jueves, 28 de febrero de 2008

Cine de terror

Por Agustina Valsecchi

Adrián García Bogliano es un director de cine de terror platense al que me dió mucho gusto entrevistar. Sus películas fueron premiadas tanto en el país como en el exterior y la convicción y pasión en este género me impulsaron a compartir la nota con ustedes.

TERROR DE EXPORTACIÓN

Adrián García Bogliano es un joven director que apuesta al cine de terror más allá de prejuicios y limitaciones. Sus producciones cien por ciento platenses llegarán este año a Hollywood.

Una pequeña oficina al fondo de un local comercial muestra en sus paredes el fruto de los esfuerzos de la productora de cine de terror Paura Flics. Su director Adrián García Bogliano, tiene 27 años, ocho películas realizadas y el ambicioso proyecto de dirigir la remake de una de sus películas en Estados Unidos.

Continuador de los gustos cinematográficos familiares, los hermanos Adrián y Ramiro García Bogliano se interesaron desde pequeños en el cine de terror. Los clásicos del género de la década de los ‘70- ‘80 han sido referencias y culto para su formación profesional. Los programas dobles y triples de los cines españoles guardaban siempre alguna película que acrecentara su interés y la posibilidad de los videoclubes fomentó su fanatismo. Pero su inclinación por este tipo de cine guarda una cuestión política por ser el terror un género menospreciado y poco transitado en nuestro país.

“Siempre pasa que cuando hay una película buena, se relativiza el hecho de que sea de terror. Nuestra idea es reivindicar el género y trabajar en él”, afirma convencido el joven director.

Convertido en impulsor de una nueva generación de directores independientes, y con el reconocimiento de sus creaciones sobre sus espaldas, Adrián García Bogliano continua en la línea del cine de terror, convencido que “no existe ningún director de cine que haya transitado bien por muchos géneros”; la perseverancia y profundidad en un mismo género permite la renovación de elementos y un desarrollo más minucioso.

En 2004 una película le quitó el sueño: Habitaciones para turistas, un proyecto que llevó cinco años para concluirse y dinero de sus propios bolsillos para su financiación. Una historia de cinco chicas que viajan al interior de la provincia y deben pasar la noche en los dormitorios de una casa alquilada en la que se suceden sangrientas matanzas. Esta pesadilla fue una de las muy pocas películas latinas estrenadas en salas de Estados Unidos y obtuvo excelentes críticas que le depararon un éxito inesperado.

Desde hace dos años, la agencia norteamericana “The Collective” impulsa una remake con un presupuesto cercano a los tres millones de dólares, es decir, mil veces más que el original. Con una nueva perspectiva y un guión reelaborado en conjunto con profesionales norteamericanos, el único obstáculo parece ser la huelga de actores prevista en Hollywood para mediados de año.

EL ARTE DE PROVOCAR MIEDO

Asesinatos, persecuciones, soledad y oscuridad son elementos frecuentes en películas de terror. Sin embargo eso no asegura provocar en el espectador el efecto deseado. El arte está en la combinación adecuada y el momento preciso.

-¿Es más difícil provocar miedo que emoción o risa?-El terror y la comedia son los géneros más difíciles. La comedia tiene un timing propio que, si no se logra, el chiste no funciona. Son géneros con códigos muy complejos. A mí como fan del terror hay muchísimas películas que me gustan, pero hay pocas que me asustan.

-¿Qué es lo que te provoca miedo?-Tratar de encontrar por qué algo te asusta es muy difícil. El terror es un género que siempre he defendido porque una buena película te queda un buen rato en el cerebro, dá vueltas en la cabeza y ese vínculo te acerca mucho a un director o un guionista. Detesto las películas que uno las ve y a los cinco minutos se olvidó de todo. Pasan de largo muy rápido. Hay mucho cine que tiende a que se lo consuma con mucha facilidad, y de la misma forma uno lo elimina de su cabeza. Pasa en la medida en que las películas que tratan temáticas sociales o políticas agotan el tema, por ejemplo “Iluminados por el fuego” (N. de la R: película de Tristán Bauer que narra los recuerdos de un ex combatiente de Malvinas) agota el tema. Está tan expuesto lo que el director quería decir que el espectador no puede sacar conclusiones propias. Las buenas películas son las que plantean preguntas la que permiten seguirla después.

Además de los elementos recurrentes de las películas de terror, Adrián García Bogliano experimenta algunos otros que definen su estilo. “Creo que lo que te genera miedo es la identificación”, dice con seguridad y recuerda como ejemplo la última película de Quentin Tarantino “Death Proof” en se apuesta muy fuertemente a que el espectador empatice con los personajes antes que suceda un asesinato.

La contribución de algún elemento nuevo a los aportados por el cine norteamericano, japonés, italiano o español al género de terror, es una preocupación compartida por los realizadores jóvenes de Argentina.

LIMITACIONES DEL CINE ARGENTINO

Las limitaciones comerciales atentan muchas veces contra las buenas ideas locales. El hecho de que no exista una industria cinematográfica desligada del Instituto Nacional de Cinematografía y Artes Audiovisuales dificulta la financiación de los proyectos.

“A veces cuando se busca financiación afuera es una condición que la película esté en inglés y para conseguir financiación acá para un proyecto independiente se hace muy difícil. Una película que se haga directamente para video no tiene ningún interés para los productores argentinos”, dice García Bogliano con conocimiento de tema.

-¿Surgieron nuevas posibilidades luego del éxito de Habitaciones para turistas?-Lo que hemos conseguido con las últimas dos películas es una pequeña financiación en ambas para no tener que poner la plata de nuestro bolsillo. Es un paso muy importante que nos permite, si no dedicarle todo el tiempo que nos gustaría, si todo nuestro tiempo libre.

El tema de no tener todo el presupuesto a la hora de comenzar la película es casi un suicidio.

-¿Hasta qué punto una buena idea reemplaza a la falta de recursos?-Podés reemplazarlos en un punto, pero los directores de cine trabajamos con recursos que son caros. Una película que tiene un poco más de recursos y se ve mejor, gusta más. Nosotros terminamos Habitaciones… y tiene un tono de actuaciones diferente. Como es una película pequeña, mucha gente que la vio en Argentina criticó las actuaciones y a mí realmente me dolió mucho porque el trabajo de los actores fue impecable. Fueron cinco chicas filmaron una película a lo largo de tres años, y la gente que criticaba las actuaciones no se daba cuenta como habían pasado ese tiempo en sus actuaciones, porque mantuvieron una coherencia impecable.
Uno cuando ve una película independiente es más propenso a criticar.

-¿El prejuicio es mayor hacia el cine independiente o hacia el género?-Nuestras dos primeras películas tienen elementos que sorprenden y no son exclusivamente de género. Sobre todo Habitaciones… tiene un desarrollo del lado dramático de los personajes y las conexiones con la realidad cotidiana, y por eso se gana algunos adeptos extras.

La gente piensa que todo lo que hay en cine de terror es Martes 13, y realmente hay mucha cantidad y variedad de cine de terror.

De hecho entre sus futuros proyectos figura “No moriré sola”, una película filmada en 2007 que se ciñe más al subgénero de violación y venganza. Otra ambiciosa iniciativa es “ataúd Blanco”, una película que dirigirá el cineasta Daniel de la Vega sobre un guión escrito por los hermanos García Bogliano. Patagonik, la productora cinematográfica más grande de Latinoamérica ya cuenta en su agenda con este proyecto para el mes de abril.

(Esta nota fue realizada en febrero de 2008)

Fuente: http://blogsdelagente.com/agustinavalsecchi/2009/01/23/cine-terror/

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