jueves, 5 de junio de 2014

Valeria Ambrosio: Sorpresivo cambio en el Teatro Argentino

Foto: D. Spivacow / AFV
Jueves 05 de junio de 2014 | Publicado en edición impresa

La directora de Priscilla, a cargo de la sala de ópera

Por Alejandro Cruz  | LA NACION

"Gabriel Senanes es uno de los grandes hombres de la música de nuestro país y es un honor recibirlo en el Teatro Argentino. Estoy seguro de que conducirá con el mayor profesionalismo y talento este querido Teatro, que es uno de los más destacados de la lírica mundial", afirmó el presidente del Instituto Cultural, Jorge Telerman, en un comunicado enviado a la prensa a fines de abril para darle la bienvenida a Senanes en su rol de director artístico de la sala provincial.

Transcurridos menos de dos meses de aquello, lo cierto es que Senanes ya no es el director del mayor teatro de La Plata. Quizá pase al recuerdo como una de las gestiones más cortas en la conducción artística de una sala pública. La nueva directora artística será Valeria Ambrosio, directora de amplia trayectoria en el universo de la comedia musical (tiene en cartel Priscilla, la reina del desierto y Pegados).

Ante el llamado de LA NACION, lo confirma ella misma: "Hace un par de meses me llamó Telerman para ofrecerme la conducción artística de la sala. Me pareció superinteresante que buscaran otro perfil para la dirección del teatro. En esa oportunidad, lo pensé mucho, pero rechacé la oferta porque estaba con otros proyectos laborales. Ahora volvieron a ofrecérmelo y terminé aceptando porque me pareció algo por fuera del camino que estaba transitando aunque, pensándolo más profundamente, todo es teatro. Desde la gobernación quieren acercar nuevos públicos a la sala. Desde ese aspecto, me gusta pensar en combinar lo establecido del Argentino con nuevas ideas, que sean tiempos de recambio, de renovación".

-En tu caso, vos llegás al Argentino con una indiscutible trayectoria en el montaje de musicales, pero con un trabajo previo muy poco vinculado, por ejemplo, con lo operístico y con el ballet clásico.

-Desde lo práctico es así. Pero desde la formación siempre hubo interés, hay conocimiento, hay estudio. De alguna manera, todo pertenece a un mismo lenguaje. Sobre todo desde la dirección artística, que es un trabajo destinado a que las cosas ocurran. Desde esa perspectiva poco importa que yo nunca haya montado una ópera. Por otro lado, las conozco a todas. Lo fundamental será que vaya más público a la sala. Y más allá de lo que suceda en la Ginastera, la sala central del teatro, hay otros espacios que queremos activar. Por ejemplo, queremos que el Argentino se convierta en un lugar de encuentro. Para eso, la idea es proponer actividades que no tengan que ver solamente con la lírica, con el ballet y con la música clásica. Ésas son las columnas verticales del teatro, pero hay muchas otras tareas.

-Más allá del desafío artístico que presenta todo esto para vos, ¿qué te llevó a aceptar la oferta para hacerte cargo de un teatro atravesado por graves conflictos presupuestarios, abandono edilicio, deudas con personal artístico, problemas sindicales y una gestión que concluirá en algo más de un año cuando finalice la administración de Daniel Scioli en la provincia?

-No hay un motivo puntual. Sé que no estoy teniendo en cuenta ciertas garantías y sé que no se tratará de un trabajo de largo aliento. Hay una necesidad imperiosa de cambiar la dinámica del teatro y ser parte de ese envión me seduce. Me gusta que me llamen cuando un barco se está hundiendo, me parece interesante agarrar el timón e intentar llevar el barco a puerto.

Y LA NAVE VA

Valeria Ambrosio se convirtió en una figura reconocida del mundo musical cuando dirigió, en 2003, Mina... che cosa sei, con Elena Roger. Desde ese momento, realizó la escenografía o la dirección de varios espectáculos musicales de la escena comercial. En el Auditorio de Mar del Plata, montó Pimpinela, la familia, protagonizado por el conocido dúo. En la actualidad, tiene en cartel dos obras: Priscilla y Pegados. Hasta hace poco, tuvo en cartel Popera (título sugestivo a la luz de las últimas novedades).

En este cambio de timón en su carrera, asumirá su nuevo rol sin equipo propio. En principio, la iba a acompañar Alberto Favero, pero el músico terminó rechazando la oferta. Desde la partida de Leandro Iglesias (que estuvo allí desde 2009 hasta abril), la dirección general está en manos de Sergio Beros, colaborador histórico de Telerman. Sobre los motivos de la partida de Gabriel Senanes hay poca información. A lo sumo, varias voces indican que pocas veces habría ido a su oficina de La Plata. Supuestamente, habría levantado la programación diseñada por Iglesias. En la página oficial de la sala no figura su nombre. Tampoco el de Ambrosio, quien nunca se reunió con él y ni sabe cuándo asumirá. Ayer tuvo su primer encuentro con los directores de los cuerpos estables del teatro.

La última vez que ella fue a ver un espectáculo al Argentino no pudo entrar porque había una reunión sindical. A ver una obra de ópera o de ballet fue, dice, hace mucho. Tanto que ni lo recuerda. Habrá que esperar.

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