viernes, 5 de septiembre de 2014

Nito Mestre en el Teatro Bar de La Plata

A sus 62 años, el ex Sui Generis dice que con la madurez descubrió su función como músico. Charly García, Mercedes Sosa y sus padres marcaron su carrera. Ésta noche la repasará en La Plata


No necesita presentación. Esta noche, desde las 21.30, repasará su carrera en el Teatro Bar (43, entre 7 y 8): allí habrá lugar para sus temas como solista, para otros de su nuevo álbum, Trip de agosto (que verá la luz en noviembre), pero, sobre todo, para la inolvidable etapa Sui Generis que inmortalizó su particular voz aguda. Más de 40 años después, frente al micrófono o en una charla telefónica -como ahora-, ese timbre inalterable continúa atravesando generaciones. De esa vigencia habla Nito Mestre en este diálogo con Hoy, pero también de sus compañeros de ruta, sus libertades, egos y la vida en la madurez: “Ahora disfruto más que antes”, sentencia. 

Resulta difícil, entre las estrellas de rock, mantener la voz, ¿cuál ha sido tu receta?

Primero, la genética. Mi papá era médico pero también músico, y mi madre cantaba, tenía la voz muy aguda. Para mantenerla, dejé de fumar y de tomar alcohol hace dos décadas. “La negra” [Mercedes] Sosa, siempre tan sencilla pero con esa sabiduría que la caracterizaba, me dijo una vez: ‘Si querés seguir cantando después de los 40 (hoy tiene 62) tenés que dejar los vicios’. Y le hice caso.

También se trata de una actitud ante la vida: me cuido, caliento la garganta antes de tocar, tomo clases, canto y toco mucho. Con la madurez la he mejorado, ahora siento mi voz mucho más armónica que cuando era chico.

¿Qué otras cosas cambiaron con la madurez?

Ahora hago una vida que antes no hacía: no vivo tan apurado, puedo viajar, disfruto más. Con la madurez termina el ego de los 20 años, ya no te creés eso del rockstar y te acercás más a vos. Comienza la etapa del agradecimiento: ahora sé que mi función como músico es entretener al público, “curarlos”, acompañarlos. 

De un tiempo a esta parte, está claro, el artista vive otra vida, tranquila, sin vicios. Pero siempre con el recuerdo de aquel chico que dejó sus estudios de medicina para convertirse en músico y que, en el albor de los ’70, formó Sui Generis junto a uno de sus compañeros de la secundaria: Charly García. 

¿Cómo era esa vida?

Laburamos mucho para hacer Sui Generis. Nos echaron de todos lados, nos trataron mal; eso viene bárbaro, porque sino te la creés. Pero hicimos de todo, lidiamos durante cinco años con eso, con una fe ciega de que nos iba a ir bien.

¿Lidiaban entre ustedes también?

No, jamás. Porque nunca vi a Charly como ‘Charly García’, para mí era mi amigo del colegio. Sí fue más difícil cuando volvimos con Sui en el 2000. Yo había dejado el alcohol y llevaba una vida más prolija, así que armé una constitución entre nosotros que él respetó, porque me respeta mucho. ‘Vos sos el único que me grita’, suele decirme. Hoy no tocamos juntos, pero nos llevamos fenómeno: es el pata, el amigo, la persona con la que aprendí a escuchar música.

El grito sagrado

Sui Generis está impreso en el gen musical argentino como Los Beatles lo están en el imaginario mundial. De hecho, por Los Beatles hubo Sui Generis: por ellos Charly García hizo a un lado su formación clásica, a la par que Nito Mestre cambió sus influencias folklóricas por el rock. “Recuerdo que fue a los 11 años, cuando perdí a mi viejo, en enero de 1964. Escuché el grito de Twist and Shout y no pude parar, después llegó Anochecer de un día agitado, El show de Ed Sullivan. Me cambiaron la vida”.

Casi medio siglo después, Nito vuelve a Los Beatles, a Sui Generis “porque faltan bandas nuevas. No salieron grupos como Soda Stereo, ni tipos como Los Beatles. Charly y yo seguimos tocando, no desaparecimos. Todo el mundo sabe que somos como los hermanitos (ahora podríamos ser los tíos, se corrige entre risas) de todos. Formamos parte de sus vidas, se criaron con nosotros, como yo me crié con Los Beatles”.

¿Qué dijeron en tu casa cuando te decidiste por el rock?

Tanto en casa como mi maestro del colegio, [el relator] Julio Ricardo, me apoyaron. Papá murió a los 58, pero mamá vivió hasta los 96 y me crió con libertad. Yo trato de transmitir esa libertad, porque ni en un gobierno democrático ni en uno militar soporto que me digan lo que tengo que hacer.

Un trip en La Plata

Esta noche, desde las 21.30 en el Teatro Bar, Nito Mestre celebrará su carrera y tocará sólo un par de temas de su futuro álbum, Trip de agosto, “porque no me gusta venderle a la gente el disco nuevo en los shows; ya habrá tiempo para ese material, cuando salga en noviembre. Primero está el show y me mentalizo en él desde que me levanto. Debe ser por una cuestión de edad, quedan menos conciertos por delante de los que ya hice y los tengo que disfrutar más”, afirma.

Cuando parta de La Plata, entonces sí retomará la grabación de Trip de agosto -“porque nació en agosto, como yo, y trip significa viaje, vuelo, sueño, idea, proyecto”- o se hará un tiempo para escuchar el último disco de [el músico de folk] Crosby, junto a Charly: “Se lo regalé y le voló la cabeza. Su mujer me dijo que es su álbum favorito ahora, y también el mío. Se nota que nos conocemos de memoria”.

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