SOCIEDAD / Los puertorriqueños descargaron dos hora de filoso reggeaton sobre una multitud que desbordó la Plaza Moreno. El final fue con un mapping sobre el palacio y 15 minutos de fuegos. Las imágenes de la Plaza y la fiesta en Meridiano V.
20.11.2012 | 13.02
Por Pablo Spinelli
La banda Calle 13 a pleno, al terminal el show en Plaza Moreno (Foto: Guido Adler - vía Twitter)
La Plata tuvo su fiesta inolvidable para celebrar sus 130 años de vida. Y la presencia de Calle 13, la banda liderada por René Pérez, fue decisiva para que así sea. Durante dos horas los puertorriqueños descargaron sobre la multitud una sucesión de hits de su discografía que dejó satisfecho hasta el último de los espectadores. Plaza Moreno lucio a pleno, como pocas veces, con gente apiñada desde el escenario ubicado en el palacio de calle 12, hasta la Catedral, en 14.
Por primera vez en muchos años la propuesta para una celebración que ya es un clásico fue la de un número tan fuerte. René y sus hermanos llegaron a la ciudad para un show gratuito, mientras se encuentran en la cresta de la ola. Con millones de copias vendidas de su último disco "Entren los que quieran", y en el tramo final de la gira latinoamericana en la que lo presentan. La visita de este 19 de noviembre puede equipararse, tal vez, a la de Fito Páez en 1992, cuando presentaba el disco más vendido de la historia del rock nacional; o la que tres años más tarde protagonizó Soda Stereo.
Este desembarco tuvo varios capítulos si se tienen en cuentra el primer anuncio realizado por la Municipalidad, la posterior "supuesta suspensión" y la reconfirmación. Pero en cuanto al show y a su fans, comenzó a escribirse en la medianoche del domingo 18, cuando los primeros que quisieron asegurarse un lugar junto a las vallas, a dos metros del escenario, se ubicaron dispuesto a pasar casi 24 horas. Varias decenas los acompañaron desde las primeras del lunes.
Difícil es saber si aguantaron tantas horas, pero seguro es que tuvieron razón en adelantarse. Pasadas las dos de la tarde, a más de seis horas del show, la zona ya estaba colmada. El ritmo de gente caminando hacia el centro geográfico de la ciudad era incesante, y todo hacía prever una concurrencia extraordinaria.
Nadie difundió cifras, pero los asistentes pueden haber superado las 150 mil personas. Llegaron de todos los barrios de La Plata, pero sin duda también de Buenos Aires y el Conurbano. Interminables columnas de jóvenes caminaron por diagonal 74, desde la Terminal y la Estación de Trenes.
El éxtasis. La espera se hizo larga, hasta que a las 20.23, los acordes de "Vamo' a portarnos mal" sonaron y la masa de gente estalló en un grito ensordecedor. Desde ese mismo momento René Pérez, el carismático líder de la banda comenzó con sus fraseos filosos a desplegar su histrionismo.
Entre los temas que sonaron en el primer segmento aparecieron "No hay nadie como tú", "Digo lo que pienso", "Ven y critícame" -que incluyó una fuerte diatriba contra los medios de comunicación-, "Baile de los pobres" y "Pal Norte" -con un fuerte alegato político en defensa de los inmigrantes-. Casi el mismo esquema que la banda viene usando para abrir los shows de su gira latinoamericana.
A esa altura, la multitud iba y venía como una masa informe, con gente que pechaba por acercarse lo más posible al escenario, y otros que pugnaban por salir en medio del ahogo. Otros optaban por la vía rápida, que consistía en saltar la valla delantera para ser socorrido por el personal médico y de seguridad.
Al menos ocho ambulancias aguardaban a un costado del edificio municipal, junto a dos grandes carpas donde los heridos o descompuestos llegaban a ritmo constante. El agua que era lanzada a chorros en bidones, no alcanzaba a apagar tanta sed y calor.
Desde el escenario, Residente (René Pérez Joglar), su hermano Visitante (Eduardo Cabra Martínez), y su hermana Ileana Cabra Joglar, encendían aún más el fuego con su reggeaton. Así siguieron "La vuelta al mundo", en la que el cantante invitó a todos a dejar de hacer los que no les gusta, colgar una mochila y salir; "La cumbia de los aburridos"; y "La bala", un duro alegato contra las muertes violentas en América Latina, que René dedicó a Facundo Cabral, Mariano Ferreyra, los desaparecidos, y la mamá de Miguel, en referencia clara a Rosa Bru.
Fueron unos 20 temas a puro salto y sudor. Pasaron "Súbele el volumen a la música satánica", el que subió a tocar Martín, bandoneón de Bajo Fondo; "La perla", una canción que Residente dedicó a todos los barrios; el potente y político "El Hormiguero", con mención especial para el conflicto palestino - israelí; el pegadizo "Todo lo que hago lo hago por ti"; y "Atrevete-te".
El tramo final fue aún más intenso. "Estamo vivos" preguntó a los gritos René, por enésima vez, cuando volvió para los bises con la camiseta argentina puesta y una bandera de Puerto Rico en el cuello para la impactante versión de "Calma pueblo", dedicada a todos los estudiantes; y la emocionante "Latinoamerica", una canción escrita, según confesó René, la primera vez que salió a recorrer el continente, y que es sin duda el hit de su último disco. Más tarde twittearía: "Latinoamerica se escucho impresionante! Gracias a todos por haberla cantado con tanta fuerza!".
El "Argentina, Argentina" se mezcló con el grito de "Puerto Rico... Puerto Rico", y el clásico "el que no salta es un inglés". El saludo de René a ese momento de la multitud fue un comentario respecto a los puentes que lo unen con el país: "Ahora tengo familia acá -dijo, y todos pensaron en su novia Soledad Fandiño-, y estoy aplendiendo (sic) a tomar mate".
Y como de una fiesta se trataba, el cierre fue, precisamente, con "Fiesta de locos", una canción para bailar y saltar como lo hizo toda la banda, siguiendo los movimientos espasmódicos de su líder. "Viva Puerto Rico libre, viva Argentina unida", fue el saludo final para un show que quedará en la historia de la ciudad.
Una vez finalizado se realizó un mapping sobre el Palacio Municipal (técnica de gráficos computacionales en 3D sobre grandes superficies) y el tradicional show de fuegos artificiales, que duró cerca de 15 minutos a puro estruendo.
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