viernes, 1 de febrero de 2008

“No estamos haciendo un trabajo social, estamos haciendo una obra de teatro”

Eva Halac, directora teatral

Reconocida por sus excelsas puestas como Sonata de Otoño o La invención de Morel o de óperas como Carmen, puso en escena con producción del Instituto Cultural de la Provincia de Buenos Aires, el clásico de Samuel Eichelbaum Un guapo del 900 , en una propuesta que incluye actores, vecinos, y que va al encuentro del público

Por Martín Wolf

¿Por qué la elección de Un guapo del 900?

De alguna manera es un personaje que es representativo, es casi emblemático, es parte de nuestros mitos fundacionales. Creo que el “Guapo” es un antihéroe, es muy rico. Es una obra maestra, una pieza de relojería, y hoy que el tema de la ética está tan bastardeado, que un personaje tan antihéroe ponga en su boca las palabras justas y que tenga principios a ese nivel…Me parecía jugado, me parecía interesante, válido. Es una de gansters. Cuando hice Moreira dije voy a hacer un western e hice un western, y acá quería hacer una de gansters, porque es un poco eso. Voy siempre en busca de un espectáculo, y acá era la de gansters, con coches, con tiros, con padrinos, con caballos

¿Cuál es la génesis de Un guapo del 900 ?

Esto empezó con Juan Moreira , en el verano del 2007, con la misma estructura: el espacio es al aire libre, el público en tribunas, un elenco grande y sumado al elenco escenas de conjunto con gente del lugar de cada localidad adonde íbamos. La idea es la utilización del espacio público, la calle como escenario, como reunión de los vecinos, como experiencia de comunidad es muy energizante, y a la vez, como ponés tribunas, tenés ya un marco dado. Todo lo que queda del otro lado es escenografía, es espacio escénico.

¿Cómo fue el encuentro con el público?

El “Guapo” se estrenó en San Andrés de Giles, seguimos en Bolívar, Olavarría, Junín, Coronel Suárez, Lanús, Almirante Brown y Avellaneda. Comenzó en el interior de la Provincia y terminó en el Conurbano. Fueron siempre dos funciones por localidad. Es un público familiar, con chicos en brazos, gente mayor. Es un público parecido en sí, es raro porque son lugares distintos.

La gente en general no conocía la obra y me gustó que compartiera el placer por ella. El público no conocía el material, y se disfruta mucho. Tenía mucho miedo al principio, pero la disfrutan… La obra estaba protagonizada por Joaquín Furriel, Betiana Blum, Antonio Grimau, a ellos se sumaba el elenco, más los vecinos que participaban…

¿Cómo fue el trabajo entre los vecinos / actores locales, el elenco, y los protagonistas?

Yo invito a los vecinos, que no son actores, a veces sí. La producción avisa que voy a llegar unos días antes para prepararlos, la gente misma se consigue los vestuarios. Ensayo el texto básicamente y viven la escena después, en vivo, ya estrenando. A veces los actores locales que se prestan para las escenas, en algunos lugares, son más jugados, o más actores, o más divertidos, o a veces más tímidos. Siempre es un estreno para todos, incluso para los protagonistas, ya que los lugares son distintos. Nunca sabés por dónde te metés, por dónde estás, la calle es muy grande, es raro para el elenco, porque entran al almacén de ramos generales y se encuentran con gente que no conocen, y para la gente que es del lugar y quiso participar también, ya que se encuentran entre un fuego cruzado con diálogos maravillosos escritos hace casi 60 años.

¿Lo comunitario está presente?

Si, es parte del proyecto, pero a partir de una reflexión posterior, cae la ficha en otro momento, a ellos (los vecinos) y a nosotros, de haber participado juntos en algo, de haber construido una obra de teatro. En el hecho artístico en sí mismo está el todo, no hace falta agregarle, me parece que se desmerece si se le agrega más, lo social me parece que siempre lo tiene, de lo contrario, no sería un hecho artístico. No hace falta hablar de eso, creo que apelo más a la emoción, a la sensibilidad de estar dentro de la obra, de estar frente a un público, de vivirlo, vivir y transformarse, por un día transformar todo, transformarse en otra persona y transformar el espacio publico en otro. Tendrá que ver más que nada con nuestra identidad, con temas que no son del orden de lo social, sino del orden filosófico, lo social por supuesto que está, existe. Yo no planteo eso, no voy a eso, y es algo que le aclaro a la gente con la que trabajo, que no estamos haciendo un trabajo social, estamos haciendo una obra de teatro.

¿Cómo es el espacio de representación? ¿Y cómo se realiza la selección?

Cuando tengo tiempo voy yo, de lo contrario va la producción y elige dos o tres lugares, o uno, porque a veces no hay, ya que yo no decido a las ciudades que va, eso es una cuestión política. Entonces el trabajo posterior es encontrar a partir de ese lugar: un empedrado, la calle, una ochava, una calle que se pierda y un balcón, o sea las necesidades de la puesta. Algunas tienen más vuelo que otras, trato de que todos los espacios sean originales, y no tener que construir; si no es posible, terminamos construyendo. Hacemos intervenciones escenográficas sobre el espacio, pero me parece que lo divertido es trabajar sobre el lugar. A veces llego al lugar que estaba elegido y lo cambio por otro, entonces te ponés a recorrer el lugar con el Secretario de Cultura o a veces el Intendente, en auto, y buscamos el espacio, todo el mundo opinando, los vecinos también, pero en general hay lugares que ya sabés que sirven, como las viejas estaciones de tren.

Y es un espacio raro, porque termina donde se termina el seguidor de luz, donde el seguidor se apaga ahí termina. En una función que hicimos, en Coronel Suárez, Joaquín siguió caminando hasta el final, cruzó las vías, pasó y entró al pueblo, el seguidor no se apagaba y cuando se apagó recién terminó, o sea todo era espacio escénico. Es un poco parecido a un set de filmación en realidad, un poco remite también a eso.

¿Cómo fue el proceso de ensayos, teniendo en cuenta que el espacio de representación siempre cambiaba?

Aprendí a trabajar adaptándome. El espacio es nuevo siempre, de hecho ya ensayamos en un espacio que no iba a ser el que utilizáramos, porque no se consiguen espacios tan grandes. No tenés tiempo de ensayar donde vas a estrenar tampoco, no podés cortar la calle, no podés ensayar realmente, no podes ensayar con sonido, no podés…En todo caso lo que hacés, como son muchos, es dividir; por eso te digo, es casi como en la opera, trabajás con los protagonistas, trabajás con el coro, vas fraccionando, eso si está ensayado y después se une al conjunto, a los actores locales. Ya están avisados desde el comienzo que hay que adaptarse a determinadas situaciones que pueden ocurrir o que no. Y suceden distintas cosas, hay personas que quieren quedarse en escena y no se van cuando tienen que hacerlo…Distintas cosas, también trabajas con caballos o con autos que pueden no arrancar, tanto los caballos como los autos son de cada ciudad o pueblo.

En Moreira nos ha pasado que en una escena, la única escena que era realmente a caballo completa: el caballo del amigo de Moreira se empezó a encabritar y el caballo se fue, se fue de la escena, se fue hacia la zona de las luces y entonces el actor, Palomino que es quien hacia Moreira, se fue y lo siguió, no se iba a quedar ahí solo, y luego volvieron, y empezaron de nuevo la escena y estuvo todo bien, pero estas cosas pueden ocurrir, tenés que saber adaptarte. Los actores están avisados, todo el tiempo que ensayé les estuve hablando de las cuestiones que tiene este tipo de trabajo. Los actores hasta que no lo hacen, no saben qué están haciendo, ni por qué lo tienen que hacer de esa manera, ni por qué la puesta es así, había dos o tres que ya habían estado en Moreira , es decir que entendían, pero el resto no sabe lo que se va a vivir hasta que se vive . Es una vivencia muy fuerte, estás frente a dos mil quinientas personas, caminando por una calle de verdad, subiéndose a un coche de verdad…La verdad que es difícil de imaginar cuando estás ensayando en realidad… bueno, hay mucha situaciones que se entienden, se valorizan después de estrenado.

¿Por qué utilizaste recursos audiovisuales?

Las escenas audiovisuales son parte de la poética más que una necesidad, de hecho son escenas inventadas, me parece divertido hacerlas de esa forma, y también es un descanso de las escenas en vivo, que son muchas, y ayudan como puente entre una escena y otra. Son como separadores.

¿A qué se debe el cambio entre tus producciones anteriores y las actuales?

Son distintas cosas, son distintas estéticas, pero conserva en común con los anteriores trabajos que el autor siempre está. Y después, el trabajo estético lo sigo buscando, son otros temas, pero no lo siento tan distinto, ni ajeno. Yo trabajé mucho en la ópera, con mucha gente. Éste, de algún modo, también es un trabajo como de regiseur, es más parecido a la dirección de una ópera que al teatro, porque tiene esa misma estructura: las escenas corales, los duetos, de alguna manera tenés lo que sería un musical. Es una obra de teatro, sin embargo tiene la estructura de un musical, con el contenido de una obra de teatro. Hice muchas óperas, ahora que lo pienso pasa mucho por ahí.

¿Qué planes tenés para el futuro?

No lo sé, con todas las cosas que hice este año… va el año pasado, que no me quedó resto para programar el 2008. Tengo que pensar…y rápido, porque tengo que pagar el alquiler de mi casa, pero no sé qué hacer… Igual, la energía también te devuelve energía, pero necesito otro tipo de reposo para poder pensar qué hacer, no sé… ¡Dios dirá!

Fuente:

Revista Nro. 2// Febrero de 2008

http://www.160-arteycultura.com.ar/old/anterior/n2/divan1.htm

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