domingo, 3 de agosto de 2014

Cuerpos que hablan: "58 indicios sobre el cuerpo"

Domingo 03 de agosto de 2014 | Publicado en edición impresa

Teatro

Por Federico Irazábal  | Para LA NACION

"58 indicios sobre el cuerpo" / Concepción y dirección: Emilio García Wehbi / Texto: Jean-Luc Nancy / Performers: María Elena Acuña, Pedro Antony, Ana Balduini, Priscilla Bello, Romina Bloise, Carolina Silva Carbone, Camila Carreira, Eva Carrizo Villar, Alejandra Ceriani, Romina Ciera, Hernán Costa, Érica D´alessandro, Maximiliano de la Puente, Mateo De Urquiza, Felipe Diaz, Fernanda Díaz, Ingrid Ditisheim, Héctor Drachtman, Verónica Dragui, Luciana Estévez, Alejandra Ferreyra Ortíz, Araceli Flores, Bárbara García Di Yorio, Emilio García Wehbi, Martin Gross, René Guerra, Maria Heller, Cintia Hernández, Hernán Herrera, Leandro Ibarra, Eliana Ruth Kopiloff, Michelle Krymer, María Luna, Vivian Luz, Mariana Maciel, Horacio Marassi, Melina Marcow, Adriana Miñones, Merlina Molina Castaño, Mariana Moreno, Eliana Niglia, Daiana Peralta, Abigail Persico, Caymo Pizarro, Federica Presa, Sebastián Raffa, Juan Pablo Ramirez, Julieta Ranno, Mariano Rapetti, Agustin Repetto, Lucrecia Sacchelli, Francisco Sendra, Juan Pablo Sierra, Amalia Tercelán, María Thompson, Lucía Tomas, Paula Triñanes, Sara Valero Zelwer, Magui Vittar / Música: Jordi Savall / Producción ejecutiva: Julieta Potenze / Coreografía: Alejandra Ceriani, Alejandra Ferreyra Ortiz y Julieta Ranno / Sala: Timbre 4 / Funciones: domingos de agosto, a las 19 / Duración: 180 minutos / Nuestra opinión: muy bueno.

Cuerpos apilados, cuerpos exhibidos, cuerpos desnudos, cuerpos heridos, cuerpos entregados. El singular texto de Jean-Luc Nancy recibe, en esta performance escénica ideada brillantemente por Emilio García Wehbi, una muy interesante lectura que va más allá de las palabras para lograr poner el material en contacto directo con el cuerpo.

La secuencia de acciones es bien simple. Uno a uno irán ingresando los performers. Se pararán frente a un público observante y luego de mirar en detalle a la platea comenzará el momento del desnudarse. Wehbi no quiere que esa acción quede convertida en un acto de exhibicionismo. No. Allí hay un acto de entrega. Nos miran. A todos y cada uno de los que estamos allí sentados, confortablemente y resguardados en la oscuridad, mientras ellos vienen a hablar del cuerpo, del propio, del ajeno o del ideal. Su desnudo es pausado, al ritmo de la cíclica partitura de Jordi Savall. Una vez plenamente desnudos y silenciada la música, todos sus compañeros detienen lo que estén haciendo y escuchan lo que tienen para decir: cada breve fragmento de Nancy es dicho en una ceremonia que homenajea al cuerpo-idea y al cuerpo exhibido. Luego la historia vuelve a empezar. Así 58 veces a lo largo de poco más de tres horas. Como si fuera un reloj, el número 58 es la meta final. Uno puede calcular el tiempo que resta o el tiempo gozado.

Wehbi nos incomoda en la duración (nuestro cuerpo lentamente comienza a pesar, a molestar, a demandar fisiológicamente), en la mirada que permanentemente se deposita sobre nosotros. Nosotros los miramos desnudarse pero ellos nos desnudan con su mirada. Y así se van acumulando los restos, los despojos: una montaña de ropa anteriormente en uso será el indicador de que allí hubo un cuerpo, de que latió un cuerpo; la ropa amorosamente doblada, como diría el propio Nancy, es un indicio de su pasaje.

58 indicios sobre el cuerpo exige un espectador que vaya a jugar poéticamente con el material. Requiere de alguien que se entregue a la propuesta sin apuro, sin necesidad de relato y por sobre todo que acepte el peso del tiempo (no el paso). No serán tres horas sencillas ni imperceptibles. Cada marcación coreográfica (probablemente alguna de las 58 es demasiado figurativa para la abstracción del texto y la propuesta) se repite en un sinfín. Y al irse, la propuesta seguirá dando vueltas en nuestras mentes porque algo de cada uno de esos 58 cuerpos se va con uno.

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