domingo, 6 de julio de 2014

Marta Cipriano: “La danza es un duende que se apodera de uno...”

Marta Cipriano, artista platense con más de seis décadas en las tablas. Una comedia musical a los 83 años, dirigida por ella en el Argentino. Sus recuerdos de los grandes del flamenco 

Por MARCELO ORTALE


“La danza es un duende que se apodera de uno. Bailar es sentirse bien y feliz toda la vida, es una magia y un misterio indescifrable”, dice Marta Cipriano, artista emblemática platense, referente obligada de la danza hace más de sesenta años y directora del instituto que lleva su nombre. Tiene 83 años de edad y conserva vivacidad en sus ojos, en el movimiento de su cuerpo, en la repentización juvenil que acompaña su forma de hablar a la que sólo le falta un fondo de castañuelas.

Tiene sobrada la edad del retiro pero está más adentrada en el arte que nunca. Sus ojos se iluminan cuando habla de sus proyectos, ya comprometida ahora por la presentación en la sala Piazzolla de su comedia musical “Una noche en Hollywood”, que es un homenaje a la época de oro de las comedias musicales.

“Mi mamá que era concertista de piano, graduada frente a Julián Aguirre que hizo de examinador, me llevaba de chica a ver todas las películas de Fred Astaire y Ginger Rogers. Los admiré tanto, como admiré a Ann Miller, a Eleanor Powell, a Judy Garland”, cuenta, para explicar su también temprana predilección por el jazz. Pero ella estudió al mismo tiempo danzas clásicas y españolas.

Habla y al recordar renace una ciudad inimaginada. “Yo tendría 7 años y había una condesa alemana que reunía a los chicos en la Sociedad Italiana que estaba en 51 entre 10 y 11, donde ahora hay un hotel. Se llamaba Círcolo Familiare de Cultura Italiana y allí estaba esa mujer, la Condesa de Montagnacco que nos entusiasmaba a todas con el arte. En el Círcolo había un coro y mi mamá era la pianista. El coro lo dirigía Ernesto Kubic, hermano del famoso Rodolfo Kubic fundador y director del Coro Universitario. Y ahí actuábamos ante el público, cantábamos un repertorio lírico y también zarzuelas”.

Añade que a los 10 años estudió danzas clásicas “en lo de la señorita Guerresi y luego danzas españolas con Violeta Ceppi, sin dejar de tomar clases de flamenco y aquí, con el flamenco, ya joven se me abrió el camino”. Corría 1947 y al país llegaban compañías españolas de flamenco, entre ellas las de Carmen Amaya y María Antinea.

Recuerda que a los 20 años se casó con el empresario Juan Clúa “y él me facilitó mucho más mi recién iniciada trayectoria como artista. Yo había entrado al ballet de Gloria Fortuny y salimos de gira por el interior. Muy poco tiempo después formé mi propio ballet y empezamos a actuar en teatros de la Provincia. Hacíamos algo de folklore y mucho de español”. Pero Marta Cipriano también actuaría con señalado éxito en programas de la TV en las décadas del 50 y el 60.

De a poco fue también creciendo la familia, integrada ya por cuatro hijos –Esteban, Judit, Alejandra y Sebastián- que le han dado diez nietos. El menor, Sebastián, trabaja con ella en el instituto que mantiene abierto en La Plata y la ayuda –al igual que Judit- en el montaje de las obras teatrales que ella impulsa.

Un repaso de su vida muestra que fueron muy importantes las presentaciones que hizo en TV con su ballet...
“Ya lo creo. Mire, fuimos al programa que conducía Héctor Coire en Canal 13, que se llamaba Nace una estrella. Era un concurso o torneo de baile español que duró seis meses. Nosotros fuimos pasando. Sabe, el programa salía por Canal 13, a las 13 y a nosotros nos tocó el turno 13 para actuar. Bueno, ganamos el primer premio en baile español y flamenco”

Era un programa similar, digamos, al que hace ahora Tinelli. También se bailaba por un sueño y se supone que estimuló mucho a la danza...

“Sí, le digo que Coire se anticipó en todo caso cuarenta años...Tanto su programa como ahora el de Tinelli originaron un semillero de alumnas de baile...Más de la mitad de mis alumnas nos cuentan que vienen estimuladas por ese tipo de programas, aún cuando a mí no me gusta mucho lo que ahora se baila en ellos”

Usted bailó profesionalmente hasta la década del 70, casi tres décadas.

“Si, empecé en el 47 y terminé con la despedida hecha en el viejo teatro Argentino en 1974. Pero ya por entonces yo era maestra de baile”

¿En qué estado se encuentra hoy la danza española y el flamenco?

“La danza española ha declinado mucho. Queda un poco el flamenco. Faltan estímulos y ya no vienen aquellas compañías españolas que revolucionaban todo. Ahora se habla de la vigencia de danzas modernas, del free dance, del jazz”

Ya no viene, por ejemplo, Antonio Gadés...

“Ay ese hombre...Era el sumun de la elegancia en las tablas, el sumun de la estética y de lo que era el baile español. No, ya no queda nadie como él”

¿Qué influye más en la danza, la técnica o la emoción?

“A ver...a veces la emoción mata a la técnica. Yo digo que debe ser un 50 por ciento de cada una. Porque si gana la técnica sola, entonces es todo muy frío”

Un bailarín, ¿de dónde saca su estilo?

“Pues, mira, a veces se lo saca uno viendo bailar a otros grandes. Claro, lo de Carmen Amaya no se puede igualar nunca, pero uno debe beber en la estética de todos, copiarles algo. Y después sacar de adentro. Para mí, también Angel Pericet fue el estilo personificado”

¿Qué opina de las danzas contemporáneas?

“Los profesores de mi instituto están viendo con alguna aprehensión ciertos detalles, ciertos mensajes que pueden expresar estas danzas. Desde luego que hay maravillas como las surgidas del rock, pero también algunas de las danzas contemporáneas expresan una suerte de agresividad que no me agrada. Se parecen más al karate que a un baile”

¿A qué bailarines admiró?

“Puedo decir que la vi a la cubana Alicia Alonso. Era maravillosa. La vi también en un ensayo, en Buenos Aires. De los nuestros Julio Bocca y Maximiliano Guerra, a este último lo vi en el querido Teatro del Lago.

¿Qué le debe el ballet a usted?

“Nada”

¿Que le debe usted al ballet?

“Haber sido más creativa. Como tuve que trabajar y dar clases, no pude estudiar más y no pude hacer y dirigir el ballet que uno ama. Pero ahora, que tengo 83 años, tengo mi propio cuerpo de baile y dirijo obras musicales. Así que estoy creando para que trabajen los jóvenes. Hice un casting de cantantes y bailarines y armé un elenco con Maite y Julia Urbiztondo como protagonistas .principales”

A usted la despidieron en el Argentino. Pero usted también despidió a un grande del arte popular español...
“Asi es, fue en un programa de Susana Giménez. El ballet mío fue el elegido para actuar en la despedida de ese grande que fue Miguel de Molina”.

***

Mientras posa ante la barra y el espejo para el fotógrafo Pablo Busti cuenta con orgullo que en estos días presenta y dirige su comedia en el Teatro Argentino, con un equipo de artistas platenses “y el apoyo de Sebastián, mi hijo, que es mi mano derecha”. Pero dice algo más: que le sobran recuerdos y que le vienen ganas de escribir un libro. Su memoria está llena de capítulos platenses, de aplausos en innumerables escenarios, del silencio inicial, temible y maravillosamente joven que reina en los teatros antes de que suba el telón.


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