viernes, 24 de abril de 2009

Y Sa-lo-mé, y Sa-lo-mé

Esta noche a las 20.30

24-04-2009 / La ópera Salomé se presenta hoy en el Teatro Argentino. La obra alemana será encarnada por la japonesa Eiko Senda, en una adaptación de Richard Strauss. La tragedia basada en pasajes bíblicos fue escrita en 1906 por Oscar Wilde.


La soprano Eiko Senda como Salomé en el momento en que pide la cabeza de Juan el Bautista en la ópera adaptada por Richard StrauEsta noche a las 20.30, el Teatro Argentino dará inicio a su temporada lírica en la sala Alberto Ginastera con la ópera Salomé. Encarnada en la piel de la japonesa Eiko Senda, se presentará en escena el drama que Oscar Wilde escribió en 1906 y que años más tarde fue adaptado por Richard Strauss. La ópera volverá a presentarse los domingos 26 de abril y 3 de mayo a las 17.

Con libreto de Hedwig Lachmann, la dirección musical está a cargo de Mario Perusso; la régie, escenografía e iluminación de Roberto Oswald y el vestuario de Aníbal Lápiz. El coro contará con la preparación de Miguel Martínez. Al reparto se suman Carlos Bengolea (Herodes), Graciela Alperyn (Herodías), Homero Pérez Miranda (Jochanaan), Enrique Folger (Narraboth), Alicia Cecotti (un paje de Herodías), Sergio Spina, Christian Casaccio, Rubén Martínez, Gabriel Centeno y Fabián Veloz (judíos), Federico Sanguinetti y Marcelo Puente (nazarenos), Oreste Chlopecki y Claudio Rotella (soldados), Víctor Castells (un capadocio) y Vanesa Mautner (una esclava).
Eiko Senda, la voz de esta trama, charló con Diagonales en un intervalo de los ensayos.

–¿Cómo sintetizaría este drama?

–Salomé es la historia bíblica del asesinato de Juan Bautista. Salomé está enamorada de él y pide su cabeza. Pero también es una historia de incensto, ya que Herodes está interesado en la hijastra de él.

La música es a ratos politonal, como durante las quejas de los sacerdotes judíos, y a ratos atonal, como durante el extenso e intenso monólogo final de Salomé.

La historia transcurre en una noche de luna llena en el palacio del emperador, durante el reinado de Herodes Antipas.Hastiada de la fiesta, la joven princesa de Judea, Salomé, pide ver al extraño prisionero que alojado en la cisterna proclama la llegada del Mesías. Es Jochanaan (Juan, el Bautista).

Al contemplarlo, Salomé se enamora y le ruega que acceda a sus deseos carnales. El profeta la rechaza violentamente y la maldice. La joven jura venganza. El pervertido Herodes, que gusta de su hijastra Salomé, le pide que baile a cambio de un deseo, cualquier deseo que tenga. Salomé le hace jurar que cumplirá su palabra, y a pesar de las protestas de su madre Herodías, la esposa de Herodes, baila la danza de los siete velos. Luego de bailar, Salomé pide su deseo: la cabeza del profeta en una bandeja de plata.

Herodes intenta de manera desesperada satisfacerla con otras cosas para persuadirla de su insensatez. Pero Salomé está totalmente convencida: lo único que desea es la cabeza de ese hombre. Finalmente Herodes accede.

Desquiciada, le declara su amor ante la mirada espantada de los presentes. En el momento en que la princesa besa la cabeza sangrante del profeta, Herodes ordena a los soldados que la liquiden.

–¿A qué se debe la particularidad del escenario inclinado con colores blanco y negro?

–A mi entender, se trata de un mundo psicológico que concentra todo el poder en Dios. Es un espiral infinito que gira hasta llegar a un punto determinado, pero son dos caminos que conducen a un único centro: Dios.

–¿Cómo se prepara para el estreno?

–Estamos ensayando todos juntos desde el 17 de marzo. Yo, por mi parte, estoy ensayando desde enero. Y a horas del estreno las prácticas se intensifican: más o menos siete horas diariamente. Tuvimos problemas gremiales dentro del teatro y hubo un atraso, pero gracias a la buena predisposición del personal, comienza la temporada lírica. Estamos contentos con esta presentación. Se trabajó muchísimo y el producto es de un excelente nivel. En lo que a mí refiere, esta ópera contemporánea implica un nivel de concentración y de exigencia muy diferente a la que se puede dar en otras presentaciones. No es fácil cantarla técnicamente. Richard Strauss es un compositor bastante complicado. Uno tiene que hablar su idioma para poder cantarlo de manera correcta, pronunciarlo bien y entender lo que está diciendo. Y el alemán es muy complicado, no tiene sentido cantarla e interpretarla sin entender el idioma.

Fuente: http://www.elargentino.com/Content.aspx?Id=38151

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