El teatro argentino se reorganiza tras el decreto contra el INT

 

Del 3 al 9 de julio, habrá un festival a la gorra con obras de las 24 provincias

Trabajadores del sector denuncian que el decreto presidencial 345/2025 "desmantela" el Instituto Nacional del Teatro. Hicieron una intervención en los Martín Fierro y preparan su primer festival, ENTRÁ.

Por Camila Caamaño
3 de julio de 2025
Imagen: Prensa

La secuencia deslizante en recientes historias de Instagram bien podría valer un premio al montaje: Pilar Gamboa sube a recibir su Martín Fierro teatral como Mejor Actriz Protagónica Off (por sus papeles en Sombras, por supuesto y Parlamento), y aprovecha el momento para hablar de una tal black carpet y, en el momento en que dice "jóvenes artistas", el plano cambia a la mirada incómoda de Fátima Florez. Gamboa se refiere a la acción performática en la que Alejo Sulleiro, Stefy Sleiman e Ignacio Henriquez –entre muchísimos actores y productores– se calzaron las pieles para visibilizar junto a los invitados fuera de la Usina del Arte lo que está pasando con el Instituto Nacional del Teatro. El 22 de mayo, el presidente Javier Milei firmó el decreto 345/2025 que conduce a la destrucción del INT tal como se lo conoce.

El decreto 345/2025 y el Instituto Nacional del Teatro

Creado en 1997 junto con la Ley Nacional de Teatro, sancionada por unanimidad en el Congreso, el INT nació con la intención de promover y alentar la actividad teatral en todo el país. Sus 27 años son el resultado de una militancia de toda una generación de trabajadores de la cultura. La actriz, directora y productora Eva Palottini explica el valor fundamental que reviste el Instituto Nacional del Teatro: "Tiene carácter independiente, autárquico y federal; su propio presupuesto sale del ENACOM y de la Lotería Nacional, con lo cual no tienen que darle un presupuesto por año que dependa de Cultura; esto es importante porque de esa manera se cuidaba que no dependiera del gobierno de turno".

Una de las fortalezas del INT es su estructura: cuenta con un representante por provincia y otro por región. Este último responde a lo que el responsable provincial le transmite, mientras que el representante nacional actúa según lo conversado con los referentes regionales y provinciales de acuerdo a lo que suceda en el teatro a nivel federal. "Esta estructura es ejemplar para lo que es la historia de nuestro país, que tiende al centralismo en la Ciudad de Buenos Aires", afirma Eva. "Desde sus inicios, uno de los objetivos es fomentar la producción nacional, es decir que no responde a lógicas más meritocráticas del éxito capitalista, sino a fomentar una producción que sea nuestra y que represente la diversidad cultural que Argentina tiene, siendo un territorio tan grande y con realidades tan diversas."

¿Qué propone el Decreto 345/2025 en relación al Instituto Nacional del Teatro?

Su desmantelamiento. Pasaría a depender de la Secretaría de Cultura y a tener cinco representantes ad honorem en todo el país, uno por región. Que sea ad honorem hace que no nos asegure el representante y que las decisiones bajen de la Ciudad de Buenos Aires, que no tienen idea de lo que pasa en Jujuy, en Misiones, en Chaco, en Tierra del Fuego o en La Pampa. Para nosotros es terrible, pero especialmente lo es para las provincias porque se pone en juego su producción local. En todo el país hay cientos de salas que se lograron crear gracias al INT y que reciben un subsidio anual; sin ese subsidio van a terminar cerrando porque no lo pueden sostener sin un apoyo del Estado. Lo que están planteando carece de estructura, entonces no te garantiza una bajada de plata para una sala que queda en el medio de la estepa patagónica, de la aridez de Santa Cruz.

La reorganización del teatro argentino

Jorge Thefs lo dejó claro hace días con su magnética interpretación en Oratorio de guerra: "Cuando se conoce el fracaso, se empieza a hablar en otros términos". Evitando el derrotismo, la comunidad teatral se agrupó espontáneamente luego del abrazo simbólico al Instituto el 1° de junio, para multiplicar fuerzas que consigan elevar su rechazo. Lo que comenzó en una asamblea lleva un mes de encuentros y una organización segmentada según distintos roles.

El actor Federico Pereyra es parte de ello, y explica: "Durante los últimos días de mayo hubo una conferencia de prensa de agrupaciones de actores. Varios notaron poca presencia de teatristas jóvenes, entonces la urgencia fue llamar a esa comunidad a una reunión para sabernos todos y todas enterados de esta cuestión y para organizarnos de cara al futuro. Por supuesto, no iba a ser algo endogámico de artistas jóvenes sino que quien quisiera del rubro pudiera sumarse. Sí es una realidad que somos una comunidad de mayoría de entre 20 y 40 años. Ahí surge la necesidad de dividirnos en células para organizar las actividades que teníamos pensadas".

Su acción se divide en cuatro células. Además de la performática, está la legal, que se encarga de estar al tanto de la cuestión jurídica del decreto y preocupaciones vinculadas a los espacios donde se permiten hacer performances y de qué modo, por ejemplo. También hay una célula de coordinación/comunicación, destinada a establecer enlaces, contactos con los medios y escribir los textos de difusión. Mucha gente de esta célula está enfocada a la comunicación del festival y a la creación y edición de videos. "Se está armando un archivo bastante importante", ambiciona Federico. La cuarta célula es la pata festival, que comienza con un evento que se bautizó ENTRÁ y va a celebrarse entre el jueves 3 y el miércoles 9 de julio. La convocatoria se plegó al federalismo de forma literal: se inscribieron obras de las 24 provincias argentinas.

Las performances apuntan a vincularse con otras luchas que trascienden el plano artístico. "Se hizo una para acompañar la marcha de jubilades, donde hicimos una lectura performática pública y en manada de un texto de Mauricio Kartún. Después se hizo en la explanada del Garrahan con una carta pública de una enfermera al Presidente, y fue muy emotivo porque se sumaron muches trabajadores. Esa necesidad de acompañar a otres también salió de la asamblea, en la idea de que en la unión de las luchas está la fuerza. En ese sentido, estamos tratando de encarar todas las reuniones, por más que nuestra tarea se centre en la defensa de nuestra actividad y el intento de la derogación del decreto 345/2025. El Festival nació como una respuesta inmediata, pero la realidad es que es un primer paso para lo que queremos sea el regreso de Teatro Abierto más adelante, lo que va a implicar mucho más trabajo.

Casandra Velázquez es parte del equipo multidisciplinario BESA, el grupo que agitó el primer encuentro de diálogo, desde una necesidad de encontrarse entre colegas y pares. "Pensarnos generacionalmente como hacedores de la cultura", es la invitación. "Veníamos sintiendo una crisis de representatividad. Los espacios y organizaciones que existen nuclean a teatros, como ARTEI (Asociación Argentina del Teatro Independiente) o ESCENA (Espacios Escénicos Autónomos), y nosotres somos una generación que no gestiona espacios, no tiene teatros", explica Casandra.

El primer encuentro, con más de 100 personas, les permitió medir el estado de la situación. "Nos dimos cuenta de que éramos muchos los que necesitábamos tener un ejercicio de pensamiento colectivo, de poner en común problemáticas, hacer circular información en relación a lo que estaba pasando y a la necesidad de pensarnos creativamente."

ENTRÁ, el Encuentro Nacional de Teatro en Resistencia Activa

Casandra, al igual que Federico, menciona al Teatro Abierto, aquel movimiento cultural que a principios de los '80 funcionó como un acto de resistencia expresiva y política frente a la última dictadura militar. "Como respuesta a la censura se escribieron obras cortas, se hacían tres obras diarias por semana y se cobraban entradas muy baratas. Esto provocó que actores y actrices de mucho renombre convivieran con estudiantes o personas que recién empezaban. Generó muchísima unidad y fortaleció a toda la comunidad teatral. Queremos revivir esa idea", describe. Una referencia que más que un antecedente, es un lugar al que quieren llegar, y el preámbulo se llama ENTRÁ: Encuentro Nacional de Teatro en Resistencia Activa.

  • ENTRÁ tiene un carácter independiente, autogestivo y abierto, sin curadurías, premiaciones ni jurados: "Es una invitación a participar, todos los que quieran sumarse lo pueden hacer".
  • Se van a programar todas las obras que se quieran sumar y se va a cobrar a la gorra para que las salas se llenen: "Queremos poner en agenda esto también desde el público, porque es fundamental en nuestra actividad". 
  • La comisión de festivales está pensando una estructura simple para que los elencos de todo el país puedan sumarse fácilmente. La idea es que en cada localidad donde funcione el Festival además se organicen asambleas convocando a sus trabajadores. Buscan ser "cientos y miles de personas haciendo un mismo movimiento, una red nacional" que sirva para generar presión al Congreso para que derogue el decreto.
  • El último día (9 de julio) habrá un guiso patrio y una asamblea abierta en el Galpón de Guevara para darle un cierre, sacar reflexiones y tener un informe federal.

El colectivo ya lleva un mes de encuentros e intervenciones. Todas las acciones tienen una raíz estratégica pero a la vez se fundan en una premisa: dejar de estar solos. "Cuando nos juntamos ejercemos mucho la presencia, algo que está muy ligado a nuestra actividad. Poner el cuerpo y compartir ese tiempo y espacio con otres es muy potente y muy vital", rescata Casandra. "Está muy arraigado en el ADN de las artes escénicas y además, ante tanta pantalla, bombardeo virtual y desafectación, en una era donde priman las políticas individualistas, practicar el ejercicio del pensamiento colectivo nos está devolviendo mucha fuerza para encarar la batalla como colectivo. Ahora es el festival, pero deseamos que sea el germen de muchas otras acciones."

¿Qué lugar ocupa el teatro en nuestra cultura?

Es algo mucho más amplio que la actuación o el hacer una obra. El teatro es también este movimiento federal y nacional. La cultura genera mucha fortaleza en los lazos sociales como parte de nuestra identidad, construye identidad nacional. Crecí en un teatro, viendo gente haciendo escenografías, vestuario, participando en cooperativas, hay algo de eso que está íntimamente ligado a la ética del hacer teatral y a lo grupal. Esa posibilidad de construir una familia elegida. Uno apuesta a ese cerebro colectivo, a la posibilidad de salirnos de nosotros, o de eso que creemos que somos. En el teatro nos damos la posibilidad de hacernos nuevas preguntas y dar con nuevas respuestas.

Fuente: Página 12

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