viernes, 7 de octubre de 2011

De flamenco y de amor, de locura y de muerte

Isabel Victoreros, responsable junto Alma Festa del espectáculo previsto para mañana

Bodas de sangre

Diagonales / 07.10.2011 | La Companía Ruptura presenta su versión de la obra de Lorca

Los hombres son seres extraños y complejos. Por ejemplo, contraen uniones que ambicionan la eternidad a sabiendas de que la finitud es la única certeza en este mundo. Pero ¿qué sería de ellos sin las pasiones que a veces ayudan a sortear a la gran dama negras y otras la aceleran su arribo?

¿Y qué sería de la literatura dramática y poética española del siglo pasado sin Federico García Lorca? La compañía flamenca Ruptura, dirigida desde hace décadas por Isabel Victorero, presenta mañana Bodas de sangre, a las 21.30 horas, en el Teatro Coliseo Podestá (10 e/ 46 y 47), con entrada libre y gratuita. Se trata de una versión flamenca de la obra en verso del célebre granadino, escrita en 1931 y reversionada en clave coreográfica por Antonio Gadés y registrada físicamente por Carlos Saura en 1981.

Esta auténtica tragedia, la primera de Lorca, gira en torno a una boda frustrada ante la aparición de un viejo amor de la novia. Ambos escapan y el novio traicionado los persigue hasta lograr un desenlace fatal. “La luna deja un cuchillo/ abandonado en el aire/ que siendo acecho de plomo/ quiere ser dolor de sangre”, supo describir la intensa pluma Federico García Lorca y para recrear la extasiada atmósfera, el ballet contará con más de veinticinco artistas en escena.

Con la calma y el aplomo de los años, pero con un entusiasmo jovial, la amable Isabel Victoreros es responsable junto a su hija Alma Festa de esta versión que incluye “las fusiones nuevas que hay en la danza: contemporáneo, neoclásico, clásico. Pero siempre de base por supuesto el flamenco y sus genes. Porque con eso hay que hacer la base.

Y por supuesto que los bailarines son bailarines y este trabajo les costó muchísimo, porque esto es danza teatro” y asegura que “somos creadoras de la danza teatro en la ciudad de La Plata”.

Victoreros trabaja nada menos que “desde 1953 conmigo como maestra. El primer festival lo di en el Coliseo y después terminé siendo maestra allí. ¡Qué cosas la vida! Y desde entonces hasta ahora sin parar, jamás paré”.

Cabe detenerse en el detalle: Victoreros dice bailarina y no bailaora: “Para mí los bailaores y bailaoras están en España. Esa es la cuna del flamenco. Ahora sí, nosotros queremos hacer flamenco, todos podemos hacerlo pero con respeto. Yo soy trabajadora de la danza, no soy bailaora. Los verdaderos están allá”. Por eso profesa “un gran respeto para no perder los preceptos originales del flamenco, pero nunca vamos a bailarlos como ellos”.

A la vez, esa concepción conlleva no “perder la identidad. No estaría bien tampoco. Ni ellos van a bailar el tango como nosotros. Cada país tiene sus origines, sus genes” y es la que intentan transmitir en la escuela: “Primero lo tuve en claro yo, como maestra, y luego, lógico, Alma. Eso y que el bailarín tiene que tener un conocimiento general de la danza, no puede quedarse con la danza flamenca sola.

Hay que tener otras danzas sabidas… al menos la mínima noción, porque si te dedicás a contemporáneo, tenés que vivir diez, once años con eso... bueno, está bien. Pero ahora hay mucha fusión y en este caso hacemos eso. El flamenco da mucha posibilidad de hacerlo. Y este caso lo teatral”.

Y ese trabajo teatral llevó casi un año. “Pero sí, se logró. Primero tuvimos un profesor, Pablo Ramos, que fue maravilloso como arrancó y después, como entraba la parte coreográfica, me llevaba mucha demora. Esa base ya nos ayudó a llevarlo más rápido con la danza y el teatro. Porque lógicamente, es un drama y hay que vivirlo teatralmente también, para que pueda transmitirse eso al público también. Las dos cosas juegan”.

A los bailarines, según Victoreros, la obra “les produce un respeto absoluto. Primero trabajar a Lorca. Porque Federico te lleva a esa situación. Yo lo vengo trabajando desde hace muchos años. Y te lleva a esa situación de mística, de misterio y de muerte. Entonces también tenés que enseñarles a ellos, eso, y lógicamente es un trabajo, pero creo que lo han logrado. La venimos haciendo dos veces en el Coliseo, también en Ensenada, a teatro lleno y con el público de pie.

Así que creo que lo han logrado. Y es un trabajo duro”. Pero luego aclara: “Yo amo lo que hago y Alma también. No es trabajo en realidad. No lo siento así. El día que sienta el cansancio, dejo”. Aunque aclara que es fundamental “la disciplina también del bailarín, que asume al entrar a nuestro taller”.

Enamorada hasta la médula del autor de la obra, Victoreros no duda: “Lorca es todo. Amén de trabajarlo, lo tengo presente siempre mientras estoy dando la clase, de una forma o de otra. Incluso te digo, el día que pisé España fui derecho hacia donde nació, entrevisté a su hermana Isabel, fui a investigarlo, de qué manera y cómo vivió”.

Y esa manera, espiritual y pasional, es la que la compañía intentará plasmar sobre las tablas mañana con la presencia clara del flamenco, esa unión verdaderamente eterna entre danza y alma, entre cuerpo y -por supuesto- sangre.

Fuente: http://www.elargentino.com/nota-161215-De-flamenco-y-de-amor-de-locura-y-de-muerte.html

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