viernes, 20 de julio de 2012

Una obra para 120 actores

El director Federico León estrena hoy, en La Plata, un texto poco común. El elenco lo componen niños, adolescentes, adultos y ancianos. Son sólo 6 funciones, y luego irá a Alemania.

19.07.2012 | Por Juan José Santillán

Ensayo general A la izquierda, las jóvenes; a la derecha, las adolescentes, que son acompañadas por las ancianas. Todo culminará en una batalla campal. /Martín Bonetto

Ciento veinte actores en un ensayo generan, sin duda, un cúmulo de situaciones inestables. En Las multitudes , que Federico León estrena hoy en el TACEC, de La Plata, hay niños, adolescentes, adultos, ancianos. Sin embargo, aunque la aglomeración de cuerpos es potente, muy dispersa en la previa, se vuelve increíblemente contenida en escena.

El ensayo comienza con una clase de yoga y relajación donde se brinda a los actores una batería de indicaciones para que entren en el clima propicio para las situaciones que se vienen. Todas ellas tendrán que ver con el amor.

“Un material, en su naturaleza más pura, propone algo bien definido -dice León-. Y lo que busco es poder llevar esas características a otros lugares inesperados y contrarios a lo que habitualmente se espera de ellos. Por ejemplo: cien personas en silencio es todo lo contrario a lo que se asocia a un grupo con esa cantidad de gente interactuando en un espacio. Lo habitual es pensar que predomine el ruido y el caos. Pero esta multitud puede funcionar, además, como un gran personaje con la capacidad de llorar, gritar, reír o callar”.

El director quiso plantear un espectáculo que, por un lado, contenga a ese grupo en el espacio, pero dar cuenta de su intimidad: la multitud está atravesada por un drama amoroso que involucra a cada uno en lo personal. Por momentos, es una masa silenciosa, separada en equipos de 12 personas, divididas por sexo y edad, que utilizan sólo linternas. Esa es la fuente de luz predominante en la obra. “Mi punto de partida fue trabajar con mucha gente -sigue el director-. Hice una prueba hace dos años para tener la dimensión de lo que significaba subir a ese grupo en un escenario y empecé a probar cosas. De esa experiencia escribí la primera versión del texto. Cada grupo, los adolescentes, los niños, los ancianos, estaba liderado por un representante, como las tribus.” Desde el comienzo no existe una clara referencia al lugar en el cual transcurre la obra. De la nada, no sabemos nada del pasado, aparece un grupo de adolescentes, hormonalmente fervorizadas, que intentan seducir a unos jóvenes. Luego aparecen las novias de ellos y se desata el primer desencuentro, potenciado porque los adolescentes quedan embrocados, ya que sus novias los dejan por los jóvenes. Serán los adolescentes, aconsejados y acompañados por los ancianos, que también fueron abandonados por sus esposas, quienes irán en busca de sus mujeres. Dice León que “en ese conflicto amoroso, el drama de uno es el drama de todos.” El título de las obra dialoga con determinados conceptos de las ciencias sociales, pero como contrapartida trabajás con la intimidad de 120 personas.

 ¿Cuál es el diálogo entre esas dos zonas?

La obra tiene varias escenas íntimas, pero con un montón de gente alrededor. Se buscó, y fue muy trabajoso, que cada uno que mira a los demás en escena pueda emitir un estado al unísono con el resto. En Las multitudes hay un mismo conflicto para distintas edades que, en algún lugar, se encuentran. Supongo que la obra dialogará con aspectos políticos, pero no lo hice de manera consciente.

¿Qué buscaste en el casting?

A los grupos los fuimos armando actor por actor y probamos todas las escenas de los líderes. En cada grupo buscamos una línea de edad y un perfil vinculado a lo generacional. Fue un proceso muy largo en el que me detuve mucho en los detalles. En esa elección se jugaban muchos aspectos de la obra.

El espectáculo está financiado, en gran parte, por festivales europeos para ser visto también allá. ¿Te condiciona eso?

No es algo que estuvo presente en los ensayos. Sí, es un proyecto del que hablé con programadores de festivales cuando viajé a Europa con mis otras obras. Pero el primero que creyó en esto fue Martín Bauer, del TACEC. Después vino Alemania.

Fuente: http://www.clarin.com/espectaculos/teatro/obra-actores_0_740325997.html

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