sábado, 11 de abril de 2015

De la tele a las plazas públicas

Los tres galanes harán por primera vez Shakespeare. Se trata de “Julio César”, que harán a partir del sábado en lugares al aire libre del conurbano


Juan José Santillán

"Soy Bradicárdico". Esto no es la presentación de un archienemigo de Aquaman, ni un personaje de la tragedia griega. Es el mal que le pone las pulsaciones por el piso a Osvaldo Laport, uno de los protagonistas de Julio César, de Shakespeare, junto a Gonzalo Heredia y Fabián Mazzei. Los compañeros galanes tratan de levantar con cricket a este César en versión Laportiana que se queda sin aire en pleno ensayo. El sábado próximo estrenan y la puesta de Eva Halac fue pensada para espacios abiertos en el conurbano puro y duro (Berazategui, La Matanza, Moreno, etc). Piensan en una convocatoria de tres mil espectadores por función y un "Dictador" en estas condiciones deambulando, por ejemplo, por la avenida 14 de Berazategui, está condenado a cualquier cosa, menos ‘al éxito'. Además, los tres no sólo interpretan por primera vez algo de Shakespeare, también debutan haciendo teatro al aire libre. Ni la Fura dels Baus, en los ‘80, asumió tales riesgos con sus intervenciones al aire libre.

 ¿Cómo se llevan tres galanes de televisión con Shakespeare?

Laport: Sin intención de herir la susceptibilidad de nuestros autores, con quienes tantas experiencias vivimos en novelas, es un privilegio decir textos tan actuales, tremendos y jugosos. 
Heredia: Los rótulos quedan afuera, porque ser “galán” no importa, esto es Shakespeare. Más allá de la puesta, también la adaptación de Eva es actual, con una imagen muy contemporánea. 
Laport: Vivimos en una plaza con ciertos esquemas y de pronto somos “galanes de televisión haciendo Shakespeare”. Pero lo cierto es que él escribió para el pueblo. Y justamente esta obra la vamos a exponer en la calle, con entrada gratuita, con una fusión de todo tipo de público.
Mazzei: Cuando se empieza en esta profesión, arrancás leyendo Shakespeare. Que te llegue un material como éste es para un actor como jugar en primera. En total, somos quince actores en el elenco y en cada localidad se convocan actores de escuelas locales y vecinos. 
Laport: Confieso algo, aunque parezca que tenga la autoestima baja.

¿No eran las pulsaciones?

Laport: Sí, también, pero en un momento le pregunté a Eva: “¿Por qué a mí?”.
¿Y?
Laport: Me dijo que Shakespeare escribía para la masa y que yo era popular. Entonces me sentí completamente privilegiado. 
¿El resto también pensó “qué hice yo para merecer esto”? ¿Les dio miedo?
Mazzei: Miedo no, porque habría que buscar otra profesión. Respeto, sí. Es un clásico.
Heredia: Bueno, hay algo de eso. Al menos a mí cuando me convocan para Shakespeare, Molière o para una telenovela siempre me pregunto ¿por qué a mí? Después te das cuenta de que tenés herramientas para hacerlo.

Hablaban de una “actualidad” en la obra. ¿En qué la ven?

Mazzei: En las conspiraciones por el poder. A César lo quieren matar porque lo acusan de tirano.
Laport: Uno la ha sufrido, aquí, en nuestra plaza, y en cualquier otro rincón del planeta. 

¿Y tu versión de Julio César?

Laport: Tengo doscientos ejemplos para darte. Julio César es uno más de los que estamos acostumbrados a padecer en nuestra realidad. No sólo en política, sino lo que ves en los medios. Por eso hablo de textos auténticos que no han perdido vigencia. 


¿Les da un valor extra trabajar con estos materiales?

Laport: El prestigio no existe. 
Heredia: En nuestro gremio tampoco. Al actor que antes se mufaba de la tele después lo ves en carteles publicitarios en avenida Lugones. “¿No era que vos no transabas?” Después de eso, ya está. 
Mazzei: Es algo personal, tiene que ver con la madurez. No en hacer algo por el prestigio. Muchas veces, te entregan un Martin Fierro y te pensás que sos prestigioso o que sos el elegido. Nada que ver.

¿Les pasó alguna vez de ser premiado por algo que ustedes pensaron que no estaba bueno? 

Heredia: La mayoría de las veces digo eso de mis trabajos. Una vez me dieron un premio y no sentí que era el mejor trabajo que hice. 


¿Después de Shakespeare, vuelven al ring de la televisión?

Laport: Después de lo que dije de los autores nacionales, no creo (ríe). Hoy no pasa por los autores la televisión nuestra, pasa por los productores que están detrás de cuánto miden. Entonces las producciones entran y salen del aire sin un tiempo de maduración necesario para un autor, o un libro. 

 ¿Tanto cambió la tele con respecto a la época de tus éxitos?

 Laport: Muchísimo. Fíjate que ahora el éxito es Onur y Sherazade. Yo creo que fui un privilegiado, porque en aquella época habían otros tiempos. Fíjate que el éxito de Las mil y una noches es porque su historia rescata los valores, los silencios. Ahora todo es rápido, sin respirar. Vamos, vamos, vamos. Te apuran todo el tiempo

¿”Lobo” fue un cachetazo para ustedes?

Laport: No, en lo personal fue lo mejor que hice. Lobo tuvo, a las 23 horas, entre 12 y 13 puntos de rating, y hoy un éxito ronda los 10 puntos.

¿Consideran que fue una tira bisagra en el pronóstico que hacen acerca de la caída de calidad del medio?

Laport: Claro que sí.
Heredia: Pienso de otra manera. Con respecto a mi experiencia, fue un cachetazo necesario porque venía de Valientes y de Malparida. En el medio tuve a mi hijo. Y si volvía a hacer un éxito me hubiese hecho mal, me hubiese sacado la ambición artística. Para mí un artista necesita sentirse incómodo todo el tiempo, buscar caminos. Después de Lobo, que fue la primera vez que me tocó vivir una impensada realidad con un programa, compré los derechos de una obra de (Harold) Pinter (se refiere a la obra “El Montaplatos”, estrenada en el teatro Piccolino durante la temporada 2012). Fue una de las cosas más lindas que hice, y lo considero un gran trabajo. Creo que el artista al hecho traumático lo convierte arte, en algo bello. 

¿Viste “Birdman”?

Heredia: Sí, claro. Tuitié que para mí Birdman es una película sobre una obra de teatro que no se hizo. Me gustó mucho. 
Por lo que me contás de tu refugio en Pinter, es similar al personaje de Michael Keaton versionando a Raymond Carver.
Heredia: Sí, me identifiqué totalmente. Tendría que haber filmado lo que me pasó en ese tiempo.


LA TRAMA DE UNA CONSPIRACIÓN

"La tragedia de Julio César", de William Shakespeare, se basa en la conspiración que mató al Dictador Romano. Un asesinato llevado a cabo por un grupo liderado por Bruto. La fuente de Shakespeare para esta obra fueron Las vidas paralelas, de Plutarco. El dramaturgo también muestra el derrotero de Marco Antonio, quien expone la conspiración frente al pueblo a través de un monólogo y da inicio a una guerra civil. Es una obra donde los tres personajes comparten el protagonismo.

En la adaptación de Eva Halac está ambientada en la actualidad y utiliza como marco escenográfico fachadas de edificios y espacios urbanos de cada localidad, intervenidos artísticamente y las escenas podrán verse en simultáneo en pantallas a través de cámaras que transmiten en vivo. 

Los actores de apoyo de la función de estreno serán Marcos Horrisberger, Fernando Davobe, Ariel Staltari, Guillermo Aragonés, Federico Lama, Ernesto Meza, Martí­n Gervasoni, Gastón Re, Eliana Murgia y Emilia “Picky” Paino, con la colaboración de Luciano Ricio, Mora Monteleone y Sebastián De Caro. La música está a cargo de Oliverio Sofía, Miguel Rausch, Martín Keledjian, Georgina Díaz, Muma Casares y Gustavo García Mendy en música original y dirección musical, con escenografía de Andrés Díaz Mendoza, vestuario de Mariana Pérez Cigoj, iluminación de Ernesto Bechara, sonido de Sebastián Salaberri y maquillajes y peinados de César Rajoy.

 Luego de la presentación en la localidad de Moreno, de “Julio César” subirá a escena el sábado 25 en el nuevo Edificio Municipal de Berazategui a las 19 y 21,  el jueves 30 en el Playón Municipal en Caseros, del municipio de 3 de Febrero) a las 19 y a las 21. Ya en mayo, la gira sigue el sábado 2 en la Escuela de las artes en San Nicolás y el sábado 9 en la municipalidad de La Matanza.

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