viernes, 25 de noviembre de 2011

La lucha de género es también una lucha política

Interés General | viernes 25 de noviembre de 2011

Lograr la eliminación de todas las formas de violencia contra las mujeres es el objetivo de trabajo de cientos de organizaciones.


Un 25 de noviembre del año 1960, Patricia, Minerva y María Teresa, fueron asesinadas, por orden del dictador Rafael Trujillo, a la vera de la ruta que une Santiago con Puerto Plata en la República Dominicana.

Ese año, la Organización de Estados Americanos había mandado unos representantes a observar la situación en la república, razón por la cual Trujillo liberó a las hermanas Mirabal. Sin embargo, los esposos de ellas permanecieron en la cárcel. Una tarde, cuando ellas volvían de visitarlos, fueron asesinadas de manera brutal.

El 17 de diciembre de 1999, la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el 25 de noviembre como el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, en conmemoración del asesinato de las hermanas Mirabal.

“Hablar de género es hablar de política”, dijo a Hoy Florencia Cremona, miembro del Centro de Comunicación y Género, y directora de observatorio de medios con perspectiva de género, y explicó: “Históricamente, el espacio público y la política fueron lugares designados y habilitados a los hombres, mientras que el ámbito de lo privado y lo doméstico correspondía a las mujeres”. En esto prima una división sexual de los roles en la que, sumado a la estigmatización de las militantes feministas, quienes son vistas como mujeres fuera de lo considerado “normal” por las visiones androcéntricas, se constituyen distintas formas de violencia.

Sin embargo, para Cremona, esto también se replica en muchos ámbitos de la vida cotidiana, tanto en espacios académicos, laborales, como públicos, donde la discriminación a las mujeres opera de una manera no tan visible como la violencia física, pero no por eso, menos dañiña. “Hablar de género, en una sociedad patriarcal es político, es meterse con las estructuras de poder que organizan el mundo”, explicó Cremona y añadió que en estas estructuras la mujer queda relegada por la predominancia de la figura del varón.

“Los estereotipos de género están incorporados como naturales y, a pesar de que hay avances debido a la lucha de distintos grupos que pelean por la equidad y los derechos humanos, hay prácticas de discriminación que están muy establecidas”, explicó Cremona, y agregó “hay una falta de reconocimiento en la paridad de las mujeres por parte de los hombres, y hay toda una suerte de dichos populares que tienen una connotación sexual muy fuerte y que agravian a las mujeres, pero que al estar naturalizados, no escandalizan a nadie”.
Pero esto no es una demanda exclusiva de las mujeres, también muchos hombres lucharon por la reinvindicación de estos derechos. “Hombres que luchan contra el patriarcado, del varón como proveedor”, dijo Florencia.

“Frente a esta situación, el Estado está reaccionando, en parte en respuesta al trabajo de base de organizaciones sociales, y también por la contribución de los medios sobre este tema”, explicó Cremona, y agregó: “Hay una contradicción en el discurso social, mientras que por un lado hay una ley contra la trata de personas, por el otro hay modelos culturales, fomentados por los medios, donde la mujer es mostrada como un objeto de consumo”. “Una labor pendiente es dar una disputa frente a todas estas operaciones del lenguaje, pugnando por no naturalizar esos estereotipos, donde las mujeres resultan asociadas a la emocionalidad, lo impulsivo, lo irracional. Todas estas prácticas tienen consecuencias directas en la cultura y en el día a día de las mujeres”, concluyó Cremona.

Una pandemia mundial

En el marco de la XVI Asamblea General de la Federación Iberoamericana de Ombudsman, el ministro de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos, Julio Alak, consideró ayer que la violencia contra la mujer es “una pandemia mundial”.

En ese sentido, Alak destacó “como violencia contra la mujer, la trata y la esclavitud sexual a la que muchas mujeres son sometidas” y señaló que “en los últimos dos años se han rescatado 1.200 mujeres y niñas que eran victimas de trata” y agregó que otro signo de la violencia es la utilización de los niños de métodos de castigo hacia la madre.

La defensora del pueblo de los habitantes de Costa Rica, Ofelia Taitelbaum Yoselevich, afirmó que “resulta imperativo que los estados pongan mayor atención y asuman su responsabilidad ante las violaciones de los derechos humanos que han padecido y siguen padeciendo las mujeres”.

Asimismo, sostuvo que “si bien podemos hablar de numerosos avances en materia de los derechos de las mujeres, también sabemos que falta muchísimo por hacer”.

“La violencia contra la mujer es considerada la violación a los derechos humanos más recurrente. No se encuentra localizada en un grupo específico, sino que es un problema universal que no distingue geografía, cultura, etnia, idioma, edad ni clase social”, afirmó.

El defensor del pueblo de la República del Ecuador, Fernando Gutiérrez Vera, afirmó que “hay muchísimos avances en esta materia alrededor del mundo” y agregó que “en 125 países se considera ilegal la violencia doméstica, en 115 la ley determina la igualdad de derechos entre hombres y mujeres y 28 alcanzaron o superaron el 30 por ciento de mujeres en el Parlamento”.

“En Ecuador no hay una tipificación en la ley para casos de feminicidio o femicidio, se está tratando, pero aun no se resolvió”, concluyó.

Conserjería para prevenir la violencia contra las mujeres

La Universidad cuenta con una Consejería para la Prevención de la Violencia de Género. Es un servicio gratuito para todos los estudiantes donde se ofrece asesoramiento y contención a mujeres víctimas de maltrato. Funciona en el ámbito de la Dirección de Salud de la casa de estudios platense.

Este espacio, creado en 2010, tiene el objetivo de asegurar la detección, prevención, asesoramiento y derivación a los centros especializados de las mujeres en situación de violencia. Además, busca transformarse en un centro de información acerca del marco jurídico de protección de derechos para garantizar una vida libre de violencia.

Según explicó el titular de salud de la UNLP, Adolfo Brook, “aún hoy sigue circulando en nuestra sociedad la errónea idea de que la violencia de género es propia de las clases bajas o de ámbitos marginales; sin embargo, sabemos que este fenómeno burla estratos socioculturales y está afectando también a los estudiantes universitarios”.

La Consejería para la Prevención de la Violencia de Género está conformada por un equipo de licenciados en Obstetricia, en Trabajo Social, abogados y psicólogos. Funciona en el consultorio 6 de la Dirección de Salud, en la planta baja del Rectorado, los lunes y miércoles de 11 a 16; y los martes, jueves y viernes de 8.30 a 15. Además, el proyecto busca promover la toma de conciencia en la población universitaria sobre la problemática de la violencia de género.

Fuente:  http://www.diariohoy.net/accion-verNota-id-167664

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