jueves, 29 de octubre de 2015

Primera noche de amor para Lali Espósito y Mariano Martínez

Televisión.Los protagonistas de "Esperanza mía" (El Trece) hicieron el amor por primera vez: el padre Tomás se animó porque, después del golpe sufrido en la cabeza, no recuerda que es cura.

Puro romanticismo: el padre Tomás (que no recuerda que es cura) y Esperanza, en su primera noche de amor.

Silvina Lamazares
Editora de Televisión
video
                                               El Trece © Artear SA & Pol-Ka. Buenos Aires

  Es cierto que fue ‘la primera vez’ de Esperanza (Lali Espósito) y el padre Tomás (Mariano Martínez), pero no fue ‘una primera vez’ típica de las ficciones argentinas, con pasión desenfrenada y escenas cuestionables para dar dentro del horario de protección al menor. ‘La primera vez’ de los protagonistas de Esperanza mía (a las 21.15, por El Trece) estuvo enmarcada en el romanticismo, en el cuidado de la imagen, en la certeza de que del otro lado del televisor había mucho niño mirando. Entonces anoche se contó lo suficiente como para que, lo que no se mostró, se pudiera imaginar.

   Las escenas de sexo entre los personajes centrales de la tira de Pol-ka llegaron, no casualmente, en un momento clave de la historia: el cura que interpreta Mariano Martínez padece una amnesia temporal, producto de haberse golpeado la cabeza. No sabe quién es, ni quién es la chica que está en sus brazos, sólo sabe que la quiere. Y que quiere demostrarle cuánto la ama, cantidad anulada hasta hace unos días por su fuerte vocación religiosa. Ahora, sin hábito, con su fe silenciada y con su adorada Esperanza -aunque no recuerda su nombre- enfrente le da rienda suelta a sus emociones.

   Para el capítulo de anoche, el guión marcaba que la ex falsa novicia y Tomás se iban juntos a una casona alejada de todo. Allí, sin testigos, sin memoria de un lado y con un silencio impuesto del otro (“Hagamos un pacto, no me preguntes nada, no puedo contar”, le dijo Esperanza), la pareja tuvo su noche de gloria, después de siete meses de historia.

   Pétalos de rosas, velas, leños encendidos de fondo, un living en penumbras y dos copas de vino sirvieron para crear un clima de cercanía y amor. “Yo te prometo que va a ser una noche exquisita”, le había dicho él, antes de que enfundaran ropas de gala, que encontraron guardadas en esa casa de los abuelos de Esperanza.

   Unos besos y unos mimos después, esas prendas fueron cayendo, en una previa que subió el tono de a poco, sin pasarse jamás del registro de comedia para toda la familia. Mientras sus cuerpos levantaban temperatura, se oía la voz de Lali cantando eso de ‘Si amar es un milagro, esto es amor’, del tema Júrame, cortina ideal para ese momento que invitaba a la pasión.

   Después llegaron los títulos del final y habrá que ver cómo sigue hoy la relación entre el cura que no recuerda ser cura y la chica que jugó a ser monja. Pero para los archivos de la televisión, y para los seguidores del programa, el capítulo de anoche será aquél en el que él le confesó que “la vida me regaló la mujer más linda del mundo. Te amo (...) No sé ni tu nombre, pero estoy seguro de que sos la mujer de mis sueños”. O en el que ella confesó que “me encantaría que te quedaras así para siempre”. Nadie les quitará lo besado.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario