lunes, 3 de febrero de 2014

Graciela Borges: “Estoy en la mejor etapa de mi vida”

Entrevista exclusiva a Graciela Borges

En diálogo con Hoy, la actriz asegura que, pese a su vasta carrera, aún le queda “mucho por hacer”. Sus amores, anécdotas y más en una charla sin desperdicios


Decir que no necesita presentación sería la excusa más simple para no ir más allá del personaje Graciela Borges, ese que conocemos a través del teatro, la televisión y, sobre todo, del cine –“soy una mujer de cine”, dirá-. Porque para introducir en el mundo Borges es necesario destacar su pasión latente, sus ganas de “seguir haciendo” y su jovialidad a la hora del diálogo, lejos del envanecimiento que podrían dar sus casi 60 años de trayectoria como ícono del cine nacional.

Interrumpiendo ratos de ocio, cenas familiares o reuniones de trabajo, durante tres días la actriz de La Ciénaga, Viudas y Dos Hermanos, entre otras, atendió el teléfono a Hoy y se prestó a una charla íntima para hablar de sus pasiones, amores, anécdotas y más.

¿En qué etapa de su vida y de su carrera está?

Estoy en la mejor; tranquila, gozando de buena salud después del accidente que tuve el año pasado –cuando un auto la atropelló mientras circulaba en bicicleta por un country de Pilar, dejándole severos golpe en el rostro y el cuerpo-; escribiendo un guión con Rita Cortese; leyendo, yendo al cine y viendo si hacemos la segunda parte de Dos hermanos –ese filme fraternal que protagonizó en 2010 junto a Antonio Gasalla-, así que estoy contentísima con todo eso.

Sorprendida ante su propia vigencia, Graciela asegura que sus últimas películas -Viudas (2011), por ejemplo- “tuvieron mucha llegada a la gente. Por eso me tomo tanto tiempo entre una y otra, porque creo que si uno ama lo que hace tiene que ir con cuidado. Hay que participar en lo que a uno lo hace feliz, en lo que uno cree que puede hacer bien y tomarte tu tiempo es bueno.

Usted actúa desde los 14 años, ¿cómo hace para renovar el amor por la profesión?

También me lo pregunto a veces. A mí me divierte hacer aquello en lo que me reconozco. Yo hago cine desde muy pequeña -pese a la negativa de su padre, hizo su primera participación en Una cita con la vida (Ver aparte)-, es fuerte eso y se complica con el cansancio o cuando sentís la sensación de hacer siempre cosas parecidas. Hay un momento en el que uno pierde la pasión, yo por suerte no la perdí, pero si sintiera que la perdiera, después de todo lo que hice, realmente me apartaría de este camino.

¿Su pasión está en el cine?

Creo que soy una mujer de cine, pero las pasiones están puestas cada vez que vos hacés algo, hay veces en que pienso en una película y el fervor va creciendo. La otra vez leía una entrevista a Woody Allen y él decía que lo que lo hacía feliz, además del cine, era tocar el clarinete; y hace poco yo renové mi amor por el teatro, después de hacer De nosotras, con amor, un espectáculo con Rita Cortese, en el que recitábamos poemas y canciones.

Eso me dio una alegría que no encontraba hacía tiempo, porque hubo un momento en el que el teatro me cansó un poco. También tengo un enorme fervor por la radio, no podría estar sin ella y por eso hago los sábados Una mujer, por radio nacional. La radio es como ir a un psicoanalista que te adore, pondere lo que hacés y te cuide. Tiene una adrenalina que es como un calmante, como una pasión inquieta.

Habiendo hecho tanto, ¿qué le queda por hacer?

Mucho, pero en un camino de 25 mil Km lo más importante es el primer paso, ese paso ya lo dí y aún después de todo lo que he hecho sigo con ganas de seguir haciendo.

Borges, ese nombre

Graciela asegura que empezó a leer “a los 4 años”. 10 años después de aquellas primeras lecturas, cuando su pasión por la actuación despertó, ella sabía muy bien quien era Jorge Luis Borges: “Yo tenía 14 años y era muy amiga del hijo del escritor Augusto Mario Delfino.

Entonces, me llegó la propuesta de hacer Una cita con la vida, de Hugo del Carril, pero mi papá no quería que actuara con su apellido y yo estaba llorando, intensa como soy. Borges, que estaba comiendo en casa de Delfino, dijo: ‘le presto mi nombre’ y cada vez que volvía a verlo me decía: ‘¿seguís honrando mi nombre?’ ¡Qué bondad la suya, porque podría haberlo ensuciado! -sonríe-. Ha sido una gloria”.

Amiga de Gabriel García Márquez y cercana a Julio Cortázar, entre otros escritores, ella afirma que la literatura siempre la acompañó: “En este segundo estoy leyendo Un ambiente extraño, de Patricia Cornwell, porque me apasionan los policiales. Raymond Chandler es uno de mis preferidos, desde muy niña leí a Agatha Christie, aunque de todas maneras, mi favorito ha sido Scott Fitzgerald.

“Nunca salí con Paul McCartney” 

Luego de aclarar que no tiene “ninguna relación especial en este momento”, la actriz afirma que “el amor está en todos los aspectos de la vida, en las relaciones humanas, en mi nieta”, María Jesús Bordeu (3), a quien lleva tatuada en su brazo y con quien participa del espectáculo Bossi Big Band Show, en el que el comediante rinde homenaje a los grandes capocómicos. “Es maravilloso estar ahí con Jesús, en esa obra al nivel de las de Broadway; creo que es la mejor de [Martín] Bossi”, arriesga la actriz sobre quien también fuera su compañero de elenco en Viudas.

Pero en 2010 trascendió que su amor también estuvo en Paul McCartney... Yo jamás lo dije –aclara entre risas-, [Juan Alberto] Badía vio fotos y como él adoraba a Los Beatles escribió eso. Pero si hubiese tenido algo con él tampoco lo diría (ríe). Yo fui su amiga, lo vi durante muchos años en ese Londres de los ’60, conocí gente muy joven y él era uno más, un chico divino. Obviamente, todos aquellos que han pasado por mi vida han sido maestros, han dejado una huella enorme. 

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