domingo, 18 de mayo de 2014

Salen al rescate de una joya del Bosque sumida en el abandono

PREOCUPA EL ESTADO DEL ANFITEATRO DEL LAGO

Así está el emblemático escenario   


El paso del tiempo, la intemperie y la ausencia de limpieza dejaron sus cicatrices en el anfiteatro Martín Fierro, dependiente del Instituto Cultural de la Provincia. El histórico escenario hoy muestra una malograda postal de lo que fue el esplendor de sus mejores épocas.

A través de las redes sociales vecinos se autoconvocaron para hoy en el coliseo platense. Buscan revertir su deterioro 

Adentrarse en el anfiteatro Martín Fierro, en el corazón del Bosque, es como llegar a las ruinas de una antigua civilización olvidada. El deterioro en el que ha caído el emblemático coliseo platense se percibe apenas se atraviesa el pórtico de acceso de estilo romano. El predio que históricamente supo cautivar por su excelencia arquitectónica y sus valiosos antecedentes artísticos, sorprende ahora por sus signos de abandono, herrumbre, moho, y un verdadero catálogo de yuyos silvestres que trepan por entre las butacas y el escenario en el que grandes artistas supieron desplegar su talento.

Varios meses de ausencia de limpieza y mantenimiento edilicio se traducen en una veloz, preocupante e inexorable decadencia, que configuran una malograda postal del emblemático teatro del Lago, dependiente del Instituto Cultural de la Provincia de Buenos Aires.

Hace ya más de un año -cuando este medio difundió las imágenes del abandono en el predio-, que desde ese organismo provincial se prometió que “en diez días” iban a comenzar “los trabajos de limpieza y puesta en valor del anfiteatro”; lo que se ve a simple vista es que desde entonces la naturaleza ha seguido su avance inexorable sobre la estructura arquitectónica, sin el menor rastro de mantenimiento. Esa inquietante situación no sólo se traduce en daño estructural sino en la ausencia total de programación y propuestas culturales.

UNA MOVIDA EN LAS REDES

Tal es la preocupación que genera el estado del anfiteatro que en otras épocas supo albergar infinidad de festivales, que en las redes sociales usuarios lanzaron una campaña para reclamar por su recuperación. Armaron un grupo en Facebook, y muchos de ellos se autoconvocaron para hoy, a las 15.30, en el coliseo platense. “Usamos las redes sociales para denunciar, reflexionar e idear qué se puede hacer”, explican los organizadores de la movida en su muro, donde además pueden leerse decenas de mensajes de indignación y tristeza de quienes disfrutaron del anfiteatro en sus mejores años.

El paso del tiempo y la intemperie dejaron cicatrices que se perciben con la mera observación directa. Apenas se llega a la explanada de acceso, de cara al frontispicio de estilo neoclásico con tres arcos y columnas con capiteles jónicos, empiezan a revelarse los signos del deterioro. 

Allí, lajas sueltas, quebradas y levantadas se mezclan con pastizales cada vez más altos. Malezas y charcos se extienden también en la pérgola semicircular que enmarca el sector de butacas plegables blancas, cuyas bisagras dan cuenta de la acción incesante del clima y la naturaleza.

UNA HISTORIA DE SEIS DECADAS

Ubicado entre el lago y la cancha de Estudiantes, rodeado por un canal que flanquean añosas arboledas, el anfiteatro Martín Fierro fue inaugurado el 18 de noviembre de 1949 después de dos años de construcción, con la farsa coreográfica de Aurell Milloss, “El barbero de la esquina”.

Diseñado y ejecutado por la dirección de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas bonaerense durante la gobernación de Domingo Mercante, se lo pensó como lugar de presentación de las temporadas de verano del Teatro Argentino.

En su momento fue concebido con el objetivo de ofrecer espectáculos populares al aire libre, cuenta con un pórtico de acceso de estilo romano, un escenario de 10 metros de lado y una pérgola que es corredor de circulación y delimita el sector de plateas. Tiene una capacidad que supera los 2 mil espectadores al aire libre y ofrece la posibilidad de utilizar el amplio escenario como sala cerrada para 200 personas.

Hace algunos años, funcionó allí el Centro de Artes del Circo y brindó funciones para escuelas la Banda de Policía. Pero hoy parece estar sumido en el olvido.

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