sábado, 30 de junio de 2012

Low pieces

Sábado 30 de junio de 2012 | Publicado en edición impresa

Danza / Experimentación

Hipnótica propuesta de Xavier Le Roy, figura clave de la danza conceptual europea, que hasta se presenta en el Tacec, de La Plata

Por Alejandro Cruz | LA NACION


Dirección y coreografía: Xavier Le Roy / Performers: Jan Ritsema, Neto Machado, Sasa Asentic, Luis Miguel Felix, Salka Ardal Rosengren, Kroot Juurak, Anne Juren y Jefta Van Dinther / Sala: Teatro argentino de La Plata (53 y 10) / Funciones: Hoy, a las 21.30 ; mañana, a las 19 / Duración: 110 minutos / Nuestra opinión: excelente

Luces prendidas. Nueve personas de un lado. Unas 300, imaginemos, del otro. "Conversemos", propone uno de los que están de aquel lado. En verdad, es Xavier Le Roy el que dice eso. Así comienza Low pieces y así comienza una conversación con sus malentendidos porque, tanto de un lado como del otro, hay que traducir del inglés al español (y viceversa, claro). Tiempo de acuerdos, de ejercitar la paciencia.

También surge el primer inconveniente: el fotógrafo del Teatro Argentino de La Plata se acomoda para disparar su cámara, Le Roy se lo impide. Silencio incómodo. Entonces, se explaya: "Este trabajo es sobre cómo se observa algo y no queremos ser vistos a partir del clic de una cámara, a partir de unas fotos". El fotógrafo se retira y, de paso, Le Roy, una de las figuras clave de la danza conceptual europea, deja sentadas las bases de un trabajo que comienza así: conversando.

"¿Vamos bien?", pregunta uno de los espectadores. "Sí, lo estamos haciendo bien", responde uno de los 9 performers . Alguien de "este lado" acota que, más que una conversación se trata de una entrevista. Alguien de "aquel lado" dirá en otro momento: "Nosotros también vinimos a verlos".

Mirar. Ser miradas. Un lado. El otro. El intercambio. El juego de roles. La observación. Por ahí circulan algunas de las claves de esta experiencia (me resisto a llamarlo espectáculo) que se está presentando en el Tacec.

A los quince minutos de haber comenzado, la luz se apaga. A partir de ese momento las 9 personas que estaban hablando inician una larga secuencia de movimientos. Están desnudas. Pasada la hora, la luz se apaga de nuevo. Total oscuridad (o no tanta, porque una colega prende su celular para enviar mensajes). De nuevo la conversación. O el intento. La oscuridad parece desnudarnos a todos. O, por lo pronto, la sospecha, la incomodidad y la dificultad de retomar el hilo de aquella conversación. Una persona pregunta con cierta timidez: "Perdón, ¿están desnudos o vestidos?". Fin.

Tampoco. A segundos del aplauso final los nueve performers atraviesan el escenario y comienzan a salir hacia la calle mezclándose con el público. Entonces: unos, otros, todos. Los que fuimos a observarlos. Los que fueron a observarnos. La observación.

TERRITORIO DE CRUCES

Xavier Le Roy viene de presentar una montaje en la Fundació Tàpies, de Barcelona. A juzgar por los relatos periodísticos, se trató de un modo de acercar una experiencia coreográfica al territorio de los artes visuales. Tanto, que se presentó en un museo.

En cierto sentido, o en muchos sentidos, la experiencia que se presenta hasta mañana en La Plata es un modo de acercar el mundo de las artes visuales al mapa de lo coreográfico. Expliquemos: algunas imágenes de esos cuerpos desnudos se convierten en hipnóticas formas escultóricas detenidas o regidas por tenues movimientos que establecen mágicos escorzos.

En la misma línea de pensamiento, a Low pieces puede entendérsela como un cita, una revisión a los fotogramas de Eadward Muybridge. A fin del siglo XVIII Muybridge se dedicó a registrar las estructura de desplazamiento de los seres humanos y de los animales. De ese modo, estableció un vínculo entre la biología y el cine y la fotografía. Le Roy se doctoró en biología molecular. Hace años, largó ese mundo. Aunque en la conversación inicial negó que con Low pieces entable una diálogo artístico con la biología, el vínculo resulta inevitable.

La secuencias de movimientos se desarrollan bajo la consigna de un radical minimalismo. De hecho, al anticipar la estructura formal de la performance le quita toda posibilidad de efecto basado en la sorpresa. De ese modo todo queda expuesto bajo una luz plena o bajo la más plena oscuridad. Ninguna de estas decisiones son productos del azar. Le Roy es un agudo observador de la naturaleza y, producto de esa observación, construye su lenguaje, su estética, su secuencia coreográfica.

Los cuerpos remiten a universos cambiantes. Recién era felinos. Ahora, esas extremidades que se elevan del piso devienen en un pasto que se mueve gracias a una brisa. Minutos después, prevalecen imperceptibles movimientos mecánicos que se reiteran. En el tránsito de esa secuencia se despliega un trabajo sonoro, graznidos de gaviotas, en total oscuridad. En todo momento el cuerpo central de la experiencia está definido por esos cuerpos (el cuerpo) desnudos, el trabajo de veladuras, las texturas de piel, sus tramas, las citas y sus inevitables alegorías.

Low pieces tiene el valor de lo único.

Fuente: http://www.lanacion.com.ar/1486359-low-pieces

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