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sábado, 23 de abril de 2022

Meridiano V: el barrio que resurgió de las cenizas por la fuerza de su gente

112 años de la Estación Provincial

El 27 de abril de 1910 empezaron las obras en 17 y 71. En julio de 1977 pasó el último tren. Una década después los vecinos iniciaron el milagro de revivirlo



0221.com.ar / Begum

Por Matías Moscoso

Desde mediados de los 80, cuando los vecinos tomaron en sus manos el destino del barrio Meridano V, todo ha cambiado. Una década antes, el gobierno militar había dejado de hacer correr los trenes que eran el alimento de la vida de toda esa zona en el límite del casco urbano. Pero la reacción de la gente consiguió con esfuerzo y decisión salir adelante y convertir a la vieja estación ferroviaria y sus cercanías en un polo que combina una de las ofertas más interesantes a nivel cultural y comercial de la ciudad. Aquí, algunos de los artífices del prodigio cuentan sus vivencias y comparten el recuerdo de aquellos días.

"Tenemos una genética de resiliencia que, lejos de boicotearnos, nos potencia", dice Martín Díaz cuando se le pregunta por la mística que rodea al barrio Meridiano V. Él es hijo y nieto de ferroviarios y en este nuevo aniversario de la Estación Provincial, que cumple 112 años se reunirá para celebrar, una vez más, con toda la gente de la zona que tiene como punto central la esquina de 17 y 71. El festejo, que se llevará a cabo el domingo 1 de mayo, será una muestra de la vigencia de este rincón del casco urbano que en los últimos años se afianzó como el polo cultural y artístico más importante de toda la ciudad y que carga en sus espaldas una mochila repleta de historias tristes y alegres que enorgullecen hasta las lágrimas a varias generaciones.

"Amo este lugar, es mi segunda casa, es parte de mi vida", define Beatriz Belo, la mujer que nació hace 85 años en este mismo lugar y que hoy, con una parsimonia muy diferente a los años más frenéticos de su vida cuando trabajaba en el área admnistrativa de la Estación, rememora con orgullo todos los momentos vividos que la marcaron junto a su familia, siempre con el tren de por medio. La casa de sus abuelos está en 71 entre 18 y 19. Su padre trabajó desde los 12 años como mensajero y luego de una trayectoria por distintos distritos de la provincia de Buenos Aires, se jubiló en La Plata como jefe de estación. A sus 8 años se mudó a un pequeño pueblito de quince cuadras de una de las estaciones del ramal a Mira Pampa y mientras su papá celebraba ese progreso familiar, su mamá "lloraba por los rincones", confiesa. Allí continuó hasta cuarto grado y luego tuvo que armar las valijas de nuevo: primero viajaron hasta Mauricio Hirsch, una localidad del partido de Carlos Casares, y un par de años después a Avellaneda, ciudad del conurbano en donde terminó la escuela y empezó a trabajar.

"El sueño de mi padre era jubilarse y por eso pidió de nuevo la estación La Plata, a la que accedió por antigüedad. Así consiguió lo que siempre había soñado", recuerda Belo que hoy prefiere quedarse en su casa porque "cuando el cuerpo no responde hay que saber parar". Cada vez que le preguntan por su historia le gusta destacar algo que por aquellos años era una peculiaridad: "mis viejos fueron unos adelantados a la época, porque en aquel entonces no era muy bien visto que trabajara una mujer, y yo empecé a trabajar a los 18 años; me decían que era la deshonra de la familia: me acuerdo que mi papá agarró el tren y se vino a pelear con la madre".

Beatriz se ríe y enseguida abre su corazón para describir con nostalgia cómo fue crecer en un paisaje que para las generaciones actuales es difícil de imaginar: "Me acuerdo de los silbatos de las locomotoras, de las campanadas del reloj que marcaban las horas y de cuando yo me sentaba en el umbral de lo de mis abuelos con la estación enfrente; entonces me la pasaba mirando la llegada de los trenes, las reuniones de los carros lecheros, el tren nocturno que salía de Avellaneda e iba a La Pampa, la gente que se agolpaba en los andenes y las chicas que se paseaban en la pasarela tomadas de los brazos porque los ferroviarios siempre fueron muy cotizados".

Esa fue la época de gloria, desde que el 17 de marzo de 1912 se habilitó el traslado de pasajeros. El Ferrocarril Provincial al Meridiano V -paralelo que separa el límite provincial con La Pampa- vivió su esplendor durante largas décadas que permitieron el progreso no sólo de este barrio platense sino de casi una decena de pueblos del interior bonaerense que una vez que dejaron de recibir al tren, desaparecieron.

RESURGIMIENTO

Abel Gutiérrez es otro de los históricos artífices de la organización barrial post cierre del ramal, se emociona cuando trae al presente aquellos momentos en los que con mucho coraje se organizaron para que este monstruo resurgiera de las cenizas en la década del ochenta: "Esto para mí significa todo, es mi vida. Y ver lo que es ahora, más todavía, no tengo palabras. Deseo que esto no se acabe nunca".

Pero antes de ese renacer hubo una prehistoria que Martín Díaz -hoy dueño de la pizzería Loco Ponte, en 18 y 71- lleva marcada a fuego en su corazón, también por herencia familiar. Hijo y nieto de ferroviarios, dice que nació "con el ferrocarril encima; soy hijo de una relación ferroviaria porque mi viejo fue jefe de estación y mi vieja era una maestra que iba ahí y así fue como se encontraron y conocieron; y la paradoja es que la separación y muerte de ambos también tuvo que ver con el tren y su desguace". "Esa especie de ferrocidio destruyó familias y de eso puedo dar fe: mi viejo está enterrado en Tucumán porque terminó trabajando en el ferrocarril tucumano, lugar en donde no lo humillaban, a diferencia de acá", define.

Luego de varios años vigorosos con el paso del tren que marcaba la pujanza del barrio, el 28 de octubre de 1961 se produjo la clausura de la línea entre Etcheverry y Mira Pampa y Carlos Beguerie hasta Azul y Olavarría, con sus respectivos ramales, y eso fue "un trallazo", según dice Beatriz Belo. "Me acuerdo como si fuera hoy: el jefe de tráfico era José Suárez, un señor, que vino de golpe con la cara transformada y con la resolución de la clausura en la mano. Todo el personal administrativo estábamos ahí y fue terrible; cuando yo llegué a casa y le conté a mi viejo, no lo podía creer. Fue algo sorpresivo, en el barrio fue un alboroto, nadie se quería convencer de lo que estaba pasando porque la estación era el emblema de todos: familias enteras trabajaban en el ferrocarril y desde ese momento cerraron los comercios en la calle 17 -había negocios de ramos generales y demás-; todo eso cerró y fue un barrio muerto en donde muchas familias enteras tuvieron que emigrar".

Arturo Frondizi era el presidente de la Nación cuando se implementó el "Plan Larkin", un homenaje a Thomas, general estadounidense enviado a nuestro país como asesor en transporte por el Banco Mundial que le bajó la persiana a un tercio de los ramales y despidió a 70 mil ferroviarios. Ese fue el primer paso de un desmantelamiento despiadado del sistema ferroviario nacional que tiempo después completarían primero los genocidas de la dictadura y luego Carlos Menem.

"Al que se quedaba acá en el ferrocarril después de principios de los años sesenta y no elegía el retiro, lo degradaban. Yo a mi viejo, que sabía muchísimo, lo vi en una especie de garita de guardabarrera en kilómetro 4 tomando mate en un vaso. Donde logró algo de dignidad fue en Tucumán, pero lejos de su familia: ahí se terminó separando de mi vieja y murieron de angustia. Yo crecí en pleno desguace y recuerdo relatos de mi familia en un clima de mucha incertidumbre y angustia constante", explica Martín Díaz, que lleva en sus entrañas toda esta historia. Así cerró una etapa que fue gloriosa al principio y oscura después, tras una lenta agonía que clausuró los sueños de cientos de familias; pero sólo por unos años, porque la reinvención sería cuestión de tiempo.

EL CENTRO CULTURAL

Cuando los militares le pegaron el tiro de gracia al tren con el cierre del ramal La Plata - Avellaneda, el 6 de julio de 1977, Meridiano V mutó a una película en blanco y negro, muda y con un final irremediable. Eran tiempos en los que no existía la avenida 72 como la conocemos ahora, y todo ese enorme terreno que brilló en la década del cuarenta y cincuenta se convirtió en un pastizal descuidado tomado por la basura y las ratas.

Pero las cenizas se reavivaron una década después

"Junto con un compañero que vivía a media cuadra de acá empezamos a averiguar qué podíamos hacer con el ferrocarril porque era una pena que estuviera todo abandonado. Había un jefe de estación pero no pasaba nada", recuerda Abel Gutiérrez, que tiene tanto para decir de esos momentos fundacionales que respira hondo para ordenar los hechos. Aunque en realidad lo que lo acelera son sus sentimientos: "Ni nos imaginábamos todo lo que iba a pasar después y cómo está ahora, es una locura. Yo trabajaba en Gonnet y la gente ahí me decía 'qué suerte tiene, qué bueno todo lo que están haciendo ustedes' ¿Sabés cómo te da fuerzas eso para seguir haciendo cosas?".

Corría 1988 cuando un reducido grupo de vecinos se juntó por primera vez en la Escuela 58. Entre los que dijeron presente estaba Abel. Ahí fundaron la Asociación Vecinal Estación Provincial (AVEP), y ese fue el inicio de un derrotero que también tuvo idas y vueltas, buenas y malas, para no ser menos que el tren. "Mi vieja, que es la primera que arranca con las asociaciones vecinales acá, sufría mucho al ver el ferrocarril vacío y todo ese desguace", aporta Martín Díaz. Habla de Lidia Sampallo, la primera presidenta de aquella organización que fue el puntapié inicial de una aventura que hoy cumple más de tres décadas.

Lo primero que hicieron fue cortar el pasto, algunos juegos para los chicos, canchas de tenis criollo, algunas pequeñas reuniones y ahí se puso la semilla de lo que hoy conocemos como Centro Cultural Estación Provincial, una marca que los platenses repetimos como algo natural, pero que para lograrla hubo que transpirar, sufrir y luchar. "El jefe de estación nos dio un espacio chiquito para reunirnos pero nosotros queríamos otra cosa, entonces fuimos luchando: hicimos asados, fiestas, ferias y demás para recaudar fondos y arreglar la estación. De a poco fuimos haciendo cosas pero sucedió algo que suele repetirse en otras ocasiones: empezamos 15 y terminamos 3 o 4. Fuimos perdiendo un poco de fuerza, vino una comisión que no nos gustó para nada y al poco tiempo fracasó. Entonces a partir de ahí hubo un tiempo muy prolongado en el que no se hizo nada", ordena cronológicamente Abel.

A la mitad de ese proceso entró Beatriz: "Lidia (Sampallo) tenía el kiosco de revistas en la estación y como me veía tomar el micro ahí, siempre me invitaba a formar parte de AVEP. Yo entré en 1994, estuve un tiempo ahí pero el presidente era muy gremialista y nosotros no queríamos política. Entonces se disuelve y quedamos con Abel, Lidia, Oscar Rivolta y algunos más; y como la gente nos pedía que no estuviera la estación cerrada, fuimos a pedir ayuda a la Municipalidad. Ahí nos reunimos entre todos y las ideas eran dispares: algunos proponían hacer un supermercado, otros una terminal de micros, un cine y demás. Pero todos coincidíamos en que acá debía funcionar algo".

Show y presentaciones en el playón de la Estación atraen la atención de los platenses.

Ahí se armó la comisión, sin dinero ni recursos: estuvo motorizada por las ganas y los corazones heridos de quienes sufrieron la agonía del tren. Primero consiguieron un salón y luego otro más chico al lado que funcionó como secretaría, siempre con un permiso precario del ferrocarril, que además era de palabra. "No nos habilitaba ningún papel", recuerda Beatriz para explicar los sucesivos desalojos que sufrieron después, una y otra vez. Hicieron almuerzos, ferias, exposiciones, talleres de ajedrez, de manualidades, de tejidos, habilitaron un humilde padrón de socios que pagaban 5 pesos de cuota, hasta que les pidieron que se retiraran. "Pero siempre volvimos", insiste la mujer que hoy es un símbolo de esta lucha.

"La gente dijo que nos iba a apoyar, entonces volvimos a los pocos meses y ahí nos quedamos: nos querían echar pero no nos íbamos. Hasta que un día encontramos todo con candados y ahí verdaderamente empezó nuestro peregrinaje. Estábamos nosotros y se acercaron más jóvenes, Fermín Mendizábal fue nuestro primer joven y él trajo a otros, con nuevas ideas. Entonces, ellos por un lado, nosotros por otro, fuimos tocando las puertas de la Municipalidad y de la Secretaría de Cultura y pedimos volver ahí. Consiguieron una llave y ocupamos la parte de arriba", continúa Beatriz. Para ese entonces, el primer piso había estado cerrado por años: cuando abrieron la puerta se encontraron hasta con las bolsas de basura que alguien alguna vez dejó y se olvidó de sacar. Había ratas y murciélagos. "Yo subí después de casi cuarenta años y no encontraba ni siquiera la oficina en la que yo había trabajado", agrega.

El trabajo de hormiga tuvo su reconocimiento y para 1997 el edificio ya había sido declarado Monumento Histórico Provincial por la Legislatura bonaerense. Un año después nació la asociación civil Centro Cultural Estación Provincial.

LEGADO ÉPICO

El nuevo milenio afianzó para siempre la gesta que nació y creció gracias al amor de hombres y mujeres que vieron con sus propios ojos desfilar las locomotoras. Luego se sumó una nueva camada, integrada por sus hijos y sus nietos.

"Este es un proceso que tiene que ver también con una resiliencia; no es casual que nosotros festejemos la inauguración del ferrocarril, porque el barrio no quiso parar: no pasó más el tren pero la locomotora simbólica no paró nunca. Siempre le buscamos la vuelta porque algo teníamos que hacer", saca pecho Martín Díaz. "Para nosotros es muy importante la memoria ferroviaria: el centro cultural existe porque no está el ferrocarril. Tenemos la obligación de tener una reivindicación ferroviaria y el centro cultural tiene el deber de homenajear esa memoria", insiste. Pocos tienen su autoridad para hablar de esta película. Es que en 2003, cuando falleció su mamá Lidia, abandonó la comodidad de su vida en España, pegó el portazo y se subió al primer avión que encontró. El destino estaba más que claro.

"Esto es una movilización barrial, es un movimiento continuo. Los que venimos atrás nos sentimos obligados. Yo no sé si tenía ganas de esto, pero es una misión que te toma y acá estamos; somos herederos de una épica barrial, no te podés hacer el boludo. Hay otras gratificaciones que van más allá de lo económico", resume quien hoy le da de comer pizzas a buena parte de la ciudad, desde donde más de medio siglo partían los trenes.

Algo que destacan quienes conforman la comisión directiva del centro cultural es que los aportes estatales sólo se cuentan con los dedos de una mano, a lo largo de estas últimas décadas. "Este lugar estuvo abandonado, fue recuperado por los vecinos y muchas veces quiso ser cooptado por la política. Nosotros tenemos esa bandera de la recuperación y no lo podemos permitir, sea el partido que sea", remarca Martín. "Acá hay militancia, hay honestidad, somos muy cuidadosos. Las asambleas, a la hora de responder si hay una cuestión en la que tenemos que agazaparnos porque creemos que corre riesgo cierta circunstancia, siempre funcionan: ahí aparecen todos y estamos brazo con brazo; el barrio está muy organizado. Si te ven desconcentrado, la política te lleva puesto, cualquiera sea el color", agrega.

Todo lo que produjo el Centro Cultural Estación Provincial desde su creación fue hermoso para el barrio de Meridiano V. Año a año le devolvió el color, y la película ya no fue más muda: el ruido sobre el empedrado fue ensordecedor. En 1995 el Grupo “La Grieta” hizo la primera muestra ambulante con galerías y museos, de la mano de los comercios de la zona; el Club Meridiano V comenzó a tender lazos y se fortaleció la biblioteca popular "Enrique Gonino"; en la esquina de 13 y 71 nació en 1996 el Viejo Almacén el Obrero y en 2000 el bar Ciudad Vieja; en 2008 y tras varias gestiones se creó el proyecto "Circuito Cultural Meridiano V", un trabajo conjunto con varios actores; y el impulso de los vecinos transformó los días y las noches de un lugar que había estado abandonado en un polo artístico y cultural de lujo. Luego se sumaron el grupo de Teatro Comunitario “Los Okupas del Andén”, el Galpón de las Artes en 13 y 71, “Prisma Espacio Creativo” en 18 entre 70 y 71, Loco Ponte, Ciudad de Gatos, La Biblioteca “Del otro lado del árbol” en parque Saavedra, y varios emprendimientos privados gastronómicos que ofrecen todas las semanas sus propuestas.

La fisonomía del barrio mutó para siempre y desde hace más de una década, los platenses saben que cada fin de semana tienen algo para hacer en este lugar mágico, porque siempre hay espectáculos, muestras artísticas, talleres, ferias y festivales.

"Cambiamos el barrio; a lo mejor no tengo la dimensión de lo que hemos logrado", dice Beatriz. "Nosotros no imaginábamos todo esto, ojalá nunca se acabe", agrega Abel. Ambos miran hacia atrás y sonríen con la satisfacción del trabajo bien hecho.

Y tal vez lo más valioso es que su legado fue recogido con honor por quienes vinieron después. Y tampoco hay dudas de que la mística de Meridiano V hará que sus hijos y nietos continúen la misión.

Martín Díaz lo tiene claro: "En cada situación traumática nosotros hacemos un acto de resiliencia. Y eso volvió a pasar con el encierro por la pandemia. Nacimos con el cierre del ferrocarril, nos potenciamos con el 2001; y ahora nos hacemos más fuertes. Esto es una causa de vida, algo que heredé y estoy muy orgulloso; siempre quiero estar a la altura de esa circunstancia que es única en el planeta. Yo no sé cuántas instituciones tienen una central ferroviaria para administrar como centro cultural, no existe, la tenemos nosotros acá. Esto es una militancia de vida que no encuentro en ningún otro ámbito: ni la política, ni otros valores, ni los colores. No encontré una causa más genuina que esta. Me siento muy orgulloso y muy agradecido".

Este domingo 1 de mayo los vecinos van a celebrar una vez más todo su trabajo. Desde las 14 estará habilitado el Museo Ferroviario y en el playón, junto a la tradicional feria de emprendimientos de artesanías y diseño, habrá una muestra de autos antiguos del Museo Rau del Automóvil. La jornada también tendrá música con Le Big Bend orquesta de vientos; humor con Doctor Cerebro; clases abiertas de baile con Swing Out Studio; más música con Papas Shake Big Band y un cierre a todo ritmo con La Minga, cuerda de tambores, entre otras actividades.

Fuente: https://www.0221.com.ar/begum/

sábado, 16 de abril de 2022

“La Facunda”: una reflexión deformada sobre la argentinidad

ESPECTÁCULOS | DESTACADO DE LA CARTELERA

La farsa escrita y dirigida por Alejandro Santucci, en la que un patrón arrastra a sus tres peones a la creación del primer -y disparatado- “frente rural de acción conjunta”, se ofrece los sábados en el Viejo Almacén El Obrero

María Virginia Bruno

"LA FACUNDA"

“La Facunda”, una farsa rural escrita y dirigida por Alejandro Santucci, ofrece funciones los sábados de abril a las 22 en el Viejo Almacén El Obrero, 13 y 71, con una reflexión deformada sobre la argentinidad.

Protagonizada por Edgardo Desimone, Juan Felipe Hernandorena, Pablo Andrés Nakandakare y Mario Parmiggiani, esta obra recibió la primera mención del concurso Óperas Primas 2019 organizado por el Centro Cultural Rojas, dependiente de la Universidad de Buenos Aires. Parte del premio consistió en su producción para ofrecer una serie de presentaciones en la Sala Batato Barea que quedaron suspendidas por la pandemia (sólo se pudieron realizar dos de las seis programadas).

El germen de esta obra nació en el marco de un taller de dramaturgia que Santucci tomó con Nacho Bartolone y Mariano Tanconi Blanco. Fue a raíz de un ejercicio teatral donde el dramaturgo, director, actor y cantante platense se encontró con el universo de la que se convertiría en su primera obra teatral.

La Facunda es una estancia situada en algún pueblo de la provincia de Buenos Aires donde el primer “frente rural de acción conjunta” tiene base. El patrón (Jaurena) y tres peones, deciden llevar a cabo una rústica sublevación para frenar la mano invisible del progreso impositivo y reivindicar al desierto cómo matriz creadora de la identidad rural.

En diálogo con EL DIA, Santucci contó que una de las fuentes de las que bebe su pieza fue su experiencia personal. “Cuando era chico estuve en contacto con el mundo rural y del esquile, porque mi viejo vivía en otro lugar, cerca de Dolores, y en mis vacaciones de verano o de invierno compartí esas situaciones: ir al campo y ver a peones esquilar ovejas”, relató.

Con la semilla en mente, encontró en la “gauchesca” la musicalidad a través de la cual empezar a explorar el mundo rural; un mundo que se mezcla, como se ha mezclado en la vida real, con el “cocoliche”, otro tono que le interesaba abordar.

Para hilvanar lo que definió como “una gran menesunda”, Santucci tomó referencias de autores como Roberto Arlt, Jorge Luis Borges e, incluso, algún discurso de Artigas se cuela en la esencia de una obra que también tiene influencias del cine con imágenes que remiten a “Apocalipsis Now” de Francis Ford Coppola y a “Dios y el Diablo en la tierra del sol” de Glauber Rocha.

Dijo Santucci que a medida que avanzaba en su proceso creativo “fue inevitable remitir al campo y a los impuestos y a todo el lock out agrario de 2008”, una referencia que introdujo a través del apesadumbrado y confuso cuerpo de Jaurena, “un señor que no quiere pagar” y que da pie a los sucesos de la obra.

La obra podría definirse como “una reflexión sobre lo argentino”, en tanto, advirtió Santucci, “todo me hablaba de nuestro país en diferentes situaciones, sobre quién tiene el poder, quiénes son las ovejas y quiénes son los capataces: todo remitía a nuestra argentinidad”.

Para llevar esas reflexiones al universo poético, deformó no solo el lenguaje (para no caer en esa idea de gaucho = rimas) sino también algunas situaciones que son llevadas al punto del disparate generando momentos que varían entre “lo cómico y lo patético” que son muy celebradas por el público.

“El marco de la farsa me ofreció la posibilidad de aumentar la deformación y no caer en el realismo: yo quería evitar caer en una cosa solemne”, explicó.

La exacerbación del texto se traduce en una puesta enmarcada en un galpón de esquile minado por lanas desfiguradas, elementos con los que Santucci construyó no uno sino varios universos posibles en los que esta historia podría ubicarse, espacial y temporalmente.

Este concepto también se trasladó a los intérpretes, con quienes se trabajó “con esta idea de una deformación de la actuación realista”, proponiéndoles que hagan cuerpo de una especie de “guacho deformado” o de “gaucho en las nubes” con lo que la extensión y lo intrincado del texto fue quedando en un segundo plano.

A diferencia de la versión presentada en el Rojas (a donde regresarán en el segundo semestre), Santucci admitió que en El Obrero “la obra ganó en síntesis y en puesta”, habiendo quitado elementos que no le convencían y aprovechando las posibilidades del edificio real del Viejo Almacén que, casi sin demasiados artilugios, remite perfecto al contexto de estancia en el que se enmarca la obra.

Con un sólido elenco de actores experimentados, “La Facunda” tiene grandes momentos de tensión que son potenciados por la música original del músico y compositor platense Pablo Andrés Mini, a quien Santucci le propuso trabajar a partir de una obra de Serguéi Prokofiev (“Danza de los caballeros” del “Romeo y Julieta”) para que lo tradujera en una versión con instrumentos y sonidos particulares del Río de La Plata.

Egresado de la Escuela de Teatro de La Plata, Santucci cursó el FOBA de canto lírico en el Conservatorio de música Gilardo Gilardi y continuó sus estudios de actuación con maestros como Omar Sánchez, José “Pollo” Cannevaro y Laura Valencia. Formado en dramaturgia con Ignacio Bartolone, Mariano Tenconi Blanco y Diego de Miguel, tomó seminarios con Rafael Spregelburd, Rubén Szuchmacher, Graciela Schuster, Gerardo Camilletti, Carolina Donnantuoni y Beatriz Catani. Como actor, fue parte de varias producciones y en 2018 fue distinguido en la Fiesta Regional de Teatro.

Con dirección de actores y asistencia de dirección de Niem Nitai, diseño y realización de escenografía de Bernardo Clausi y Becky Morón, diseño y realización de vestuario y utilería de Renata Montalbano, diseño de luces de Víctor Chacón, fotografía de Inés Ferreyra, arte impreso de Victoria Uriondo y DCV de Graciela Rodríguez, “La Facunda” tendrá nuevas presentaciones durante mayo y junio los viernes a las 20. Las entradas están disponibles en Alternativa Teatral.

La obra recibió la primera mención del concurso Óperas Primas del Centro Cultural Rojas

Fuente: EL DIA

sábado, 9 de abril de 2022

En Estación Provincial: el Encuentro de Teatro Independiente, en la recta final


ESPECTÁCULOS |ÚLTIMAS DOS JORNADAS: HOY Y MAÑANA

9 de Abril de 2022 | Edición impresa

“El camino de Eva”

El Encuentro de Teatro Independiente, organizado por el grupo La Barraca, continuará desarrollándose durante hoy y mañana en Estación Provincial, 17 y 71, con entrada a la gorra.

La programación de hoy incluirá: a las 17, en el Andén, se ofrecerá “Romeo y Julieta de Bolsillo” (CABA), multipremiado espectáculo con dramaturgia y dirección de Emiliano Dionisi.

A las 19 en la Sala Lidia Sampallo se mostrará “Tinta para trincheras” (CABA), de Federico Chaina y Gabriel Zuker, con actuación de Federico Chaina y dirección Gabriel Zuker.

También hoy pero a las 20 en sala A se mostrará “El camino de Eva” (Temperley), de Laura Pajés y Sergio Mercurio, con actuación de Laura Pagés y dirección de Sergio Mercurio.

La jornada cerrará a las 21 con “La comedia de la tierra” (Tandil), con dramaturgia y dirección de Javier Lester Abalsamo, una historia ambientada en Roma en 1545, donde artistas de calle, arriesgan sus vidas actuando e intentando cambiar el nuevo paradigma científico.

Mañana, en tanto, se presentarán los dos últimos espectáculos den Encuentro: a las 19 en la sala A se mostrará“Perla Guaraní” (CABA), con dramaturgia y actuación de Gabriela Pastor, música en vivo de José Andrés Pawlin y dirección de Fabián Díaz.

Finalmente, a las 20, la sala Lidia Sampallo recibirá a “Gangster”, de Daniel Dalmaroni, bajo la dirección y puesta de Raúl Bongiorno, y con las actuaciones de Eleonora Gottlieb, Ernesto Kiare, Estanislao Pedernera y Omar Musa.

Fuente: Diario El Dia de La Plata

jueves, 7 de abril de 2022

“Tercer perro”: un matrimonio en el ocaso se despedaza en un ring de box

ESPECTÁCULOS | CON DRAMATURGIA DE MARIELA ANASTASIO Y DIRECCIÓN DE MARU OZAFRAIN 

María Virginia Bruno

NOELIA ALMASSIO, NICOLÁS PIANA Y LEANDRO VERÓN SON LOS PROTAGONISTAS DE “TERCER PERRO”, DE MARIELA ANASTASIO

Mediada por el doctor Barthes, una pareja se bate en un duelo tragicómico y discursivo en la obra que se estrenó en Teatro Abierto a cartelera teatral local acaba de sumar entre sus novedades “Tercer perro”, la inquietante obra de la escritora platense Mariela Anastasio que, bajo la dirección de Maru Ozafrain, propone el despedazamiento discursivo de una pareja que camina, irremediablemente, hacia el divorcio sobre un ring de boxeo. Un abordaje tragicómico que, con reflexiones de Roland Barthes materializadas en el cuerpo de un extraño psicólogo, se ofrece los viernes en Teatro Abierto. 

“Tercer perro” resultó ganadora del Primer Concurso de Dramaturgia que organizó Teatro Abierto en 2020, una iniciativa que nació para vencer el parate por la pandemia, en donde la escritura se convirtió, en muchos casos, en la mejor terapia para sobrevivir. 

“Como vi que las restricciones no aflojaban, decidí hacer algo que no implique la presencialidad y que estuviera relacionado con el teatro independiente”, explica Ozafrain sobre el origen de este certamen que la tuvo a ella junto a Blas Arrese Igor y José Supera como jurados. 

La pieza elegida fue seleccionada entre más de 60 propuestas que llegaron de toda la Provincia: los requisitos eran que fueran obras inéditas, de temática libre y que tuvieran una extensión no mayor a 50 carillas. El premio, además de un incentivo económico, era el montaje cuando la pandemia lo permitiera. 

La obra, que se estrenó a sala llena el fin de semana pasado, presenta a Silvina (Noelia Almassio) y Hernán (Leandro Verón), una pareja a punto de divorciarse que, como último intento por revertir un desenlace inevitable, acude a una terapia de pareja con el doctor Barthes (Nicolás Piana). 

Frente a este desopilante terapeuta que arbitra con conceptos prestados de “Fragmentos de un discurso amoroso” de su tocayo semiólogo francés, se van exponiendo frente al público los capítulos de este matrimonio que fue cavando su tumba a medida que fue cavando la de sus perros: porque en esta historia, la muerte de cada perro, tres en total, ha signado su vida (y su muerte) conyugal.

Uno de los aspectos que más les sedujo al jurado de esta obra fue su característica tragicómica, “algo curioso”, advierte Ozafrain, en tanto la autora la consideraba un drama puro y duro. Y ahí radica, precisamente, su gran y celebrado aporte desde la dirección.

“A mí me parecía divertida en el sentido de que era muy doloroso lo que se estaba contando pero me parecía muy lúdica la manera posible del montaje porque la propuesta que ella hacía desde el texto ya estaba situada en un ring, que es un ring más bien metafórico en tanto la pelea es desde la palabra”, dice la joven directora (y también actriz, dramaturga y docente platense) sobre una metáfora que se tradujo en intensos monólogos de las partes, que dan y reciben golpes por igual. 

“Ellos tienen muchas cosas para decir y solo les importa decirlas”, agrega Ozafrain sobre esta obra que con total ecuanimidad y sin torcer la vara para uno u otro lado de ese cuadrilátero deconstruido se cuestiona sobre “qué pasaría si de repente nos escuchamos”, algo que no solo aplica a los vínculos de pareja sino a cualquier relación humana. 

 Son pocos los elementos escenográficos de la puesta en tanto “nos parecía que el drama estaba sostenido con lo que estaba pasando ahí y quizás poner información de más iba a desviar la atención”. En esta pieza, en la que el elenco ofrece un gran desplazamiento que va más allá del escenario, se buscó deliberadamente que la atención estuviera puesta en los cuerpos y en los textos. 

En “Tercer perro”, la música es un gran estímulo no sólo porque recrea, audazmente, “el ambiente urbano que trae el boxeo”, sino porque además le regala a cada personaje su propio (y a veces desgarrador y a veces irónico) momento con canciones de Alberto Cortez y Sofía Viola cantadas en vivo que se ajustan a la perfección con la historia que se teje sobre esas despojadas tablas. 

La potencia escénica y versatilidad de Almassio, la entrega física de Verón y el carisma expresivo de Piana se conjugan en una interesante propuesta que va mutando no solo en sus personajes sino en sus tonos, lo que lleva a los espectadores a dejarse arrastrar hacia la oscuridad de los dolores más profundos pero con sogas constantes de humor corrosivo que le permiten salir a respirar. 

“Poder llegar a esos momentos en el teatro es a lo que apunto. Generar esa contradicción y que el espectador se pierda en ese mar de sensaciones, y que salga completamente desorientado en el buen sentido de la palabra, es lo que busco con mis obras”, cierra Ozafrain, orgullosa de la producción que lograron crear. 

Con asistencia de dirección de Gerónimo de Urquiza, y vestuario, escenografía y luces de Juan Esteban Camargo, “Tercer perro” continuará presentándose durante los viernes de abril, siempre a las 21, en la sala de 63 entre 3 y 4. Las entradas están disponibles en Alternativa Teatral o a través de las redes sociales de Teatro Abierto. 

 Fuente: EL DIA

martes, 5 de abril de 2022

EnTI: otra cita con el teatro independiente

ESPECTÁCULOS | SE MOSTRARÁN NUEVE OBRAS CON ENTRADA A LA GORRA

El encuentro organizado por el grupo La Barraca se llevará a cabo entre el viernes y el domingo en la Estación Provincial

“ROMEO Y JULIETA DE BOLSILLO”

Desde el viernes y hasta el domingo, el Centro Cultural Estación Provincial, 17 y 71, será sede de la cuarta edición del Encuentro de Teatro Independiente (EnTI) organizado por La Barraca. Las entradas serán a la gorra.

Con el apoyo del Instituto Nacional de Teatro y el Consejo Provincial de Teatro Independiente, el EnTI retoma su actividad tras el parate por la pandemia con la programación de nueve producciones que llegan de La Plata, CABA, Avellaneda, Temperley y Tandil.

Las obras seleccionadas fueron elegidas tras una convocatoria abierta en la que se presentaron más de 150 propuestas, un interés que, para los organizadores, demuestra “la necesidad de encontrar vías de participación del teatro independiente”. En este sentido, explicaron que la intención de este encuentro “es generar un intercambio artístico” entre los elencos participantes, además de “acercar al público” producciones de variedad y calidad.

VIERNES

El viernes a las 19 en la sala A (planta baja) , el EnTI abrirá con “Partida” (CABA), un espectáculo escrito y dirigido por Renata Moreno que aborda el tema de la identidad. Ganadora de la Bienal de Arte Joven de Santa Fe, formó parte también de la programación del Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti.

A las 20 en Sala Lidia Sampallo (planta alta) se mostrará “Rhonda” (Avellaneda), con dramaturgia de Jimena López y Macarena Trigo; actuación de Jimena López y dirección de Diego Recagno. Rhonda es una luchadora. Está programada para no bajar los brazos, pero ¿qué pasa cuando el camino hacia el éxito se convierte en un laberinto?

A las 21, en Sala A, se presentará “L.I.D.I.A.” con dramaturgia de Susana Tale, actuación de Cecilia Coleff, y dirección de Tale y Constanza Mosetti. Lidia es una náufraga citadina. Pura contradicción, pura existencia. Su encierro remite a otros encierros.

SÁBADO

En el Andén, para toda la familia, el sábado a las 17 se ofrecerá “Romeo y Julieta de Bolsillo” (CABA), multipremiado espectáculo con dramaturgia y dirección de Emiliano Dionisi.

A las 19 en la Sala Lidia Sampallo se mostrará “Tinta para trincheras” (CABA), de Federico Chaina y Gabriel Zuker, con actuación de Federico Chaina y dirección Gabriel Zuker. El 18 de julio de 1936 un cartero ambulante comienza su trabajo como todos los días, pero el estallido de la guerra civil española cambiará el rumbo de su trayecto.

El sábado a las 20 en sala A se mostrará “El camino de Eva” (Temperley). Dos mujeres, una de Jujuy y otra de Buenos Aires, se encuentran en una peregrinación. Las coplas van marcando sus caminos. De Laura Pajés y Sergio Mercurio, con actuación de Laura Pagés y dirección de Sergio Mercurio.

La jornada del segundo día cierra a las 21 con “La comedia de la tierra” (Tandil), con dramaturgia y dirección de Javier Lester Abalsamo. Roma, 1545, Sebastiano y Eumarco, artistas de calle, arriesgan sus vidas actuando e intentando cambiar el nuevo paradigma científico.

DOMINGO

A las 19 en la sala A se mostrará“Perla Guaraní” (CABA), con dramaturgia y actuación de Gabriela Pastor, música en vivo de José Andrés Pawlin y dirección de Fabián Díaz. Perla espera machete en mano, agazapada como un yaguareté, la entrada de su clientela. Zapatitos de cuero es lo que tiene para vender. Cierra la puerta de lo que parece el interior de un rancho y frente a nuestros ojos se convierte en un personaje erótico y peligroso: condensa en su cuerpo a la serpiente y al encantador.

Finalmente, a las 20, la sala Lidia Sampallo recibirá a “Gangster”, de Daniel Dalmaroni, bajo la dirección y puesta de Raúl Bongiorno, y con las actuaciones de Eleonora Gottlieb, Ernesto Kiare, Estanislao Pedernera y Omar Musa. Con vestuario de Analía Seghezza y fotografía y videos de Federico Bongiorno, esta comedia policial, que acaba de recibir tres menciones en la Fiesta Regional de Teatro Independiente, está ambientada en los 60 cuando una ama de casa descubre que su marido no es quién le dijo ser durante toda su vida sino un mafioso que mata gente por encargo. A partir de ahí, el delirio y los malos entendidos, teñidos de referencias históricas y humor negro, tomarán ese living de pasado.

Fuente: Diario El Dia de La Plata

sábado, 2 de abril de 2022

“Gangster”: una comedia policial que gira sin parar

ESPECTÁCULOS | DESTACADO DE LA CARTELERA

Bajo la dirección de Raúl Bongiorno, la pieza de Daniel Dalmaroni avanza con impulso en su segunda temporada

María Virginia Bruno

OMAR MUSA, ERNESTO KIARE, ELEONORA GOTTLIEB Y ESTANISLAO PEDERNERA

Tras años de un matrimonio sin sobresaltos, una mujer descubre que su marido es un mafioso que, con dos particulares compañeros de acción, mata gente por encargo. Una situación que dispara un sinfín de acontecimientos que, entre el disparate, la violencia teñida de humor y los malos entendidos, termina demostrando quién es quién en el living de esa casa que huele a naftalina. De esto va “Gangster”, la comedia policial feminista de Daniel Dalmaroni que, bajo la dirección de Raúl Bongiorno, avanza en su segunda temporada con gran repercusión.

Con funciones los domingos a las 20 en Espacio 44, la obra protagonizada por Eleonora Gottlieb, Ernesto Kiare, Omar Musa y Estanislao Pedernera acaba de recibir tres menciones en el Festival Regional de Teatro Independiente.

La pieza no sólo fue seleccionada como primera suplente de las ganadoras (“¿Cómo las cosas llegaron aquí?” y “A nadie le importa una señora que barre”) sino que además fue destacada por la actuación de uno de los actores (Kiare, el marido gangster) y por la puesta en escena de Bongiorno.

Estos reconocimientos son un impulso más para seguir girando la rueda de esta producción del grupo La Barraca que si bien se había apalabrado antes de la pandemia, quedó atravesada por ella al punto que, como tantas otras, comenzó a gestarse para la virtualidad.

De hecho, algunos miembros del equipo no se conocieron personalmente hasta casi seis meses después cuando, por las nuevas posibilidades sanitarias, “Gangster” dejaría de ser pensada como una obra para el streaming para estrenarse en la presencialidad.

Y aunque el trabajo de trasladarla al escenario la convirtió casi en una nueva obra, Raúl Bongiorno decidió dejarle algunos de los elementos que habían ensayado como el hecho de estar los cuatro personajes siempre en la escena, algo que no estaba en el texto original. De algún modo sentían, aclara el director, que “la pandemia se había metido en la obra” aún sin ser parte de la acción.

Fuente: EL DIA