lunes, 10 de marzo de 2014

“La Sylphide” abre la temporada de ballet en el Teatro Argentino

VUELVE LA DANZA A LA SALA GINASTERA

Con música de Hermann Lovenskjold y coreografía de Mario Galizzi, repuesta por Sabrina Streiff, se ofrecerá a partir del sábado 

EL CLÁSICO BALLET DE LA DANZA OCCIDENTAL “LA SYLPHIDE” SE REPONE A PARTIR DE ESTE SÁBADO EN LA SALA GINASTERA DEL ARGENTINO

Con la reposición de “La Sylphide”, obra con música de Hermann Lovenskjold y coreografía de Mario Galizzi –basada en los originales de Bournonville y repuesta por Sabrina Streiff- abrirá este fin de semana la temporada de ballet en el Teatro Argentino, con las participaciones del Ballet Estable que conduce Mario Silva y la Orquesta Estable, dirigida en esta oportunidad por Diego Censabella.

Esta pieza subirá al escenario de la Sala Alberto Ginastera el sábado, a las 20.30, y el domingo a las 18.30, repitiendo las funciones el miércoles 19, viernes 21 y sábado 22 de marzo venideros, a las 20.30, además del domingo 23, a las 18.30.

Con escenografía de Juan Carlos Greco, vestuario de Eduardo Caldirola e iluminación de Rubén Alfonso Fages y Matías Rodríguez, el reparto de “La Sylphide” estará encabezado por Elizabeth Antúnez (15 y 16), Aldana Percivati (19 y 21) y Julieta Paul (22 y 23) como Sylphide, Esteban Schenone (15, 16, 19 y 21) y Bautista Parada (22 y 23) como James, Stefanía Vallone (15 y 16), Agustina Verde (19 y 21) y Alejandra Baldoni (22 y 23) como Effie y Christian Pérez (15 y 16), Leticia Latrónico (19 y 21) y Walter Aón (22 y 23) como Magda.

CLASICO DE DANZA OCCIDENTAL

Filippo Taglioni creó su ballet “La Sylphide”, estrenado en la Opera de París el 12 de marzo de 1832, para el lucimiento como bailarina de su hija, la gran María Taglioni. La partitura le correspondió a Jean-Madeleine Schneitzhoeffer y el libreto a Adolphe Nourrit, quien situó la historia en Escocia y se inspiró libremente en una narración de Charles Nodier que incluía entre sus protagonistas a una de esas mitológicas criaturas del aire conocidas como “sílfides”.

Dos años después, el coreógrafo Auguste Bournonville conoció la obra, se maravilló con ella y pensó en montarla en Dinamarca para el Ballet Real con sede en Copenhague.

Pero le solicitaron el pago de derechos demasiado elevados por el empleo de la partitura de Schneitzhoeffer y se vio obligado a comisionarle una nueva música al compositor noruego Hermann Severin von Lovenskjold. Finalmente Bournonville creó su propia coreografía, conservando sólo el argumento original.

Dado que la versión de Taglioni se ha perdido, “La Sylphide” de Bournonville constituye uno de los más antiguos ballets románticos que han sobrevivido hasta nuestros días, anterior incluso a la célebre “Giselle”, la obra más emblemática de este estilo, estrenada varios años después.

De manera que esta pieza, con su coherente trama danzada, poblada de seres mitológicos y de la típica exaltación romántica del amor y la muerte, acabó convirtiéndose en una de las auténticas piedras basales del ballet occidental.

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