martes, 3 de diciembre de 2013

El cuerpo humano: “La machine á habiter”

TEATRO - CRÍTICA

Por Irene Bianchi

“Máquina para vivir. Intervenciones en la Casa Curutchet”. Intérpretes: Jorge Piranello, José Ordoqui, Natalia Maldini, Iván Haidar, Juan Trinidad, Diana Ragovsky, María Aguirregomezcorta, Aurelia Osorio, Constanza Copello. Asistencia de dirección, coreográfica y general: René Mantiñán, Jorgelina Mongon, Germán Parmetier, Aurelia Osorio.

Dirección: René Mantiñán, Laura Valencia, Julia Sbriller, Luciana Lima, Natalia Maldini. Dirección de arte y técnica: Martha de la Gente. Realización de vestuario: Vestuarios Si Sánchez. Video instalación: Diego Stickar. Casa Curutchet, calle 53 entre 1 y 2.

El arquitecto suizo-francés Charles Édouard Jeanneret-Gris (1867-1965), más conocido por el seudónimo Le Corbusier, fue un gran renovador de las concepciones sobre urbanismo, potenciando la funcionalidad y proclamando la reducción de los edificios a las formas geométricas básicas.

La Casa Curutchet es una vivienda unifamiliar que le encargara el cirujano e inventor de instrumental quirúrgico Pedro Domingo Curutchet en el año 1948, uno de los pocos proyectos de Le Corbusier en Latinoamérica. Este original, multifacético y transgresor creativo, llamaba a sus viviendas “la machine à habiter”, subrayando el valor funcional de sus construcciones, dotadas de una belleza basada en la practicidad y racionalidad.

Un grupo de jóvenes actores y bailarines “intervinieron” audazmente este sitio emblemático de la ciudad, insuflando vida a los distintos ambientes de la casa, a través de palabras, música, coreografías, gestos, movimientos, proyecciones, juegos de luces, efectos sonoros. El espectador va recorriendo las instalaciones, y se convierte en observador-testigo de escenas breves que tienen lugar en el sótano, el living, el baño, la cocina y en un par de habitaciones.

Con algo de los “happenings” del Insituto Di Tella, esta suerte de “living movie” hace juego con el criterio innovador e iconoclasta de Le Corbusier. Al fin y al cabo, el cuerpo humano es también una “machine à habiter”, una máquina para ser habitada. Los actores-bailarines construyen y destruyen, arman y desarman, se arman y se desarman, nacen y mueren. El arte de lo efímero, lo pasajero, lo impermanente.

Destacamos la notable expresividad de Natalia Maldini (“Consultorio”), Constanza Copello (“Living”), e Iván Haidar (“Cocina”).

Es probable que el espíritu travieso de Le Corbusier haya disfrutado también de esta original “performance”, agazapado en algún rincón de su casa del Bulevar 53.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario