viernes, 2 de noviembre de 2012

Tubo de ensayo



Revista ¿Qué hay en Danza? Año III número 33 La Plata, noviembre de 2012
PROPIETARIO Mercedes Tonelli

Como el nombre lo refiere, esta agrupación es un laboratorio de investigación en artes escénicas, cuya propuesta es encarar el desafío de la construcción colectiva, tanto del aprendizaje como de la producción teórica y de obra. El grupo está integrado por actores, músicos, bailarines, fotógrafos y artistas multimedia.

No hay un único referente como director sino que se trabaja con sentido horizontal, con el objetivo de estimular y aprovechar el intercambio de saberes y visiones.

Con esa impronta se realizó, por segunda vez en el año, un pequeño ciclo de dos funciones para presentar un trabajo de investigación, con base en el movimiento corporal, denominado “En función de: Tubo de
ensayo”.

Un tubo de ensayo es un continente en el que se hacen experimentos.

Los elementos de la fórmula se mezclan, se dejan decantar, para que se forme alguna combinación mágica de ellos. Y en cada tubo se hace una mezcla única, que tal vez no se repita de la misma manera en otras ocasiones.

En estas propuestas montadas en el Centro Cultural Favero, seis personas se dejan conducir en la improvisación de pautas e ideas, lideran y acompañan en una fórmula que combina juego, colores, espacio, sonidos, miradas, palabras, gestos, actitudes, roles, que en su desenvolvimiento revelan también bastante observación del comportamiento humano.

La base de la investigación es el movimiento, pero forman parte del trabajo el espacio, los objetos que hay en el ambiente, el público, la luz, los sonidos que pueden generarse, los ritmos, el suspenso, la acción y la quietud.

Cuando comienza la función entran a escena los intérpretes, encarnando distintos y pequeños personajes, con roles más o menos definidos que interactúan con los demás y a partir de ello se modifican o se van amoldando a las propuestas ajenas. Se prueba, se explora, se juega.

En esa búsqueda intervienen todos los elementos que están a la mano. El público es parte, está en la escena, la escena es todo el ambiente, va y viene. Hay mucho aprovechamiento del entorno, todo integra la obra y la modifica.

No hay una historia, pero tampoco es una pura abstracción de movimiento. Se perciben pautas, consignas, ideas-fuerza que son desarrolladas en forma individual y colectiva a la vez. Los intérpretes/personajes se tocan, se abrazan, se interfieren, dialogan, rolan, saltan corren, a la vez que trabajan mucho con el límite del espacio.

El suspenso y la incertidumbre tienen su protagonismo, y se entremezclan en situaciones de acción y quietud que desconciertan y fascinan al público a la vez. El tono es alegre, el espíritu es de diversión, aunque sin algarabía. Los juegos de luces y sombras también tienen su protagonismo en la escena y en la exploración.

Hacia el final aparece una situación un poco más definida, a partir de la elección por alguien del público de un papel. La consigna es “el zoológico de Buenos Aires”, y los artistas adoptan distintas actitudes y estados de ánimo correspondientes a diversos “tipos” de personalidades, en la situación de estar en la cola de la boletería para obtener las entradas para el zoológico. Despreocupación, ansiedad, indiferencia, enojo, picardía, todo está allí representado con movimientos, gestos y pequeños diálogos que sintetizaban muy bien la comunicación.

El vestuario también ayuda a generar la sensación de dinamismo, porque cada uno de los intérpretes lleva un color vivo, llamativo y bien diferente a los demás (verde, violeta, naranja, fucsia, azul, rojo) que se percibe circulando por todo el ambiente una y otra vez, hacia los costados, hacia arriba, hacia abajo.

Fuente: http://www.quehayendanza.com.ar/index.php/la-revista/item/190-noviembre-2012

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