ESPECTÁCULOS | DESTACADO DE LA CARTELERA
Claudio Rodrigo dirige una potente versión de la obra de Binetti-Saba en la que un circo en decadencia busca sobrevivir a costa de todo
María Virginia Bruno
“La patria fría”, una cruda radiografía de la sociedad argentina del pasado en la que a partir de un circo en decadencia y sus artistas con hambre de vida van aflorando en la trastienda flagelos que no pierden vigencia en el presente, se acaba de estrenar en La Mercería, bajo la dirección de Claudio Rodrigo y con las actuaciones de Félix Aloe, Lilén Cheruse, Marcelo Demarchi, Horacio Jaume, Nicolás Kepes, Silvia Puccini, Alejandro Quinteros y Fernando Sansivieri.
Escrita por Andrés Binetti y Mariano Saba, “La patria fría” (2011) es la primera parte de la premiada “Trilogía argentina amateur” que se completa con “Después del aire” (2012) y “Al servicio de la comunidad” (2013). La dupla creativa es conocida por poder plantear con humor reflexiones sobre el pasado nacional y sus articulaciones con la cotidianidad.
Fue precisamente esta característica -de la que el texto está impregnada- la que “cautivó” a Rodrigo, director, dramaturgo, docente, actor y titiritero platense. “Me gusta el juego de otro tiempo, alejarme de la actualidad para hablar, precisamente, de ‘esta actualidad’”, aseguró en diálogo con EL DIA.
No necesitó de varias lecturas para encontrar en ese material ambientado en los 50 muchas “resonancias de una sociedad violentada” y consideró que “señalarlas en la ficción hace que se escuchen mas fuerte”. De hecho, que su estreno haya sido un día después del intento de magnicidio a la vicepresidenta Cristina Fernández “potenció la atención” de los temas que aborda: enfrentamientos ideológicos, machismo, discriminación, corrupción, violencia, soledad, desamor.
“La patria fría” pone en escena un circo pobre en medio de la pampa frente a la llegada inminente del tren solidario de Eva Perón. Entre ambos se dará una cruda disputa por lograr la mayor convocatoria. Un presentador opositor, un ex enano, una contorsionista guaraní, un funambulista alcohólico, un clown cooperativista, un tuerto lanzador de cuchillos y el refinado crítico del pueblo son las criaturas que habitan esta historia; personajes que, según remarcó el director, “se muestran intrigantes, rabiosos, con grietas, intentando sobrevivir a sus conflictos”.
Dentro de la acción, se va configurando un entramado de pequeñas resistencias y traiciones oscuras, en un sálvese quien pueda salvaje en el que, sin embargo, nadie se atreve a decirle al ex enano que su atractivo cómico ha desaparecido. Un personaje central de la trama al que le da vida un actor enano que potencia el relato.
“Cuando convoqué a Fernando Sansivieri sabía plenamente que iba a ser un impacto en la obra, lo hablé con él, quería mostrar la crudeza con que se trata a los que tienen esta condición de enanismo y que está presente en la obra -explicó el director-. Pero por sobre todo quería un actor que conmoviera, detenerme en ese punto, una ficción pero que esté tan cerca de la realidad como lo están los actores del público. Entre otras elecciones, esta era una que me permitía no tratar con liviandad semejantes temas”.
Dos circos enfrentados
Con elementos satíricos, la acción se lleva a cabo en la trastienda de un desvencijado circo, en la que los artistas se preparan para dar una función, acorralados por la competencia que se acerca en un tren que suena conocido y amenazante para algunos; pero seductor y esperanzador para otros.
“Los autores dicen que la obra es un grotesco urbano, me gustaba esa idea”, reveló Rodrigo, que fue encontrando su color a partir de diferentes paletas, desde Discépolo y Leonardo Fabio hasta el neorrealismo italiano. “Mi intención era acercarme a los grotescos discepolianos, donde podés reírte y emocionarte en un mismo cuadro”.
Porque si bien abunda el drama, “La patria fría” tiene bastantes “situaciones amables”, que convocan risas -muchas de esas inconscientes, del tipo “para no llorar”- y que sirven para descomprimir tanta crudeza.
En este sentido, Rodrigo advirtió que el entretenimiento es indispensable en las obras que dirige, como así también os detalles. “No puede faltar la belleza y el compromiso de actores y actrices en su interpretación”, algo que se destaca en esta producción.
Creador de elogiadas producciones desde “Los hermanos Iberra, una historia de amor y de guerra” hasta “Juan Moreira”, el director contó que esta producción demandó un proceso de tres años de trabajo, desde su inicio en el taller de teatro que coordina hasta su reciente estreno. Y estuvo, claro, atravesada por la pandemia y no exenta de situaciones complejas: “Muchas interrupciones, ensayos por Zoom, gente que se alejó del proyecto por miedos y secuelas. Hasta que, decidido a llevar adelante y estrenar esta obra, junto a los actores que habían quedado del taller (solo dos), convoqué a actores y actrices de mi gusto para completar el elenco diezmado”.
Por todo esto, y por lo que significa seguir apostando al teatro independiente con una gran producción, “La patria fría” es un “gran logro” que ahora están compartiendo con el público.
“Amo hacer teatro y me hace feliz este acto creativo. Deseo que se valore que el teatro independiente propone esta producción tan ambiciosa, con ocho actores en escena y con una obra con un contenido tan contundente”, concluyó.
Con vestuario de Magali Salvatore, espacio escénico de Claudio Rodrigo, música de Javi Mass, diseño de Iluminación de Federico Genovés y fotografía de Fernando Massobrio, “La patria fría” se ofrecerá los sábados 10 y 24 de septiembre en la sala ubicada en 1 entre 36 y 37 (del otro lado de la vía), a donde regresará en noviembre tras sus presentaciones en un festival santafesino durante octubre. Las entradas ($900) se pueden reservar por Alternativa Teatral o a través de las redes de La Mercería.
“Me gusta alejarme de la actualidad para hablar, precisamente, de esta actualidad”
Fuente: Diario El Dia de La Plata
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