lunes, 30 de diciembre de 1996

La Página del Rock: "Peligrosos gorriones"




En ATC (canal 7) a la medianoche en el año 1996 en un programa de rock donde tambien tocan bandas. Entrevista a Peligrosos Gorriones de la ciudad de La Plata.

La banda se formó en 1991 con el nombre Peligrosos Machitos, cuyos integrantes originales fueron Francisco Bochatón (bajo y voz), Guillermo Coda (guitarra) y Trilo (batería). Con la incorporación de Martín "Cuervo" Karakachoff (teclados y sintetizadores), quien formara parte de Mister América, otra banda de La Plata en la que Bochatón estaba enrolado como baterista) y el reemplazo de Trilo por Rodrigo Velázquez (batería y percusión), miembro de la banda 40 Escalones, la agrupación tomaría el nombre de Peligrosos Gorriones.

En 1993 lanzaron su primer álbum, Peligrosos Gorriones, con la producción artística de Zeta Bosio, en que se destacaban los temas El bicho reactor y Escafandra (que alcanzó el puesto 13º en el Top20 de la MTV). Este disco los consagró como la banda revelación, según una encuesta del suplemento joven del diario Clarín. Fueron banda soporte de Spin Doctors, cuando la banda neoyorquina visitó Buenos Aires.

Tras un '94 que puso en peligro la continuidad del grupo, en agosto del '95 integraron el show "Nuevo Rock Argentino" que fue presentado en Obras, junto a Babasónicos, Los Brujos y Massacre. Despidieron el año presentando "Fuga" en varias discotecas porteñas. En enero del '96 telonearon a Jimmy Page y Robert Plant en el estadio de Ferro.

Fuente: http://www.youtube.com/watch?v=u7P2B4hSxCM&feature=related

domingo, 8 de diciembre de 1996

Revista de Teatro/CELCIT Nº 8

Revista de teatrología, técnicas y reflexión sobre la práctica teatral iberoamericana. Editada por el Centro Latinoamericano de Creación e Investigación Teatral, CELCIT

Conflictos y armonías en el teatro rioplatense actual
Jorge Dubatti

Alemania. Desdoblamientos y espejismos
Almuth Fricke

Argentina. Una profunda depresión
Carlos Pacheco
Argentina. Señales de presencia
Roberto Perinelli

Bolivia. Al ritmo de los festivales
Carlos Cordero
Brasil. Teatro venceu mais este crise
Carmelinda Guimaraes

Brasil. Novas fronteiras do teatro
Sabastiao Milaré
Chile. Juegos de erotismo, violencia...
María de la Luz Hurtado

España. El teatro catalán ¿una llama que se apaga?
Ricard Salvat

Francia. Un camino lento
Claude Demargny

México. Recordando sin ira
Bruno Bert

Uruguay. En el umbral de gratos aniversarios
Jorge Pignataro

Venezuela. Permanencia y estabilidad
William Anseume

Dinamarca. Aquella parte de nosotros que vive en el....
Eugenio Barba
Brasil. Mentira, mentiras
Aderbal Freire Filho

España. ¿De qué hablamos cuando hablamos...?
Guillermo Heras

Balbuceos sobre el escenario
Eduardo Pavlovsky

Una conceptiva ordinaria para el dramaturgo...
Mauricio Kartun
Ausencia de presencia
Bettina Muraña

El teatro salvaje
Jorge Ricci

Aprestamiento para trabajos colectivos...
Juan Tríbulo

Escrituras dramáticas latinoamericanas y...
Alejandro Finzi

Viaje al misterioso mundo de la ópera

Jorge Hacker

Revista Teatro/CELCIT edición online. ISSN 1851- 023X
Revista Teatro/CELCIT edición en papel. ISSN 1851- 0221
Fuente: http://www.celcit.org.ar/publicaciones/rtc_sum.php?cod=8

sábado, 23 de noviembre de 1996

Yirair Mossian: Un maestro de actores

Diario Hoy, 23 de noviembre de 1996, Cultura y Espectáculos (Foto: Una escena de "La Comedia de las Equivocaciones", que dirige Yirair Mossian)

Por Ana M. Totoro
Especial para "Hoy"

Mossian dirige, en este momento, las dos puestas de la Escuela de Teatro de La Plata: "La comedia de las equivocaciones", de W. Shakespeare y "La fiesta del hierro" de R. Arlt, realizadas por los alumnos de tercer año de Formación Actoral, tercero de Maquillaje y cuarto de Escenografía.

- ¿Cuál es su trayectoria teatral?

- Estoy en la Escuela de Teatro desde hace varios años. Este lugar es una especie de refugio al cabo de un trabajo profesional largo. Becado por el Fondo Nacional de las Artes, estudié en Milán. Dirigí la Comedia Nacional, la Comedia Cordobesa, la Comedia Tucumana. Gané el premio al mejor director en el sesenta y pico con "Nuestro fin de semana" y con una obra de Lizarraga: "Tres jueces para un largo silencio". Hice más de cincuenta puestas (no llevo la cuenta) y ahora estoy acá haciendo un Shakespeare aparentemente menor, juvenil y alternándolo con un Arlt (cosa que es bastante brava). Arlt es un autor del que admiro su talento y su violencia pero por el que no tengo devoción.

- ¿Por dónde pasa su devoción?

- En este momento de mi vida, pasa por un teatro más mágico, que me genere otras cosas. Por eso leo y leo y no encuentro texto. Como no encuentro lo que podría disfrutar haciendo, recurro a Arlt y a otros que son realmente importantes. Mi devoción también pasa por Shakespeare, ésa es una línea que me interesa mucho. Strindberg, Lorca son autores con los cuales conviviría y que estarían en mi mesa de luz. Arlt nunca lo estaría. Pero estoy hablando con el respeto que merece el autor. De pronto uno no tiene por qué comulgar con todos los autores. Como dramaturgo, Arlt era incipiente y toda su escritura es muy tumultuosa, como una especie de invitación a que metas mano en él y recrees. Desde ese lado, fue muy atractivo el trabajo.

-¿Qué diferencia encuentra entre los actores de ahora y los de hace diez años?

-Hay muchas. Hay una mayor demanda de participación y uno se cuestiona muchas cosas que tienen que ver con el manejo del actor. Antes había un director que tenía una mayor maniobrabilidad. Hoy, la exigencia del actor, el derecho del actor, se han abierto espacios que no tenían. Si uno sabe abrirse, aprende muchas cosas. Esto lo noto en el Conservatorio, donde doy clases de dirección. De algún modo, el actor es también un director del proyecto del grupo. Ahora tenés que empezar a conocer al grupo y entonces buscar un proyecto común. También se plantea la dificultad de encontrar el material.

-¿En que consiste esa dificultad?

-Te encontrás con bibliotecas enteras de textos que han envejecido. La realidad es tan potente que el teatro no puede competir con ella. Y textos que eran muy revolucionarios hace diez años, hoy no sirven. De ahí la recurrencia a los clásicos con la posibilidad de recrearlos.

-¿Usted trabaja siempre con obras teatrales?

- Sí. No tomo novelas ni cuentos. Prefiero una reescritura del texto dramático. Soy como un autor fracasado y entonces siempre recreo. Es inevitable, además.

-¿Fue actor?

-Sí, también fui actor. Pero ésa es una historia muy vieja. Era muy malo.

-¿Cree que existe alguna tendencia en el teatro contemporáneo?

-Hacer futurología del teatro es muy bravo. Estamos en una especie de síntesis, de transición. El teatro busca encontrar su propia escritura. Grotowski se despertó buscando la especificidad del teatro. El teatro no es TV, no es radio ni es cine. El teatro es el actor. No importa ninguna cosa salvo la potencia del actor encima del escenario. Ese fue el punto máximo de rebelión, pero esa vena se agotó. Quizás el futuro del teatro sea un teatro más poético, menos condicionado por el mensaje, por la ideología, y que proyecte lo desconocido del hombre. Un teatro más fantástico, no en cuanto a evasión, sino en cuanto a lo fantástico del ser humano. Al menos es lo que a mí me gustaría hacer. Hay un teatro underground muy interesante en Buenos Aires, un teatro soterrado donde la palabra se integra con un montón de cosas. Hay muchas vertientes y hay muchos públicos. Hay para todos los gustos. Lo ingenioso sería pretender hacer algo que le guste a todo el mundo. Sería ambicioso y petulante. yo trato de ser fiel a mí mismo y no enamorarme de lo que hago. Estar alerta, de algún modo.

-¿Hay algún elemento teatral que usted mantenga siempre?

-Sí, la búsqueda de cierta resonancia poética, de ciertas verdades, de cosas que uno cree que perdió; también el encuentro de ciertas nostalgias. Es algo muy personal. Siempre busco textos, material, que me recreen por dentro.

Fuente: Hoy (23/11/96)

miércoles, 20 de noviembre de 1996

Memphis La Blusera - La Bifurcada (La Plata, 19/11/1996)


. Publicado por Rafa L

Cierre del show en Plaza Moreno, por el 114º aniversario de la ciudad. Transmisión de Dardo Rocha Cable (canal 3).

 Fuente: http://www.youtube.com/watch?v=h3rnzAk_go4

domingo, 17 de noviembre de 1996

El ángel que forjó una escándalo

Cumple 50 años el desnudo de Olga Zubarry en " El ángel desnudo", el primero del cine argentino

La historia era melodramática y las ropas caían sin dejar que se viera demasiado, pero en 1946 fue un enorme suceso, que convirtió a Zubarry en estrella y precursora de todas las que vinieron después, desde Isabel Sarli o Graciela Borges hasta Cecilia Dopazo o Carolina Fal.

La estatua, desnuda de frente. La actriz Olga Zubarry de espaldas aquí con Guillermo Battaglia

Que siempre hubo una primera vez es algo que sabe bien casi todo el mundo. De manera que, antes que la Elida Gay Palmer de Barrio gris; que la Laura Hidalgo de La orquídea; que la Isabel Sarli de tantísimos títulos a partir de El trueno entre las hojas; que la, ya viniéndonos al presente, Cecilia Dopazo de Convivencia; antes, en fin, que todas las actrices argentinas que en alguna medida anduvieron exhibiendo sus desnudeces frente a las cámaras hasta llegar a la última por ahora, la Carolina Fal del estreno del próximo jueves, La maestra normal.

Antes que todas ellas hubo otra, la primera. La película, El ángel desnudo. La actriz, Olga Zubarry.


Probablemente porque el desnudo en la Argentina siempre ha padecido sus más y sus menos , ese puntapié inicial "que, por su parte, tendría muy especiales características" le tocó a la más familiera, recatada y correcta de las actrices que se hayan conocido por aquí.


Parpadeos

Los teleespectadores que el jueves pasado hayan sido renovados testigos de ese legendario "primer desnudo del cine nacional", cuando el canal de cable Volver transmitió El ángel desnudo, no habrán podido creerlo.

O, más probable aún, habrán creído que la película se dio cortada, o que ellos se distrajeron o parpadearon en el momento preciso.

No hay nada de eso. La película se dio entera (y en una copia excelente) y nadie se distrajo. El desnudo es exactamente eso que todos vieron mientras esperaban por un plato más fuerte que nunca llegó: la espalda descubierta (e incluso de eso hay dudas) de la joven, encantadora actriz, de la cintura para arriba. El resto, para crear el mito, lo pusieron la exacerbada imaginación popular en aquellos años de velos y tapujos, una habilísima campaña publicitaria previa y los ojos cada vez más desorbitados del querido y recordado Guillermo Battaglia, que es quien comparte la famosa escena con Olga Zubarry. El sí está de frente, pero vestido.

De acuerdo con la ficción inspirada en "La señorita Elsa" -un añoso relato de Arthur Schnitzler adaptado por César Tiempo-, Zubarry es una dulce muchacha con un novio bueno y ajeno a todo (Carlos Cores), y Battaglia, un escultor que estuvo perdidamente enamorado de la madre, idéntica a Olga. Su sueño fue tenerla, como esposa y modelo, pero la hermosa mujer prefirió a otro hombre. Ahora, este (Eduardo Cuitiño) está en la ruina y necesita un préstamo de su antiguo amigo, quien vive en el exterior; y manda a la muchacha, con una tía, a realizar la gestión. Pero, para soltar el dinero, la condición es que la hija haga lo que la madre rechazó: desnudarse ante el prestamista. Y nada, nada más.

Dirigida con refinamiento por un juvenil Carlos Hugo Christensen (quien había inaugurado el cine erótico vernáculo con Safo, historia de una pasión) y con exteriores rodados en Río de Janeiro (adonde el director se iría en algunos años más y donde todavía vive), El ángel desnudo se estrenó en el cine Opera el 14 de noviembre de 1946 y resultó un verdadero suceso de taquilla. Aunque las caravanas que confluían sobre la calle Corrientes, los barrios y las capitales provinciales salieran de los cines pensando que se habían distraído en el momento oportuno o "también ocurría" jurando haber visto lo que solo habían imaginado.

La actriz siempre advirtió

Casada desde siempre con el mismo hombre "el industrial cinematográfico Juan Carlos Garate", madre de dos hijas, abuela y madrina (de varios hogares para niños y jóvenes), Olga Zubarry, una estudiante que alguna vez visitó un estudio y se quedó a vivir en el cine, siempre aclaró que el desnudo que la hizo famosa fue sumamente inocente... o ni siquiera fue.

"No había ningún desnudo real. Era de costado y con una malla" (detalle este, el de la malla, que Christensen niega y que, en proyección, no se nota; tampoco hace al caso: lo que se ve es exiguo.

También ha referido Zubarry una y otra vez cierta circunstancia que corroboró la obra interesada: El ángel desnudo le fue ofrecido en principio a Mirtha Legrand, quien rechazó el papel sin haber leído el libro, simplemente espantada por un título que iba a resultar imán de boletería.

Detalles que engordan otro mito del cine del pasado.

Ricardo García Oliveri

Fuente: http://edant.clarin.com/diario/96/11/17/angel01.htm

domingo, 3 de noviembre de 1996

Sopa de gemelos, "La comedia de las equivocaciones"

ARTES Y ESPECTÁCULOS
EL DIA, Tercera Sección, La Plata, Domingo 3 de Noviembre de 1996

Obra de William Shakespeare, interpretada por la promoción 1996 de la Escuela de Teatro: Jorge Caballero, Ernesto Meza, Juana González, María Laura Laxague y Rosana Vignoni. Producción General: 3º año formación actoral, 3º año maquillaje, 4º año escenografía; música: Daniel Gismondi, escenografía: Liliana Cáceres; vestuario: Silvia Conturvi; puesta de luces: Soledad Torres. Adaptación y dirección general: Yirair Mossián.

Catorce de las treinta y siete obras de William Shakespeare (1564-1616) pertenecen al género de la comedia. "The Comedy of Errors" (1592) figura entre las primeras que escribió, junto a "La Fierecilla Domada" (1593), "Los Dos Hidalgos de Verona" (1594), y "Trabajos de Amor Perdidos" (1594).

Algunas de sus comedias podrían ser definidas como "divertimentos" escénicos, en tanto otras rozan el género de capa y espada, y otras, aún, el cuento de hadas teatralizado o la pieza de enredos y equívocos, siempre de acuerdo al gusto de la época pero también sobreponiéndose a él, en una dualidad creadora que sólo los grandes escritores asumen plenamente, para citar a Luis Gregorich en su artículo: "Las comedias de Shakespeare: el escenario de la vida".

Como bien señala Raúl Castagnino en su prólogo a las obras del gran dramaturgo isabelino: "En el nutrido repertorio shakespiriano no ha de buscarse preocupación por la originalidad de los asuntos. Acude en busca de ellos a repositorios reconocibles: viejas crónicas anglosajonas, leyendas nórdicas, sagas, Plutarco, historiadores latinos. Salta a la vista, en cambio, la inconfundible individualidad de la reelaboración dramática de tales fuentes". Coincide Mario Praz, en su documentada historia de la literatura inglesa, cuando dice que hay en Shakespeare poca originalidad en la invención de las tramas, lo que contrasta fuertemente con el extraordinariamente rico y original tratamiento que reciben esas tramas, pertenecientes en su totalidad a la tradición de la literatura universal o de la historia oral o escrita.

"La Comedia de las Equivocaciones", por ejemplo, está claramente inspirada en "Los Mellizos" de Plauto (la única de sus obras traducidas al inglés para ese entonces), aunque también existan resonancias de "Anfitrión", de este mismo autor latino.

A la pareja de mellizos de la comedia antigua -Antífolo de Efeso y Antífolo de Siracusa-, y como para complicar un poco más las cosas, Shakespeare agregó otra pareja de gemelos: Dromio de Efeso y Dromio de Siracusa, criados de los anteriores, lo cual provoca un paroxismo de confusión.

Aunque la obra resulte algo tosca en relación a las posteriores, ya aparecen elementos y rasgos de estilo que se tornarán más complejos y desarrollados con el correr del tiempo.

Una apretada síntesis argumental: Antífolo de Siracusa vaga por el mundo junto a su fiel sirviente Dromio, en busca de un hermano gemelo de quien fue separado al nacer. Encontrarlo es vital para poder encontrarse a sí mismo. Luego de mucho andar, llegan a Efeso, sin saber que allí vive su otra mitad, Antífolo de Efeso, casado con Adriana, y cuyo criado es nada más y nada menos que el sosías del Dromio de Siracusa. Los recién llegados no salen de su asombro al comprobar el trato familiar que les prodigan los lugareños, como si los conocieran de toda la vida. Los celos enfermizos de Adriana, quien -en complicidad con su hermana Luciana- trata de no perderle pisada a su marido, son el detonante para que todo se enmarañe de tal modo, que nadie sabe quién es quién con tanto doble dando vuelta.

Yirair Mossian realizó una ágil adaptación de esta comedia, agilidad que también supo imprimir a su puesta en escena y a la marcación actoral. La ambientación es funcional y adecuada. Hay algunos anacronismos, sin embargo, que sacan de clima: la maraca de plástico y las medias de nylon que usan las mujeres, que bien podrían reemplazarse por elementos de la época.

Los actores y actrices se entregan con visible entusiasmo, y parecen divertirse tanto como el nutrido público que festeja todos los disparates y malentendidos que se suscitan.

IRENE BIANCHI

lunes, 30 de septiembre de 1996

Buenos Aires será escena del mundo

Exclusivo: Darío Lopérfido, subsecretario de Cultura de la comuna porteña, confirmó a La Nación que en octubre de 1997 se realizará el primer festival internacional de teatro de Buenos Aires.

Lunes 30 de setiembre de 1996 | Publicado en edición impresa LA NACION

PORTO ALEGRE.- Como para agregar una burbuja más a la efervescente actividad que concentra aquí la realización del festival Porto Alegre en Escena y las Segundas Jornadas Municipales de Política Cultural del Mercosur, el subsecretario de Cultura de la ciudad de Buenos Aires, Darío Lopérfido, anunció en forma exclusiva a La Nación la realización, en octubre del año próximo, del primer festival internacional de teatro de Buenos Aires. "Durante el festival se realizará el estreno mundial de una obra de Tony Kushner dirigida por Jorge Lavelli, que después de muchos años volverá a trabajar en nuestro país y con actores argentinos", adelantó Lopérfido.

La organización del festival ya se encuentra avanzada, gracias al trabajo de una comisión integrada por representantes del British Council (traerá un elenco británico), el Instituto Goethe (coordinará la participación de elencos de Alemania), los consulados de Francia y de Israel y la coordinadora del Mercosur en Escena, a través de la Secretaría de Cultura de Porto Alegre, además de la participación de Babilonia y los teatros independientes "que aportarán infraestructura organizativa y salas, que se sumarán a las del complejo Alvear, el Teatro General San Martín y el Teatro Colón", aseguró Lopérfido.

El director nacional de Teatro, Oscar Lito Cruz, también presente en esta ciudad, manifestó el interés de su área en la realización del festival y adelantó que "le vamos a pedir al secretario de Cultura de la Nación, Pacho O`Donnell, que impulse la creación de una ley de mecenazgos similar a la que existe aquí, en Brasil, por la cual se desgravan impositivamente los aportes empresarios a las actividades de la cultura, para lograr el apoyo de sponsors para el festival".

Modelo por seguir

Al respecto, Lopérfido destacó el enorme avance que existe sobre el tema en Brasil. "Ellos trabajan con una concepción mucho más moderna. Los Estados están en crisis y no pueden pagar los costos totales que implica generar proyectos y actividades como ésta." En el caso del festival de Porto Alegre, la municipalidad local sólo aporta una tercera parte del millón de dólares invertido para la realización del festival. El resto es resultado de "sponsoreos" y canjes. "Brasil ha tomado la delantera gracias a una gestión cultural eficiente, producto de la participación de jóvenes expertos en el área. En la Argentina todavía no se entiende la complejidad y dificultad que implica la política cultural. Esto es lo que está tratando de cambiar la gestión de De la Rúa", agregó Lopérfido.

Los funcionarios argentinos presentes en el festival admiten sin reparos la enorme influencia que la exitosa gestión cultural brasileña ha tenido en las propuestas incluidas en las plataformas electorales para la ciudad de Buenos Aires.

"La dirigencia argentina no confía en nuestra capacidad de producción cultural de alta calidad. La ley de promoción cultural, conocida como ley Sarney, fue una de las primeras medidas legislativas tras el retorno de la democracia en Brasil. Como contrapartida, en la Argentina Roque Fernández propone la aplicación del IVA a los teatros públicos", señaló por su parte Rubén Szuchmacher, que, al igual que el director del Teatro del Sur, Alberto Félix Alberto, se encuentra activamente involucrado en la organización del próximo festival y en el diseño de proyectos conjuntos entre Buenos Aires y Porto Alegre..

"Nuestra dirigencia todavía no tiene clara la diferencia entre las necesidades artísticas y la cultura como calidad de vida, como servicio -sostuvo Szuchmacher-. Una cosa es estudiar teatro para darse un gusto y pasarla bien y otra cosa es la formación de un actor profesional. Un proyecto cultural serio debe apostar a la generación de productos artísticos de altísima calidad, más en una ciudad como Buenos Aires, que de hecho es una referencia importante para la producción cultural del resto del mundo."

Un tema hecho carne

Uno de los temas preferidos de conversación entre los argentinos que se encuentran en Porto Alegre gira alrededor de la impresionante presencia del proceso de integración del Mercosur en todas las actividades brasileñas, tanto económicas, como políticas o culturales. Claro: esos asuntos tienen lugar una vez superados los inevitables comentarios acerca de la lluvia inclemente y los desafíos que cotidianamente propone el enmarañado estilo portugués de esta ciudad, donde autopistas, avenidas, callecitas, y manzanas cobran formas insospechadas, toman direcciones imprevisibles y, en conjunto, aseguran la sensación de habitar en un laberinto en el que, sin una guía local, es muy posible que por ir a comprar cigarrillos se amanezca en Río de Janeiro. Algo que puede resultar de lo más agradable, seguramente.

Cotidianamente la prensa se ocupa de la situación de las economías de los países miembro, especialmente de la Argentina. El Mercosur también está presente en los discursos de campaña de la mayoría de los candidatos para las próximas elecciones municipales de todo el país, que se llevarán a cabo el 3 de octubre. Esto pese a que las negociaciones parlamentarias para lograr una reforma constitucional que permita la reelección del presidente Cardoso mantienen a las fuerzas políticas en vilo.

Edgardo Ruffo
(Enviado especial)

Fuente: http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=173226

martes, 19 de marzo de 1996

A los 92 años, murió Niní Marshall, la dama del humor

Martes 19 de marzo de 1996, Buenos Aires, República Argentina

Creadora de sus propios personajes, hizo reir a varias generaciones


Fue un talento único que descolló en la radio, el cine, la TV y el teatro. Autora de sus propios libretos, inmortalizó personajes cotidianos como Catita, Cándida o Doña Jovita. En 1943 tuvo que exiliarse en México porque el lenguaje de sus personajes fue considerado "una deformación del idioma". En 1989 la consagraron Ciudadana Ilustre.

Desde ayer, la risa de los argentinos tiene un nuevo motivo (y van...) para congelarse en rictus. Murió Niní Marshall, la gran payasa del siglo. La que cultivó una comicidad basada en la observación y la sátira de personajes cotidianos sobre los que no descargó jamás la crueldad o la crítica. Como, entre otros, la torpe Catita, como Cándida, la mucama gallega; como la tilinga Mónica Bedoya Hueyo de Picos Pardo Unzué Crostón o como la italiana Doña Caterina, todos dibujos exagerados de seres queribles en su ridiculez. Nacida Marina Esther Traveso el 1º de junio de 1903, Niní usó la caricatura más para la ternura que para la mordacidad.

Hija menor de los asturianos Pedro Traveso y María Angélica Pérez, desde muy chica mostró sus dotes para la imitación. En la casa natal del barrio de Caballito lideró una pandilla de chicos con los que hacía teatro casero, en el sótano de un tío tapicero. Después estudió danzas españolas y terminó el bachillerato. Se casó tres veces (Felipe Edelmann, Marcelo Salcedo y Carmelo Santiago) y de su primer matrimonio nació su única hija y compañera, Angelita. En Mis memorias (Ed. Moreno, Buenos Aires, 1985) recuerda que, para criarla, tuvo que ganarse la vida escribiendo para una revista femenina. Luego llegaría su trabajo en Sintonía (1933-34), una revista radial en la que usó el seudónimo de "Mitzi" para firmar la sección Alfilerazo.  

Después, y con otro seudónimo ("Ivonne D'Arcy"), debutó en Radio Municipal como "cancionista internacional", en varios idiomas que sabía o sospechaba. Pronto llegaría Cándida, inspirada en una empleada doméstica de la casa familiar, y donde adoptó por primera vez el nombre de Niní Marshall. Compartió cartel con Marcos Kaplan, Pepe Iglesias, Tito Lusiardo o Juan Carlos Thorry, entre muchos otros. Precisamente, de tanto observar a las muchachas que iban a la radio a pedirle autógrafos a Thorry, descubrió a Catita, la chica de barrio que se transformaría en un éxito fabuloso. Escribió siempre sus propios libretos, incluso la mayoría de los diálogos de sus personajes en las 37 películas que filmó (Mujeres que trabajan, Divorcio en Montevideo, Casamiento en Buenos Aires, Luna de miel en Río, Hay que educar a Niní o Cándida, entre otras). Su talento para reproducir los rasgos del habla de distintos sectores sociales o de colectividades fue un aporte no solo para la risa sino también para la investigación filológica, y la Universidad de La Plata registró el lenguaje de sus personajes con esos fines. Pero aquellos valores fueron juzgados "una deformación del idioma" que ponía en riesgo la pureza de la lengua "para el pueblo, que no tiene capacidad de discernir", según enunciaron funcionarios del golpe del 4 de junio de 1943. Se refugió entonces en la pintura y se exilió en México. 

Regreso con gloria

En 1955 volvió al país. Fueron los años de gloria y reconocimiento unánime. Sin asomo de resentimiento, en un ambiente naturalmente competitivo, se hizo usual su apoyo a otros colegas, llamando la atención de productores y directores sobre Zully Moreno, Antonio Gasalla, Enrique Pinti o Juan Carlos Altavista. Alcanzó especial repercusión en espectáculos como Coqueluche, con Thelma Biral, en ciclos de televisión y en el café concert, donde con Y se nos fue redepente (1972) resultó una intérprete de lujo para un género que nacía. Este título sería después llevado al disco en un registro hoy invalorable. Su retiro de la actividad, en 1982, fue solo fugazmente interrumpido en 1988, cuando reapareció en el ciclo de Gasalla. Ya más acá, empezarían a sucederse los homenajes. En 1989 recibía el diploma de Ciudadana Ilustre otorgado por la Municipalidad de Buenos Aires, en una tácita compensación por la censura con que cuatro décadas atrás había sido agraviada por otro gobierno del Partido Justicialista. En 1992, sus pares de la Asociación Argentina de Actores premiaron su "trayectoria honorable" con el Premio Podestá. En el 92, a iniciativa del productor Lino Patalano, la actriz argentina Marilú Marini y el también argentino director Alfredo Rodríguez Arias eligieron sus textos para montar en París Mortadela, que se estrenó aquí al año siguiente. Esa suerte de revival alentó al mismo equipo a montar en 1995 el espectáculo Niní, igualmente presentado en París y en Buenos Aires. Esta forma de regreso permitió a las nuevas generaciones el redescubrimiento de una artista genial, pudorosamente escondida tras la frágil delicadeza de su estatura mínima y su timidez. Dos señales con las que ya no va a ocultar la verdadera medida de su arte. Un arte que, a pesar de la tristeza de hoy, tiene, lo sabemos, el tamaño de la risa. O el de la felicidad. ¿No te parece bastante, Niní?


Autorretrato


Creo que el actor que siente lo que hace se diferencia del profesional nato porque este deja en el escenario su máscara y su personaje, olvida lo realizado, se siente más o menos satisfecho y se va a su casa muy tranquilo. Quizá los resultados estancos puedan ser similares, pero a lo largo de una trayectoria las diferencias se notan y el público las contabiliza. Yo me siento más cerca de quien siente y sufre lo que hace que de aquel que solamente toma el personaje al que le presta su voz y su rostro. Este, para mí, trabaja. El otro crea. En lo mío, confieso que he sufrido mucho cada presentación. Cada espectáculo, aun cuando hiciera mis probados personajes, era un acto de amor y dolor. Como un parto. En compensación a mis nervios y sufrimientos, tuve todas las satisfacciones. Sé que a lo largo de mi carrera he recogido más de lo que pude haber merecido. Tengo la tranquilidad de conciencia por el deber actoral cumplido. Lo que pude dar de creatividad también lo hice a conciencia. Bien o mal "perfectible", estoy segura, fui honesta. Con los demás y conmigo, que es la única manera de sentirse bien. La vida me ha dado un extraño privilegio que mucho le agradezco: haberme puesto en el mundo para hacer reír a los demás. Ello me permitió, alguna vez, borrar o postergar alguna angustia. Conocí, es cierto, algunas penas. Tuve mis miedos, sufrí alguna injusticia, pero también sentí la intercomunicación de amor que siempre existió entre mi público, mis personajes y yo. A través de ellos pude lograr cierta popularidad y esta me posibilitó hacer algo por los otros, siendo modestamente útil a quienes luchaban para evitar el dolor, la miseria y la soledad ajena.     Niní
  

Como Chaplin, pero con faldas

Monólogos y anécdotas que la pintan de cuerpo entero

Sus personajes recorrían toda la gama de lo humano. Había brutos, engreídos, atropellados y hasta crueles. Pero Niní también era capaz de reflexionar sobre sí misma.

"La madre es el ser que ha dado el ser "dice Catita en una conferencia titulada La madre", y cuida de nuestro ser, como debe ser, a saber: de pequenios, alimantándolos personalmente, o sea, dándoles el busto, y de adúlteros, dándoles sabios consejos, pa'efetuar la másima que dice: "Manzana en córpores sanos".

"Niní se había retirado, pero a principios de los setenta la convencí de que debía volver al escenario. Lo hizo en El Gallo Cojo, un café-concert que teníamos en San Telmo. Le iba muy bien, pero una noche le tocó un señor que, sentado en una mesa junto al escenario, casi ni vio el show ni aplaudió. Cuando terminó la función, Niní se desmaquilló en el camarín, en menos de cinco minutos, salió a la calle y corrió al espectador irrespetuoso hasta cerca de la esquina, lo paró y le dijo: "Mire señor, yo soy Niní Marshall, soy una dama y usted es un maleducado". Los taxistas que pasaban gritaban: "¡Dale, Catita, reventalo!", y la gente aplaudía. El tipo no sabía adónde meterse. Lo que quedó en evidencia fue la popularidad de la cual gozaba Niní. Pese aunque ella siempre decía que sólo sabía hacer reír, a veces también era capaz de enojarme. (Lino Patalano, empresario, ex manager de Niní Marshall.) 

"Ya sé lo que le conviene "le dice la judía Doña Pola, que ha puesto una agencia matrimonial, a su interlocutor": Esther Kuminsky, que es dentista. ¡Y qué dentista! Cualquiera le hace una dentadura completa, de 32 dientes, por 50.000 pesos. Esther le hace una dentadura más completa, de 64 dientes, por la mitad." 

"En Qué linda es mi familia teníamos que bailar durante las escenas de un casamiento. Como yo me cuidaba mucho para no molestarla, bailaba casi sin moverme. Entonces ella me zamarreaba y me empujaba para hacerlo más gracioso. Y durante el rodaje se le ocurrían cosas que no estaban en el libro. Entonces, con mucho respecto, preguntaba si se podían agregar sus ideas, que siempre eran muy divertidas. (Palito Ortega) 

"Hola, Dolores "dice la gallega Cándida, hablando por teléfono". ¿Sabes quién se está por morir? Paco, el relojero. Se le está acabando la cuerda. Anda medio muerto, por eso la mujer se ha puesto de medio luto. Y la que se morió fue la Firmina. ¡De un aire! 'Qué cosa más tonta! Se hobiera muerto de un ventarrón." 

En 1986 se editó un disco con el texto completo de Y se nos fue redepente, en el que el personaje de Catita decía el famoso monólogo "del cual, por supuesto, la misma Niní era la autora". La presentación se hizo en La Capilla, un teatrito que funcionaba en la calle Suipacha. Sobre el escenario se armó la escenografía de un velorio, con el féretro, las velas y las coronas. Un transeúnte despistado que se enteró de que en La Capilla estaba la actriz, atinó a entrar. Cuando vio a Niní sentada cerca del presunto finado, se acercó y le dio el pésame. 

"¿Sabe ande asistimo anoche? A un concierto "cuenta Catita". Salió un melenudo y se puso a aporrear el piano, que yo pensaba: `Dale nomá... ¡Cómo se ve que el piano no es tuyo! Si te agarra Jacobo Fisher...' Porque el piano tenía el monograma del dueño: Jacobo Fisher". 

"Durante una temporada en Rosario, en 1980, fuimos a conocer a una señora que, según ella, había iniciado sexualmente a la mitad de la ciudad. Se llamaba Rita y trabajaba en un cabaret del puerto. Cuando comenzó el show, Niní se subió arriba de una mesa y no paró de gritarle, incluso se sacó fotos con ella. Rita estaba completamente desnuda, pero eso a Niní no le importó." (Patalano) 

"Desde que alquilaron el Colón, ¡no pienso pisarlo en mi vida! "protesta Mónica, la niña bien". Yo me quedé `frappée'. Alquilar ese glorioso escenario. ¡Es como si alquilaran una bóveda en la Recoleta para enterrar a un pizzero!


El adiós a una grande

Artistas, políticos y admiradores anónimos, en el Teatro Cervantes 

Esta vez, la última internación de Niní Marshall en la clínica Bazterrica fue verdaderamente la última. Ya había logrado salir otras veces con el alta médica, pero la deshidratación que la atacó hace 12 días no la perdonó. Y ayer a la mañana, cuando el reloj dio las 11.5, Catita se marchó redepente. Y a la tarde, cientos de personas la despidieron en el velatorio público que se realizó en el Teatro Nacional Cervantes. 

 "Este final era esperado. Estamos con el dolor lógico que sentiría cualquier persona en estas circunstancias, pero quiero agradecer a la prensa porque en el último tiempo de internación de mi abuela se manejó con mucha prudencia", expresó su nieto, Carlos Gamallo, en la puerta de la clínica Bazterrica. No hubo dramatismo en el velatorio. Sí, en cambio, sobraron muestras de cariño hacia los familiares de Niní Marshall, que casi ni se separaron del cajón hasta bien entrada la noche. Tampoco aflojó en ningún momento el caudal de gente del espectáculo, políticos y anónimos admiradores que desde las 17 desfilaron por el hall del Cervantes, donde se montó una suerte de capilla ardiente. 

El féretro llegó apenas pasadas las 16, y fue recibido por una fuerte ovación de parte de la gente que se había reunido en la puerta del teatro. A pesar de que los familiares ordenaron que "no envíen ofrendas florales; mejor es donarlas a la Casa del Teatro", algunas coronas llegaron antes del pedido, como las de Mirtha Legrand, Pinky, Enrique Pinti, Susana Giménez y la del intendente porteño, Jorge Domínguez. Cerca de las 20, llegó la que envió el presidente Carlos Menem. "Es una gran tristeza. Niní marcó la época en que la familia se reunía para escuchar sus programas radiales. Era extraordinario, la ciudad se paraba para oírla", recordó el secretario de Cultura de la Nación, Mario "Pacho" O'Donnell. Cabizbajo, el cómico Antonio Gasalla fue uno de los primeros en rendirle tributo a quien él considera "una verdadera maestra, una creadora, una mujer que se supo abrir camino en un mundo de hombres, que hacía sus propios guiones sobre los libros de otros. Cuesta, pero hay que despedirla con alegría, ella lo hubiera querido así". 

En medio de la larga cola que a la tarde llegó a ganar buena parte de la calle Libertad hacia Córdoba estaban también el humorista Jorge Guinzburg, las actrices Ana María Picchio, China Zorrilla, Nora Cárpena, Lidia Lamaison y Gabriela Acher y los políticos Norberto La Porta y Fernando de la Rúa. Hacia la noche, el espectro de admiradores de Niní fue mostrando su verdadera amplitud: le daban el adiós desde colegas de otras épocas, como Lidia Lamaison, hasta jóvenes actrices como Carolina Fal y Alejandra Majluf. 

Después de uno de los tantos cafés que apuró anoche, Angelita, la hija de la actriz, reconoció: "Me da muchísima pena que ya no esté, y me cuesta hablar sobre ella en pasado. Pero su vida fue intachable, y la vivió con mucha dignidad". Su esposo, Juan Carlos Abregó, aclaró que "en el último tiempo era un secreto a voces que Niní estaba muy mal. Nadie dijo nada, y eso para nosotros vale oro". Georgina Barbarossa fue una de las tantas mujeres enfundadas en ropas negras, con la mirada oculta por lentes oscuros. Con la voz tomada, confió: "Llevo en el alma el día del año pasado que vino a mi espectáculo, me regaló un pañuelito y me dio su bendición. Todos los que hacemos humor nos hemos apoyado en ella. Fue la más grande". 

Fue la más grande, la frase que más retumbó anoche en el hall del Cervantes. Ninguna de las cientos de almas en pena que pasaron junto al cajón lo puso en du da. Todo fue adoración y agradecimiento. Como lo será esta mañana, seguramente, cuando a las 10 parta el féretro hacia el cementerio de Olivos.