porque así se aprende y crece día tras día. El año pasado me tocó hacer Des Grieux, en "Manón", y conocer el estilo de Macmillan. Quedé fascinado; ahí no es la técnica lo que cuenta, si bien es difícil y tiene sus complicaciones, sino entregarse sin fronteras a la historia, comprender cómo ese coreógrafo trazó al personaje de modo que con la danza tradujera su drama, su sensibilidad, la entrega total al amor hacia una mujer que lo desdeña. Me convertía en él, y el diseño coreográfico de ese creador genial provocó otro vuelco en mi vida artística, entendiendo más profundamente no sólo lo que es el ballet, sino la vida: no es sólo ejecutar pasos, sino interpretar desde lo más hondo. Me atrapan los papeles que tienen interpretación, donde tengo que sacar de mí lo que ese personaje representa. Por eso estoy muy ansioso de interpretar a Oneguin, la obra del mismo nombre, un verdadero desafío y lo contrapuesto a Des Grieux. Ahora estamos a pleno en Chile. Ya hicimos "Don Quijote" completo; ahora nos presentaremos con un programa mixto, luego, el clásico "Giselle", después "Oneguin", para finalizar con "Coppelia"".
"La Sylphide" es un ballet que provocó un cambio trascendental en la historia de la danza, pues marcó el inicio de la era romántica, que se prolongó hasta 1860 y trajo consigo cambios fundamentales en materia musical y coreográfica. Convergen dos características de ese período: la preocupación por destacar las cosas más vitales de este mundo y un constante anhelo por lo sobrenatural y lo metafísico. Los coreógrafos se inspiraron en las fantasías de las leyendas.
Posteriormente Auguste Bournonville (1805-1879), fundador del ballet danés, elaboró un nuevo trabajo coreográfico sustentado en la música de otro compositor: el barón de Dinamarca Hermann Lovenskjold. El estreno tuvo lugar en 1836 en el teatro Real de ese país.
Respecto de la puesta que ofrecerá el Teatro Argentino, afirma Mario Galizzi: "Respeté casi todas las marcaciones de Bournonville. Le sumé un divertissement en el primer acto basado en una cuestión folklórica de Escocia y pequeños detalles más, pero con el claro objetivo de no variar la esencia planteada por el coreógrafo. Los trazados son sencillos, preciosistas en la riqueza de pasos solistas (variaciones), típicos de allegro muy brillante, provistos de dinamismo, velocidad y limpieza. Contribuye a ello el romanticismo de la música y el enorme poder de síntesis que el argumento y la coreografía plasman. En este estreno para el Ballet Estable del Teatro Argentino propongo recrear la belleza de una obra que, con el paso de los años, acrecienta aún más su cautivante fantasía".
Silvia Gsell
Teatro Argentino Hoy, a las 20.30, y mañana, a las 17. Servicio de ómnibus en la Casa de la Provincia de Buenos Aires, Callao 235, sábados, a las 18, y domingos, a las 14.30. Tel.: 0800-666-5151.
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