sábado, 20 de noviembre de 2021

Devenir: cuarenta años de aventuras en movimiento

ESPECTÁCULOS | UNA MARCA DE LA ESCENA PLATENSE

La compañía teatral celebra su vigencia con el reestreno de “Diario de abordo”, la obra que en los 90 le abrió la puerta al mundo

EL DOMINGO, EN ESPACIO 44, LA COMPAÑÍA TEATRAL DEVENIR ESTRENARÁ UNA NUEVA VERSIÓN DE “DIARIO DE ABORDO”

Por: María Virginia Bruno 19 de Noviembre de 2021
Edición impresa Diario El Día

Si 20 años no es nada, qué decir de 40. Esos, 40, son los años de aventuras que está cumpliendo la compañía platense Devenir, cuatro décadas ininterrumpidas en el arte del teatro que ha llevado a sus integrantes a recorrer Argentina y otros 20 países con una propuesta dinámica, siempre en movimiento. El festejo será, como de costumbre, con el público, en tanto este domingo reestrenará una de sus obras más recordadas, “Diario de abordo”, con dramaturgia y dirección de Gustavo “Tati” Vallejos, fundador y director artístico “y filosófico” de este grupo teatral.

En diálogo con EL DIA, el día exacto en que se cumplió el aniversario, Vallejos recordó aquel 27 de octubre de 1981 cuando todo comenzó. Era domingo y diluviaba y no sabía entonces que esa copiosa lluvia que lo mortificaba sería una cábala que los acompañaría en cada estreno de ahí en adelante. “Hablemos a calzón quitado”, para tres actores, se ofreció en el Centro Universitario de Bahía Blanca, en 8 entre 41 y 42, y aunque el techo se filtraba en ese boliche devenido en sala teatral, llegaron a convocar a 40 personas, todo un éxito dadas las circunstancias.

Armado Di Coco, Edgardo Molina y Eduardo Lazcano fueron los intérpretes y Vallejos el director “circunstancial”; un rol que todavía no lo entusiasmaba pero, como el benjamín del grupo, y su mirada estética más delineada, dada por sus conocimientos fotográficos, así se decidió. Ese fue su debut en la dirección y, analiza ahora, a la distancia, una bendición. “Tuve mucha suerte porque todo lo que dirigí en mi vida fue exitoso, no sé si en relación a los marcos con los que la gente entiende lo exitoso sino de acuerdo a mi criterio estético”. Y con eso le bastó.

En 1991 devenir salía a la calle con “mascarada”: teatro, música y humor

Para definir la esencia de Devenir, Vallejos citó a Aristóteles y dijo que es “la condición de todo cambio, y eso, para mí, es el ser humano y el arte porque ser humano y arte son lo mismo”. Una condición que, advirtió, “te exige mucho, una exigencia que no es triste sino hermosa, que te incentiva a seguir estudiando, indagando, explorando e investigando”, haciendo luego que “los trabajos sean consecuencia” de esas nuevas etapas que se van atravesando.

Vallejos, un “obsesivo” del estudio que durante 15 años se volcó a la investigación teológica sólo “para discutirle a los curas algunas cosas”, le dedicó también varios años de su vida a la investigación antropológica teatral, una etapa en la que se acercó a referentes como Eugenio Barba y Renzo Casali, con el que consolidaría después un vínculo personal y profesional.

Devenir, de hecho, fue la primera compañía en llevar a escena en el país una obra de quien fuera cofundador del Grupo teatral Comuna Baires (1969) y de la Escuela Europea de Teatro y Cine (1977). Se llamó “Maximiliano, 10 años después”, se ofreció en 1983 y, a la distancia, la consideró como su primer gran suceso.

Desde entonces, la compañía ha producido dos obras por año, un total de 80 producciones con las que ha explorado todos los lenguajes teatrales, entre propuestas callejeras, espacios convencionales y no tanto, mezclando teatro, música y humor, y más; una condición de ser dinámica, de “viajeros constantes”, que los ha llevado a girar por éste y otros países, desde  Italia y España hasta Polonia y Eslovenia, derribando cualquier barrera idiomática y cultural.

Eso, precisamente, “fue parte de la investigación” del grupo, destacó Vallejos, que se pasó años también estudiando “qué hace que un público que no tiene mi idioma esté atento igual”, llegando a una conclusión acabada. “Quedó clarísimo que no es la palabra en sí misma sino la gestualidad absoluta, la dramaturgia del actor, y todo lo que transmite interiormente con su verdad creativa".

Con Pampa González, con quien recorre la vida desde hace 22 años, “Tati” protagonizó en 2019 la última -hasta ahora- gira europea de Devenir. Llevaron la obra de ella, “La viajera”, que encantó con su música balcánica a señoras mayores que vibraron de emoción con sus gestos, pero también la de él, el “Señor Mo Ki Tó”, que siempre está listo en su valija para salir a conquistar nuevos corazones callejeros.

La pandemia los mantuvo en stand by y Devenir volvió con fuerza a fines del año pasado para preparar su regreso a los escenarios en este 2021 en el que cantan los cuarenta, y decidieron hacerlo con “Diario de abordo”, una pieza que “nos hizo muy felices y nos parecía que era un homenaje lindo para nosotros mismos, sobre todo para Coco (Demarco) y para mí, que somos los más viejos, en todo sentido, de la compañía”, resaltó.

Con “Diario de abordo”, que estrenaron en 1994, época muy muy lejana- salir del país por primera vez con su arte, un recorrido que se pensó por tres semanas y que terminó extendiéndose por cuatro hermosos meses.

En esta nueva versión, que también podría llamarse “Tres mujeres a la deriva en una balsa perdida”, actúan además de Jorge Demarco -otro histórico ‘devenidiano’- las actrices Virginia Naón, Yanina Saavedra y Luciana Vivas, quienes se suman a la compañía como invitadas o “satélites” -como le gusta definir a Vallejos- para darle nueva vida a esta historia escrita y dirigida por él en la que tres mujeres están naufragando, a la deriva, hasta que llega un momento en que tienen hambre y tienen que decidir a quién comerse.

Un texto donde abundan “todas las miserias del ser humano” pero siempre desde “el humor porque estamos en presencia de un absurdo”, aclaró el director.

Tras el estreno, que será este domingo a las 20.30 en la sala ubicada en 44 entre 4 y 5, habrá una nueva función el domingo 28 de noviembre, antes de que el espectáculo recale en la sala marplatense El Séptimo Fuego. Ojalá llueva.

lunes, 1 de noviembre de 2021

Eva de Dominici y Nazareno Casero en “Maradona: Sueño Bendito”

 

Al parecer, el fogoso personaje que tuvo un íntimo encuentro con Nazareno Casero haría referencia a Lucía Galán, la vocalista de Los Pimpinelas. Sin embargo, se utilizó otro nombre debido a que la artista no dio su autorización para ser mencionada en la serie.

Escena "Maradona Sueño Bendito" - Copyright © Amazon Prime Video

Redacción Los Andes

Lunes, 1 de noviembre de 2021

La biopic de Diego Maradona está sembrando un mar de emociones en los espectadores. Desde críticas por sus imperdonables errores hasta descubrimientos de algunos secretos oscuros del Diez.

La ficción Maradona: Sueño Bendito, que narra la vida de Maradona desde el año 2000 para atrás, recorriendo sus inicios en Cebollitas, su debut en Boca y su paso por el mundial ‘86, ha generado gran repercusión en la audiencia.

Aunque en los últimos días no deja de resonar la escena de sexo que el personaje de Nazareno Casero, quien interpreta a un Maradona de mediana edad, tuvo con Eva de Dominici.

La actriz da vida a un misterioso personaje que los seguidores de la serie ya descifraron. Encubierta bajo otro nombre, la joven le da vida a una de las amantes del jugador en su etapa por España.

Fue en ese entonces cuando Maradona se enamora de una cantante, Lorena Gaumont, interpretada por de Dominici. Allí el Diez ya estaba en pareja con Claudia Villafañe, quien solía acompañarlo en sus viajes a Barcelona.

Según cuenta la serie, la relación de Maradona con dicha cantante fue una de las más apasionadas. Y así lo muestran en la escena hot que ambos protagonizan.

En la escena, el Diez le plantea si ella mantiene relación con otras personas, mientras él la mantiene en secreto.Sin embargo, a muchos les llamó la atención el misterioso nombre que oculta la identidad del personaje.

¿QUIÉN ES LORENA GAUMONT, LA AMANTE DE MARADONA?

Aunque la serie se dedique a dar detalles íntimos de la vida de Diez, bajo su completa bendición, algunos permanecen ocultos.

Es claro que muchas personas que formaron parte de la vida de Maradona no quisieron quedar expuestas en la biopic, por lo que se reusaron a que sus nombres e identidades fueran reveladas.

Sin embargo, lejos de omitir esos personajes, desde la producción decidieron mantener ocultas sus identidades. Aunque el que conoce un poquito más de su historial, puede deducir de quién se trata.

Nuestra misteriosa Lorena parece ser que representa a Lucía Galán, la cantante del dúo Pimpinela.

“Él me dijo en ese momento estaba separado de Claudia Villafañe. Teníamos veinte y pico de años. Era el Diego sano, el Diego divertido, simpático y familiero. Era el mejor Maradona”, reveló Lucía sobre su vínculo con El Diez.

sábado, 12 de diciembre de 2020

“Mi parte es todo”: una obra posible, invisible y silenciosa

 IDEADA, ESCRITA Y DIRIGIDA POR BRAIAN KOBLA

En una plaza, espectadores distanciados son parte de una experiencia con la que el teatro recupera su esencia: la presencialidad 



Por: María Virginia Bruno 

Un sábado más. Una plaza. Gente que va, gente que viene, gente que se detiene, gente que charla. Animales. Chicos. Hamacas en movimiento. La frenada de un micro. El sol que pega fuerte en la cara. Algunos se cobijan en la sombra de frondosos árboles. Otros hacen gimnasia. Un grupo de personas, paradas frente a un monumento, parecen ser parte de algo que el resto no puede descifrar: tienen auriculares, se mueven en simultáneo, parecen buscar algo o alguien pero no saben qué ni a quién. Están ahí siendo parte de algo. Están devolviendo al teatro su esencia: la presencialidad. 

Braian Kobla creó y dirige “Mi parte es todo”, una experiencia que se desarrolla en un espacio público de la Ciudad y que podría definirse con tres palabras: posible, silenciosa e invisible. Diremos posible porque se desarrolla al aire libre. Sin asumir riesgos innecesarios de contagio de COVID-19, actores y espectadores se mantienen a raya, respetando el distanciamiento social preventivo y obligatorio, convergiendo en una propuesta escénica que, también podría decirse, es lo más cercano al ritual teatral que se pudo observar a lo largo de los últimos nueve meses. Público y artistas celebran la comunión, se emocionan por esta posibilidad de empezar a volver a sentir el arte sin pantallas de por medio. 

Por otro lado, se trata de una experiencia silenciosa porque los intérpretes no hablan durante la performance. En realidad, sí, pero ya lo hicieron. Cuando un espectador adquiere una entrada, a su WhatsApp se le enviará un audio de 28 minutos que deberá guardar en sus archivos que, para una mejor experiencia, se recomienda no escuchar hasta el día de la función, a la que deberán acudir con auriculares. ¿Por qué? Porque el sonido de la obra la escuchará cada uno, desde su propio teléfono, con sus propios auriculares. Por lo que la gente que normalmente habita la plaza ese día no escuchará de qué va eso que mantiene a ese grupo, al parecer, enajenado. 

En un año en que la realidad mereció ser una ficción, esta ficción se funde con la realidad, en una experiencia que desafía a los espectadores a intentar descifrar qué de lo que escuchan, qué de lo que ven es parte de la obra y qué no lo es. Y ahí la tercera palabra: la invisibilidad. Kobla, que es dramaturgo, director, actor y docente teatral, cuenta que la hipótesis a partir de la cual nació este proyecto en medio de la cuarentena tuvo que ver con “cómo encriptar una ficción en la vía pública que sea indiscernible a simple vista para el ojo humano”. Y la respuesta que encontraron, “mágica e inverosímil”, fue hacerla “invisible”. 

 Una “hipótesis extraordinaria” necesaria para abordar un “contexto extraordinario” en el que la actividad artística frenó de mano y el teatro sufrió el robo de su esencia con la virtualidad. 

ES TEATRO 

Inherentemente, “Mi parte del todo” está atravesada por este presente pandémico y todo lo que supuso para el arte, con el surgimiento de nuevos formatos y las nuevas formas de abordar lo teatral, algo en lo que la pieza busca indagar. A la hora de ponerle un nombre a este proyecto, Kobla no duda: teatro.

“Esta decisión viene a partir de reflexionar sobre la dimensión del lenguaje teatral, poder corrernos y poner en crisis las lógicas de producción con las que veníamos trabajando. Nuestro lenguaje, el teatro, se realiza en un edificio que lleva el mismo nombre, y es así que muchas veces se reproduce y se sabe que el teatro se hace en el teatro. Pero en este momento que las salas están cerradas, que no hay edificio que nos contenga: ¿qué sucede con el teatro? ¿si no hay teatros no hay teatro? ¿un edificio puede condicionar al lenguaje? Deseamos y apoyamos las aperturas de salas, pero ante la inoperancia y falta de decisión política para que esto suceda, nos resultó urgente pensar en formas que respondan a las complejidades de este contexto para que nuestro lenguaje no se extinga. La voluntad colectiva fue convertir las restricciones en procedimientos, que los obstáculos devengan en medios”, cuenta Kobla. 

Este proyecto no sólo les permitió sobrevivir a estos meses desoladores, sino nutrirse. “Percibimos esto como una acción directa que opera sobre el tejido social, político y afectivo de todxs lxs que estamos en ese mismo lugar y a esa misma hora -admite el director-. También percibimos que el público se torna más diverso. No hace falta saber dónde sea hace o quiénes hacen obras de teatro. El teatro está ahí, mientras se fuman un cigarrillo y algunos niñes se hamacan. Aprendimos mucho y encontramos nuevas preguntas para potenciar nuestras futuras creaciones”. 

Con las actuaciones de Alejandro Santucci, Ilenia Contin, Ana Belén Recabarren, Manuela Villanueva Fernández, Mariel Santiago, Denisse Van der Ploeg, Valentin Prioretti, Juan Castiglione y Agustin Recondo, diseño sonoro de Francisco Raposeiras y Francisco Villar, asistencia de dirección de Rafael Gigena y producción ejecutiva de Carolina Sueta, las entradas para “Mi parte es todo” -hay dos funciones los sábados- se pueden reservar en la cuenta de Instagram @miparteestodo. 

domingo, 8 de noviembre de 2020

A los 96 años, Élida evoca la fascinante experiencia de crecer en un circo criollo

 

LA CIUDAD| EL MUNDO PROPIO DE UNA PLATENSE EN LOS ESPECTÁCULOS CIRCENSES DE ANTAÑO

En plena pandemia, presentó un libro plagado de mágicos recuerdos y anécdotas sobre su infancia
de pueblo en pueblo


ÉLIDA, JUNTO A LOS SOBRINOS, FAMILIARES Y AMIGOS QUE LA APOYARON
PARA EDITAR 100 NÚMEROS DEL LIBRO / EL DIA


Por: Mónica Pérez
mperez@eldia.com

8 de Noviembre de 2020 | Edición impresa

El circo criollo dejó en Élida Salomé Carpenzano una huella tan marcada como la que quedaba en el campo cuando la troupe de artistas desmontaba las lonas para partir a otros pueblos. Ahora, con nueve décadas haciendo malabares en su vida, decidió reflotar sus recuerdos en “Mi infancia en el circo criollo”, un libro que refleja su niñez, la vida de su familia y la de un puñado de artistas trashumantes.

Hasta los 12 años vivió de pueblo en pueblo, con el ferrocarril como guía del itinerario, cambiando de techo, de escuela y de geografía, semana tras semana. “Es el relato de nuestra vida y de la alegría que llegaba a los pueblos cuando en las calles la banda anunciaba el espectáculo y venía la gente de todos los campos en carros para vernos”, evoca la autora mientras aclara que el texto también rinde homenaje a los Hermanos Podestá, precursores del circo criollo.

En noviembre de 2018 Salomé, como le gusta que la llamen en su faceta artística, comenzó un viaje hacia su historia y salió a la caza de imágenes cotidianas de su infancia para homenajear a la memoria de sus padres y a la de su tío Demetrio, quien introdujo a su familia en el circo criollo. Con el auxilio de una regla pudo burlar sus problemasde visión y guiar su escritura en el manuscrito.

Así la escritora revivió las vicisitudes de humildes artistas que durante años recorrieron los caminos del país para llevar alegría y emociones, pero también cultura a través de obras de autores argentinos que se ponían en escena bajo la lona circense o en pequeñas salas pueblerinas. Todo en épocas en las que no había radio, ni cine, ni televisión, ni siquiera teatro.

“El libro me permitió recrear los momentos felicesde mi infancia y entrelazarlos con las vivencias del circo criollo”, afirma la autora que ya a los 5 años hacía sus primeras interpretaciones o se animaba a ser apuntadora de los artistas.

Antes de la llegada del circo, un representante visitaba los pueblos y solicitaba permiso a las autoridades. Luego, un grupo de peones contratados en el lugar hacía el montaje de la carpa, mientras los artistas buscaban alojamiento en hoteles o en casas de familia, “no se vivía en carromatos”, aclara Salomé y agrega que por logeneral se quedaban en esos lugares entre 15 y 20 días.

Con el ritmo de una obra teatral, esboza pinceladas costumbristas y otras de tragedia, como las obras que se interpretaban en la segunda parte del espectáculo, luego de las actuaciones de payasos y malabaristas.

Entre las vivencias más dramáticas Salomé recuerda la muerte de su tío Demetrio Carpenzano, conocido como el payaso Beroldo. El artista interpretaba la última escena del drama “La muerte civil”, debía tomar veneno y desplomarse, uno de los momentos de mayor tensión en la obra. El guión se cumplió con rigor y el nerviosismo de los espectadores fue “in crescendo” cuando, pese al cerrado aplauso, el artista nunca se levantó. Había muerto de un infarto, pero la policía intervino hasta que constató que no había sido un envenenamiento real.

Con sus recuerdos de infancia, Salomé trae a la memoria de la cultura popular la vida de esos artistas y hace un homenaje a Pepe Podestá, impulsor del circo criollo. “Antes había trapecistas, animales, se hacía reír a la gente con pantomimas, pero Podestá se inspiró para que un escritor argentino volcara en forma de teatro el famoso Juan Moreira y lo llevó por todo el país”, cuenta la autora para referirse a los orígenes del circocriollo- ver aparte-.

Atrapante como una novela, el libro también evoca una mañana en la que la niña se despertó con el grito: “Beroldito- como llamaban a su padre-, es el fin del mundo” y al abrir la puerta sólo vio una espesa niebla rojiza. Las cenizas de un volcán de Mendoza habían hundido la carpa del circo.

Su vida fueron malabares y actuaciones, pero también momentos de angustia como cuando su madre se enfermó de escarlatina, días después de que naciera uno de sus hermanos. “En la mayoría de los pueblos no había médicos y hubo que internarla en Rosario”, recuerda.

En esas páginas se revelan historias de familias sin casas, cuyo mundo era una habitación en el que armaban dormitorio, cocina y comedor, siempre con un baño a compartir.

“Mamá era muy celosa de mi educación, a los 6 o 7 años ya me enseñó a leer y escribir, en cada pueblo que estábamos yo iba dos semanas a la escuela y era la atracción porque leía a primera vista, incluso algunos le pedían permiso a mis padres para que yo fuera a recitar”, apunta la artista que recién completó sus estudios de manera oficial a los 12 años, cuando la familia se radicó en La Plata.

El texto también se enriquece con datos como los $138 que se recaudaron en una función y con los que tenían que pagarse sueldos, los gastos de las instalaciones, los de propaganda y, además, separar la ganancia para el dueño.

El circo, que en algún momento se llamó Olimpo, mantuvo por 10 años la carpa, luego ofreció el espectáculo en tinglados o salones. En su época de esplendor llegó a tener 25 personajes en escena que interpretaron obras como "El puñal de los troveros" o "Juan Moreira".

Sin embargo, la crisis del 30 los golpeó como un latigazo, algunos artistas comenzaron a emigrar en busca de mayor estabilidad económica y, en 1936,la familia Carpenzano se radicó en La Plata. 

“Antes de irnos he pasado por el lugar donde estuvo el circo y vi la huella circular del contorno de la carpa y la más chica de la pista que pronto estarán cubiertos por la maleza. Recién tomó dimensión de lo que significa su presencia”, expresa la autora en una de las páginas que reconstruyen su vida en el circo criollo. Entre sus tesoros aún conserva fotos, manuscritos de época y el traje con el que en 1927 su padre personificó al payaso Beroldito.

SOBRE EL CIRCO CRIOLLO

El Circo criollo, origen del teatro argentino, se inició a mediados del siglo XVIII en Argentina y Uruguay para exhibir en carpas espectáculos que iban de pueblo en pueblo.

Las funciones constaban de dos partes, la primera de habilidades y la segunda de representación de un drama criollo. El primero y más famoso fue "Juan Moreira", que representa la historia del gaucho perseguido por la ley.

Este género marcó la identidad del teatrorio platense y una de sus páginas más relevantes fue escrita por los Hermanos Podestá, hacia finales del siglo XIX. Ellos empezaron con la actividad circense en Argentina y le anexaron el sainete criollo. Las obras contaban con personajes definidos como, por ejemplo, los payasos que hacían críticas sociales y políticas. Además se representaban danzas folclóricas argentinas.

En el libro también hace un homenajea Pepe Podestá, impulsor del circo criollo

lunes, 26 de octubre de 2020

Artistas independientes en situación dramática: bajó el telón un teatro local

 

AYER CERRARON EL ESPACIO TEATRO PRÁCTICO / DEMIAN ALDAY

Los artistas independientes tienen un espacio menos en la ciudad de La Plata. Ayer, tras nueve años de trabajo, cerró sus puertas el Tepe, Teatro Práctico, de 65 entre 3 y 4, al no recibir auxilio del Municipio y la Provincia y la imposibilidad de generar recursos en el contexto del aislamiento social preventivo y obligatorio, explicaron fuentes del espacio cultural multidisciplinario. Agostina Zazaglia, socia del espacio cultural autogestivo, que integraba música , teatro, exposiciones, talleres y espectáculos, dijo que “los espacios culturales organizamos un veredazo para exponer lo que hacemos, pero se suspendió por la lluvia para el próximo 31 de octubre. 

Si pudimos hacer una actividad por el cierre del Teatro Práctico, donde no hay forma de continuar con el emprendimiento”. Alejandro Orduna, otro socio del Teatro Práctico, dijo que “por falta de mantenimiento para sostener el espacio y la total desatención de la intendencia y la Provincia perdemos 9 años de trabajo”. 

Ayer, en la calle 65 hubo escenas de emoción, tristeza y desasosiego por el fin de una etapa en la que hubo distintos emprendimientos artísticos desarrollados. Con miras al futuro, el colectivo de espacios culturales Paea anunció que el “veredazo”, con estrictos protocolos sanitarios, se realizará el próximo sábado para exponer la actividad que realizan diversos artistas independientes de la ciudad y la situación que atraviesan en la actualidad sin la posibilidad de generar recursos. 

domingo, 12 de enero de 2020

Durante el 2019, más de 100 mil espectadores disfrutaron de las propuestas culturales en el Coliseo Podestá de La Plata

 

IMPULSOBAIRES » LA PLATA » 12 ENE 2020

En lo que significó una de las temporadas más destacadas de los últimos años, 101.600 espectadores disfrutaron de las alternativas culturales que se llevaron adelante en el Teatro Municipal Coliseo Podestá durante el año 2019.

Teatro Coliseo Podestá de la ciudad de La Plata

Por: Redacción

Según informó la Municipalidad de La Plata a través de la Secretaría de Cultura y Educación local, 101.600 espectadores disfrutaron de los espectáculos que se desarrollaron en el emblemático espacio platense, en el marco de una variada agenda que contó con artistas locales y nacionales de distinguida trayectoria.

Al respecto, el director del Teatro Coliseo Podestá, Gastón Marioni, destacó que “significa un orgullo y una alegría inmensa que los platenses sigan eligiendo, año tras año, las propuestas culturales que brinda este lugar tan simbólico para toda la comunidad”. 

Entre las alternativas que ofreció la cartelera del Teatro Municipal durante la temporada pasada, en 2019 el Coliseo realizó su quinta producción integral, “La banda de Piluso y Coquito”, escrita por Christian Ortiz y protagonizada por Alejandro Paker, Hernán Jiménez y un gran elenco, que fue seleccionado mediante audiciones abiertas y que durante las vacaciones de invierno contó con 14.000 espectadores.

Asimismo, se llevaron adelante los ciclos anuales “Música al mediodía”; la visita guiada al Museo José Juan Podestá a cargo del Arquitecto Alberto León Forte y Lorena Spotti, con intervenciones teatrales con dramaturgia y dirección de Ana Alba y las actuaciones de Magalí Ventimiglia y Alejandro Santucci.

También tuvieron lugar las galas especiales por el 25 de mayo y 9 de julio; “Ciudad en Escena, producciones autogestivas”; el ciclo “Off Buenos Aires” y “Proyectos culturales educativos – Quinta producción”, que en esta oportunidad presentó la obra “El conventillo de la paloma”, de Alberto Vaccarezza, una pieza dirigida por Gastón Marioni e integrada por más de 100 estudiantes actores y actrices de escuelas secundarias de la región y la participación especial de la Orquesta Municipal de Tango. 

Por otro lado, se realizaron actividades especiales entre las que se destacaron “Teatro x la identidad”, la participación de la Orquesta de Cámara, y el entretenido ciclo FLAP! Teatro, en donde miles de espectadores disfrutaron de manera gratuita las obras “No hay dos sin tres”, protagonizada por los actores Georgina Barbarossa, Germán Kraus y Andrea Estévez;  y “Comedy show” de Diego Reinhold. 

Otras de las novedosas propuestas que disfrutó el público durante 2019 fue el Segundo Laboratorio de Creación y Producción Escénica, “Lo que se escapa”, que estuvo a cargo de Carolina Donnantuoni  y  Jazmín García Satchicq  y que realizó cuatro funciones.

Finalmente, el público en general se deleitó con una variada agenda artística que contempló teatro, danza y música, la cual incluyó a renombrados artistas como Ismael Serrano, David Lebón, Fabiana Cantilo, Kevin Johansen, Jorge Rojas, Los auténticos decadentes, y obras  como Perfectos Desconocidos, El vestidor, Serendipia – Soy Rada, Agustín Aristarán- , El equilibrista,  La ratonera, Tarascones y Atracción fatal, entre otras.

martes, 17 de diciembre de 2019

Balance de la temporada teatral 2019

CULTURA Y ESPECTÁCULOS

La escena que logró sobrevivir a la crisis

A pesar de los problemas económicos, el panorama del teatro en Buenos Aires marcó una vez más su diversidad temática y su multiplicidad de miradas. La cuestión de género, la historia y la política local, y la actualización de los clásicos atravesaron la cartelera porteña. 

Por Candela Gomes Diez - 17 de diciembre de 2019 


La vis cómica, la última creación de Mauricio Kartun. 

En tiempos de bolsillos flacos y de hiperconectividad, el teatro sobrevive, en tanto ceremonia viva, como un ritual necesario. Ni las crisis, ni una comunicación cada vez más mediada por las pantallas, logran amedrentar a una actividad que en el ámbito local compite por la calidad y la variedad de su oferta con plazas teatrales destacadas a nivel mundial, como Londres o Nueva York. No obstante, el contexto de recesión económica y su consecuente caída del consumo repercutieron y afectaron en distintos niveles a los distintos circuitos en los que las artes escénicas se desarrollan (ver aparte).

Aun así, con el bajo poder adquisitivo y los incrementos tarifarios como principales obstáculos, el teatro se las arregló en el año que se va para seguir brindando a los diferentes públicos una cartelera diversa en contenidos y estéticas. Y aunque abarcar la infinidad de obras representadas a lo largo de 2019 resulta imposible, a continuación se ofrece una aproximación a algunos de los acontecimientos más significativos de la temporada.

En sintonía con los tiempos en los que la agenda de las mujeres se cuela progresivamente en todos los ámbitos, el teatro se hizo eco de ese debate emergente y puso en la escena la problemática de la violencia de género con distintas propuestas. Quien de alguna manera fue el encargado de inaugurar el año en esta materia fue el Teatro Nacional Cervantes, que bajo el título “La asamblea de las mujeres” ofreció una maratón de once horas de talleres, charlas y proyecciones, que contó con la presencia de distintas referentes del arte y la cultura. El teatro comercial, propenso a dramaturgias más livianas, también aportó lo suyo con el estreno de Después de Casa de muñecas, suerte de secuela del clásico de Henrik Ibsen Casa de muñecas, escrita por Lucas Hnath y dirigida por Javier Daulte, donde se visibilizó una vez más el destino de una mujer que rompe con los mandatos del matrimonio y la maternidad.

El teatro griego, por su parte, permitió poner en escena versiones de tres obras con similar perspectiva feminista: Fedra, de Juan Mayorga, y con dirección de Adrián Blanco, sobre una mujer condenada por desear; Lo mejor de mí está por llegar, versión libre y contemporánea de Medea escrita por Jorge Acebo y Juan Carlos Rivera, que reveló la cruda vida de una protagonista sometida a maltratos y abusos y Lisístrata, dirigida por Silvia Gómez Giusto, quien además se propuso aggiornar la obra escrita por Aristófanes, donde las mujeres inician una huelga sexual para obligar a los hombres a terminar con la guerra.

La trata de personas también tuvo su tratamiento a través de La Varsovia, de Patricia Suárez y con dirección de Mirén Remondegui, y de Flores de Tajy con dramaturgia de Sol Bonelli y puesta a cargo de Valeria Ambrosio. Y la injusta y desigual realidad impuesta por la clandestinidad del aborto en el país encontró un abordaje sin eufemismos en la notable pieza de Mariana Bustinza Lo que quieren las guachas. Ya cerrando el año, y en el mes de la No Violencia contra la Mujer -noviembre- coincidieron tres festivales que buscaron incentivar la reflexión a partir de la escena: “Mujeres a la obra”, “Medeas” y el “Festival Nacional sobre Violencia de Género”.

En la misma línea de concientización, las sexualidades disidentes y las interpelaciones al esquema binario en torno a la identidad de género ocuparon también un lugar en las tablas. Así, pudo verse la multipremiada, y reestrenada en la 12º edición del Festival Internacional de Buenos Aires (FIBA), Millones de segundos, del dramaturgo español Diego Casado Rubio, con un trabajo impecable de Raquel Ameri, interpretando a Alan, un adolescente transexual con síndrome de Asperger. Con su obra Orillera, el director y clown argentino Toto Castiñeiras también contó las vidas de personajes atravesados por tensiones vinculadas a la identidad de género y al despliegue de su sexualidad.

El grupo Piel de Lava, por su lado, siguió con Petróleo, su quinto trabajo en escena que se repuso en el Teatro San Martín y luego se mudó al circuito comercial del Metropolitan, con el mismo éxito arrollador. En la pieza, las cuatro actrices, también dramaturgas y directoras, componen a trabajadores petroleros que logran de a poco deconstruir sus prejuicios y estereotipos de masculinidad impuestos por la heteronorma. Sobre un amor entre hombres (o más bien el desamor), se vio en el Cervantes Testimonios para invocar a un viajante, con texto de Patricio Ruiz y una puesta dirigida por Maruja Bustamante que combinó diversos lenguajes y ofreció una potente reivindicación de la disidencia. En ese sentido, Príncipe azul, de Eugenio Griffero, y con el debut en dirección de Thelma Biral, propuso el reencuentro de dos hombres, cincuenta años después de un amor adolescente.

También el teatro, en 2019, puso entre sus temáticas recurrentes la historia y la política local, a veces para revisar acontecimientos sociales de relevancia histórica y otras para reflexionar sobre la actualidad. En Potestad, uno de los estrenos más resonantes del año, María Onetto se lució en el unipersonal escrito por Eduardo “Tato” Pavlovsky y dirigido por Norman Briski, donde se puso en la piel de un médico apropiador durante la última dictadura cívico-militar. En relación a la lucha armada en los años setenta, y tomando como disparador la desaparición de Roberto Quieto, dirigente de la organización Montoneros, en 1975, Susana Torres Molina escribió Un domingo en familia, obra que subió a escena dirigida por Juan Pablo Gómez. Y del mismo director también pudo verse Recorte de Jorge Cárdenas Cayendo, sobre el primer herido en la represión de diciembre de 2001.

Con un tratamiento más próximo a las problemáticas económicas actuales, se presentó Buena presencia, de Víctor Winer, y dirigida por Lía Jelín, una comedia sobre las estafas que sufre la clase trabajadora por parte de la especulación financiera, y a la que el humorista gráfico Miguel Rep, por primera vez al frente de la dirección de arte de una obra, sumó una estética de cómic. Con una propuesta similar, y para retratar, en clave de humor, las penurias que genera una economía en crisis, Los Macocos repusieron Los Albornoz.

A su vez, hubo propuestas que pusieron el foco en los mecanismos de la sociedad disciplinaria. En este sentido, hizo su aporte La naranja mecánica, la primera versión del clásico de Anthony Burgess estrenada en la Argentina, escrita y dirigida por Manuel González Gil. Allí pudo verse a Franco Masini en el rol del villano Alex, a quien el Estado decide someter a una polémica técnica de resocialización. Y con una lectura análoga también se estrenó Tadeys, fábula político-sexual escrita por Osvaldo Lamborghini, versionada por Analía Couceyro y Albertina Carri, que significó además el regreso al teatro de autor de Diego Capusotto en la piel de un psiquiatra que diseña un método con el cual el aparato estatal transforma a los jóvenes violentos en mujeres a través de la sodomización y el adoctrinamiento.

En el ámbito de la historia internacional, con formato de teatro documental, pudo verse en el Teatro San Martín Atlas del comunismo, obra de la directora, actriz y performer argentina Lola Arias, que dio cierre al FIBA. Allí, ocho protagonistas relataron sus vivencias en torno a los valores del socialismo desde la creación de la República Democrática Alemana, y hasta su posterior disolución en 1990, tras la caída del Muro de Berlín. En el mismo teatro, y con las actuaciones principales de Boy Olmi y Osmar Núñez se llevó a cabo la jugada apuesta de ensamblar dos obras inspiradas en hechos reales, que revelaron los complejos cruces entre la política y el arte y al mismo tiempo recordaron el horror del nazismo: Colaboración y Tomar partido, de Ronald Harwood, y con dirección de Marcelo Lombardero. En esa línea de advertencia acerca del vínculo entre los artistas y el poder, y el peligro de la degradación del arte que eso conlleva, se presentó La vis cómica, de Mauricio Kartun, en una puesta metateatral y con tono de parodia.

En cuanto al recuerdo de personajes históricos, se evocó la figura de Juana Azurduy, con Juana ¡vive!, protagonizada por Luisa Kuliok y dirigida por Rosa Celentano, mientras que en el musical Aquí cantó Gardel, de Mariano Saba y dirigido por Nelson Valente, se rememoró el último concierto del “Zorzal Criollo” en la Argentina. La ficción también permitió ver en escena el romance de Frida Kahlo y León Trotsky en Los amantes de la casa azul, con dramaturgia de Mario Diament y dirección de Daniel Marcove, y la relación entre los científicos y Premios Nobel de Física Werner Heisenberg y Niels Bohr, en Copenhague, obra del dramaturgo británico Michael Frayn, y adaptada por Mariano Dossena. Por su parte, el historiador Mario “Pacho” O´Donnell imaginó en La decisión cómo podría haber sido el encuentro entre los dirigentes Leandro N. Alem y Lisandro de la Torre, quienes jamás se cruzaron, en una puesta dirigida por Gerardo La Regina.

Y si de personajes relevantes se trata, el teatro una vez más rindió especial tributo al dramaturgo inglés William Shakespeare. Clásico de la cartelera porteña, el Festival Shakespeare celebró su novena edición y fue declarado de Interés Cultural por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires. Del director italiano Alessandro Serra, se vio en el FIBA Macbettu, puesta basada en Macbeth, y hablada en idioma sardo. Otro de los clásicos como Romeo y Julieta encontró una relectura actual a través de la grieta política argentina y de la mano de Irina Alonso quien escribió y dirigió León y Sarita, mientras que Martín Ortiz se inspiró en El rey Lear para escribir Cisneros, una tragedia argentina y Jorge Azurmendi estrenó Mucho ruido y pocas nueces.

Célebre pieza del autor isabelino, Hamlet agotó entradas en el Teatro San Martín con la versión dirigida por Rubén Szuchmacher y protagonizada por Joaquín Furriel, y un éxito similar se replicó en la pieza Ojalá las paredes gritaran, versión libre escrita y dirigida por Paola Lusardi, donde el personaje principal ya no es un príncipe, sino un joven millennial. De igual manera, la tragedia de Otelo también fue abordada con dos propuestas diferentes: Othelo, del clown argentino Gabriel Chamé Buendía, y Demoliendo Otelo, versión de la Compañía del Revés que puso el acento en la violencia de género.

Otro de los tópicos que abundan en la rica oferta teatral es el de las relaciones interpersonales, en su más amplio espectro. Al respecto, y en clave introspectiva, dos unipersonales ahondaron, desde una mirada femenina, en la psicología individual y en los vínculos afectivos. Tal fue el caso de La enamorada, de Santiago Loza, y con dirección de Guillermo Cacace, donde se pudo ver a la cantante Julieta Venegas debutando en la actuación para hablar de la maternidad, la lactancia infantil, el amor, la muerte y la vida eterna. Una criatura que habló de afectos y también de frustraciones fue Estrella, la nueva creación de Juan Pablo Geretto, quien dio voz a un ama de casa, revendedora de cosméticos.

Sobre la amistad, el autor y director Matías Puricelli puso en escena Nahuelito, coprotagonizada por Thelma Fardin, donde una confesión hecha entre dos amigas cambia su relación para siempre. Y sobre el amor, el dramaturgo Andrés Gallina presentó Los días de la fragilidad, puesta dirigida por Fabián Díaz que revela el vínculo alejado del amor romántico entre un poeta mudo y una futbolista. Por último, la familia tuvo también su abordaje escénico. Mauricio Dayub, bajo la dirección de César Brie, se destacó en El equilibrista, pieza con la que invitó a recordar los orígenes familiares, combinando elementos autobiográficos y ficcionales. Y, desde otro enfoque, la realidad de la familia disfuncional se vio en propuestas diversas como La casa de las palomas, de Victoria Hladilo, donde se expresan los conflictos dentro del núcleo familiar en medio de una fiesta de cumpleaños infantil, y La reina de la belleza, del irlandés Martin McDonagh y con puesta de Oscar Barney Finn, que reúne a dos parejas de personajes: una hija sometida por una madre abusiva y dos hermanos de experiencia y proyectos diversos.

Los números en rojo

Para el teatro, el año que termina deja un saldo positivo en calidad artística, pero negativo en relación a su rendimiento económico. Es que las crisis golpean duro en todos los frentes, y las artes escénicas no son la excepción.

Un informe elaborado por el Observatorio Universitario de Buenos Aires (OUBA), publicado el 4 de diciembre de 2019, recoge algunos de los datos que arrojó el balance de números en la actividad teatral, relevados por la Asociación Argentina de Empresarios Teatrales (AADET). Según esa entidad, las cifras actualizadas indican, de enero a noviembre, una menor cantidad de espectadores: 6% menos que 2018 y un 14% menos que 2014. Aunque si se habla de cantidad de obras, ese número se intensificó un 7% más en relación a 2018. En ese marco de recesión económica, una exponencial disminución de público y un aumento considerable de costos, AADET siguió poniéndose al frente de campañas como “Vení al teatro”, donde el público pudo acceder a más de 70 obras del circuito comercial a un bajo costo de 300 pesos.

Si bien el teatro independiente, por su parte, pudo convertirse en una oferta seductora para una buena porción de espectadores, por su calidad de propuestas y precios más accesibles, los resultados en su economía tampoco fueron mucho más auspiciosos. Según un relevamiento realizado por Alternativa Teatral en 34 salas, el nivel de público bajó casi un 1% respecto del año anterior, mientras que la recaudación subió casi un 26% también en relación a 2018, pero en un contexto inflacionario anual del 50%, lo cual dificultó cubrir el brutal incremento de tarifas que golpeó especialmente a este sector. Como hito compensatorio de la crisis, el teatro independiente celebró su día -30 de noviembre- con la reapertura del Teatro del Pueblo y con una jornada inédita en la que participaron más de 100 salas con funciones a 100 pesos.

Por su parte, el teatro oficial también hizo sus balances. En medio de un cese de actividades por conflictos gremiales, el Teatro Nacional Cervantes reveló en su informe de gestión de 2019 un crecimiento del 19% en relación a las funciones realizadas, en comparación con 2018, pero una caída de 9% en el porcentaje de ocupación. En este circuito, el Complejo Teatral de Buenos Aires es el que mostró los mejores números. Con una cartelera que sostuvo su calidad a lo largo de todo el año, y con días de precios populares que superaron apenas los 100 pesos, las cifras oficiales hablan que, al igual que en el Cervantes, las funciones teatrales superaron en un 8% a las del año pasado y, a diferencia del teatro nacional, el público aumentó en casi un 7%.  

martes, 30 de julio de 2019

Monzón, la serie: Celeste Cid y Mauricio Paniagua recrearon la escena hot de La Mary

 

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"Monzón, la serie" Canal Space - Copyright © Producida por Buena Vista Original Productions y Pampa Films

30 de julio de 2019

La aparición de Celeste Cid en Monzón, la serie fue una de las que más expectativas generó entre los seguidores de la ficción. Y anoche la actriz que se pone en la piel de Susana Giménez en la ficción que emite Space tuvo una de sus escenas más jugadas.

La película La Mary (1974) fue la que reunió en pantalla -y también fuera de ella- a la joven actriz con el entonces campeón del mundo. Son muchas las historias que se cuentan sobre la fuerte atracción que se despertó entre ellos durante el rodaje del film de Daniel Tinayre, que derivó en la decisión de Carlos Monzón de abandonar a su familia en Santa Fe para embarcarse en un rutilante romance con la ascendente estrella.

La emisión del último capítulo de la serie, justamente, dio cuenta de los apasionados momentos que se vivieron en el set, y alcanzó su clímax con la recreación de una de las escenas más emblemáticas de la película en cuestión: el momento en que Mary le entrega su virginidad a El Cholo.

Así, Cid se convirtió rápidamente en tendencia en Twitter, por el desnudo y la jugada escena que le tocó interpretar junto a Mauricio Paniagua, el actor elegido para componer a Monzón en su etapa de campeón mundial.

"Sentí que ella me dio su bendición. Para mí era súper importante tener su aval antes de comenzar a rodar. Le confesé mi amor por esa película y ella fue muy generosa conmigo. Cálida y angelada", contó Cid a revista Caras, sobre el "aval" que recibió por parte de Giménez. "¡Hablamos de todo! Ella me contó que Daniel Tinayre no la dejaba maquillarse mucho y yo le conté respecto de las escenas que me tocaban. Quería que ella supiera que no se trataba de una imitación, sino que mi rol iba más allá y que se buscaba mostrar el vínculo que la unió a Monzón", finalizó la actriz.


miércoles, 5 de septiembre de 2018

Entrevista a la actriz y directora Alicia Durán

Entrevistan Carolina Donnantuoni y Gustavo Radice

Plataforma de Teatro Performático

ALICIA A. DURAN se ha formado institucionalmente como Profesora en Artes orientación Danza-Expresión Corporal en la Escuela de Danzas Clásicas y como Profesora de Teatro, Maestra en Educación teatral y Actriz en la ETLP. Ha realizado entrenamientos con diversos referentes del teatro y de la danza mereciendo especial mención Paco Giménez. Trabaja en la ETLP como Profesora de Actuación y Jefa de Área de la Tecnicatura en Actuación y en la U.N.A como Profesora de Actuación I de la Licenciatura en actuación. Asimismo ha desarrollado su trabajo docente en la Escuela de Danzas Clásicas como Profesora de técnicas de improvisación y composición coreográfica en el Profesorado de Danza Expresión corporal, en las Escuelas de Estética de La Plata, en la Dirección Provincial de Desarrollo Profesional Docente (Ministerio de Educación de La Nación – Pcia. de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur) y como Capacitadora en Danza Expresión en el Encuentro Dramatiza. Es autora del Diseño Curricular para teatro Ed. Primaria Básica (Pcia. de Bs. As. Dirección Gral. de Cultura y Educación 2007). 

Ha realizado obras como Actriz Directora y Dramaturga. Como actriz: El arte de la fuga, los nombres con dramaturgia y dirección de Nelson Mallach; The good con dramaturgia y dirección de Brian Kobla; Yerro Capital con dramaturgia y dirección de Alejandro Zigman y asistencia artística de Paco Gimenez; El éxito con dramaturgia y dirección de Blas Arrese Igor; Marta Riquelme de Nelson Mallach con dirección de Daniel Gismondi; Charada, con dirección de Paco Gimenez; Maluco, con dirección de Quico García. 

Como directora: Una cajita dentro de un cuaderno, versión teatral del texto de Humberto Constantini en adaptación y dirección; Ubu encadenado, versión libre de la obra de Alfred Jarry; Triste Golondrina Macho de Manuel Puig en la Comedia de la Pcia. de Bs. As.; El Cautivito de Nelson Mallach (Ciclo El teatro y la historia); El niño perdido de Nelson Mallach e Icarovoló como directora y dramaturga. Además ha sido premiada como directora y actriz, y seleccionada para producir sus proyectos, por la Comedia de la Pcia. de Bs. As., el Fondo Nacional del Teatro y El Instituto Nacional del Teatro.

jueves, 14 de diciembre de 2017

Lo que el teatro nos dejó

BALANCE 2017

14 de Diciembre de 2017 Publicado en edición impresa Diario El Día

NICO STRATICO (DERECHA) JUNTO A ROBERTO CONTE EN "EL PRINCIPE AZUL", DE 2016

El “Cirque du Soleil” tocó este año una fibra íntima con su “Séptimo Día”. Los canadienses se pusieron generosamente al servicio de un merecido homenaje a la emblemática banda “Soda Stereo”, otorgándoles protagonismo absoluto, para beneplácito de los miles de fans de todas las edades, que colmaron la capacidad del Luna Park, noche tras noche. Una fiesta colectiva y emotiva.

Juan Leyrado estrenó “El elogio de la risa” en el Multiteatro, pieza escrita y dirigida por Gastón Marioni, que luego recalara en el Coliseo Podestá. En este unipersonal, el actor encarna a un personaje que hace un balance de su vida junto a “Susan”, su Musa inspiradora, compañera inseparable. Picardía, ternura, humor, reflexión: un texto que permite el lucimiento de un actorazo.

Otro actorazo (compañero de Leyrado en “Los Mosqueteros del Rey”), Miguel Angel Solá, junto a Paula Cancio, protagonizaron en el Teatro de la Comedia, “Doble o Nada”, de Sabina Berman, dirigidos por Quique Quintanilla. Feroz duelo que gira en torno al manejo (y al abuso) del poder en las relaciones laborales y personales: la ambición desmedida, la manipulación, la discriminación, la envidia, el sexo. Un combo explosivo y una Master Class de teatro.

Marisé Monteiro presentó su “Varón, pa´querte mucho” en el Tándem Bar, del Centro Cultural San Martín, bajo la dirección de Nacho Medina, protagonizada por los hermanos gemelos Ariel y Pablo Juin, dos bailarines excepcionales que integran el elenco de “Sugar”. Provocativa y divertida propuesta, con músicos y cantantes en vivo, en una historia de amor prohibido entre dos tangueros de antaño.

En el Teatro Municipal Coliseo Podestá disfrutamos de un exitazo de taquilla imparable: “El otro lado de la cama”, de David Serrano, con dirección musical de Martín Bianchedi y dirección general de Manuel González Gil. Nico Vázquez, Jimena Accardi, el platense Benjamín Rojas, Sofía Pachano, Sofía González Gil y Francisco Ruiz Barlett, en un musical arrollador, que tiene cuerda para rato.

Otro musical, esta vez para niños: “Canciones para mirar”, dirigido por Gastón Marioni y Damián Mahler. Conmovedor reencuentro con la poética de María Elena Walsh, un clásico que sigue deleitando a varias generaciones.

“Bajo Terapia”: impecable tragicomedia de Matías del Federico, dirigida por Daniel Veronese, con un elenco homogéneo y compacto, que sobrevuela tema sórdidos sin volverse solemne ni trágica El humor como medio para hablar de cosas serias.

“Le prénom”, de Matthieu Delaporte y Alexander de la Patilliére, dirigida en gira por Selva Alemán. Interesante pieza, malograda por una sobreactuación que la vuelve inverosímil. Griterío, corridas, innecesario uso de amplificación, velocidad desenfrenada que se confunde con ritmo. Un éxito digno de mejor causa.

“Casa Valentina”, de Harvey Fierstein, con un José María Muscari que es mucho mejor director
que actor, y dos trabajos descollantes: la glamorosa “Gloria” de Diego Ramos, y la desopilante
“Gogó”, de Roly Serrano. Una mirada “voyeurista” al mundo de los “cross dressers”.

“Todas las rayuelas”, de Carlos La Casa, dirigida por Andrés Bazzalo. Otro animal de teatro, Hugo Arana, junto al notable Esteban Meloni, en una pieza que destila ternura y picardía.

“El pequeño poni”, de Paco Bezerra, dirigida por Nelson Valente. Una pareja contundente: Melina Petriella y Alejandro Awada, y un doloroso alegato contra el bullying escolar. Capo lavoro de ambos.

En la ex - Las Tablas, hoy Escenario 40, vimos unas cuantas propuestas locales. “El nombre”, de la descomunal dramaturga Grisela Gambaro. Medular y conmovedora labor de la actriz Mirta Azzano, dirigida por Paula Boero, La pérdida de la propia identidad, tema tan afín a nuestra historia, lamentablemente.

Otra obra que gira en torno a la identidad perdida es “El día menos esperado”, de Gabriel Ade, dirigida por Fabián Martín, e interpretada por el autor, Leandro Aun y Andrea Roma. Esta última se luce componiendo a una mujer que lucha denodadamente por recordar quién es, qué le sucedió, por qué está donde está, y quiénes son esos hombres que supuestamente la mantienen cautiva.

“Final del juicio”, de otro gran dramaturgo, Tito Cossa, dirigida por Paula Boero, con un elenco integrado por Fabián Martin, Gustavo Sara Espiell y Adrián Di Pietro. Un hombre común, del montón, sometido a un juicio (¿Final?), inmerso en una atmósfera kafkiana. Excelente trabajo de
Di Pietro, en la piel de ese pobre tipo, atrapado sin salida.

“Hasta el velorio que viene”, de Hugo Daniel Marcos, dirigida por Gastón Beltramini. Disparatada
comedia, muy al estilo de “Esperando la carroza”, que divierte con buenas armas.

“La extravagancia”, de Rafael Spregelburd, protagonizada por Andrea Hamamé, bajo la dirección
de Olga Anzolini. Gran trabajo de la actriz, que se multiplica en un trío de hermanas muy particular, enmarcada en una sofisticada y compleja puesta en escena.

En el Taller de Teatro de la Universidad vimos al tandilense Germán Romero, homenajeando al actor, guionista y director Alejandro Urdapilleta, en su espectáculo unipersonal “Pure de Alejandro”, dirigido por Gustavo Lazarte. Histriónico, verborrágico, efectivo, Romero se adueña de la escena con gran versatilidad y solvencia

En la Sala Armando Discepolo de la Comedia de la Provincia disfrutamos de una joya: “Decadencia” de Steven Berkoff, dirigida por Rubén Szuchmacher, brillantemente interpretada por Ingrid Pelicori y Horacio Peña. Otra memorable “Master Class”.

Shakespeare no podía faltar a la cita en esta temporada. Fabio Prado González se puso en la piel de un inolvidable “Yago” en “Otelo”, Saverio Sala de Teatro, dirigido por Nicolás Prado, y acompañado por Omar Sánchez, Florencia Zubieta, Roberto “Mono” Aceto, María Eugenia Massaro y Nicanor Perón.

Visita ilustre en la Sala 420. Nada menos que Eugenio Barba y Julia Verley, del Odin Teatret, dando cátedra con enorme fundamento y experiencia del rol del actor. Un deleite que coincidió con una fecha emblemática: el Día Mundial del Teatro.

En La Nonna, dos actores de raza, Claudio Rissi y Osvaldo Santoro, presentaron “Kilómetro Limbo”, pieza de Pedro Gundesen, dirigida por Luis Romero. Un “tour de forcé”, lacerante por momentos, divertido en otros. Plato fuerte.

En Teatro Estudio vimos “Mapa del Tiempo”, escrita e interpretada por Cristian Palacios, dirigida por Daniela Martín. Una dantesca cosmogonía que remite a los orígenes del universo y al final de los tiempos. Un paisaje desolador, poblado de fantasmas, en el que resuenan ecos de guerras apocalípticas, catástrofes y destrucción.

El Esférico presentó “Tras los pasos de Jekyll & Hyde”. Noelia Almassio, Emilio Berasain y Martín Eliseo Mendivil le ponen el cuerpo a una nueva travesura teatral, divirtiendo y divirtiéndose, como lo han hecho con sus anteriores propuestas.

Tras su estreno en CABA, hizo temporada en Teatro Estudio “La vagina enlutada”, pieza de Walter Ghedin adaptada y dirigida por Gastón Marioni. Judith Gabbani, Ana Padilla, Mónica Salvador, Jessica Schultz y Cecilia Tognola: cinco amigas varadas en una estación de ferrocarril de un pueblo de provincia, tras asistir al velorio del marido de una amiga en común. Un cocktail logrado, con justas dosis de humor, suspenso y dramatismo.

El ya legendario grupo platense “Ridiculum Vitae” divirtió con sus “Ridículas EquivocaNciones”. Nicolás Ciocchini, Pablo de la Fuente, Diego Larraggione y Juan Pablo Piscitelli siguen haciendo humor y música, dos terrenos en los que se manejan como pato en el agua.

Unas líneas finales para despedir a un gran actor que emprendió una gira: Nico Strático, querido como pocos y extrañado por muchosdió una gira: Nico Strático, querido como pocos y extrañado por muchos.

Devenir: cuarenta años de aventuras en movimiento

ESPECTÁCULOS | UNA MARCA DE LA ESCENA PLATENSE La compañía teatral celebra su vigencia con el reestreno de “Diario de abordo”, la obra que e...