viernes, 18 de mayo de 2012

La dupla que busca la sorpresa desde lo conocido

Espectáculos / Liliana Herrero y Juan Falú invitan a todos a dar un pase por lo mejor de la música argentina. Será este viernes desde las 21.30, en el Teatro de Cámara de City Bell (Diag. Urquiza e/ 462 y 464).

18.05.2012 | 14.41

Por Lucía Zapata

Falú y Herrero durante un concierto que brindaron en Salta

Solemos escuchar que cualquier excusa es buena para el encuentro. Y si esa excusa es la música, mucho mejor. Es por eso que Liliana Herrero y Juan Falú aprovechan cada oportunidad que les aparece en el camino para subir al escenario juntos y disfrutar.

Para esta ocasión, fue la cantante quien charló con Diagonales.com sobre la fecha que los tendrá como protagonistas: “nos invitaron de ese teatro tan bonito que tiene City Bell, el teatro de Cámara, que siempre nos invitan y renuevan la puesta hacia nosotros como dúo y hacia cada uno, porque también hemos ido solos. Pero la realidad es que nosotros siempre estamos dispuestos a tocar, eso es importante decirlo, y la gente de City Bell nos convoca siempre y estamos agradecidos, porque es un lugar hermoso y nos gusta ir ahí”. Además de eso, para ellos tocar significa renovar su pasión por la música y la alegría que les provoca estar en un escenario juntos: “es una pasión que se renueva siempre, toquemos o no toquemos. Es tan interesante para mí y para Juan compartir el escenario que cada vez que aparece la oportunidad lo hacemos, incluso surgieron otras invitaciones, pero cada uno tiene sus planes personales y a veces se complica un poco y tocamos poco juntos”.

Dos dúos históricos los inspiraron para unirse en el estudio y en el 2000 sacaron el álbum Falú – Dávalos y cuatro años más tarde lanzaron Leguizamón – Castilla. El trabajo previo que realizan para algún material discográfico dista de la preparación que precede a cada concierto, que es mucho más relajada. Liliana Herrero relató que hacen antes de cada recital (y algo del durante también): “Nos encontramos uno o dos días antes, pasamos algunos temas, tratando de recordar lo que hicimos, lo que grabamos y sabiendo que lo más probable es que se nos ocurran cosas en el escenario mismo y que lo probemos, eso lo hemos hecho siempre con Juan. Eso es muy interesante porque es riesgoso pero al mismo tiempo muy estimulante, divertido y gozoso. Lo cierto es que los dos partimos de un conocimiento de la música folclórica argentina bastante grande, somos conocedores de eso, sobre todo Juan, y tenemos una memoria que hace que si a mi se me ocurre una zamba o una chacarera -o lo que sea- en el escenario y si está la letra, que es lo que más me olvido, seguro lo vamos a hacer. Incluso si no sabemos la tonalidad Juan la busca. Ahí en el escenario mismo, es muy lindo y siempre lo hemos hecho así, nunca hemos tenido la idea del concierto como algo tan preparado y formal, al contrario. Eso nos da mucha libertad y es cierto que partimos de un piso común, de una experiencia común muy intensa, nos conocemos, nos gusta realizar juegos musicales sobre la idea de lo que ya conocemos”.

Sobre él, sobre ella. Artística y personalmente, siempre dice lo mismo de Juan Falú, reconoce la cantante, pero vale la pena repetirlo una vez más: “para mí, cuando Juan toca la guitarra toda la memoria musical, poética, cultural y argentina aparece. Y lograr eso no es nada sencillo y siento que en él, en su guitarra, en sus composiciones e incluso en su canto, que a mi me gusta mucho, aparece un mundo cultural, poético y musical de la Argentina que no permite que se olvide, y no lo hace de cualquier manera, lo hace con altísimo talento y con una creatividad que pocos tenemos”.

Cuando fue el turno de referirse a su carrera y de ubicarse en el momento puntual en el que se encuentra, Herrero aclaró que no podría contestar, pues no sabe “cual es el final de esto”. Enseguida retrucó y se posicionó “en el mismo lugar en el que empecé a hacer esto, que es el de la intensa y abismal búsqueda de algo que quiero decir, que a veces sé que es y a veces no sé que es”. Cree que se sitúa “en ese punto” y de lo que nunca se va a retirar es “del riesgo y de la búsqueda, y ahí que me salga un disco o concierto maravilloso es otro cantar, porque a veces en la búsqueda no salen las cosas como una pensaba que iban a salir, pero por otro lado no hay que cesar en la búsqueda y además no le temo al error”. ¿Por qué del error se aprende? “no sólo se aprende sino que puede surgir otra cosa más interesante de lo que estabas pensando antes de que se cometiera el error y eso me gusta mucho. Y es lo que pasa con Juan cuando tocamos, aparecen ideas en el mismo momento de estar haciendo a música, es como si el sonido se expandiera y te atrapara y ahí ya estás en la música misma, pero siempre con memoria”.

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