lunes, 22 de septiembre de 2014

“Brillantísima”, una revista devaluada

EN “BRILLANTÍSIMA TIENE UNA FLOR”, LA CUERDA DEL HUMOR ES DEMASIADO BÁSICA Y PREVISIBLE

Por Irene Bianchi 

“Brillantísima tiene una Flor”. Elenco: Carmen Barbieri, Florencia de la V, Federico Bal, Mariquena del Prado, Lorena Liggi, Celeste Muriega, Gustavo Monje, Julián La Bruna, Martín Spicki. Música: Daniel Vilá. Escenografía: Daniel Feijóo, Diseño y creación de vestuario: Gabi Girl’s. Coreografías: Leandro Angelo y Fabio Angelo. Dirección general: Carmen Barbieri. Teatro Municipal Coliseo Podestá. 

“Dos grandes divas de la escena nacional se unen por primera vez sobre un escenario para presentar la mejor revista de los últimos tiempos. Florencia de la V y Carmen Barbieri. A ellas se suma la atracción del espectáculo, Sergio Denis”. Así reza el programa de mano de “Brillantísima”. Más allá del autobombo, vale aclarar que Sergio Denis brilló por su ausencia. En cuanto a “la mejor revista de los últimos tiempos”, habría que aclarar qué lapso abarca eso de “los últimos tiempos”. Para quien tuvo la suerte de disfrutar de la tradicional Revista Porteña, con esculturales vedettes como Nélida Lobato, Ambar La Fox, Nélida Roca, las hermanas Pons, las hermanas Rojo, entre tantas otras, y magníficos capocómicos como Dringue Farías, Tato Bores, Pepito Marrone, Adolfo Spray, 

“Brillantísima” es una versión desmejorada y deslucida. El chispeante y sarcástico monólogo político, ha sido reemplazado aquí por una charla de peluquería sobre los chismes de la farándula local: quién se acuesta con quién, quién se operó (Carmen hizo un excesivamente pormenorizado racconto de sus últimos retoques), quien le metió los cuernos a quién. Los guionistas parecen los panelistas de “Intrusos” o de “BdeV”. 

Hablando de sus respectivas siluetas, Flor de la V confiesa: “Estoy a tres vómitos de mi peso ideal”. Edificante comentario en una época signada por los trastornos alimenticios. No a lugar. La misma Flor comenta que Fariña no lo está pasando nada bien en prisión, por un supuesto acoso sexual de sus compañeros.  A uno puede caerle bien o mal el ex de la Jelinek, pero de ahí a hacer humor con las violaciones carcelarias, hay un trecho. Pésimo gusto. Carmen recuerda a su padre, canta unos tangos de su abuelo, cuenta que tiene un novio joven que la atiende bien. Eso. Todo autorreferencial. Escasa creatividad. 

La escenografía, igual que Sergio Denis, brilla por su ausencia. Tres escaleras, una mesa, un par de sillas, un carrito y un telón. ¿Será la de gira? Tampoco son buenos los sketches cómicos, que ofician de separadores. No porque los actores no lo sean, sino porque los guiones son paupérrimos. A veces uno se siente en una casita de fiestas infantiles, con animadores que se matan por movilizar a la platea, con magros resultados. La cuerda de humor es demasiado básica y previsible. 

En cambio, y por contraste, resaltamos el excelente cuerpo de baile, las variadas y atractivas corografías, y el maravilloso vestuario. Impecables estos rubros. Párrafo aparte merece la labor cómica de Mariquena del Prado, creación del actor Horacio Sansivero, una “Drag Queen” antológica, que ya desde la vereda ambienta y crea el clima, marcando los momentos más divertidos de “Brillantísima”. Chapeau! 

“Brillantísima” opaca el género.

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