Había una vez, algo más que un circo
Con una estética similar a la de los circos internacionales, Servian desembarcó en La Plata hasta el lunesUna nueva estética marca, a nivel mundial el mundo circense que años atrás se limitaba a payasos, equilibristas y animales que se llevaban gran parte de los aplausos.
Sin embargo, en los últimos años, el circo apostó a la tecnología y al desafío de hacer un espectáculo en el que la imaginación, los sentidos y las emociones sean interpeladas por los artistas para hacer de los espectadores nuevos protagonistas.
El Circo Servian, que anoche debutó con una función colmada y que hasta el lunes inclusive tendrá tres funciones diarias a las 15, 18 y 21, se sumó a la tendencia y montó una superproducción que nada tiene que envidiarle a las compañías extrajeras.
“Tanto la familia Servian como yo, somos la quinta generación de artistas de circo y esto es un sueño que teníamos hace mucho tiempo, porque notábamos que el circo estaba bastante muerto, mal visto. Es como una campaña en contra que se le había hecho al circo, y en estos últimos años, con la llegada del Cirque du Soleil, parecía que sólo existía eso. Así que apostamos a toda esta cosa nueva pero manteniendo esa cosa de tradición del circo, porque el circo sigue siendo para los niños y para toda la familia”, resume Flavio Mendoza, el director artístico de esta experiencia circense mágica.
Durante estas presentaciones, el Servian contará con dos invitados de lujo: Gastón Elle, un argentino radicado en el exterior e integrante del Cirque du Soleil, al igual que la prestigiosa contorsionista Caludia Allegría, que acompañarán a los más de 50 artistas en escena.
“El circo fue mi gran escuela. Si hoy soy Flavio Mendoza, una persona conocida en el mundo artístico es porque mi característica respecto al resto de los bailarines o coreógrafos es que el plus de la acrobacia me hizo mostrarme diferente”, relata el también participante de Bailando por un Sueño. “La diferencia de este, respecto al circo tradicional, es que este tiene mucho más tecnología. Antes se hacía todo mucho más a pulmón. Lo destacable de este cambio es que, pese a haber invertido mucho, mantiene eso de familiar que tenía el circo anterior”, relata, y rescata los valores que le imprimió el ambiente durante sus años de formación: “A mí me enseñaron que nunca baje los brazos, que siempre se puede hacer algo mejor”.
“La magia existe”, repite con ese destello que sólo puede imprimirle alguien que invita a vivirlo de ese modo. “A mí me gusta que los espectáculos te dejen algo y te inviten a soñar. Cuando era chico, por más que vivía en el circo, me sentaba en la platea a ver a mi mamá caminar en un alambre, haciendo equilibrio, y a mí me parecía que mi mamá era un superhéroe, por más que después se bajaba de ahí y la encontraba cocinándome”, remata.
Fuente: http://www.diariohoy.net/accion-verNota-id-107668-titulo-Haba_una_vez_algo_ms_que_un_circo


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