martes, 19 de agosto de 2014

Con sabor arrabalero

19/08/14 

Basada en un tradicional personaje de la cultura popular, la dupla Cibrián-Mahler presentará en nuestra ciudad Mireya, un musical de tango


Hace muchos muchos años vivía en Buenos Aires una joven muy hermosa que a los hombres enloquecía.  Nadie sabía de dónde venía, cuándo nació y quiénes eran sus padres.  Algunos la conocían como “La rubia Mireya” y otros aseguraban que su nombre francés, Mireille, hacía alusión a la figura de un cuadro de Toulouse-Lautrec.

Mito o realidad, esta mujer fue la inspiración de películas como Los muchachos de antes no usaban gomina (1937) y La rubia Mireya (1948). También, fue la figura central de Tiempos viejos, un tradicional tango impregnado en la cultura popular. “¿Te acordás, hermano, la rubia Mireya, que quité en lo de Hansen al loco Cepeda? Casi me suicido una noche por ella y hoy es una pobre mendiga harapienta”, decía algunas de sus estrofas.

Pero de todas estas historias, Pepe Cibrián Campoy quiso contar la suya. Desde comienzos de 2014, con su par -Ángel Mahler- decidieron llevar a los escenarios Mireya, un musical de tango, su primera producción dedicada a este género.

“Es el primer musical que Cibrián-Mahler escriben y componen sobre un tema de tango, un tema popular sobre un personaje mitológico, que no se sabe de dónde vino”, confesó a Hoy el actor y productor. 

Protagonizada por Gabriela Bevacqua, esta obra –que se presentará este viernes a las 21 en el teatro Coliseo Podestá– tiene todos los elementos que hacen a nuestra cultura popular.

Ambientada en 1910, Mireya cuenta la historia de este mítico personaje, una joven que sueña con llegar a ser una artista para dejar el conventillo. En ese camino,  se topa con un cafisho que la lleva a lo más bajo de la perdición humana hasta que un aristócrata (Damián Iglesias), decide sacarla de la oscuridad a pesar de los impedimentos familiares.

“En esta historia se relata la vida de Mireya desde su adolescencia hasta que es famosa. Cuándo pasa por lo más bajo, por las miserias más terribles. Este melodrama, que también tiene mucho humor, lleva a un final que es conmovedor donde la gente se emociona y llora”, relató.  

En la sangre

Para la invencible dupla Cibrián- Mahler, apellidos que ya forman parte de una marca nacional, este proyecto implicó un desafío doble: no sólo se metieron por primera vez en el mundo del tango, sino que para Mahler –compositor de todas las piezas de la obra- fue rememorar parte de su “ADN musical”. “Cuando empezó a componer  y armar las partituras yo le pregunté ‘¿ de dónde sacaste esa capacidad para el tango?’ y ahí me contó que su padre, además de escuchar música clásica, también tenía una gran afición para el tango y me dijo ‘se ve que eso se me metió en mi ADN’”, confesó Pepe y reveló cómo llegó a ellos  esta obra. “Siempre en la vida surgen imprevistos. Me considero un hombre afortunado, me pasaron muchas cosas muy bellas en esta vida”, concluyó.

“Para fracasar, primero hay que tener éxito”

Al parecer, la vida Pepe Cibrián Campoy está llena de imprevistos. En 1969 estrenó su primera obra en un garaje en construcción de Mar del Plata y, más adelante, sumó algunos fracasos que lo llevaron inmediatamente al éxito. “Porque para fracasar primero tenés que tener éxito, haber subido”, dijo a la misma vez que confesó que ser “hijo de…” no lo ayudó a vender entradas.

Pero en 1982 un hito le cambió la vida. En esos años de democracia joven conoció a Ángel Mahler, un compositor de música clásica al que le pidió unos “arreglos” para una comedia y que, con un rústico casette, se apareció en su casa para mostrarle lo que había grabado. Desde ese momento, sus destinos se unieron y llevaron a escena obras como Drácula (que se presentó con éxito ininterrumpido en 1991, 1992, 1994, 1997, 2000, 2003, 2007, 2011), El jorobado de París, Las mil y una noches, Cleopatra, Dorian Gray, el retrato, Otelo, Excalibur, entre tantas otras piezas.

“Como a los artistas, a los médicos, los periodistas la vida nos va dando oportunidades, si es que buscamos. Lo de Drácula, por ejemplo, fue algo mágico.  Yo lo considero un milagro”, disparó el artista y agregó: “Como también considero un milagro haber conocido a Ángel. Él es mi compañero, mi familia, mi par, mi sostén. Estamos muy felices, somos muy felices trabajando juntos”.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario