viernes, 6 de noviembre de 1998

A los pies de Buenos Aires

Viernes 06 de noviembre de 1998 | Publicado en edición impresa

Desde hoy, dos estrellas mundiales de la danza se enfrentarán en los escenarios porteños: en el Luna Park, Julio Bocca, y en el Colón, Mikhail Baryshnikov

"Cuando no me interese bailar, dejaré", dijo Mikhail. Foto: Sergio Llamera

Buenos Aires tendrá oportunidad, este fin de semana, de ver a dos de las más grandes estrellas mundiales del ballet en un duelo de titanes entre Julio Bocca y Mikhail Baryshnikov, quienes actuarán aquí casi simultáneamente. Hoy, a las 21, Julio inicia su temporada en el Luna Park, con un primer programa que incluye "Don Quijote", "Suite Generis" y "Tarde en la siesta", coreografías de AlbertoMéndez, "Consagración del tango", de Ana María Stekelman, y "Desde lejos", obra de Mauricio Wainrot. Esta programación se repetirá mañana, en el mismo horario; el domingo, a las 19, y el martes y el miércoles, a las 20.

Por su parte, Mikhail estrenará mañana, a las 20.30, en el Teatro Colón, su programa de solos, compuesto por "Tryst", de Kraig Patterson, con música de Bach; "Dance with Three Drums and Flute", coreografía de Tamasaburo Bando con partitura de Rosen Tousha; el fragmento "In memoriam de Jerome Robbins", con obras de este creador recientemente fallecido, donde incluye partes de "Other Dances", con música de Chopin, y "A Suite of Dances", con música de Bach, y "Heartbeat:mb", sobre una idea de Christopher Janney, dirección coreográfica de Sara Rudner y música de Samuel Barber, además de los latidos del corazón del propio Baryshnikov que transmite a través de electrodos colocados sobre su pecho. Las siguientes funciones serán el domingo, a las 17, y el martes, a las 20.30.

Junto al bailarín ruso actuará el White Oak Ensamble, integrado por los violinistas Conrad Harris yJennifer Frautschi, el violista David J. Bursack, el violoncelista Adam Grabois y el pianista Pedja Muzijevic, que interpretarán obras de Mozart, Brahms y Ginastera.
"Julio es extraordinario"

Ayer, en una conferencia de prensa, sencillamente vestido, con leve sonrisa y voz decidida, Baryshnikov se refirió a su virtual competidor en este fin de semana en el que Buenos Aires tendrá dos de los mejores exponentes del ballet internacional. "Es un bailarín extraordinario -destacó-. Lamentablemente, hace diez años que no lo veo actuar. Sólo nos hemos encontrado socialmente. Pero apenas llegué me encontré con un regalo encantador de Julio y la invitación a sus funciones, cosa que haré y que me dará, al fin, la ocasión de verlo bailar y de saber qué está haciendo actualmente con la compañía que fundó."

Baryshnikov dijo que en su debut en el país, en 1978, cuando vino con obras de Balanchine yRobbins, junto a Patricia McBride, estaba buscando "una transición hacia otros estilos, como los de los coreógrafos cuyas obras bailé. Luego, en 1994, vine con mi compañía, el White Oak Project, con piezas de danza contemporánea. Ahora lo hago con solos. De modo que siempre deseé mostrarles mis diferentes facetas. Lo único que no hice aquí fue un ballet clásico completo. Pero en cada oportunidad traté de compartir con ustedes cosas nuevas que me apasionaban, como lo que ahora haré."

Mikhail acaba de participar del Festival de Wuppertal, Alemania, que organizó Pina Bausch para celebrar los veinticinco años de la formación de su compañía.

"Fue una experiencia maravillosa -señaló- encontrarme con muchos amigos, con esa gran mujer que es Pina, a quien admiro y respeto, y de haber pasado largos días y cortas noches, porque no nos alcanzaba el tiempo para disfrutar de charlas y estar juntos. Allí interpreté el solo "Unspoken Territory", de Dana Raiz, y compartí la velada con William Forsythe. Espero, aunque sea dentro de diez años, hacer algo con Pina. Hace años que queremos trabajar juntos, pero aún no hemos podido. Ya se dará."
Al ritmo del corazón

Respecto de "Heartbeat:mb" (las iniciales de su nombre), explica que su amiga y coreógrafa Sara Rudner se le acercó para proponerle cristalizar un proyecto del diseñador de sonidos Christopher Janney con electrodos que emitieran los latidos del corazón del bailarín. "Como el ritmo cardíaco varía según días y movimientos, sobre un bosquejo hecho previamente trabajo improvisando en cada función. 

Así como cambian los latidos acelerándose o ralentándose , así varía mi danza." No dejó de bailar clásico (en 1990) porque el físico ya no le daba. "Podía hacerlo tranquilamente y estaba muy bien -indicó-. Pero mi interés por la danza contemporánea se incrementó cada vez más, hasta que decidí seguir ese camino. Desde que llegué a los Estados Unidos, en 1974, de inmediato hice, a la par del clásico, obras de coreógrafos de danza moderna, que me fascinan, como PaulTaylor, Glen Tetley, Twyla Tharp, Merce Cunningham, John Butler, Martha Graham y otros. 

Toda esa experiencia y el impulso que me dieron los creadores contemporáneos me dio confianza para iniciar un nuevo rumbo con el White Oak Project que, sin dudar, formé en 1990 para ideas experimentales y piezas de danza moderna. Mi vida es seguir adelante. Sólo pienso en el hoy y ahora me siento muy cómodo como bailarín de avant-garde . No hago proyectos a futuro, no me interesan fechas ni celebraciones. Vivo el presente y éste es el mío, que me encanta. Cuando un día me despierte y sienta que ya no me interesa bailar, dejaré. En tanto, aquí estoy."

No le preocupan sus 50 años. "Cuando se es joven -puntualizó-, se tiene mucho vigor y se tiende a sobrebailar, a poner energía en todo. A medida que pasa el tiempo, las cosas se enfocan distinto, se concentran y se entienden de otra manera. Un ejemplo es el flamenco: cuando son jóvenes, los bailarines son brillantes en su zapateado y ese fuego casi descontrolado, pero a los 50 o 60 es cuando se ve al verdadero artista."

No le interesa hablar de Rusia ni de política:"Ustedes saben como yo qué está pasando allá y cómo le cuesta adaptarse al cambio", afirmó.

Moderno, no clásico

Baryshnikov sostuvo que no va a ver ballet clásico; menos, al Kirov (de donde él surgió) y al Bolshoi. "Supongo que seguirá habiendo buenos bailarines provenientes de una excepcional escuela -consideró-. Quizás algún día encuentren el coreógrafo que corresponde, que tenga otra visión para abrir otro capítulo en la historia de la danza."

Hace 25 años que se fue y no le interesa regresar. Sólo el año pasado fue a Riga, Latvia, donde nació. Pero explica que a la hora de estar allí se dio cuenta de que no se le movía un pelo y que nada tenía que ver con esa tierra. "Pasé media vida en los Estados Unidos y ahora mi casa es ésa. Trato de mantener mi privacidad, de criar a una manada de chicos (tiene cuatro, tres mujeres y un varón) y, en los momentos de ocio, de jugar, muy mal, al golf."

Nada de tango

Por último, dice que aunque le costara la vida, jamás podría bailar el tango, aunque se emocionó profundamente cuando pudo descubrir, en la Academia de Música de Brooklyn, "María de Buenos Aires", la operita de Astor Piazzolla y Horacio Ferrer. "Los tangos de Piazzolla me oprimieron el corazón, pero de allí a interpretarlos en danza, no... Nunca lo haría..."

Baryshnikov dijo que por el momento no ha pensado en dejar de bailar, aunque admitió que en el futuro no descarta volcarse al "teatro vivo" y experimental, centrado en el cuerpo, y cercano a las obras de la alemana Pina Bausch.

El bailarín ruso admitió que no planea volver a trabajar en cine, donde protagonizó películas como "Sol de medianoche" y "Momento de decisión", entre otras, sino "seguir investigando las posibilidades del movimiento", según destacó.

Finalmente, Mikhail recordó sus dos anteriores visitas a la Argentina, en las que también actuó en el Teatro Colón, y admitió que está "muy emocionado" por el regreso. Tampoco tuvo problemas en reconocer los nervios que le sigue provocando subir a bailar a un escenario.

Desde hoy, entonces, la pelea de fondo de la danza internacional se dará cita en Buenos Aires, con pocas horas de diferencia y a escasas cuadras de distancia: en este rincón, el argentino Julio Bocca, y en el otro, el ruso Mikhail Baryshnikov. Sin protectores bucales ni guantes de box. Apenas con sus cuerpos y todo su enorme talento. Sin vencedores ni vencidos, y un solo ganador: el público. .
Silvia Gsell

Fuente: http://www.lanacion.com.ar/116919-a-los-pies-de-buenos-aires

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