miércoles, 2 de octubre de 2002

La tercera edición del Festival Internacional de Teatro del Mercosur 2002 Córdoba Argentina

Excelente respuesta del público

Sobresalieron las propuestas nacionales y las de músicos latinoamericanos (Una escena de la obra "753 piletas", realizada en la Escuela Taborin Foto: La Voz del Interior)

Miércoles 2 de octubre de 2002 | Publicado en edición impresa LA NACION

CORDOBA.– La tercera edición del Festival Internacional de Teatro del Mercosur ya está en marcha. La movida festivalera, que culminará el 12 de este mes, se inició el sábado con un espectáculo que tuvo lugar en la fachada del Teatro del Libertador General San Martín, sede de este encuentro escénico que busca su lugar en el mundo dentro del mapa de los festivales internacionales. A cargo del joven diseñador local Matías Zanotti, su performance se basó en raros peinados nuevos, "vestidos caprichosos" (como le gusta decir a él) y una musiquita bien kicht de fondo. Bajo el recurso de fonomímica, los 20 actores coparon la fachada del viejo teatro dejando inaugurado este encuentro escénico que reúne a elencos de los países del Mercosur y de España, Alemania, Egipto, Eslovenia y Venezuela, entre otros. Un encuentro que también incluye la presentación de espectáculos nacionales y provinciales en la misma ciudad de Córdoba y en el interior.

Como ocurre con el país todo, éste es el festival de la austeridad. Con el transcurso de los días se podrá juzgar hasta qué punto un escaso presupuesto (250 mil pesos, según afirma Graciela Ayame, directora de esta movida) a la calidad de los espectáculos. Por lo pronto, el público está respondiendo aunque el festival casi no tiene presencia de afiches de vía pública.

Según cifras oficiales, en las dos primeras jornadas unas 10 mil personas se acercaron a ver espectáculos en las salas y en espacios abiertos. Una buena media para una ciudad que, más allá de la crisis económica que se palpa en la calle, sigue manteniendo un fuerte vínculo con la expresión escénica. De hecho, durante los días del festival uno de los grupos independientes más sólidos de la provincia, Cirulaxia Contrataca, estrenó un nuevo espectáculo fuera del marco del festival. O, en otra jugada por afuera el encuentro escénico provincial, hasta aquí vino Eduardo "Tato" Pavlovsky con "La muerte de Margarite Duras", según puesta de Daniel Veronese, con una excelente respuesta por parte del público y de la crítica. Es más, el circuito de teatro alternativo local está teniendo más producción que el año pasado contra todo lo imaginable.

En las jornadas del sábado y domingo –con el "bufón" italiano Leo Bassi, los cubanos del grupo Septeto Matamoros y los uruguayos de Falta y Resto–, el público reventó las salas. De todos modos, el panorama se "nubló" un poco anteayer. A las 18 debía comenzar "La feria de los inventos", de la compañía norteamericana Teatro Avante y, por diversos problemas técnicos, la obra comenzó casi una hora y media de atraso. Por lo cual, muchos decidieron pasar por la boletería para que les devuelvan el importe en medio de protestas de varios colores. Para colmo, una vez iniciada la obra, el trabajo de esta agrupación fundada en 1979 dejó mucho que desear con una obra de un riguroso (y agotador) didactismo.

En la franja de la noche, debutaron los españoles Lola López y Paco Zarazoso con "Vacantes"; una tragicomedia escrita por el grupo, que contó con una considerable respuesta de público. La pieza posee momentos efectivos aunque actoralmente lució despareja y con algunas escenas en las que el juego del lenguaje no encontraba su dinámica interna.

Un futuro de esperanza

De todos modos, parece ser que los días más interesantes están por comenzar (o, por lo menos, es un grato imaginario para mantener la esperanza). De hecho, la avanzada alemana, los niños mimados del Festival Internacional de Buenos Aires, ya están desembarcando con cinco espectáculos en los que prevalece propuestas ligadas con la vanguardia teatral (algo que, por ahora, no aparece con solidez).

Lo más importante, el vínculo entre la gente y el teatro, está. Y si bien el país en su conjunto perdió la euforia democrática de la década del ochenta, que aquí explotaba año tras año con las distintas ediciones del Festival Latinoamericano, da la impresión que el teatro se convierte aquí también en un buen refugio para estos tiempos de zozobras.

Por Alejandro Cruz
Enviado especial

Fuente: http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=436766

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