miércoles, 2 de abril de 2014

Se estrena Betibú, protagonizada por Mercedes Morán y Daniel Fanego

30/03/14 - 21:00hs

El jueves, las salas del país se renovarán con este filme nacional en el que la actriz y el actor se sumergen en una atractiva y oscura historia. En diálogo con Hoy, Fanego habla sobre esta cinta, la actuación y los desafíos del policial en Argentina  


En el devenir del tiempo, cualquier día puede parecerse a los demás si nada lo altera, si ningún hecho, ajeno a todos los días, es capaz de hacer saltar los resortes de la jornada apacible y tranquila. En el cine -y sobre todo en el policial- la contemplación rutinaria puede resultar aburrida: la única manera de combatir al aburrimiento es con modificaciones, con sucesos extraordinarios, excepcionales, espectaculares que acaben con el estado letárgico. A veces, ese letargo se rompe de manera trágica, como en Betibú, la adaptación cinematográfica que Miguel Cohan hizo de la novela de Claudia Piñeiro: un día aparentemente normal, en un custodiado country, una empleada doméstica encuentra degollado a su patrón, Pedro Chazarreta, un poderoso empresario que, a su vez, era el principal sospechoso de haber asesinado a su mujer años atrás, en la misma casa donde él aparece muerto. Para dar cobertura a la impactante noticia, Nurit Iscar, alias Betibú (Mercedes Morán), acepta la propuesta de instalarse en el country y escribir desde allí una serie de crónicas sobre el que pronto será el caso periodístico del año.

Fanego, ante un personaje diferente

En ese escenario oscuro irrumpirá el adusto y veterano periodista de policiales Jaime Brena, encarnado por Daniel Fanego que, alejado de los protagónicos televisivos desde hace tiempo -“habría que llamar a los canales y preguntarles por qué no estoy”, dispara con tono molesto-, regresa al cine con un papel que oficia como espejo: “En el momento en que comienza la película, Brena es invitado a firmar su retiro voluntario dentro del diario en el que trabaja, hasta que ocurre el crimen de Chazarreta y el medio decide convocar a Betibú (Morán) para que escriba una columna diaria sobre el crimen. Mientras eso sucede, Brena es corrido de su lugar de jefe de policiales para ser reemplazado por un colega mucho más joven -interpretado por Alberto Ammann- y eso le genera una serie de conflictos”, explica el actor en diálogo exclusivo con Hoy.

Empresario misterioso en El Elegido; asesor madrileño de Perón en Atraco -el filme que Guillermo Francella protagonizó en 2012- y hasta Enrique II de Inglaterra en la pieza teatral El león de invierno, Fanego prueba con un personaje diferente, “atractivo, porque marca una ruptura con lo que yo venía interpretando, Brena se sale de la línea de mis anteriores papeles”, señala sobre su rol en el filme que se estrenará el próximo jueves.

Con la protagonista, Mercedes Morán, Betibú parece haber surtido el mismo efecto: “De todos los personajes que he interpretado, éste es el que está más cerca de mí”, aseguró.

De ese modo, personaje y persona se modelan recíprocamente en un intercambio de genes que Fanego desentraña: “El personaje lleva el cuerpo de uno. Está escrito dentro del guión, pero ni bien el actor lo encarna empiezan a aparecer pequeños detalles que hacen que ese personaje, interpretado por determinado actor, sea singular y no sea como lo haría otro. En el trabajo de un actor de cine es fundamental el vínculo que se establece con el director; no todos los cineastas tienen un gran conocimiento de la dirección actoral, por eso el camino ideal para que esto funcione es un vínculo fluido y de gran comprensión”.

Clásico y moderno: el imaginario policial argentino 

Con Edgar Allan Poe, Arthur Conan Doyle y Raymond Chandler nacieron personajes como Auguste Dupin, Sherlock Holmes y Philip Marlowe. Creado en otros tiempos, pero contemporáneo a todos, el género detectivesco y policial avanzó hasta convertirse en una tentación para cualquier escritor o guionista. En ese sentido, Fanego aventura que “en todo cinéfilo, en todo director de cine debe anidar el deseo de hacer un policial. Es una estructura clásica que a todos nos resulta atractiva. Las reglas de la actuación son las mismas, pero tal vez el policial guíe a una dinámica distinta, no hay tanta información y son necesarias ciertas miradas, ciertas imágenes que no se basan en el diálogo”, detalla y advierte: “El policial sigue una mecánica muy precisa, es probable que el cine argentino, más maduro, esté buscando por ese camino. Siempre fue muy difícil meterse con el policial en Argentina, porque las fuerzas policiales en nuestro país tienen una representación muy diferente a la del policial extranjero, donde la policía pareciera estar en un lugar de mayor bondad que lo que está en el imaginario popular argentino”.

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