viernes, 20 de diciembre de 2013

“La Sylphide” cierra la temporada del Argentino

MAÑANA Y EL DOMINGO EN LA SALA GINASTERA

El año artístico del primer coliseo bonaerense concluye con este reconocido ballet con música de Hermann Lovenskjold 

ESCENA DEL BALLET “LA SYLPHIDE”, TÍTULO QUE SE OFRECERÁ MAÑANA Y EL DOMINGO EN LA SALA ALBERTO GINASTERA DEL TEATRO ARGENTINO 

La temporada artística del Teatro Argentino cerrará este fin de semana con dos funciones del ballet “La Sylphide”, con música de Hermann Lovenskjold y coreografía de Mario Galizzi –basada en los originales de Bournonville y repuesta por Sabrina Streiff-.

Mañana a las 20.30 y el domingo a las 18.30, la Sala Alberto Ginastera del primer coliseo bonaerense, 51 entre 9 y 10, recibirá esta obra en la que participarán el Ballet Estable que conduce Mario Silva y la Orquesta Estable, dirigida en esta oportunidad por Federico Víctor Sardella.

La escenografía le corresponde a Juan Carlos Greco, el vestuario a Eduardo Caldirola y la iluminación a Rubén Alfonso Fages y Lautaro García Rey.

El reparto estará encabezado por Elizabeth Antúnez (19 y 20) y Julieta Paul (21 y 22) como Sylphide, Esteban Schenone (19 y 20) y Bautista Parada (21 y 22) como James, Stefanía Vallone (19 y 20) y Alejandra Baldoni (21 y 22) como Effie y Christian Pérez (19 y 20) y Walter Aón (21 y 22) como Magda. Los restantes roles serán interpretados por distintos integrantes del Ballet Estable.

UN CLASICO ROMANTICO

Filippo Taglioni creó su ballet “La Sylphide”, estrenado en la Opera de París el 12 de marzo de 1832, para el lucimiento como bailarina de su hija, la gran María Taglioni. La partitura le correspondió a Jean-Madeleine Schneitzhoeffer y el libreto a Adolphe Nourrit, quien situó la historia en Escocia y se inspiró libremente en una narración de Charles Nodier que incluía entre sus protagonistas a una de esas mitológicas criaturas del aire conocidas como “sílfides”.

Dos años después, el coreógrafo Auguste Bournonville conoció la obra, se maravilló con ella y pensó en montarla en Dinamarca para el Ballet Real con sede en Copenhague. Pero le solicitaron el pago de derechos demasiado elevados por el empleo de la partitura de Schneitzhoeffer y se vio obligado a comisionarle una nueva música al compositor noruego Hermann Severin von Lovenskjold. Finalmente Bournonville creó su propia coreografía, conservando sólo el argumento original.

Dado que la versión de Taglioni se ha perdido, “La Sylphide” de Bournonville constituye uno de los más antiguos ballets románticos que han sobrevivido hasta nuestros días, anterior incluso a la célebre “Giselle”, la obra más emblemática de este estilo, estrenada varios años después.

De manera que esta pieza, con su coherente trama danzada, poblada de seres mitológicos y de la típica exaltación romántica del amor y la muerte, acabó convirtiéndose en una de las auténticas piedras basales del ballet occidental.

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