domingo, 30 de diciembre de 2012

DANZAS TRADICIONALES: Una escuela pionera, sin casa y resistente a todo


Domingo | 30.12.2012 Publicado en Edición Impresa:   La Ciudad

Tiene más de 60 años y moviliza a unas mil personas 

CREADA EN 1948 Y PIONERA EN LATINOAMÉRICA, LA ESCUELA NUNCA TUVO SEDE PROPIA. ESTE AÑO, SUS MÁS DE 700 ALUMNOS CASI PIERDEN EL CICLO LECTIVO POR LA CLAUSURA DEL LUGAR DONDE FUNCIONABA

Pionera en el país y en Latinoamérica como formadora de docentes en danzas folklóricas, la Escuela de Danzas Tradicionales de La Plata acuna una historia tan rica en cuanto a la enseñanza de los bailes nacionales y al paso por sus aulas de auténticos referentes en la materia, como compleja en su eterna y accidentada búsqueda de una sede permanente para sus más de 700 alumnos y 120 profesores. A tal punto que hoy, a 64 años de su nacimiento, funciona en una casa alquilada hasta febrero del 2015. No obstante, pese a que las mudanzas y los espacios inapropiados para desarrollar su actividad terminaron convirtiéndose en un hilo conductor durante más de seis décadas, la escuela nunca dejó de crecer y hasta fue replicada en varios lugares de la Provincia.

“Es que la tradición se apoya en valores, no en la postal estática de un gaucho”, dice su director, Roberto Lindon Colombo, y así ha generado entre sus alumnos y docentes un sentido de pertenencia que logró mantenerla en pie y seguir creciendo contra viento y marea. Las tradiciones están bien custodiadas.

Colombo enfatiza que “la tradición no es algo que hay que rescatar, una actitud nostálgica de un tiempo que fue mejor. Ese gaucho bueno y servicial de la postal estática hoy puede ser el vecino, que encarna los mismos valores en vaquero, zapatillas y comiendo pizza. Si la danza no forma parte de un complejo cultural sustentado en esos valores, es cáscara vacía”, define con convicción, y así da una pista para encontrar los motivos por los cuales la Escuela de Danzas Tradicionales sobrevivió a todos los avatares. Y va por más.

De aqui para allá

Antes de volver a mirar hacia adelante, donde aparece el proyecto que la comunidad educativa elevará a la dirección provincial de Educación pidiendo que compre la actual sede de 17 entre 40 y 41 para, de una vez, contar con sede propia, el antropólogo, profesor superior nacional de danzas folklóricas y director de la emblemática institución desde el año 2000 hace un raconto de la historia de la escuela.

Tras intensas gestiones de Guillermo Teruel y Antonio Ricardo Barceló, dos empleados públicos devenidos por pasión en docentes de danzas folklóricas, en 1948 se crea la escuela mediante un decreto del entonces gobernador Domingo Mercante, que coincidió con otro firmado por el presidente Juan Perón y que representó el nacimiento de la Escuela Nacional de Danzas Folklóricas Argentinas. “Fueron las dos primeras en su tipo en el país y en América Latina, y hoy no hay muchas en el mundo que formen docentes en materia folklórica”, realza Colombo.

Teruel fue el primer profesor y director de la institución, que debutó con “una de las más grandes inscripciones de alumnos de toda su historia para un ciclo lectivo; se anotaron más de cien personas”, apunta.

Finalmente, el 23 de mayo de 1949 se dictó la primera clase en un espacio cedido por el Teatro Argentino. Dos años más tarde se les informó a las autoridades que debían buscarse otro sitio. Y allí comenzó un verdadero raid que a lo largo de casi una década hizo que el centro educativo no pudiese funcionar más de uno o dos años en cada sitio al que se mudó.

La escuela se instaló entonces en la Asociación Civil La Protectora, en 49 entre 8 y 9. Un año después tuvo que volver a hacer las valijas para recalar en el Conservatorio Verdi, una entidad “privada que ya no existe”, comenta el director. Allí estuvo entre uno y dos años para pasar “a la sede de la curia”, en 15 entre 53 y 54. Por poco tiempo. El siguiente destino fue la Escuela Primaria N° 1 de 8 entre 57 y 58.

Tiempo de sosiego

Sobrevendría un tiempo de estabilidad, aunque la institución “tuvo que funcionar con horarios restringidos y sin espacios, pese a que iba creciendo”. “Desde fines de los ‘50 y hasta 1982 estuvo en la Primaria N° 8, en diagonal 74 y 16 -dice el director-. Allí se podía dar clase de seis de la tarde a nueve y media de la noche, ya que había que esperar que salieran los niños del turno tarde. Se contaba con una sala exclusiva donde se concentraban la dirección, la secretaría, la preceptoría, la biblioteca, el archivo, los instrumentos musicales, los elementos de sonido, las banderas... En tanto, el portero Néstor Rissi debía correr los pupitres de las aulas de la primaria, y volverlos a acomodar al finalizar el día”.

“Casi” sede propia

Tras numerosas gestiones encabezadas por docentes y alumnos, en noviembre de 1982 Educación de la Provincia le cedió a la escuela la sede que había “abandonado” el Conservatorio Gilardo Gilardi, en 7 entre 59 y Plaza Rocha. Pese a que la casona estaba “destruida”, el sueño del espacio propio parecía hacerse realidad. “Nos dieron un camión y un chofer. La mudanza la hicimos dos egresados (Colombo y Armando Pardi) y el portero. Luego tuvimos que encargarnos de que reinstalen la luz, el gas y el agua, de la limpieza, de la pintura, de acondicionar los espacios”, recuerda el director y subraya que, como siempre, colaboraron todos los alumnos y profesores.

Así, el ciclo lectivo ‘83 empezó con otras expectativas. “Pero... El 15 de septiembre de ese año se creó la Escuela de Estética N° 2, y la cartera educativa le pidió a la dirección de Danzas Tradicionales si por tres meses podía funcionar en nuestro edificio. Esos tres meses se convirtieron en treinta años”, dispara Colombo. Ambas escuelas continuaron funcionando, sin espacios adecuados, en la misma casona y con una relación compleja. El resto de la historia, en su capítulo edilicio, se escribió este año.

Estética daba clases en planta baja y Danzas Tradicionales en planta alta. Hasta que el 3 de abril, el área de Infraestructura de Educación decidió clausurar la planta alta por riesgo de derrumbe del cielorraso. Se sucedieron marchas, espectáculos en plazas, petitorios, decenas de reuniones con funcionarios, pero recién el 21 de agosto pudieron mudarse a la casa de calle 17, que la cartera educativa alquiló hasta febrero de 2015. “Una vez más, la mudanza y el acondicionamiento del inmueble corrió por cuenta y cargo de la comunidad educativa”, subraya Roberto Lindon.

Un tango de 9 años

Desde aquel 1983 a la fecha hubo hechos clave en la historia de la escuela. “En el 2000 presentamos un proyecto para crear 7 carreras. Sólo aprobaron la de Técnico Superior Nacional Intérprete y Coreógrafo de Tango. Y en 2009”, cuenta y remarca que el ‘2 por 4’ disparó la matrícula. La disciplina se sumó así a la tecnicatura Intérprete Bailarín en Danzas Folklóricas y al profesorado en Danzas Folklóricas, que habilita a dar clases en todos los niveles, en todo el país y en el exterior, pues el título está homologado a nivel internacional. En ese periodo, además, se crearon escuelas similares en otros distritos.

“Siempre prevaleció el compromiso de todos”, dice Colombo. Así fue que la tradición escapó de la “postal estática”. Y pese a tantos golpes, sigue en pie.

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