martes, 17 de diciembre de 2013

'La Sylphide' cierra la temporada del Argentino

CULTURA / El clásico se presentará del jueves al domingo en el primer coliseo bonaerense, con la participación del Ballet Estable que conduce Mario Silva y la Orquesta Estable dirigida en esta oportunidad por Federico Víctor Sardella. 

16.12.2013 | 14.43 


Con el ballet La Sylphide culminará la temporada artística anual del Teatro Argentino de La Plata. Se presentará del jueves al domingo en la Sala Alberto Ginastera del primer coliseo bonaerense (51 entre 9 y 10).

Habrá cuatro funciones de esta obra con música de Hermann Lovenskjold y coreografía de Mario Galizzi –basada en los originales de Auguste Bournonville y repuesta por Sabrina Streiff–, de la que participarán el Ballet Estable que conduce Mario Silva y la Orquesta Estable dirigida en esta oportunidad por Federico Víctor Sardella. 

De esta manera, el jueves 19, viernes 20 y sábado 21 de diciembre de 2013, a las 20.30, y el domingo 22, a las 18.30. 

El reparto estará encabezado por Elizabeth Antúnez (los días 19 y 20) y Julieta Paul (los días 21 y 22) como Sylphide, Esteban Schenone (19 y 20) y Bautista Parada (21 y 22) como James, Stefanía Vallone (19 y 20) y Alejandra Baldoni (21 y 22) como Effie y Christian Pérez (19 y 20) y Walter Aón (21 y 22) como Magda. Los restantes roles serán interpretados por distintos integrantes del Ballet Estable. 

La escenografía le corresponde a Juan Carlos Greco, el vestuario a Eduardo Caldirola y la iluminación a Rubén Alfonso Fages y Lautaro García Rey. 

La particular historia de un clásico. Filippo Taglioni creó su ballet La Sylphide –estrenado en la Ópera de París el 12 de marzo de 1832– para el lucimiento como bailarina de su hija, la gran María Taglioni. La partitura le correspondió a Jean-Madeleine Schneitzhoeffer y el libreto a Adolphe Nourrit, quien situó la historia en Escocia y se inspiró libremente en una narración de Charles Nodier, que incluía entre sus protagonistas a una de esas mitológicas criaturas del aire conocidas como "sílfides". 

Dos años después, el coreógrafo Auguste Bournonville conoció la obra, se maravilló con ella y pensó en montarla en Dinamarca para el Ballet Real con sede en Copenhague. Pero le solicitaron el pago de derechos demasiado elevados por el empleo de la partitura de Schneitzhoeffer y se vio obligado a comisionarle una nueva música al compositor noruego Hermann Severin von Lovenskjold. Finalmente Bournonville creó su propia coreografía, conservando sólo el argumento original. 

Dado que la versión de Taglioni se ha perdido, La Sylphide de Bournonville constituye uno de los más antiguos ballets románticos que han sobrevivido hasta nuestros días, anterior incluso a la célebre Giselle, la obra más emblemática de este estilo, estrenada varios años después. 

De manera que esta pieza, con su coherente trama danzada, poblada de seres mitológicos y de la típica exaltación romántica del amor y la muerte, acabó convirtiéndose en una de las auténticas piedras basales del ballet occidental.

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