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jueves, 26 de septiembre de 2024

Historias (y presente) de una empresa brutal

ESPECTÁCULOS | “ORO. ENSAYOS SOBRE LA CONQUISTA”

La obra vuelve al teatro para contar en cuatro relatos las atrocidades de la conquista y explotación de América latina

26 de Septiembre de 2024 | Edición impresa

“ORO” SE PRESENTARÁ MAÑANA EN LA MERCERÍA

Cuatro enfoques, cuatro pequeñas piezas teatrales conforman “Oro. Ensayos sobre la Conquista”, que pone en escena la empresa que fue la Conquista de América, utilizando los recursos de la farsa, lo grotesco y lo trágico para desentrañar los quistes históricos de los cuales estamos hechos: la pieza se presenta mañana en La Mercería (1 entre 36 y 37), en una de cuatro funciones que tendrán lugar en las próximas semanas de la obra escrita por Gastón Figueiredo Cabanas y Francisco Mendieta, dos que se conocieron en el teatro.

Figueiredo Cabanas, escritor y docente, recuerda, en diálogo con EL DIA, que fue a ver una obra de la que era parte Mendieta, actor y dramaturgo. A partir de ese momento, “pegamos onda. Y empezamos a juntarnos para escribir una obra”. Pero la primera propuesta fue demasiado ambiciosa, con cinco personajes, por lo que se propusieron escribir algo más chico.

“Y como nos interesaba el tema de la Conquista, nos empezamos a juntar alrededor de ese tema, a charlar, a compartir lecturas”, cuenta. Comenzó un rastreo de la historia a través de diarios, crónicas de Indias, literatura, libros académicos, libros escolares. El centro de lo que querían hacer lo encontraron en un ensayo de Tzvetan Todorov, “La conquista de América”, que trabajaba la problemática del otro.

“A partir de ahí, empezamos a escribir, cada uno por su lado, pequeños ensayos”, dice Figueiredo Cabanas. Surgieron de esos ejercicios “una especie de charla TED medio irónica de un antropólogo sobre el problema del oro”; un debate encarnizado entre dos personajes que son un mismo actor alrededor de las ideas de “civilización y barbarie”; un trabajo con textos escolares sobre la Conquista “para armar una farsa, una parodia que tiene a Colón como protagonista, entrevistándose con la reina, pero a partir de lo que decían esos textos”; y una pieza en la que un conquistador español y un cronista bufón inventan nuevas formas de relatos de la conquista y se adentran con una violencia omnívora a las tierras de las Indias para saquearlas desaforadamente.

Las venas siguen sangrando

Con una puesta a cargo de Mendieta que trabaja con máscaras y unos pocos objetos de importancia simbólica, donde “hay mucho puesto en la actuación, es muy visceral”, la obra se construyó el año pasado, se estrenó en diciembre y tuvo una serie de funciones en el primer semestre, antes de la presentación del viernes, en La Mercería, a la que le seguirán tres funciones, los sábados 5, 12 y 19 de octubre, en Teatro Abierto: el contexto argentino fue cambiando y “como siempre, en el arte todo se resignifica”.

Pero la propuesta no es, no quiere ser, una alegoría de ningún presente: “Queríamos algo más universal, y menos panfletario: queríamos universalizar más el tema de la Conquista, el saqueo de los recursos pasa en muchos países. Y sigue sucediendo, la Conquista de América sigue sucediendo. Hay una idea de Galeano: la pobreza de América latina se debe a la riqueza de sus suelos”.

Lo que rebota en el presente, entonces, “son estos personajes que creen que todo lo que existe en América le pertenece al que llega, esa violencia del discurso, de la apropiación de lo otro”. Del otro: “Hay una frase en los diarios de viaje de Colón que dice: ‘Los indios hablan, pero son mudos’. Hay un otro delante mío, pero no lo reconozco. Eso, creo, sin nombrar partidos políticos, sin volvernos panfletarios, está muy vinculado con el presente. Y esa negación explica cómo fueron posibles muchos hechos durante la conquista”.

De hecho, cuenta, el libro de Todorov está dedicado a la memoria de las mujeres mayas devoradas por los perros: los conquistadores traían perros, que no existían en América, y estos se comían a los mayas, una historia atroz que rondaba a los autores cuando en un ensayo entró un perro de la calle. Esa escena, la del can apareciendo por sorpresa, fue incluida en la obra, y también un personaje, el conquistador Alonso Ruiz, que tiene delirios con estos perros rabiosos y cazadores de indios. “Una mujer”, se ríe, “nos preguntó si habíamos hecho una obra en alusión a Milei, por el tema de los perros”.

Fuente: EL DIA

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