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"Juglareando": espectáculo para titiritero solista de Javier Villafañe y Daniel Melluso. Actor-titiritero: Daniel Melluso, del Teatro El Sombrero. Realización de muñecos: Marcelo Fernández. Música: Jean-Michel Jarre. Dirección: Lidia Reynal. Pasaje Dardo Rocha.
"Giuseppe Angiollino", el títere-maestro de ceremonias, plumero en mano, presenta en su mejor cocoliche las dos obras que conforman este espectáculo: La Plaza de los fantasmas y El Diablo de las tres colas.
La primera es una mezcla de telenovela para teenagers (Verano del...) y thriller psicológico (¿Le temes a la oscuridad?). El pelirrojo Juan Francisco está perdidamente enamorado de la chetísima María Florencia. Como aquellos caballeros de vieja estirpe, Juan Francisco deberá sortear varias pruebas antes de ganar el corazón de su damisela. Primero tendrá que confirmar la existencia de dos fantasmas (uno blanco y otro negro) que sobrevuelan la plaza a eso de las 5 de la tarde (hora lorquiana, si las hay), para luego terminar con ellos. Para colmo de males, el fantasma de color es anglosajón, y sólo se expresa en la lengua del Bardo, lo cual se convierte en un verdadero ídem para el pobre muchacho. Demás está decir que el amor es más fuerte, María Florencia lo premia con un estruendoso "chuick", y a tomar la leche.
En la segunda, un pobre panadero se enfrenta nada menos que con el mismísimo Lucifer, quien no quiere apoderarse de su alma sino de su pan (que para un panadero es casi lo mismo). El valiente panadero, que no tiene ni un pelo de zonzo (y de los otros tampoco) se las ingenia para "descolarlo" a Mandinga, que termina convirtiéndose en un pobre diablo.
El espectáculo es un verdadero "tour de force", ya que el actor-titiritero Daniel Melluso debe multiplicarse en una gran diversidad de roles, impostando una voz distinta para cada personaje, valiéndose de técnicas diferentes (pantomima, manopla, guante, varillas), y desplegando una enorme energía en las escenas que se suceden sin solución de continuidad. Los chicos se enganchan y participan con entusiasmo, y por arte de magia el titiritero logra que no se desborden (¡tarea nada fácil!). Una fiesta.
Sin ocultar su legítimo orgullo y antes de despedirse, Melluso anunció la inminente apertura de "El Teatrino", primera sala estable de Teatro de Títeres de la Provincia de Buenos Aires. Los títeres estrenarán casa propia, hazaña nada despreciable en los tiempos que corren.
Una vez terminado el espectáculo, los chicos, papis, tíos y abuelos protagonizaron otro mucho más siniestro que las historias de fantasmas y diablos que acababan de disfrutar. Para bajar los dos pisos del Pasaje hay dos opciones, a cual más azarosa: tomar el oscuro y vetusto ascensor o animárseles a las penumbrosas e interminables escaleras. Teniendo en cuenta que oscurece temprano, el descenso a las 6 y pico de la tarde resultó una proeza de turismo aventura. Los que llegamos indemnes damos fe del milagro.
Irene Bianchi
Fuente: http://www.eldia.com.ar/ediciones/20000603/espectaculos2.html
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