La apasionante historia de Cinema La Plata, contada por su propio dueño
Marcelo Harari, el dueño de Cinema La Plata recordó anécdotas memorables y defendió el valor cultural de las salas de cine en el casco urbano.
20 de agosto de 2025
Por Clara Bernasconi
Marcelo Harari, uno de los dueños de Cinema La Plata, fue invitado a No es una copia, el programa de streaming de 0221.com.ar, y compartió una charla cargada de historia y reflexión sobre el presente y futuro del cine, pero sobre todo desempolvó anécdotas y momentos memorables ocurridos en las salas de la ciudad.
A sus 68 años, Harari repasó cómo nació su vínculo con el cine, recordó momentos clave de su infancia en el Hospital Italiano y su formación como abogado en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP). Asimismo, reivindicó el rol social y cultural de las salas locales.
La historia de Cinema La Plata se remonta a un sueño de su papá, un inmigrante que llegó a la ciudad con el sueño de tener un cine. De profesión comerciante, logró comprar en 1965 su primera sala de cine: el Gran Ocho, construido en la década del '50 bajo los dictámenes de la arquitectura de la época.
Desde entonces, creció rodeado de butacas, proyecciones y estrenos, y fue testigo de la transformación del cine en la ciudad. "En esa época, La Plata tenía unas diez salas, eran verdaderos palacios. Hoy quedan 17 pantallas, pero muchas en formato de cadena", explicó.
Coincidiendo con la necesidad de modernizarse según las tendencias internacionales -más tecnología, mayor confort y salas más pequeñas-, la empresa fue transformando sus espacios.
Cinema La Plata, resistir con identidad
Harari valoró el esfuerzo de mantener salas a la calle, un formato que casi desapareció en la mayoría de las ciudades. "Hoy quedan muy pocos cines así. En Capital muchos se convirtieron en iglesias o estacionamientos. Nosotros resistimos incluso en las peores crisis", sostuvo.
Sobre el impacto económico, señaló que el cine es una opción cultural accesible: "La entrada cuesta $13.000, pero lunes a miércoles vale $6.500 y hay 2x1. Es mucho más barato que un recital o una obra de teatro". Además, defendió el valor agregado que genera: "Un domingo sin cine en el centro es una ciudad sin alma. Se mueve la gastronomía, la gente camina, se genera encuentro".
Entre anécdotas insólitas y romanticismo
Durante la charla, Harari también compartió anécdotas insólitas. Desde parejas que se quedaron dormidas durante una función y fueron encontradas por el personal de limpieza al día siguiente, hasta objetos "olvidados" en la sala que revelaban situaciones íntimas. "La última fila siempre tiene sus historias", bromeó.
Recordó también un estreno caótico de la Sala San Martin en la Navidad de 1991, cuando por no conocer el funcionamiento de la galería de calle 7 entre 50 y 51, no pudieron abrir la sala a tiempo para proyectar Los Locos Addams y debieron suspender la primera función.
El futuro y los desafíos
Sobre el presente del cine, Harari destacó la masividad y el interés sostenido del público. "Cada año, incluso en crisis, el cine mete más público que el fútbol. Hay estrenos que convocan más que un partido de Copa Libertadores", aseguró.
Valoró el aporte de películas como las de Marvel y Pixar, y destacó que aún hay directores argentinos que generan expectativa, como Juan José Campanella, Ricardo Darín o Guillermo Francella. También habló del auge de las salas 4D y del esfuerzo por modernizarse sin perder identidad: "Nosotros no vendemos los proyectores viejos, los guardamos como reliquias".
Al cerrar, dejó una reflexión cargada de sentido platense: "Imaginate La Plata sin Cinema La Plata. Sería tristísimo. Como Buenos Aires sin la avenida Corrientes. Tenemos que cuidar lo que nos conecta con nuestra historia".
Una historia casi de película (Ver página Cinema La Plata)
Alguien expresó que "el único lenguaje universal es el arte", y la confirmación de esta frase podría ser la historia de un inmigrante que llegó a la ciudad de La Plata, cargando en sus bagajes la pasión por el cine y la música, y una enorme voluntad para el trabajo. Este comerciante tendero logró, a fuerza de constancia y labor, el éxito y el prestigio necesarios para poder afrontar la enorme responsabilidad de generar, mantener y enardecer la cultura por el cine en los habitantes platenses. Así fue como en 1965, logró comprar su primera sala de cine: el Gran Ocho, construido en la década del 50 bajo los dictámenes de la arquitectura de la época.
Coincidiendo en la necesidad de "aggiornar" las salas de acuerdo a lo que la tendencia internacional marcaba -mayor tecnología y confort, salas más pequeñas- los cines fueron modificando sus fisonomías uno a uno, quedando listos para ofrecer estrenos simultáneos y satisfacer la demanda de distintos géneros. Entre los años 1993 y 1994, el Cine Ocho queda dividido en tres salas, resurgiendo como foco de la cultura de una ciudad habituada a disfrutar de expresiones artísticas más diversas. Un año más tarde, en 1995, el Cine San Martín inaugura su sala 2.
Pero recién el 16 de abril de 1998, consiguen saldar una asignatura que consideraban pendiente con la ciudad. En apenas 10 meses de obra, erigen un cine concebido a la altura de las mejores salas internacionales: Cinema City.
Continuando con el relato cronológico, entre el final del año 1999 y el final del año 2000, una remodelación total de las viejas instalaciones del Cine San Martín y la inauguración de una nueva sala -la número 4- abrieron la posibilidad de tener en la ciudad un nuevo complejo cinematográfico con cuatro nuevas pantallas.
Por otra parte, el 8 de julio de 2003 tiene lugar la apertura del último complejo cinematográfico que el grupo posee a la fecha: Cinema Rocha. Se trata de la recuperación de una sala histórica para el patrimonio arquitectónico de la ciudad, que había permanecido más de 15 años cerrada tras el cese de actividades de sus antiguos dueños, habiéndose llevado a cabo una remodelación total que posicionó al complejo como el poseedor de la pantalla de proyección más grande de toda Sudamérica.
Finalmente, el 7 de Diciembre de 2006 fue inaugurado un nuevo complejo, llamado Cinema Paradiso, el cual partió de la idea de hacer cuatro salas cinematográficas sin ningún tipo de barrera arquitectónica, para los usuarios del mismo. Partiendo de esta base se puede acceder a cada uno de los lugares públicos sin tener que atravesar diferencias de nivel, por lo que esta garantizado el uso para el 100% de la población que asiste habitualmente al cine.
Así la ciudad de La Plata hoy cuenta con 15 extraordinarias salas de proyección, a la altura de las ciudades mejor equipadas a nivel mundial en la materia. La contribución de esta empresa a la industria del cine ha dado como resultado que 1.000.000 de platenses circularan en el año 1998 por estas salas, mostrando así la importancia que la plaza adquiere a nivel país, teniendo en cuenta que para el mismo año el total de espectadores en el país fue de 25.000.000.
Fuente: 0221, Cinema La Plata



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