martes, 28 de enero de 2014

Un teatro que piense su época

28.01.2014 | Los desafíos de la escena independiente

Descentralizar, redistribuir, debatir, los postulados de una nueva generación de artistas que quieren ensanchar el mapa teatral.

Por: 
Juliana Corbelli

Foto: Alma Larroca
Buenos Aires es una ciudad en la cual se puede ver teatro todos los días de la semana y a cualquier hora. La ciudad entrena, ensaya y presenta una agenda abierta en propuestas, tanto en circuitos comerciales o independientes.  

En términos de infraestructura, cuerpos artísticos y técnicos, la ciudad centraliza la actividad escénica del país. Según la AADET, se estrenan en el teatro comercial más de 1000 espectáculos al año en más de 20 salas porteñas, mientras en el interior se registran 24. Respecto del circuito del teatro independiente, ARTEI brinda un registro que abarca 373 salas en todo el país. Desde 2000 a la fecha se triplicó la cantidad de salas asociadas en la ciudad –se estiman en 80– de donde proviene la mayor cantidad de producciones, y durante 2013 la propuesta teatral fue inabarcable. Desde la comisión directiva, César Matus aclara que se trata de un "fenómeno único en crecimiento constante, tanto en salas como en producciones". Y agrega: "Los subsidios y ayudas son necesarios para las producciones, pero es una falacia pensar que esto lleva a que el actor independiente logre una vida digna."

La función de la cultura aceita un dispositivo que impulsa un arte activo y en movimiento. Lejos de la calle Corrientes, las salas carecen de telones, vemos paredes digitales, retroproyectadas, espacios combinados o lugares al aire libre con fondo de enredaderas. Las propuestas no dejan de crecer en ensambles y experimentación. Patios con escaleras y fosas, paredes raspadas, sucias, invisibles. Butacas, almohadones, sillas plegables, gradas de cemento. Somos espectadores de los destellos en continuo. Sucede que Buenos Aires está en ensayo permanente. Bartis dice que "todo es teatro, pero hay un teatro que se piensa, que piensa el lenguaje, que piensa su época con cierta interrogación. Y hay otro que afirma lo dado, con eficacia, que establece un vínculo conservador." Y remata: "Lamentablemente, sí. Todo es teatro y hay trabajos y expectativas distintas." (Revista Llegás). 

La gestión joven de actores venideros es la que pone el cuerpo y emite la voz. Pide, para crecer, un teatro de la experimentación con la misma divulgación y promoción que el teatro oficial. Con la presencia de organismos oficiales se debe promover el encuentro entre teatristas de todo el país y descentrar la acción de Buenos Aires, que puede tender a ser para especialistas. Por eso, escuchar las voces de los futuros actores resulta fundamental para plantear reformulaciones. 

En el artículo "Potencias de un pensamiento-cuerpo", de la Escuela Metropolitana de Artes Dramáticas (EMAD) en trabajo con el equipo de Guillermo Cacace, los estudiantes proponen “abrir la vida y vivirla artísticamente, sin especialidades y con la posibilidad de transformación. Un teatro en donde la responsabilidad es absoluta, con disposición económica y capacitación, apoyado por la investigación de nuevas poéticas. Un teatro absurdo, ridículo, deformado, que se ría de sus defectos, que se enamore, que permita el silencio y que no tenga tiempo."  

Lo nuevo postula descentralizar, redistribuir, debatir y cuestionar las formas dadas. Así, alterar las diferencias entre ciudad y nación y tejer puntos artificiales con nudos que religuen las zonas del mapa escénico, es el proyecto. El teatro independiente hoy está dispuesto a dar acceso al teatro que "piensa el lenguaje, piensa su época, crea interrogantes". El teatro hoy quiere aventurar el hecho teatral por todo el país y hacer de su viaje un festival de realidades escénicas.  «

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