lunes, 31 de marzo de 2014

Metallica: Compendio de su historia

MÚSICA / METALLICA, EN LA PLATA

La banda estadounidense dio un gran show ante 44 mil personas en el Estadio Unico. La lista de temas fue armada, vía votación online, por sus seguidores.

31.03.2014

Por Pablo Raimondi

Con todo Robert Trujillo y James Hetfield, el líder de Metallica./EFE

La noche del sábado en el Estadio Unico La Plata no fue una visita más de Metallica. El cuarteto estadounidense no llegaba para promocionar disco alguno sino para darnos muestras de su comercial inventiva. Los seguidores que compraban su entrada por Internet podían armar, previo código de seguridad, una lista de 17 temas.

Cada capítulo “Metallica en Argentina” (1993 Vélez, 1999 y 2010 River, junto a la vibrante excursión en el Orfeo cordobés) mostró caras diferentes. Hoy, claramente avejentados, los “Cuatro jinetes” destilan solidez sonora aunque el vigor -sobre todo en la batería- se readapta musicalmente a las cinco décadas de sus integrantes. Más allá de algún resbalón del guitarrista Kirk Hammett y el destiempo del batero danés Lars Ulrich en And Justice for All..., los riesgos de tocar temas que no son comunes en las giras estuvieron casi ausentes.

Con un escenario siempre de luto, nada de campo VIP ni juegos pirotécnicos, Metallica vino a mostrar un show a la “vieja escuela”. El impecable sonido que envolvió al estadio de La Plata, fue el único protagonista. El cantante y violero James Hetfield y los suyos, frente a frente de 44 mil seguidores. Banderas de Mendoza, o la del fan club Argentallica, entre otras, mostraban el aguante nacional.

Sobre las tablas, otra novedad, dos grupos de familiares y amigos de la banda vieron el show desde ambos lados del escenario. James, Kirk y, mayoritariamente el bajista Robert Trujillo, se acercaban para tocar a centímetros de ellos. El cordobés Daniel presentó tímidamente Sad But True (junto a The Unforgiven, Enter Sandman y Nothing Else Matters, los representantes del álbum negro) y un más suelto Leonardo, dialogó brevemente con James (quien dio muestras de su escaso conocimiento del español) para dejarle lugar a la trepidante Creeping Death con los invitados sobre el escenario coreando el clásico “Die, Die, Die”. Fuerte, como lo de Hammett incitando a los dos privilegiados a acercarse a Hetfield. O bien la voz de Metallica pidiendo que voten vía celular por “el tema del día”. Esos fueron algunos de los “sketches” estudiados del grupo. Hasta Ulrich hace los mismos gestos de 20 años atrás a la hora de ofrendar sus palillos.

Con cuatro temas de Master of Puppets y el mismo número de Ride The Lightning (sólo uno de Kill Em All, ¡herejía!), los tiempos actuales asomaron con la potente Fuel (sin llamaradas), la festejada Whiskey in the Jar (con imágenes de la primera línea de la valla del campo) y la nuevita Lords Of Summer, que tiene la vena riffera thrash (amoldadas a estos tiempos) de sus primeros tres discos, el quiebre de And Justice for All…, el aplomo del álbum negro y la rejuvenecida rabia de Death Magnetic. Un compendio de la historia de la gran M.

El comienzo del show del sábado fue de los más brutales de sus venidas con el sello del maestro titiritero y sus cruces: Battery, Master of Puppets (el tema que se impone en las votaciones de toda la gira) y Welcome Home (Sanitarium). También se destacó la gélida Fade To Black, con un escenario azulado, los saltos y coros del público en For Whom The Bell Tolls y la cinematográfica One, con pantallas en blanco y negro, acordes a la película Johnny Got His Gun (1971), en la cual se basa el videoclip y letra del tema.

Párrafo aparte para Orion, la constelación estelar, o la “canción del día” elegida telefónicamente por sus fans que se impuso ante Blackened (que quedó afuera de la lissta original) y Wherever I May Roam. O para uno de los cuatro temas (junto a Whiskey In the Jar, And Justice for All… y Lords Of Summer) que jamás se escucharon por la Argentina. Lo más emotivo de la noche.

El cierre con Seek & Destroy mostró a la “familia Metallica” en su esplendor, luces prendidas del estadio, globos negros que rebotan (y desaparecen) en la masa humana y todo el despliegue musical que los lleva a ser la banda más grande de heavy thrash de todos los tiempos.

¡Aguante Argentina! y el improperio de “la c… de la lora” desató las risas cuando el bajista Robert Trujillo se despidió de sus fieles. Púas y palillos por el aire y Hetfield que parece comerse la cámara. Como si fuese una película. No la polémica Through The Never, sino la de “Metallica en La Plata”, que ayer tuvo su casi calcado segundo capítulo. Como si el cielo platense se hubiese conmovido con tamaña demostración de poder, horas después la lluvia despabilaría a sus fans de aquel sueño metálico.

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