domingo, 26 de febrero de 2012

Vuela, vuela…


Entre los tantos tatuajes que tiene en su cuerpo, uno dice “niña mágica”, con letras mayúsculas pero diminutas. Está impreso en el dedo mayor de su mano izquierda y refleja en cierta medida, su esencia: “Todas tenemos una niña mágica. La tengo muy presente y yo estoy muy consciente de que nunca se me apague. La niña mágica es la que me hace jugar, me da liviandad y frescura. Eso sí: siempre trato de que esté alegre”, subraya la modelo y actriz Calu Rivero.

Y, la verdad, motivos no le faltan a esta mujercita para sonreír. Viene de un 2011 exitoso, donde fue una de las revelaciones del año por su papel en la tira El elegido. Y casi sin respiro, aceptó la propuesta del productor Quique Estevanéz para encabezar Dulce Amor, la nueva tira de Telefe, que va a las 22.30. “Estoy feliz, disfrutando de la novela y mi presente”, comenta.

Linda, sexy, carismática, fashion, Calu se convirtió en una de las chicas del momento. Es habitual verla promocionando algún producto de una gran marca, pasando música cual dee jay en fiestas top de Punta del Este o en una avant premiere porteña. Pero ahora ya no pasa de la mano del cantante Emanuel Horvilleur, de quien se separó dos meses atrás. Pero el amor quedó inmortalizado- con besos románticos incluidos- en el video Please me, del grupo Poncho, la canción que resultó ser el hit del verano.

Lo cierto es que la niña mágica sigue en alza y ahora tiene todo puesto en el trabajo. Enganchada con la historia de ficción –y como un servicio para los que todavía no la vieron en la tele- resume de qué va su personaje: “Natacha, es la hija del personaje de María Valenzuela y hermana de Carina Zampini, con quien se lleva pésimo. Va a tener una historia de amor con Juan Darthés, que hace de su chofer, pero que está en pareja con Laura Novoa. La idea es mostrar la diferencia de edad y de clases sociales. La vida del personaje es bastante compleja. Ella siempre fue la imagen de Bandi, una marca de golosinas de la que era dueño su padre. Cuando é fallece, ella decide desvincularse de la empresa y se va a Los Ángeles. Pero allá no le va bien y vuelve para buscar la herencia. Por otro lado, sufre de ataques de pánico y Darthés es el único que la calma. En lo físico, tiene un look muy Miami, con mucha lentejuela, y eso me divierte mucho”, describe con vértigo, sin pausa…

Pegaste una novela con otra. ¿No necesitabas unas vacaciones?

Después de El elegido me fui a correr una maratón a San Francisco. Ahí me quedé quince días, disfruté bastante pero no descansé. Volví, me salió esto…y preferí no tomarme vacaciones.

-Señas particulares-

Carla Soledad Rivero nació veinticuatro años atrás en Recreo, un pueblo que queda a 200 km de Catamarca. Allí –más allá que sus abuelos son muy importantes en su lugar-, Calu también dejó sus huellas: es la primera actriz catamarqueña que llega a la pantalla nacional y gracias al logro la nombraron ciudadana ilustre. “Me da mucha emoción y me genera mucha responsabilidad. Mi abuelo, que falleció hace poco, también fue ciudadano ilustre y fue el creador de eventos importantes a nivel cultural como el Festival del Color y el Festival del Cabrito”, comparte con entusiasmo.

Pero a los 6 años, Calu se mudó a Córdoba, donde pasó toda su infancia y adolescencia. En ese entonces su padre trabajaba para la municipalidad cordobesa y su mamá tenía un bar que se llamaba Rita. “Pero también tuvieron locales de Vitamina y John Cook. Papá siempre fue comerciante y mamá era gerente regional”, cuenta Calu, quien estudió en San Pedro Apostol y en el St. Patrick´s School: “Iba a un colegio que era más caro que las posibilidades que ellos tenían. De hecho casi todas mis compañeras vivían en countries y yo no”.

¿Te generaba algún conflicto la diferencia social?

No, me divertía mucho la situación de venir de un pueblo de provincia y mezclarme con gente de country. Siempre tuve ese poder de adaptación, esa facilidad para pasarla bien durmiendo una siesta en el campo o de vacaciones con una amiga en Punta del Este.

Calu también creció en un mundo de fantasía. Desde muy chica, afirma, se enamoró del arte y lo creativo: “En casa teníamos una sala para la creatividad, con el cartel y todo clavado en la entrada. Era un cuarto donde había desde telas a fideos…Nos pasábamos horas jugando con mi hermana, no veíamos tele. De hecho a los quince pedí como regalo una máquina de coser para hacer mis propios diseños”.

¿Te quedaste sin fiesta?

La hice también en el bar de mi mamá. Cuando terminó el secundario pensó en seguir diseño de indumentaria, pero como no se podía cursar en Córdoba, la única alternativa era Diseño industrial. “Pero un amigo de mi mamá me avivó y me preguntó si yo quería diseñar una licuadora, y estudiar física y química. La respuesta, obvio, fue que no, y así fue como me anoté para estudiar teatro en la Escuela Nacional de Córdoba”, recuerda.

¿Manotazo de ahogado?

Sí, ya había empezado un programa de moda que se llamaba Usted, donde yo era conductora (se emitió por Teleocho, el canal más visto de Córdoba)…Me divertía jugar con la moda y proponer y mostrar nuevos looks. Nunca me importó el qué dirán. A veces me afeaba con peinados raros, pero era parte del juego, de hacer ciertos personajes.

¿Y qué pasó con el teatro?

Me gustaba, pero en una parte práctica no me sentía del todo identificada. Entonces, otro amigo de mamá, Alfredo Casero, me dijo que tenía que estudiar con Norman Briski, en Buenos Aires y le hice caso. Así que con diecinueve años me puse a buscar departamento y me mudé con mi prima. Durante un año de repartí entre Córdoba y Buenos Aires, hasta que me di cuenta que no estaba en ningún lugar.

¿Y cómo fueron tus comienzos? ¿Te costaban los castings?

Sí, iba a los castings y no quedaba. Los de publicidad no los soporto. Mi representante me decía “Cuanto más veces vayas a casting, mas cancha vas a tener”. Y yo le decía: “Pero vos lo que no entendés es que cuanto más voy y no me quedo, más me frustro”. Hasta que entendí que si no quedaba era porque no estaba preparada. Y empecé a quedar cuando realmente adquirí seguridad en lo que hacía. Mi primer bolo fue en Son de Fierro, donde no tenía letra. Después trabajé en Patito Feo, Casi Ángeles, Champs 12, Alguien que me Quiera…Ahora estoy muy contenta y me apasiona. Me doy cuenta cuando termino de grabar y me quedo con una alegría y ahí digo: “Me encanta esto”…. A veces vuelvo en el auto y me miro al espejo y me veo sola, sonriendo. Y me digo: “¡Qué bueno poder trabajar de lo que me gusta!”.

No tenés tonada cordobesa…

Hice foniatría para no hacer siempre de la prima provinciana, pero la tengo. Cuando me relajo aparece.

¿Qué sentiste cuando te llamaron para El elegido?

Te pregunto porque fue unproyecto gestado por actores como Echarri y Seefeld… ¿Eras Cholula de ellos?

Admiro a todos los actores que estaban. Era muy fan y muy apasionada de los trabajos que hacían Leonor Manso y de pronto compartía camarín con ella, las dos solas. Me gustaba mucho la forma de trabajar de Leticia (Bredice) y muchas de mis primeras escenas fueron mano a mano con ella.

Tu personaje empezó siendo una frívola y terminó viviendo cosas muy fuertes que la hicieron cambiar…

Al principio la idea era que pasara por un aborto, pero al final la historia la llevó por el lado de la prostitución y de la trata de personas. Además tuve que cambiar el color de mi pelo y terminé platinada. No quería ponerme una peluca, me involucré con el personaje.

¿Sentís que este trabajo marca un antes y un después en tu vida?

Seguro. Lo mejor fue la libertad que tenía para proponer.

¿Y cómo te llegó la propuesta del video del grupo Poncho?

 Soy amiga de los chicos. Me llamó Zuker (Javier, el líder de la banda y DJ) y me dijo: “Me encantaría que seas la protagonista”. “Dale, vamos”, le contesté. Y fueron dos días de rodaje re intensos. Me dijo que tenía que terminar chapándome a un chico, que yo lo eligiera. Y cuando le conté a Emma (Horvilleur) me dice: “¿Cómo que tenés que chapar a un chico? ¿A quién vas a elegir?”. “No sé” le dije y me dijo: “Elegime a mi”. Y terminamos los dos en el video. Fue muy divertido, el director fue muy inteligente y genio, y nos dio la camarita para las escenas finales con Emma. “Ahora jueguen” nos dijo.

Y ahí se pusieron un poco hot…Sí, estuvo bueno…pero cuidado.

¿Qué dirán en tu pueblo?

(Risas) Mirá, cuando volví a mi pueblo quería estar con mis abuelos en el rancho y hablar. Levantarme a las seis de la mañana y conversar con ellos. Pero como todo el mundo sabía dónde viven, les pedía que no les avisaran a nadie que venía. Desde que murió mi abuelo, de todos modos no volví más. No me animo todavía. Allá están mi abuela y también mi tío Aldo.

¿Por qué no te animás a volver?

Porque ir a recreo era estar en el rancho, el rancho de mi abuelo.

-Nuevos horizontes-A medida que cae la tarde el patio de la peluquería Roho, de Palermo –donde transcurre la charla- se va llenando de gente. Aparece la booker (la que le lleva la agenda de la agencia Multitalent), una peluquería que le quiere hacer florcitas en las uñas y un hombre canoso, cincuentón y bien vestido que despierta curiosidad. ¿Será su representante? “No, es mi papá”, responde en voz baja Calu. Tímido, el hombre no prefiere hablar sobre su hija. En paralelo ella cuenta: “Mis padres siguen viviendo en Córdoba. Ahora solo están de visita”.

Contame cómo es esto de ser DJ…

Lo hago de atrevida nomás.

¿Cómo empezaste? ¿Te metió Emmanuel?

No, empecé antes de estar de novia con Emma. El me dio mucho de su música, como también Zuker. Escucho de todo, no tengo prejuicios. Me gusta mucho Charlotte Gainsbourg y Vanessa Paradis. Tengo millones de artistas en el iPod. También escucho a un francés que se llama Lio. Me divierte explorar. ¿Lo electrónico? No me gusta nada.

Hablando de Emmanuel, ¿me podés contar por qué se separaron?

Yo diría que estamos pauseados. ¿Por qué? Porque yo soy muy de vivir el aquí y ahora. Soy muy respetuosa con mi sentir y no me gusta alargar una relación cuando siento que está perdiendo intensidad. Prefiero pausear.

¿Vivían juntos?

No, a tres cuadras de distancia. No pasaba nada, ni malo ni bueno. Nos queremos mucho. Preferimos estar solos, que también está bueno. Sin sufrir y sin dramatizar.

Estuvieron como dos años juntos ¿separarte te afectó?

Estoy muy bien, me siento tranquila.

¿Ya no estás enamorada?

No sé si la palabra es no enamorada. Estoy muy enfocada en el aquí y ahora, y trato de que este presente sea lo más hermoso y alegre. Necesito que la persona que esté a mi lado esté en la misma frecuencia que yo.

¿Cómo te llevabas con su hijo y con su ex mujer, Celeste Cid?

Me llevo bien con toda la familia. Está todo más que bien.

Sigue llegando gente al patio y cada vez se hace más difícil mantener el clima de charla. Calu se distrae, y cuenta que tiene la piel seca porque viene de grabar una escena en un jacuzzi. Piden arrancar con la sesión de maquillaje. Pero antes cuanta cómo le picó el bichito de lo aeróbico: “Todo empezó por acuerdo con Nike y terminé muy involucrada con toda la actividad. Hoy tenía dos horas de más para dormir y decidí levantame para ir a correr. Lo máximo que hice fueron veintiún kilómetros y solemos trotar once quilómetros”.

¿Y cómo haces para grabar todo el día después de correr tanto?

Tengo una camita en mi camarín y ahí me relajo. Estoy sola, así que tengo mi música, mi mate y mis buzos…porque hay mucho aire acondicionado.

¿Y tenés alguna cábala?

No, creo en el Universo. Soy devota de la artista japonesa Yayoi Kusama. Ha hecho muchas intervenciones por el mundo y cree que los lunares son una forma de llegar a la infinidad. En homenaje a ella me tatue un lunar en el antebrazo izquierdo. Me lo hice junto a mi mamá, mi papá y mi hermana…Los cuatro tenemos el mismo símbolo. Para mí está buenísimo.

Una duda final: ¿Por qué te dicen Calu?

Por un personaje de una novela chilena que se llamaba tic tac. Me lo puso mi hermana y quedó.

Diario Clarin Revista Viva Domingo 26 02 2012

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