jueves, 4 de septiembre de 2014

"El Cigala" Un cantaor apasionado

EL CIGALA EN LA PLATA

Referente indiscutido del flamenco, el madrileño presentará en el Teatro Argentino su último álbum, “Romance con la Luna Tucumana”, en el que aborda obras del cancionero folclórico y tanguero


Por MARIA VIRGINIA BRUNO

Una frase sencilla pero contundente es su definición más acabada sobre qué o quién es. “El Cigala es alguien que vive por y para su arte”, se describió, en diálogo exclusivo con EL DIA, a horas de desembarcar en la Ciudad. Diego Ramón Jiménez Salazar, el cantaor de los pelos al viento y de las joyas de oro, renovó al flamenco con su aire personal, sacándolo a pasear, fusionándolo con ritmos y sonidos de diferentes partes del mundo, entre jaleos, aplausos y popularidad.

En el marco de una gira internacional, que lo tuvo la semana pasada en Australia y que próximamente lo tendrá en Canadá, este referente artístico madrileño presentará el sábado a las 21 en el Teatro Argentino su último disco, “Romance de la Luna Tucumana”, ganador del Grammy 2013 al mejor álbum latino y en el que aborda obras del cancionero folclórico y tanguero nacional.

Su visita a La Plata será una excusa para revivir junto al público platense una larga trayectoria que incluye diez discos, entre ellos el súper ventas que lo catapultó a la fama internacional, “Lágrimas Negras” (2003), y en el que colaboró con Bebo Valdés, su “maestro”, de quien tanto le dolió su muerte, el año pasado.

El Cigala aseguró que haber conocido al pianista cubano fue un antes y un después en su vida y profesión porque “significó una apertura hacia otros mundos musicales y una invitación para transcender el flamenco”, además del “gran honor de conocer a una leyenda viva de la música”.

A raíz de sus asiduos viajes a esta parte del Atlántico, el artista indicó que “no pude más que rendirme a la riqueza musical de esta tierra”, motivo suficiente para registrar en 2010 “Cigala & Tango” en vivo desde el Gran Rex, una producción que le valió dos premios Grammy Latino, y en la que estuvo acompañado por argentinos de la talla de Andrés Calamaro, Néstor Marconi y Juanjo Domínguez, con quienes interpretó en clave flamenca música de Gardel, Astor Piazzolla o Atahualpa Yupanqui.

CON GANAS DE MAS

El cantaor dijo que después de esa experiencia “me quedé con ganas de interpretar folclore argentino” y tras una búsqueda por la rica historia de esta música local editó un homenaje al país que además de otros tangos que le quedaron pendientes -como “Los Mareados” o “Naranjo en Flor”- incluye perlas del repertorio popular como “Balderrama” o “Canción para un niño en la calle”, en la que la Negra Sosa “regresa” del más allá para cantar a dúo con el español.

“No tuve el placer de conocerla en vida, ella se fue sin que pudiéramos tener un encuentro personal pero gracias a su hijo, Fabián Matus, a quien desde aquí le mando un abrazo y le agradezco de nuevo sus desvelos, pude tener la voz de su madre en mi disco. No te puedo decir qué me enamoró de Mercedes pero sí te puedo preguntar ¿A quién no enamoró?”, reflexionó.

En su “Romance con la Luna Tucumana”, Diego El Cigala va un paso más allá y sorprendió a medio mundo con la decisión de incorporar en su producción una guitarra eléctrica.

Su vida, remarcó, es a “todo o nada”, como la persona apasionada que dice ser, y el sonido twang que sumó gracias a Diego García (el “Twanguero”) le llegó al alma y ya no pudo echarse atrás. Probada la “experiencia” con una serie de recitales en Argentina, las excelentes críticas fueron el último envión para decidirse a registrarlo en una placa.

Sus últimos tres trabajados fueron editados “salteando” a las discográficas, una decisión que justificó con un trabajo “mucho más libre y sin presiones de ningún tipo”. Claro que esta elección mucho tiene que ver la crisis económica que atraviesa España, un país en el que según manifestó “han muerto las posibilidades de desarrollar la música y la cultura en condiciones dignas”.

Cansado de esta situación, El Cigala decidió pedir la ciudadanía en República Dominicana, una patria que le dio la bienvenida el año pasado y en la que pasa sus días con su mujer y sus dos hijos más chicos, de 17 y 18 años. El mayor, que vive en España, ya lo ha hecho abuelo en dos oportunidades, y se ríe de su doble título a sus jóvenes 45 años.

Afortunado por poder desahogar sus sentimientos a través de la canción, el madrileño remarcó que “es todo un lujo poder dedicarse a la música en cuerpo y alma” y dijo que abajo de los escenarios es “un ser humano con virtudes y errores” como todos y que todavía le quedan “muchos sueños por cumplir, tantas músicas por interpretar y tantos países por recorrer...”. ¡Olé!

Un homenaje a Paco de Lucia

Al Cigala lo marcó a fuego la muerte de Paco de Lucía. “Se fue un amigo y nos dejó un legado musical de valor incalculable, y al flamenco pilares para poder seguir creciendo”, reflexionó el cantaor que, en su homenaje, editó “Vuelve el flamenco”, con el que “volvió” a sus orígenes. “Sentía la necesidad de hacerlo pero también me encanta complacer a mi público”, aseguró.

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