martes, 19 de noviembre de 2013

Teatro Municipal Coliseo Podestá: Cuna del teatro rioplatense

COLISEO PODESTA 

Entre Juan Moreira y Pepino el 88, sus tablas iban a albergar a fines del XIX una nueva manifestación teatral .

Aunque ideado como el gran escenario de las veladas líricas para una ciudad que acababa de nacer, El Politeama Olimpo iba a pasar a la historia por una manifestación artística mucho más popular: el teatro rioplatense. De hecho fue en homenaje a uno de los pioneros de ese género que el teatro iba a ser rebautizado luego con el nombre que lo identifica hoy: Coliseo Podestá.

Habían pasado apenas cuatro años desde la fundación de La Plata cuando el 19 de noviembre de 1886 se inauguró en 10 entre 46 y 47 el Politeama Olimpo, el primer gran teatro lírico de la Ciudad. Algunos de los vecinos más encumbrados de entonces, como el gobernador Carlos D´Amico, asistieron a su esperada función inaugural donde se ofreció “El Barbero de Sevilla”, con el celebre tenor Roberto Stagno en el rol principal.

Obra del arquitecto uruguayo Carlos Zaenhdorf, quien lo proyectó como un teatro en herradura a la italiana, el edificio ocupaba un cuarto de manzana y estaba dividido en tres cuerpos: la casa del director, la administración y la entrada con un amplio vestíbulo que conducía a la sala teatral. Una importante arcada ubicada hacia la calle 47 lo comunicaba a su vez con el café “El Olimpo”, que ocupaba toda la esquina, y en su planta alta tenía un hotel destinado a albergar a las compañías teatrales que llegaban tanto desde de Buenos Aires como del exterior del país.

Su apertura fue muy celebrada por un sector de la comunidad ya que, salvo el Teatro Apolo en 54 entre 4 y 5, la oferta teatral de nuestra ciudad se limitaba hasta entonces a unas pocas salas de menor tamaño a los que asistía un público trabajador. Tal era el caso del Teatro de Variedades, ubicado en una cantina de Tolosa; el Teatro La Plata, en 4 entre 47 y 48, y el Politeama 25 de Mayo, en 51 y 10.

Pero lo cierto es que la vida del Politeama Olimpo como el gran centro lírico de la ciudad resultó bastante breve. Apenas un año después de haber sido inaugurado, el edificio salió a remate público y fue entonces cuando lo compró la compañía circense Scotti-Podestá.

Encabezada por el gran Pepe Podestá y su cuñado, el empresario circense y acróbata Alejandro Scotti, la compañía venía de realizar una exitosa gira por Brasil y, tras una escala en Montevideo, había resuelto un año antes afincarse en nuestra ciudad.

Su propuesta artística, a mitad de camino entre el circo y el teatro, estaba dirigida a un público más bien popular. Sus espectáculos combinaban malabaristas, forzudos y payasos con personajes criollos, como Juan Moreira, cuyo drama se representaba acompañado de cantores y guitarreros. Pero su personaje más conocido era sin duda Pepino el 88, un payaso que Pepe Podestá había creado años antes con un disfraz de grandes lunares que simulaban ochos, y que adoptaba sobre el escenario una actitud entre compadrito y “niño bien”.

Justamente para adaptar al Politeama Olimpo a esta nueva propuesta circense teatral se le realizaron algunas modificaciones a su edificio. Fue entonces que se le incorporó un sistema de piso movible que permitía bajar el escenario para convertirlo en una pista, lo cual constituía por aquellos años toda una innovación. Pero además se construyó a los costados de aquel picadero una nueva entrada para los artistas y animales que ocupaba el lugar donde se encuentran los primeros palcos hoy.

Este sistema de piso movible, que funcionaba por medio de seis criques accionados manualmente, llevó a que en los años veinte el teatro -ya para entonces rebautizado Coliseo Podestá en homenaje al gran Pepe- se convirtiera en el principal escenario de los bailes de Primavera y Carnaval de la Ciudad. Y es que al nivelar el piso y retirar la butacas, su sala se convertía en un amplio salón con una fosa para la orquesta y espacio suficiente para una pista de baile con mesas alrededor.

De una acústica muchas veces admirada, el Coliseo Podestá no sólo ha puesto en escena diversas óperas antes de que fueran estrenadas en Buenos Aires, sino que por sus tablas desfilaron destacadísimas figuras como Margarita Xirgu, Mariam Anderson, Arthur Rubinstein y Lola Membrives, entre muchos grandes artistas que entregaron allí su corazón al público de nuestra ciudad.   

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