jueves, 16 de enero de 2014

Mariana Jaccazio: Una poética transformación

De “Perdón por ser tan puta” a ser una novicia en “Sor presas” e interpretar a Alfonsina.

16.01.2014
Por Eduardo Slusarczuk. Mar del Plata. Enviado especial.

Jaccazio Brilló con “Perdón por ser tan puta”

“A los 12 años, acompañé a mi abuela a ver a una prima mía que hacía una muestra de la escuela de comedia musical de Julio Bocca. La experiencia fue absolutamente inspiradora y reveladora para mí. Y tuve la gracia de darme cuenta de que quería hacer eso”. Mariana Jaccazio cuenta que, a partir de ese día, durante seis meses compartió sus estudios de comedia musical con su entrenamientos de tenis, hasta que su vocación artística relegó a la deportiva. Cinco años después, la chica presentaba su primer espectáculo, autogestionado, para “unas 30 personas”.

“No acepté la frustración que me generaba audicionar y no quedar, así que decidí hacer las cosas por mis propios medios. Y como no tenía los medios económicos, salí a buscarlos “, resume. Ese impulso fue el punto de partida de una carrera que incluye su paso por los musicales Chicago y Frustrados, por las revista Escandalosas, por la obra Fortuna, además de haber sido la responsable del premiado musical Perdón por ser tan puta, hasta los días que corren, que se dividen entre la novicia que interpreta en la comedia musical Sor presas, junto a Moria Casán y Carmen Barbieri y su personificación de Alfonsina Storni en Yo Alfonsina, un unipersonal que transita la vida de la poeta (ver........).

¿Cómo fue el pasaje de un personaje como el de “Perdón por ser tan puta” a encarnar a una poeta como Alfonsina y a una novicia?

Lo que pasaba con Perdón...es que lo que quería contar era más conceptual. Era una obra que trataba sobre las concesiones y complacencias morales, sobre cómo todos estamos obligados en algún momento a vender o a conceder. Además, me había hecho las lolas. Entonces, las notas, las fotos, todo mi perfil vinculado con el erotismo era más arrojado que el que hoy manejo, que tiene que ver con una sensualidad más sutil. En Yo Alfonsina se me juega la historia. Entonces, el desafío fue encontrar el placer en la fantasía del horror, del cáncer. Y lo encontré.

¿Y qué es lo que te da ser parte de ”Sor presas”?

Sor presas es un musical (Complejo Atlas-América), que es lo que hice toda la vida, potenciado por Carmen y Moria. Dos personas de las que hay mucho que aprender. En este momento no me puedo perder una cosa así.

¿Siempre lo viste así?

No. Cuando empecé a estudiar, antes de la crisis de 2001, creía que a mis 18 me iba a ir a vivir a Nueva York. Y que si eso no sucedía, trabajaría en los musicales extranjeros que llegaran en Buenos Aires. No había link entre el musical y Moria o Carmen. Ni pensaba en ellas. Mis sueños de hoy apuntan a poder construir un surco aquí.

¿Es posible desarrollar un discurso propio con un lenguaje como el del musical?

Una mirada optimista sería  que estamos en camino. Yo creo que el musical está acabado. Que, como la ópera, es un repertorio que sucedió en un momento y ahí quedó. Lo que viene después, son reminiscencias. (Stephen) Sondheim es una versión evolucionada de aquello, y todo lo que vino después son reminiscencias de aquello que sucedió, en tanto nosotros somos una gran herencia. Por supuesto en la argentina, no es nuestro lenguaje. Pero ahora el lenguaje no es de nadie. Lo que ocurre es que no es fácil articular un musical. Tiene que estar excelentemente articulado para que funcione. Normalmente se hace alarde de que Buenos Aires es una de las ciudades con más salas abiertas del mundo. Personalmente, no sé si es un mérito.

¿Por qué?

Porque si bien tiene su lado positivo, porque mucha gente tiene la posibilidad de mostrar lo que hace -eso es lo que a mí me permitió hacer aquel concierto que hoy me permite estar acá-, la otra cara de la misma moneda es que se ven muchas cosas que no están bien articuladas.

¿Será que a veces se valora más la voluntad que de la calidad?

Sin duda. Y eso baja el standard.

En ese contexto, ¿cómo recordás tu paso por "Fortuna", la producción de Ricardo Fort?

En ese momento estaba en el ensamble de Chicago, y las condiciones de trabajo no eran buenas. De hecho, fuimos cuatro los bailarines que migramos. Lo que pasó fue que a Fort le encantó cómo cantaba, y me ofreció el coprotagónico. Además, unos días más tarde estrenaba Perdón por ser tan puta, y estaba bien tener un espacio de exposición.

¿No era demasiado riesgoso, por todo lo que rodeaba a Fort?

No comparto esos prejuicios. El trabajo bien hecho está bien hecho en cualquier parte. Fort nos cuidó como nadie, contrató a los mejores para cada rubro y pagaba unos sueldos excelentes, de modo que no me pareció nada mal aceptar la propuesta. Hoy, no lo haría.   

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