viernes, 20 de junio de 2014

Iñaki Urlezaga y un desafío inusual


Viernes 20 de junio de 2014 | Publicado en edición impresa

Coliseo: Desde hoy, el bailarín encabezará la versión coreográfica de Dios se lo pague

Por Alejandro Cruz  | LA NACION

En  algún momento, el bailarín Iñaki Urlezaga se enamoró de la película Dios se lo pague, aquel clásico del cine de oro nacional que protagonizaron Zully Moreno y Arturo de Córdova. Fue tal el metejón que esta noche, en el Teatro Coliseo, estrena su versión como intérprete y director del Ballet Nacional de Danza por la Inclusión.

Cuando explica ese sentimiento de empatía con el film se le mezclan palabras de su propia abuela con las de la Presidenta. Vayamos por partes: para su abuela, Zully Moreno era la Rita Hayworth argentina. De boca de ella conoció la historia de aquellas películas de los años 40 y 50. Muchas décadas después, Urlezaga articula las palabras de Cristina Kirchner. En 2009, la escuchó anunciar el lanzamiento de Incaa TV. Aquella vez, la Presidenta dijo que el canal iba a comenzar sus transmisiones con Dios se lo pague, el film de Luis César Amadori. Al escucharla, le vinieron imágenes de su abuela, de su propia infancia, de las anécdotas del cine en continuado.

Seguramente por eso, la noche del lanzamiento del Incaa TV, él estaba esperando ver aquella historia que le disparaba tantas historias de su propia historia. "Cuando vi la película, inmediatamente me enamoré. Descubrí lo que era el cine argentino de esa época; como espectador y como artista me atrapó el guión. La película es como un Shakespeare argentino. Habla de dos seres que están en posiciones sociales diferentes, pero que están ligados sin darse cuenta", dice minutos antes de un ensayo en el Coliseo, en donde se presentará hasta el miércoles con esta compañía, que depende del Ministerio de Desarrollo Social.

A cuatro años de aquella noche en la que vio por primera vez esa película, su versión coreográfica se convirtió en la segunda producción de este colectivo que debutó en abril en los escenarios. En su Dios se lo pague no apelará a la palabra. "No sé hacer teatro-danza, tampoco teatro de prosa", reconoce, y agrega: "Será pura danza académica y orgánica con un gran ballet, tanto en lo que se refiere al número de bailarines en escena como en el uso de grandes escenografías. Pero con otro concepto en la forma de contar la historia. En otro momento, los grandes cuadros eran unidos por pantomima. Actualmente, la pantomima se dejó de lado y con la misma coreografía un personaje puede abrazar a otro sin necesidad de decirle «Te quiero». Hoy en día es mucho más plástica la manera de expresarnos, y eso es lo que quiero rescatar en esta puesta".

En escenario habrá más de 40 bailarines de distintas provincias. También habrá 12 cambios escenográficos. Todo al servicio de una historia que tiene a este gran bailarín como uno de los protagonistas. "El autor habla de lo que nos iba a suceder con el excluido. Lo que hoy vivimos fue lo que Joracy Camargo, el autor de esta gran historia, vislumbró en aquel momento. En ese sentido, la trama narra un punto de inflexión del siglo XX y rescata valores que están más allá de cualquier signo o de cualquier ideología. De ahí su actualidad", dice el bailarín platense, que pasó por los escenarios más importantes del mundo.

Luego de sus presentaciones en el Coliseo, la puesta saldrá a diversas ciudades del interior. Siempre, con entradas gratuitas. "Es para que la gente que nunca tuvo oportunidad de ver ballet lo pueda hacer", apunta Iñaki Urlezaga.

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