domingo, 27 de abril de 2014

Shakespeare, 450 años después

NOTA DE TAPA

William Shakespeare nació el 23 de abril de 1564 en la pequeña ciudad de Stratford-upon-Avon, en el corazón de Inglaterra, en el seno de una familia burguesa. El aniversario de su nacimiento es un acontecimiento mundial 

“Ser o no ser, esa es la cuestión”. La célebre frase que escribió William Shakespeare en su obra maestra “Hamlet”, acaso como si fuese el espíritu de algunos de sus más recordados personajes, sigue vigente 450 años después del nacimiento del dramaturgo más famoso de las letras británicas.

La influencia de Shakespeare sigue siendo enorme. Fue el primer autor de habla inglesa en utilizar palabras compuestas, tan habituales en las lenguas germánicas. Y el interés por la obra de este gran humanista sigue alcanzando nuevos hitos. “Apenas hay alguien, ni en el extremo más meridional de Sudamérica ni en la estepa siberiana, que no sepa algo sobre Shakespeare”, afirma Dominic Dromgoogle, intendente del famoso teatro Globe de Londres, uno de los centros elegidos esta semana para celebrar el aniversario del
genial autor.

William Shakespeare nació el 23 de abril de 1564 en la pequeña ciudad de Stratford-upon-Avon, en el corazón de Inglaterra. A lo largo de su trayectoria compuso más de un centenar de sonetos y decenas de obras teatrales y ya en vida era tan famoso que la reina Isabel I lo invitó personalmente a organizar una representación para ella.

Shakespeare podía con todo. De su pluma salían desde comedias como “Sueño de una noche de verano” a tragedias más complicadas de digerir como “Macbeth” o “Julio César”. Pero lo que hizo de Shakespeare único para su época fue que no sólo se centró en su entorno más próximo en Stratford o Inglaterra, sino que escribió “sobre lo que significa ser una persona”, señala Ben Crystal, editor de varias obras sobre el autor.

“Cuando Otelo casi se consume por los celos, Romeo y Julieta experimentan por primera vez qué es el amor verdadero o Hamlet reflexiona con lo que sucede cuando morimos, todos podemos sentirnos identificados”, añade Crystal. “He visto producciones fantásticas de obras de Shakespeare en numerosos idiomas y se adaptan perfectamente a sus culturas”, agregó.

LA CELEBRACION

El interés internacional en el dramaturgo se refleja ya desde el número de turistas en su ciudad natal, Stratford. El año pasado, 4,9 millones de personas visitaron esta pequeña localidad. Según la sociedad promotora regional Shakespeares England, el turismo contribuye con 333 millones de libras (556 millones de dólares) a la economía local, unas cifras impensables sin el famoso hijo de la ciudad.

Entre las atracciones turísticas figuran los recorridos en barco por el río Avon y, naturalmente, la casa natal de Shakespeare. Pero sobre todo los visitantes acuden a ver a los actores de la Royal Shakespeare Company (RSC), uno de los conjuntos teatrales más famosos del mundo. “Nuestra manera de representar las obras de Shakespeare es tan clara y accesible que cualquiera puede disfrutarlas, aunque no comprenda todas las palabras”, declara Catherine Mallyon, directora ejecutiva de la compañía.

Para el redondo aniversario, la RSC ha organizado distintos actos, entre ellos talleres y una gran traca de fuegos artificiales. En Londres, ante el shakesperiano teatro Globe, se reunió el miércoles pasado una tropa de actores para llevar “Hamlet” a 205 naciones -casi todos los países del mundo- a lo largo de dos años. Amnistía Internacional ya ha protestado, porque Corea del Norte está prevista en el viaje.

SU VIDA, SU MISTERIO

Si bien estas celebraciones marcan el 450 aniversario del nacimiento del genio, en realidad el día exacto del cumpleaños de Shakespeare siempre ha sido un misterio, al igual que su vida personal, envuelta en infinitos interrogantes sobre su sexualidad o creencias religiosas.

La elección de esa obra para marcar el pistoletazo de salida del tour se debe a que “Hamlet” es, probablemente, una de sus creaciones más recordadas junto a “Macbeth” o “Romeo y Julieta”.

La pieza se distribuye en cinco actos y narra la historia del joven príncipe danés Hamlet, visitado por el fantasma de su padre para pedirle que vengue su muerte a manos de su hermano Claudio, nuevo rey de Dinamarca y casado con la propia madre del protagonista, la reina Gertrudis.

Shakespeare la escribió entre 1599 y 1601 y llegó a ser escenificada a bordo de un barco, en 1608, mientras navegaba por la costa de Yemen. Su abrumador éxito provocó que una década después fuera trasladada a los escenarios del norte de Europa.

La gira, que concluirá en 2016, abarcará lugares como Elsinore, la ciudad portuaria de Dinamarca donde se desarrolla la trama de “Hamlet”, o el Gran Valle del Rift, en Kenia, lugar en el que el dramaturgo inglés afirmó que se hallaba “la cuna de la vida”.

De la niñez y adolescencia de Shakespeare, el tercero de los ocho hijos de un comerciante y político acaudalado, John, y Mary Arden, apenas se conocen datos.

En cuanto a su nacimiento, tan solo se tiene constancia de su partida bautismal, que atestigua que recibió el bautismo un 26 de abril en su localidad natal.

Considerado el escritor más relevante en lengua inglesa de todos los tiempos, Shakespeare fue, además de dramaturgo, poeta y actor. Admirado por los románticos, su reputación llegó a lo más alto en el siglo XIX, al tiempo que los victorianos veneraban su obra, y tanto sus tragedias como sus comedias se tradujeron a las principales lenguas
del mundo.

De sus tragedias, en las que juega con personajes protagonistas a menudo admirables a la vez que llenos de imperfecciones, cabe destacar “Tito Andrónico” (1594), de las más tempranas, o “Romeo y Julieta”, escrita un año después.

Sus obras más aclamadas fueron compuestas entre 1601 y 1608, entre ellas “Hamlet”, “Otelo”, “El Rey Lear”, “Macbeth” y “Antonio y Cleopatra”.

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