viernes, 24 de junio de 2011

"Soy el jefe de una tribu de guerreros"

Gustavo Cordera, antes de presentar por primera vez La Caravana Mágica en La Plata, dialogó con Hoy sobre su nueva etapa musical.

Gustavo Cordera dejó de ser la voz de la Bersuit y se instaló en La Paloma (Uruguay), donde se muestra feliz pero extraño, porque como él dice “en esto de abandonar y desapegarme de todo mi pasado y del lugar que ocupaba en el mundo, en este vacío, encontré mucha fuerza, creatividad y el espacio para que una vertiente de energía nueva me anime, y eso me da mucha alegría porque es como volver a empezar. Yo no cuento para mí con los dos River que hice con la Bersuit, porque para mí el pasado no es un patrimonio”.

En un grupo integrado básicamente por jóvenes “con almas sensibles que todavía no están contaminadas con el éxito” dice Cordera cuando recuerda que el bajista, quinchero de La Paloma tiene 23 años, el guitarrista fue jugador de fútbol en Peñarol y la selección sub-15, así como las chicas de los coros que “van ganando en temperamento, en sonido, porque estamos haciendo un trabajo de conexión y de juego, que le da el nombre a la banda que se llama La Caravana Mágica”.

Cordera es como el agua, fluye, cambia -cómo no hacerlo si de estar 49 años en Lanús pasó a vivir junto la paz de las playas y los campos-. “En muchos rituales pude verme y soy el jefe de una tribu de guerreros que nos manifestamos a través de la música. Me hago cargo del lugar que ocupo en el mundo y lo asumo con corazón, también tengo el rol de provocar que la gente se exprese y saque de sí lo mejor, y es interesante para mí ver cómo las personas van desplegando su talento y cómo yo puedo formar parte de todo eso, y cómo puedo ir creciendo y brillando más que si impusiera las cosas” dice Cordera.

Gustavo Cordera dará rienda suelta a su Caravana Mágica hoy a las 21 en el Opera (58 entre 10 y 11) para seguir en el camino de crecimiento porque, como él dice, “como artista y ser humano, no he llegado a mi techo, aún tengo un largo camino por recorrer, en esto de la excelencia, que no es ser mejor que vos, ni que nadie, sino ser mejor que mí mismo: porque la vida es un día de excelencia hasta el mismo día a de tu muerte”. Y sentencia, “el artista que soy es muy pobre comparado con el artista que voy a ser”.

Por Estanislao Arpone

Fuente: http://www.diariohoy.net/accion-verNota-id-144349

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