viernes, 4 de julio de 2014

Los mejores saludaron en el Cervantes

VIERNES, 4 DE JULIO DE 2014

TEATRO › PREMIOS MARIA GUERRERO A LA ACTIVIDAD TEATRAL 2013

Daniel Fanego y Marilú Marini recibieron la distinción a la Mejor labor protagónica, por su participación en El león en invierno y en 33 variaciones, respectivamente. Eduardo Pavlovsky fue uno de los galardonados por su notable trayectoria.

Por Cecilia Hopkins

Marilú Marini y Tato Pavlovsky
La distinción fue instituida hace 27 años por la Asociación Amigos del Teatro Nacional Cervantes. La sala mayor de ese teatro, la que precisamente lleva el nombre de la actriz madrileña que hizo los donativos para la construcción del edificio de Córdoba y Libertad, estaba el miércoles por la noche colmada de representantes del medio teatral y cultural. Los Premios María Guerrero, casi una institución en sí misma, estuvieron atravesados por la emoción y por el reconocimiento a numerosas figuras de la escena. La actriz Haydée Padilla y el actor, director y dramaturgo Eduardo Pavlovsky recibieron el premio a la trayectoria. El autor de El Señor Galíndez habló a favor del teatro comprometido con su tiempo: “Más allá de los amoríos que pueda haber en cualquier comedia, el espíritu crítico debe estar siempre presente y también la idea de que el teatro debe tener una actitud subversiva”.

Los premios más esperados fueron, naturalmente, los últimos. El correspondiente a Mejor autor argentino fue para Mario Diament, dramaturgo radicado en Miami, por lo que parte del elenco de Tierra del Fuego, la obra premiada, subió al escenario a recibir la estatuilla. A Daniel Marcove, director de la misma pieza, le fue otorgado el premio a la Mejor dirección, mientras que la distinción al Mejor actor de reparto le fue concedida a Miguel Jordán, integrante del elenco de la misma obra. Para Verónica Pelaccini fue el galardón a la Mejor actriz de reparto (por Amadeus). Y Daniel Fanego y Marilú Marini recibieron la distinción a la Mejor labor protagónica, por su participación en El león en invierno, de James Goldman, y en 33 variaciones, respectivamente.

Antes de empezar el acto, el maestro de ceremonias, Martín Wullich, explicó que la ausencia de Rubens Correa, director del teatro, se debía a que estaba participando de una reunión “que, según parece, se está alargando más de lo previsto”, compromiso este relacionado, según aclaró sucintamente, con garantizar el buen desarrollo de las actividades del Cervantes. También estuvo ausente el actor Enrique Pinti, padrino de la entrega. En esta oportunidad, entonces, las palabras de introducción y bienvenida estuvieron a cargo de Norma Duek, presidenta de la Asociación Amigos del Teatro Cervantes, y de Jesús Oyamburu, director del Centro Cultural de España en Buenos Aires, quien destacó el excelente nivel del teatro argentino y de las posibilidades de realizar acciones conjuntas con España, “un país que, a pesar de la crisis, encuentra en el teatro una actividad imprescindible”.

Antes de dar comienzo a la ceremonia de entrega, los primeros bailarines del Teatro Colón Natalia Pelayo y Edgardo Trabalón presentaron dos coreografías sobre composiciones de Walter Oliverio (Dos minutos, dos años) y de Mariano Mores, la conocida Tanguera.

Por su parte, al crítico e investigador Jorge Dubatti le cupo la tarea de repartir el Premio Reconocimiento a un grupo de personalidades del teatro que actualmente no están en actividad. Para aligerar la entrega, fueron instalados en la primera fila, donde recibieron su galardón. Aunque Wullicher advirtió que no todos estaban presentes, los premiados fueron Fernando Heredia, Graciela Araujo, Amelia Bence, Diana Ingro, Rodolfo Graziano, Mario Labarden, Perla Santalla, Beatriz Bonnet, Diana Maggi, China Zorrilla, Juan Carlos Dual, Cipe Lincovsky, Nelly Prince, Alicia Miguel Padilla y Beatriz Taibo.

Luego de la entrega de diplomas de reconocimiento a personalidades de la escena, la música y la cultura (entre otros, Lito Cruz, Betty Gambartes, Andy Ovsejevich, Fernando Masllorens, Federico González del Pino y el mismo Dubatti) cantó dos temas de su repertorio Ivanna Rossi, protagonista de El capitán Beto, un aventurero del espacio, obra que se estrenará en breve en el Cervantes.

El Premio Estímulo fue para María de Pablo Pardo (por Claveles rojos, de Luis Agustoni) y Nicolás Dominici (por Hablemos a calzón quitado, de Guillermo Gentile) y el Revelación lo recibieron los tres nominados (“No puede haber una mejor revelación que otra”, aclaró el presentador): Elena Boggan (por Emilia, de Claudio Tolcachir), Ulises Pafundi (por Hablemos a calzón quitado) y Paula Ransenberg (por Para mí sos hermosa, de su autoría, y Cabaña suiza, de Lautaro Vilo). Por su parte, luego de celebrar que los María Guerrero también se extendieran al rubro Mejor Música Original, fue premiado Sergio Vainikoff (por Tierra del Fuego de Mario Diament y Bajo un manto de estrellas, de Manuel Puig), en tanto que en el rubro Mejor Vestuario fue distinguida Mini Zuccheri (por Amadeus, de Peter Schaffer; Noches romanas, de Franco D’Alessandro, e Incendios, de Wajdi Mouawad) y en Iluminación y escenografía, Gonzalo Córdova (por Querido Ibsen, soy Nora, de Griselda Gambaro; Love, love, love, de Mike Bartlett, y la misma Cabaña suiza) y Jorge Ferrari (por 33 variaciones, de Moisés Kaufman, y la misma Cabaña suiza), respectivamente.

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